Nota de Autora: Gracias por seguir este fic, espero que les guste este nuevo capitulo, no olviden dejar sus comentarios con sus apreciaciones que son bienvenidas, igualmente gracias a quienes tienen este fic en sus favoritos, me hacen muy feliz.

Este fic es el primer Scorly que escribo, donde al principio las cosas irán algo lentas entre ellos, pero más adelante el romance no se hará esperar.

DISCLAIMER: HARRY POTTER Y SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN TODOS SON PROPIEDAD DE J.K ROWLING.


Capitulo 2.

Las clases de los alumnos de séptimo año de la casa de Slytherin comenzaron con un suceso nada nuevo para ellos y su profesor de Defensa contra las Artes Oscuras.

El tiempo ha pasado, han sido más de veinte años en los cuales no se había alzado un nuevo Señor Tenebroso y los antiguos seguidores habían sido capturados por el Cuartel de Aurores, sin embargo, la fama que presidia a la casa de Slytherin se mantenía intacta aunque hubiera alumnos hijos de muggles dentro de ella.

Ese año era el que los preparaba para los EXTASIS así como el que definiría su futuro profesional como magos, por eso la temática del curso de Defensa contra las Artes Oscuras estaba definida por clases prácticas como duelos y el uso correcto de los hechizos para contrarrestar los efectos de las Artes Oscuras.

Mientras el profesor Ernie Mcmillan relataba lo esencial para estar presente en el aula y al decir "Artes Oscuras", hubo un revuelo general entre los estudiantes de la casa de Gryffindor y Slytherin, donde algunos de Gryffindor acusaban a los miembros de la casa contraria como "hijos de asesinos" y el ya conocido por muchos "Hijos de mortifagos".

Muchos de los estudiantes eran familiares de aquellos que habían muerto durante la segunda guerra contra Lord Voldemort y aunque el profesor Mcmillan trataba de tranquilizar los ánimos de sus estudiantes, las acusaciones no cesaban.

Scorpius escuchaba las peleas verbales de sus compañeros de casa y de los leones con seriedad, ¿Qué podía perder si se metía en medio de las conversaciones? Nada, lo habían perdido todo cuando sus abuelos y su propio padre fueron juzgados en la corte del Wizengamot, habían perdido todo prestigio dentro de la sociedad mágica.

Sin inmutarse, Scorpius se levantó de su asiento con parsimonia, caminó despacio hasta el lugar que ocupa Liam que estaba enfrascado en una discusión con Anne Longbottom, de la cual pudo apreciar que su rostro redondo se encontraba con las mejillas arreboladas y no por timidez, sino por enojo.

Se colocó a un lado de su amigo y miró a la chica con firmeza. Anne al notarlo, se irguió completamente y adoptó una posición altanera frente a él a lo que Scorpius no cambió su postura tranquila en ningún momento y escuchó la rabieta de la Gryffindor con atención.

― ¡Sus familias son las culpables de que aún haya tristeza dentro de miles de familias inocentes! ¡Muchos inocentes murieron en la guerra, miles lucharon para lograr esta paz que ahora tenemos!― replicó Anne con furia haciendo ademanes con sus manos.

Liam en un acto reflejo, dio un paso hacia atrás pero fue detenido por Scorpius quien chasqueó la lengua con fastidio y enarcó una ceja con confusión.

― Longbottom, sé que te duele saber que tus abuelos están en San Mungo, sé que te duele ver como sufre el profesor Longbottom cuando van a visitarlos― refutó Scorpius con un leve siseo mientras miraba fijamente a la chica a los ojos― Pero nuestras familias también han sufrido pérdidas que son irreparables, aunque ustedes no lo crean.

― ¿Qué puedes decir tú, Malfoy?― dijo Anne mirándolo con asco y odio― Los Malfoy ya no son nadie…

Scorpius apretó la mandíbula al escuchar esas palabras que eran ciertas, pero no necesitaba que se lo repitieran cada cinco minutos, lo sabía y con eso le bastaba.

Se mordió la lengua para evitar decir más cosas que no debía decir pues no era el momento ni el lugar indicado para hacerlo. Se dio media vuelta haciéndole una seña a Liam para que lo siguiera.

Ambos recogieron sus cosas y salieron del salón de clases dando un portazo que alertó a los demás estudiantes.

Caminaban por los pasillos a gran velocidad, Scorpius bufaba por lo bajo mientras que Liam mantenía una pose nerviosa y tímida.

