Aclaraciones del capitulo:

Creo que el título es mas que obvio. Cien páginas exactas. No he sacado cuenta de las horas de trabajo o investigación. No sé a cuánta gente debo qué idea o qué frase. No he checado todas las fuentes que consulté. Tite Kubo NO me pertenece: Noriaki Taito Kubo, en el fic, es mera coincidencia. Música? Please don´t ask, Génesis, album Duke, 1980

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Peinó despacio los oscuros cabellos, hasta dejarlos lisos, suaves y brillantes. Revisó luego las heridas, curadas hacía ya tanto tiempo. Luego, lo vistió; el kimono, el hakama, el haorí, los guantes. Sólo dejó el kenseikan a un lado; no había caso que lo pusiera en sus cabellos y lo lastimaría. Y todo el rato que le estuvo arreglando, no dejó de cantar. Rangiku lo observaba, conmovida

-Gin…para qué cantas?

Ichimaru sonrió hacia ella

-Para que él no se aburra…además, le gusta que le cante

-¿Cómo lo sabes?

Gin negó con la cabeza

-No lo sé…pero estoy seguro de que le gusta

-Veo que hoy lo arreglaste de forma especial

-Sí. Retsu chan intentará despertarlo. O no lo conseguirá y Byakuyashi se irá de mí…definitivamente. De cualquier forma, es una buena ocasión para que vista de gala, no te parece?

Matsumoto se estremeció ante la aparente frialdad de Ichimaru. Kuchiki san parecía un hermoso muñeco, las bellas facciones relajadas, respirando apenas. Gin tomó la pálida mano y la llevó a sus labios, sin dejar de sonreír y sin dejar de mirarlo, habló de nuevo

-¿Qué has decidido, Ran-chan?

Ella bajó la vista

-Me iré con él, Gin

Ichimaru asintió, despacio

-No lo apruebo…además, no sabes si se irá

Una sonrisa triste de ella; se adelantó y puso las manos en los hombros de él. El cansado hombre de cabellos plateados le guiñó un ojo

-Razón de más para que lo haga, Gin-sama, neh?

Ichimaru la abrazó

-Vaya…no queda nada de aquella niñita flaca y hambrienta

Ella le pellizcó las mejillas mientras apoyaba su generoso pecho contra el de él

-Eres alguien horrible…cómo puedes decirme eso?

El besó su frente y sus mejillas

-Sólo espero que seas feliz…

Hitsugaya entró, seguido de Unohana, Urahara y Hanatarou. Hizo una pequeña reverencia

-Es hora, Ichimaru.

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Ichigo abrió los ojos, suspirando. No había centímetro del cuerpo que no le doliera; había valido la pena. El lugar junto a él estaba vacío, pero todavía cálido. Intentó recordar

-No voy a quedarme. O no podré irme nunca…-una risa- y la verdad, no soy capaz de esto

-De qué no eres capaz?

-De sobrellevar este…matrimonio tan extraño. No sé. Ustedes están locos

La risa de Ichigo

-Pensé que un valiente como tú…

-Hey, no intentes chantajearme. El valor no tiene nada que ver con esto

Ichigo recargado sobre el pecho de Grimmjow, encarándolo

-¿Entonces?

-No creo ser capaz de…compartir…algo así

Ichigo, alzando las cejas

-O sea que…no podrías compartirme con el resto?

Grimmjow, ruborizándose.

-No es eso

Otra vez la risa fresca de Ichigo

"Dioses y diosas, no me hagan amarlo" pensó Grimmjow

-Eres un cobarde…

-Tal vez. Tal vez lo sea

El rumor de un beso. El rozar de pieles. Hacer el amor, otra vez…

Ichigo no quería que amaneciera nunca. Grimmjow tampoco. De momento, ninguno siguió pensando en ello.

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Unohana colocó el paño, suavemente, sobre la boca y nariz de Byakuya. Urahara, con cuidado, goteó sobre éste la solución verde contenida en el frasco. El aire se inundó de un aroma ponzoñoso, picante. El dormido noble aspiró una, dos, tres veces. Y dejó de respirar, su color cambiando hasta hacerse más pálido aún. Unohana tomó su muñeca y cerró los ojos, concentrándose. El aire habría podido cortarse como un lienzo, por la tensión entre los presentes. Por momentos, Retsu recordó los instantes previos a la muerte de Ishida Ryuken, cuando ella se hallaba en la misma posición, sosteniendo la muñeca del moribundo exactamente igual que ahora.

