Renuncia: ¿Todavía tengo que escribir esto? ¿No es suficiente con el hecho de que Harry y Hermione no estén juntos ;;?
Este escrito es parte de un juego en el foro La Pareja del Fénix, en donde Daphne Potter propuso la palabra "cicatrices" para que alguien escribiera una historia usando la misma; la condición fundamental para este drabble es que fuera de máximo 400 palabras, y de esta historia que ahora les traigo son 399 más el originalísimo título, es mi primer Ron/Luna (¡tengan compasión de mi pobre interpretación de Luna :/!), hay alusiones de H/Hr, TIENE SPOILERS DE DH y es desde el punto de vista de la Ravenclaw más famosa desde la fundadora de la Casa. ¡Daphne, espero que te guste, y a ustedes también! Ya saben que pueden dejar sus comentarios en o mandarme un correo feliz. ¡Ja ne!
-- Satsuki de Virgo.
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Cicatrices
Existen muchos tipos de cicatrices. Las hay físicas, como la que Harry tiene en la frente o en el dorso de su mano; las hay mágicas, como la de Hermione tras la batalla en el Ministerio de Magia; y las hay psicológicas, como la cordura del profesor Lockhart, condenado a vivir para siempre en San Mungo.
También las hay emocionales, como la que tengo yo cuando vi morir a mi mamá, o cuando me secuestraron los mortífagos para acallar a mi papá, y las señales de todas aquellas veces que fingí que no me afectaba que los demás me dijeran Lunática por creer en cosas que ellos no veían; esas ocasiones que fingí que pertenecer a un grupo o tener amigos no era importante para mí.
Tú también tienes cicatrices, Ronald. Las conozco perfectamente.
En los brazos tienes aún las señales de los cerebros que te atacaron en el Ministerio; una cicatriz de cuando no pudiste aparecerte correctamente mientras huías con Harry y Hermione, y una huella en el hombro izquierdo de la aventura que corrieron al escapar de Gringotts sobre el dragón. En el pecho tienes una línea descolorida, producto de la última batalla en Hogwarts. En la espalda tienes otra igual. Tu rodilla derecha tiene un raspón de alguna vez que jugaste Quidditch con Fred y George.
Tienes también una cicatriz por ser el hijo menor varón, de tu deseo de destacar por ti mismo y no estar a la sombra de tus hermanos. Tienes otra, la envidia que alguna vez sentiste hacia Harry, cuando pensabas que él era la estrella, y tú, sólo su amigo. Otra más, que me costó especial trabajo borrar, es el amor que sentías por Hermione y que te rompió el corazón porque ella era de otro. Y tienes una más grande todavía, la de la guerra, al estar tan lejos de tu familia y ver a quienes querías desplomarse y no volverse a levantar. Yo también tengo esa cicatriz, pues saber que podría perder a todos a quienes amaba, y no poder protegerlos, me hizo sufrir.
Los dos tenemos cicatrices en el cuerpo y en el alma, pero ellas son parte de quienes somos. Aunque no sean lo más importante, nos ayudaron a encontrarnos y complementarnos siendo tan distintos.
Yo te amo con tus cicatrices, Ronald. Te amaría igual si no las tuvieras.
Y sé que sientes lo mismo que yo.