Liam siguió a su amigo hasta que llegaron al patio de Transformaciones donde se encontraban algunos alumnos de primero disfrutando de su primer hora libre.

Se recargaron en un roble que se encontraba a unos cuantos pasos de la entrada, Liam miró a su alrededor y soltó un suspiro de alivio antes de sentarse sobre una de las ramas bajas del árbol dejando a Scorpius recargado en el tronco del árbol cruzado de brazos.

Liam levantó la mirada y se encontró con Scorpius que miraba al cielo con expresión pensativa.

― No eres como ellos, si es lo que te preocupa― le dijo con una sonrisa condescendiente a Scorpius quien bajó la mirada hacia él sin entender a qué se refería.

Al ver su expresión, Liam soltó una risa y se dispuso a explicarse mejor ― Conoces tu pasado, sabes a qué te enfrentarías, siempre lo hiciste y nunca te has echado para atrás, Scorpius, a eso me refiero a que no eres como ellos.

― Soy un hijo de mortifago, y eso no puede cambiarse― soltó Scorpius con pesar.

― Tú, yo, nuestros compañeros de Slytherin― dijo Liam levantándose de donde se encontraba y colocándose a un lado de su amigo.

― ¿Cuándo entenderán que nosotros no somos nuestros padres?― preguntó Scorpius con expresión vaga, Liam se encogió de hombros y le dio una palmada a Scorpius para animarlo.

― Eso no me preocupa, Scorpius― señaló Liam con expresión preocupada― Helena es la que me preocupa.

Scorpius miró a su amigo con sorpresa, se había olvidado de ese detalle tan insignificante. Miró su reloj de muñeca y negó con la cabeza con una sonrisa irónica en los labios.

A esa hora los Gryffindor de quinto curso estaban por empezar su clase de Pociones con el Profesor Slughorn. Según lo que le habían comentado, esa clase la compartían con los Ravenclaw. Entonces a su mente pasó la imagen de una chica pelirroja y de ojos marrones y que era prefecta de Ravenclaw.

Dio un golpe al tronco del roble, no podía entender que estaba haciendo ella aquel día cuando lo encontró saliendo de la Sala de los Menesteres, no podía con la intriga de saber si había ido de soplona con su hermano y los otros Weasley.

Pero, ¿Cómo se había dado cuenta de que se encontraba ahí dentro? Gruñó con exasperación alertando a Liam quien lo miraba con diversión y curiosidad.

Debía de idear un plan para enterarse si había hablado o no. ¿Quién mandaba a Potter a ser tan inoportuna?

Grupos de estudiantes avanzaban por los pasillos de las mazmorras rumbo al salón de Pociones, algunos se encontraban entusiasmados por empezar un año más y otros más platicaban tranquilamente entre ellos sobre las últimas noticias que rondaban por el castillo.

Lily y Lysander caminaban algo apresurados, se habían entretenido en el desayuno gracias a que Lysander no dejaba de comer tostadas con mermelada y no estuvo satisfecho hasta que no dejó ninguna sobre el plato y porque Lily lo amedrentó con no ayudarle con los deberes de Pociones durante un mes.

Lysander casi se atraganta con un trozo de tostada ante las palabras de su amiga pero accedió rápidamente pues su fuerte no era la clase de Pociones, no sabía por qué se le daban mal, o no colocaba un ingrediente en el momento preciso o se olvidaba de mezclar o bajar el fuego y debía admitir que era gracias a la ayuda que Lily le brindaba que tenía un Supera las Expectativas en Pociones y esperaba seguir con esa nota para los TIMOS.

Lily sonrió emocionada cuando a lo lejos divisó a sus primos Hugo, Louis y Lucy que platicaban animados con el hermano gemelo de Lysander, Lorcan.

Tomó a Lysander de la manga de su túnica y juntos se acercaron a los muchachos que al verlos llegar les saludaron con efusividad.

― ¡Los prefectos de Ravenclaw han llegado!― exclamó Lorcan con voz de pito que provocó sonoras carcajadas en los demás.

Lysander frunció el ceño ante las palabras de su hermano gemelo y le dio la espalda poniéndose a platicar con Lucy, la prima de cabello castaño rizado de Lily y los demás.

Lily soltó una risita al ver la reacción de su amigo, sin embargo no le dio importancia y se dispuso a hablar con Lorcan sobre la nueva investigación que estaba realizando.