Un poco más de tiempo, por favor, Kamisama, un poco más, dame dos segundos más para que reaccione, soy sólo tu servidora, la más humilde e ignorante; devuélvenoslo, lo necesitamos como líder y como hermano y como esposo, por favor, danos esta merced, ten piedad…

Jamás admitiría Unohana Retsu cuánto confiaba en la oración ni en su fé. Y nunca dejaba de asombrarla la respuesta que obtenía a ellas, fuera o no positiva.

Byakuyashi abrió sus grises ojos, pestañeando, tosiendo un poco. Retsu sonreía; Urahara también. Sólo la mirada de Gin estaba anegada de llanto.

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Hiroshima, agosto 6 de 1945

Casa de los Noriaki Kubo, amanecer.

Tite revisó los incontables engaki-mono del sótano. Indudablemente, el abuelo de su abuelo estaba loco. Y el subsiguiente abuelo de su abuelo. Y así, hasta llegar al período Edo y más allá. El sótano estaba lleno de humedad, ratones y no tardaría en derrumbarse la casa a la que sustentaba. Habría que sacar todo aquello al jardín…santa manía de sus antecesores de dibujar todo! Hacía más de cien años que los Kubo habían dejado de ser mangaka de las Cortes y sin embargo, los abuelos habían seguido dibujando disciplentemente. Tomó uno de los rollos más viejos y lo abrió, con cuidado, sobre el césped, mientras contemplaba, malhumorado, el resto, apilados en la escalera, en el patio, en el jardín ¡En todos lados!

Historia de los Primeros Clanes y de las Trece Divisiones de la Milicia Imperial…

Refunfuñó, desenrrollándolo: los brillantes dibujos en tinta china se mantenían como si el abuelo de su abuelo de su abuelo de su abuelo y más allá, los hubiera pintado apenas ayer. Leyó el kanji. Kuchiki. Diablos, ahora no tenía tiempo para eso; a sus 16 años debía preparar todo para salir a la escuela rápido, antes de que terminara de amanecer y su padre le pidiera ayuda para clasificar todo aquello, que estaba claramente abandonado desde la muerte de su abuelo.

Se cerró la chaqueta y recogió el rollo; se lo llevaría y ya comenzaría a leerlo después. Escuchó a lo lejos la alarma de bombarderos y el lejano zumbido de aviones, pero no les hizo caso; después de todo, estaban en guerra y las alarmas sonaban a diario. De paso, Hiroshima nunca había sido atacada. Pensó que no tenía de qué preocuparse. Salió saltando por la verja trasera del jardín y se dirigió a la escuela; menos mal, iba con tiempo; alcanzó a escuchar las campanadas del reloj. Las 7 de la mañana…

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Ukitake se acercó, el semblante preocupado; los quincy habían regresado casi tan pronto se habían ido. Un Ulquiorra claramente avergonzado se acercó, subiendo las escaleras del pequeño puerto, los dos barcos al fondo, cargados hasta el borde con toda clase de equpaje, animales y todos los Destructores

-Parece que…hemos perdido los vientos

Ukitake sonrió: los vientos ciertamente podían cambiar, pero siempre llegaban en la misma fecha. Unas horas de distracción o imprevisión implicarían al menos 6 meses de atraso. No habría más remdio que quedarse en las islas seireiteis por otra temporada más. Ukitake palmeó al quincy

-Nunca los apresuramos a irse, Schifferu-kun. Esta es su casa también…

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A Kuchiki Saya sama

A Kuchiki Daisuke

Jefes provisionales del Noble Clan Kuchiki

En ausencia de su líder, Kuchiki Byakuya

Salud!

Es de la complacencia del Hijo del Sol, el hacer de su conocimiento que la entrega de los Herederos pertenecientes a la Corona se hará en el instante mismo de su nacimiento, sin que los progenitores lo miren jamás.

Esto último, con el fin de que el Heredero seleccionado no forme lazo familiar alguno mas que con el Emperador, así como el de mantener la paz en el Clan que hará la entrega…

en el caso de que se gestaran gemelos, sólo será entregado el que nazca primero. El otro, sin excepción, morirá, dado que el Hijo del Sol sólo tomará un hijo y el Clan no podrá quedarse con el otro. Quien llegara a violar este mandato y conservara a uno de los hijos, recibiría el castigo justo por disponer de los dones del Cielo, entregados al Hijo del Sol, liberalmente…

El pago por el Heredero así entregado consistirá en…

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En otra ocasión , la llegada de dos bebés al mismo tiempo habría representado una fiesta. Ahora, Unohana Retsu no hallaba la forma de enfrentarlo. Rukia adivinó de inmediato en su mirada que se trataba de malas noticias. Unohana sonrió dulcemente y puso sus largas manos sobre el prominente bulto en el vientre de la pequeña noble

-Son dos…y están fuertes y sanos

Rukia ahogó un gritito de felicidad, se llevó las manos al rostro, al vientre y luego tomó las de la sanadora

-¡Ichigo se pondrá tan feliz!

Pero la reunión distó mucho de la felicidad que Rukia esperaba. Un convaleciente Byakuya escuchó la lectura de la carta del emperador. Aún tenía dificultades al hablar y prácticamente no podía caminar; Gin actuaba como su esclavo, su silla de manos, su consorte, su todo. Lo llevaba en brazos a todas partes, lo cuidaba y sólo en sus horas de trabajo se separaba de él. Todas las tardes, lo hacía caminar dentro de la terma, soportado por el agua y, despacio, tantos cuidados parecían hacer efecto si bien lento, en el noble Kuchiki.

-Nnninngunno morirá…nno voy a ppermitirlo…

Pese a todo, su voz no había cambiado. Saya levantó una ceja

-Querido sobrino, no es que estemos dispuestos a matar a un Kuchiki. Pero el emperador mandará a sus parteras y Unohana no podrá estar presente

Rukia, desesperada, miró a todos los reunidos: su esposo y sus consortes, Ulquiorra y Grimmjow, y Yoshino y Orihime. Uryuu alzó una mano, solicitando hablar

-Si Rukia chan estuviera…lejos de las personas que mandará el emperador, habría tiempo para salvar a uno

Daisuke intervino

-Una de esas personas es Tite Kubo…puedo asegurar que está de nuestro lado; podría ayudarnos a distraer a esa gente, en el momento del nacimiento. Podemos inventar algún festival del clan o cosa así, que aleje a Rukia de la Casa Principal

-¡Eso es!- dijo Renji- Si Rukia está lejos, para cuando las parteras lleguen, los bebés ya habrán nacido!

-Muy bien, genios…dónde vamos a ocultar al otro? No, no me mires así, Rukia –siguió Ichigo- es evidente que los primeros meses NO PODRAS ESTAR CON EL, si nos descubren, el clan entero será masacrado…

Ishida volvió a hablar, dirigiéndose a Ulquiorra

-¿Cuánto tiempo falta para que se vayan?

-Cuatro lunas, a lo sumo, Bsäg

Uryuu miró a Rukia. Esta palideció

-No…oh no…ni siquiera lo pienses ni lo imagines…no se lo llevarán…no-Rukia comenzó a llorar. Ishida siguió hablando, la voz calma

-Entonces, tendrías que hacerlo pasar por un plebeyo y no podrías cuidarlo tampoco. Si Ulquiorra se lo lleva, siempre podrás volver a verlo después…desde que yo recuerdo, el intercambio de príncipes entre nuestros pueblos fue algo normal. El tiempo habrá pasado y el emperador estará muy ocupado con los herederos vivos: el futuro del clan estará seguro y …-estuvo a punto de decir "nuestro bebé", pero se contuvo- el bebé estará cuidado y tranquilo, en buenas manos…

Rukia miró a Uryuu y después a Ichigo y a Renji. Pero los tres parecían tener la misma idea; era la única forma de salvar al menos a uno de los gemelos. Curiosamente, Rukia pensó un instante cuánto trabajo le había costado aceptar, primero, que los consortes de su esposo fueran hombres y después, que los malditos bestias aceptaran serlo. Ahora, eran ellos los que se esforzaban en convencerla. Byakuya hizo señas de que quería hablar y Gin lo hizo por él; lo entendía mejor que nadie