― No creo que podamos convencer a Hagrid de que nos permita el acceso al Bosque Prohibido― le dijo Lorcan con emoción a la chica pelirroja que se mostraba demasiado interesada― Mucho menos que nos permita hablar con la manada de centauros.

― ¿Qué hay del profesor Firenze?― preguntó Lily con interés, a lo que Lorcan sonrió de medio lado ante la sugerencia de su amiga.

― Ya lo había pensado, sólo necesitaba corroborarlo con Lysander y contigo― se explicó el muchacho pasándose una mano por su rubio cabello.

La puerta del aula se abrió para dar paso a los alumnos que se arremolinaron para poder pasar. Lorcan y Lily se separaron abruptamente gracias a los alumnos que querían pasar primero para obtener uno de los primeros asientos al frente del aula, por lo que Lily se vio entrando al final junto con otros alumnos que decidieron esperar a que los demás entraran.

Miró alrededor buscando un lugar vacio cerca de donde se encontraban sus primos y amigos, bufó con fastidio al no encontrar ni uno solo cerca de ellos y se dirigió al que estaba al fondo de la clase donde se encontraba sentada solo una alumna de Gryffindor a la que no había visto antes.

Al estar frente a la muchacha de cabellos rubios que miraba distraídamente alrededor del aula, carraspeó para llamar su atención.

La muchacha la miró sin ninguna expresión en su rostro esperando a que Lily hablara.

― ¿El puesto a tu lado está ocupado?― preguntó Lily de manera cortes y con una sonrisa amable.

La chica negó con la cabeza y hizo a un lado alguna de sus cosas que se encontraban sobre el pupitre para darle espacio a Lily para que se acomodara.

Lily le sonrió en agradecimiento mientras sacaba su libro de Pociones y algunas hojas de pergamino que podría utilizar durante la clase.

― ¿Eres Lily Potter, cierto?― preguntó de pronto la chica de Gryffindor a la prefecta de Ravenclaw.

Lily sonrió con timidez y asintió con la cabeza para darle entender que sí era ella a quien se refería.

― No esperaba que alguien como tú estuviera sentada a lado mío― dijo la chica rubia con expresión ausente para luego sonreír con amargura― Nadie lo ha hecho desde que entré al colegio.

Ante estas palabras, Lily alzó una ceja con confusión, ¿A qué se refería exactamente con eso? ¿Alguien como ella? Pensó Lily mientras el profesor Slughorn atravesaba el pasillo central del aula para dar comienzo con la clase.

Dirigió su mirada hacia el profesor quien pedía silencio para comenzar su discurso sobre los T.I.M.O.S., que por ser de quinto año tendrían que realizar a finales del año.

― Este año como saben, cursaran los T. I. M. O. S. que son de gran relevancia si quieren tener las clases para nivel EXTASIS, para aprobar, como ya lo saben, un Supera las Expectativas es más que suficiente para poder cursar las clases de EXTASIS. Así que, den lo mejor de ustedes, aunque, hay algunos― dijo Slughorn con alegría mientras miraba hacia donde se encontraba Lily, después miró a Lorcan, Lysander y algunos de los Weasley presentes para después continuar con su discurso― Que tienen un gran talento para la elaboración de Pociones.

Lily sonrió levemente ante la mención del profesor y miró de reojo a su compañera de mesa que mantenía la mirada fija sobre Slughorn.

Sabía lo que vendría a continuación, Slughorn mencionaría lo de su Club de las Eminencias en el cual, sus padres, Harry y Ginny ya habían pasado por él y al igual que sus hermanos quienes le habían comentado que habían pertenecido a dicho club solo por ser hijos de Harry Potter y Ginny Weasley y no porque tuvieran buenas notas en Pociones.

James era un experto en Defensa contra las Artes Oscuras, por eso había decidido ser auror, Albus era bueno en Aritmancia y Runas Antiguas, al parecer lo que quería estudiar era en algo relacionado con descifrar lagunas que pudieran encontrarse dentro de la sociedad mágica. Por lo que sabía, Albus aún no estaba seguro de estudiar Leyes Mágicas o convertirse en Inefable.

Lily tenía talento para las Pociones, era algo que podía realizar mecánicamente, algo que se le daba naturalmente pero no la consideraba una de sus materias favoritas dentro del colegio. Había heredado la habilidad de su madre con los Encantamientos y era una materia que en verdad le apasionaba así como Transformaciones.