-Déjalo ir. O lo matarán. O nos matarán a todos…

Una risa burlona

-Monsieurs et madams…gracias por su atención. Me gustaría que se dieran cuenta de que los barcos de los quincy están vigilados, por ser extranjeros y que si habrá alguien sospechoso al cual vigilar, ése, precisamente, será Ulquiorra Schifferu…

Un suspiro de fastidio de Ulquiorra

-Grimmjow…por qué habrían de vigilar algo de lo que no sospechan?

-Yo opino que hay que cubrirse doblemente…lleven a Rukia-san lejos y que los bebés nazcan como han dicho. Entreguen al heredero y luego, dejen que YO me haga cargo del otro. Puedo alcanzar a los quincy en una barca pequeña, en los mismos límites de mar abierto…cuando ya estemos lejos de cualquier vigilancia imperial, incluyendo a los otros capitanes y a Yamamoto Soutaichou…

-No me has respondido

-No tengo respuesta, es sólo un presentimiento

Ulquiorra miró fijamente a Grimmjow. Desde que Unohana le había quitado la máscara, el galo se veía más alto, más arrogante que de costumbre…pero a la vez, su mirada había adquirido cierta humildad. Gracias a los restos de su máscara, Unohana había logrado crear suficiente contraveneno para traer del sueño a Byakuya y la larga cicatriz de su mejilla apenas era visible

-Entonces…te irás?-todos se volvieron hacia Ichigo

¿Me vas a dejar? ¿Como si nada? Como si todas esas noches no significaran nada? ¿Cómo si cada "teamo" hubiera sido irreal?

Uryuu sintió un leve pinchazo de celos, al comprender las miradas. Bajó la vista. Renji tomó su mano. Grimmjow se dio cuenta. Sin dejar de sonreír, respondió

-Desde un principio se lo dije a Rukia-san, Kurosaki. Mi "contrato" de consorte tenía un pago y sólo lo sería hasta que ella quedara preñada. Bien, está esperando dos hijos tuyos –se señaló la mejilla marcada- esto ya no está ahí. No veo ninguna razón para quedarme, Ichigo-kun

Saya se frotó los ojos y juntó las manos, cortando la tensión y regresando a todos al punto que estaban discutiendo

-Bien, me parece que es el mejor plan…queda entonces decidido

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Hiroshima, agosto 7 de 1945

A dos calles del puente Aioi, atardecer

Ruido sordo. Ruido blanco. Polvo. Mucho polvo. Tite se despertó tosiendo. Recordaba un destello increíble, en el cielo y luego, la fuerza de un tifón. Un tifón ardiendo y el dolor en la piel, como si se le derritiera. Gritó hasta quedarse ronco, pero su voz fue acallada por la fuerza del viento y lo que parecía la luz de mil soles. En ese momento, perdió el sentido. Ahora que lo recuperaba, no reconocía el lugar; estaba rodeado de trocitos de madera quemada y piedra no mayores que su pulgar. Cerca de ahí, una anciana gritaba, tirada en el piso, con los brazos quemados y deformes, estirados hacia el cielo. Tite corrió a ayudarla y al jalarla de los brazos para ayudarla a levantarse…se quedó con éstos en las manos. El cuerpo de la anciana se deshizo en cenizas y la sola cabeza aún gimió un par de veces. Tite, horrorizado, corrió hasta que advirtió dos cosas; una, que estaba totalmente desnudo, el tifón de fuego había quemado su ropa. Y dos, el engaki-mono que había sujetado contra su pecho, estaba aún entero y el trozo de piel que estaba cubierto por el rollo era la única parte de su cuerpo que no se había quemado. Desolado y aterrado, rompió en llanto…

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Rukia pujó. Lo más fuerte que pudo, mientras escuchaba las oraciones de Yoshino. Esta la había hecho beber alguna de sus pociones mezclada con suficiente whisky y se sentía mareada y atontada, además de adolorida. Un gemir de gatito y las manos de Orihime sobre sus ojos, el llanto mojándolas

-No lo mires, Rukia-chan…así no llorarás por él…

Él. Un niño…las manos de Unohana manipularon su vientre y el segundo bebé salió, gruñendo y llorando en instantes. Rukia se zafó como pudo de las manos de Orihime y alcanzó a ver los mechoncitos anaranjados y una mirada muy azul y un ceñito fruncidísimo. La sonrisa de su tía Saya

-Kuchiki Shinji…bienvenido al Clan-lo mostró a Rukia-besa a tu madre, anda…

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Tite abrió el envoltorio, frente a la partera real

-Debiste haberme llamado, Noriaki

-Sumimasen, Yuuki sama…Rukia san estaba de paseo en la costa y no alcanzó a regresar

-No debió haber salido estando tan cerca la fecha del parto

Daisuke intervino

-Nos aseguramos de que Rukia san no lo mirara, a fin de que no sufriera. Es para nosotros un honor entregar a Kuchiki Kaworu como Heredero para el Hijo del Sol-finalizó, con una reverencia. La partera revisó al bebé, el cabello negro y los ojos marrones. Contó con cuidado sus dedos y lo volteó de arribabajo para checar que estuviera sano y no tuviera ninguna deformidad. Kaworu se quejó enérgicamente, cosa que hizo sonreír a Daisuke. Byakuya hizo su aparición, cojeando un poco, recargado en Gin. La partera real hizo una amplia reverencia

-Kuchiki sama…me alegro de verle mejor

-Muchas gracias. Sólo vine a cerciorarme de nuestro…de que Kuchiki Kaworu sea un Heredero digno

-Su Majestad Imperial estará muy complacido por este don tan precioso…el día de mañana, el Clan Kuchiki recibirá una generosa munificación por ello, Kuchiki sama

Byakuya rechinó los dientes y apretó el brazo de Gin. Le habría gustado decirle a la partera que el emperador podía meterse su dinero por donde le cupiera y que ellos no iban a aceptar nada de quien les forzaba a vender a un hijo. Pero se contuvo y se obligó a inclinarse lo más formalmente que pudo, ayudado por Gin

-Es para nosotros un honor…

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El viento soplaba desde levante, hinchando despacio las velas de los bajeles, en el neblinoso amanecer. Los emisarios del emperador habían partido. Unohana acomodó los cabellos de Ulquiorra, cortos aún del lado de la cicatriz, el trozo de casco ausente ya

-Para la primavera, ya estarán parejos, Ulqui-kun

Éste sonrió, tímidamente, haciendo una reverencia. Se alejó, por el muelle, seguido por la vista del resto de los Kuchiki. Había llegado la hora de partir…

-Diablos! A quién se le ocurre llevar tanto equipaje? ¡Nos hundiremos!

Matsumoto miró al galo, las manos en las caderas, mientras éste amontonaba bultos y más bultos en la pequeña barca

-Te dije que lo pusieras en el barco de Ulquiorra

-Y si lo revisan? Además…qué tanto llevas acá?

Matsumoto suspiró

-Toda mi vida, pedazo de tonto

Grimmjow sonrió, alzando una ceja

-Yo pensé que conmigo bastaba…

Un chapotear apresurado en el amanecer vino a distraerlos. Hinamori. Grimmjow la alzó en brazos y la sentó en la barca, besándole la nariz

-Vaya, creí que me ibas a dejar solo con Ran-chan…

Hinamori lo golpeó afectuosamente en el hombro

-Y perderme de conocer el mundo? ¡Estás loco!

Empujaron la barca con dificultad y se dieron los tres a remar, hasta entrar en una cala cubierta por la niebla. La luz de los faroles en el amanecer lucía fantasmal. Grimmjow bajó de un salto hasta alcanzar el corto muelle. Rukia se acercó a él, con el precioso paquete en sus brazos; el galo miró al bebé, los cabellos de su padre y los ojos azules…tan parecidos a los de él mismo. La pequeña noble contuvo el llanto y enderezó la barbilla, estirándose tan alta como podía

-Si le llega a pasar algo estando contigo…

-Lo sé, Kuchiki Rukia, me matarás- se inclinó hasta ella y besó su frente. Renji se acercó y lo abrazó

-Cuídate, grandulón

Uryuu lo miraba receloso. Grimmjow se acercó hasta él y lo alzó con un solo brazo, besándolo descaradamente en la boca, pese al forcejeo del quincy y riendo perversamente después

-¡SUELTAME ANIMAL!

-Aún sigo pensando que eres apetecible…-le guiñó un ojo

Pero, cuando llegó a Ichigo, no pudo más que hacer una cortés reverencia y volver al barco. Matsumoto lo miró, con el ceño fruncido y estiró los brazos para tomar a Shinji en ellos y luego, señaló hacia la orilla, como si le ordenase algo. Grimmjow suspiró, dio media vuelta…y abrazó a Ichigo, besándolo hasta asfixiarse

Ooh please don't ask me how I feel, I feel fine
Oh I cry a bit, I don't sleep too good, but I'm fine
When can I see you?
When can I touch you?

Again and again I ask myself was I wrong?
Oh but time's a healer, and heaven knows I've been strong
Maybe we could try
Maybe we would work this time

Oh I can remember when it was easy to say I love you
But things have changed since then, now I really can't say if I still do
But I can try
Cos I know the kids are well, yes you're a mother to the world
Oh but I miss my boy
I hope he's good as gold…

Mojando su rostro y soltándolo violentamente después, subió al barco casi en vuelo, sin mirar hacia atrás ni una sola vez…

EPILOGO

Hiroshima, septiembre de 1995

Tite releyó la carta. El insigne autor de DragonBall le insistía en no cejar, en dejar atrás el fracaso de ZombiePowder e insistir en su nuevo proyecto. Entró a la biblioteca de su padre. Aún estaban los libros viejos, pero sólo quedaba un engaki-mono de los orginales que siempre había guardado su familia. Se acercó a la preciosa caja de abedul; el rollo tenía quemados los bordes, después de la explosión atómica de 1945.

Pensó por un momento en su abuelo; iba caminando rumbo a la escuela cuando la caída de Little Boy lo había sorprendido, cambiando su vida de adolescente normal en la de un aterrado hibakusha.Sólo pensó en estrechar el rollo contra sí mismo y eso fue lo que lo salvó a él, de que su corazón se hiciera cenizas y al rollo, de desaparecer…junto con los otros miles, que se quemaron en el incendio de la ciudad, producido por la cruel explosión. Recordaba que su abuelo jamás se separaba del rollo, lo llevaba siempre consigo y ni su padre ni su abuela ni nadie había logrado convencerlo de que lo soltara, cosa que hizo hasta el día en que murió. Desató con cuidado las tiras de cuero que lo sujetaban y leyó los kanji, nítidamente escritos

Historia de los Primeros Clanes…

Clan Kuchiki…

Vaya. Eso podía darle ideas. Mmmm, veamos…qué?! Una mujer con varios esposos? Eso era ridículo…alteraría la historia un poco. Qué curioso, el esposo de Kuchiki Rukia tenía los cabellos de color naranja claro. Tal y como habían quedado los cabellos del abuelo, después de la explosión atómica; desteñidos… (NdA: Bleached, Bleach, desteñidos o blanqueados)

Bien. Cambiaría la historia. Pondría unas cosas aquí y otras allá y por supuesto, el héroe sería Kurosaki Ichigo. Ajustándose los lentes, se acercó al tablero y comenzó a dibujar. Eran las 7 de la noche. Y sí, afuera, estaba lloviendo.

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Notas finales del capítulo:

No tengo palabras suficientes de agradecimiento para quienes me han leído a lo largo de éstas páginas, en estas tres semanas y media, aproximadamente. Descubrí que Tite había nacido en Hiroshima y enlazar a todos los Noriaki con el último rollo fué cosa fácil; así, lo aterrizaba en la realidad. Me siento muy triste y muy contenta a la vez. Cuando comencé a escribir yaoi, creí que sería fácil. más, pensé que teniendo tantos años escribiendo, lo dominaría y me engreía por ello. Afortunadamente no fué así y me llevé más de un varazo de humildad...y aprendí muchísimo. Creo que esto ha quedado bien. Posiblemente añada un extra con varios omakes más y todas las referencias. Mil gracias nuevamente -reverencia- por acompañarme y leerme. Namasté. FA.