― Las invitaciones para el Club de las Eminencias se las entregaré en estos días, pero bien, dejando de lado eso, abran su libro por la página trescientos cincuenta y seis― dijo Slughorn al tiempo que se escuchó el rasgueo de las hojas por toda el aula.

― ¿Veritaserum, profesor?― preguntó Lucy desde el otro extremo del salón donde se sentaban los Gryffindor― ¿No es materia de los EXTASIS?

― Señorita Weasley, esta poción se encuentra dentro de la temática del curso y se le preguntará en los exámenes, deben conocer sus efectos y como realizarla correctamente― explicó Slughorn con una mueca de fastidio a lo que los alumnos rieron al escuchar la respuesta del profesor.

Slughorn les encomendó comenzar la preparación de la poción en parejas, momento que Lily aprovechó para platicar un poco con la Gryffindor que estaba a su lado.

No fue la única que lo pensó ya que su compañera de mesa comenzó a hablar sorprendiendo a Lily quien prendía fuego al caldero.

― Soy Helena Nott, un gusto, Potter― dijo Helena mientras acercaba los ingredientes para la elaboración del Veritaserum.

― ¿Nott?― preguntó Lily con confusión― ¿Por qué es que nadie habla de ti?

Helena rió levemente y miró a Lily con ironía.

― Porque no aceptan que la hija de un mortifago esté en su misma casa, por eso― contestó la chica mientras troceaba algunos ingredientes y se los pasaba a Lily para que los echara al caldero.

Lily se quedó callada por un momento asimilando las palabras de Helena que se mantenía impasible, como si no le afectara en nada que los miembros de su propia casa la trataran mal por algo que sucedió en el pasado.

Leía constantemente las instrucciones sobre la elaboración de la poción y agregaba ingredientes y removía la mezcla ante la atenta mirada de Helena que no dejaba de sonreír.

― ¿Te sorprende que los Gryffindor sean así?― preguntó Helena en un susurro para evitar que los estudiantes que se encontraban a su alrededor las escucharan.

Lily apagó el fuego al término de la cocción y puso el contenido del caldero sobre una ampolleta de vidrio que sería su calificación de la clase de ese día.

Miró a Helena y le tendió el frasco con una mano, Helena lo tomó y se levantó de su lugar para dárselo al profesor quien les dijo que podían retirarse de la clase. Ambas chicas tomaron sus cosas y salieron de la clase, Lily se detuvo un momento para decirle a Lysander que lo vería en la siguiente clase para después salir por la puerta del aula de Pociones.

Alcanzó a Helena a mitad del pasillo y la detuvo tomándola por la manga de su túnica.

― ¿Estás bien con eso?― preguntó Lily con un tinte de preocupación en la voz― ¿Te gusta que piensen que eres una hija de mortifago?

― Eso es lo que nos toca vivir, Potter― dijo Helena con un suspiro, la miró con una sonrisa triste antes de seguir hablando― A mi familia, a la de Scorpius, a muchos estudiantes de Slytherin, esa es nuestra realidad.

Lily dio dos pasos hacia atrás por las palabras dichas por la chica, estaba sorprendida, había escuchado de sus primos hablar sobre los Malfoy, sobre Scorpius Malfoy y hasta cierto punto entendía que lo trataran mal y que no se llevaran bien con él, pero escuchar eso de boca de una estudiante de Gryffindor cuyos padres habían sido mortifagos y que era repudiada por sus compañeros de casa, fue un enorme impacto.

Entonces recordó que solo hablaban de Malfoy, no de ninguna otra familia. Solo los Malfoy.

Nunca fue Nott. Nunca escucharon de ellos, hasta ahora. Había algo que no cuadraba en el relato de Helena.

― Hay algo más por lo que te rechazan, ¿No es así?― preguntó Lily cruzando los brazos sobre su pecho mirando a Helena con una ceja enarcada.

Helena estrujo sus manos con nerviosismo lo que provocó que Lily ladeara la cabeza hacia un lado sin apartar la mirada de la rubia de Gryffindor.

Lily bufó haciendo que un mechón de su cabello rojo se agitara y volvió a preguntarle a Helena sobre los motivos por la que la rechazaban, aunque esta vez su pregunta estaba encaminada hacia otra dirección.

― ¿Qué relación tienes con Scorpius Malfoy, Helena?

Helena abrió los ojos por la sorpresa y colocó ambas manos a sus costados pasando el peso de un pie al otro, desvió la mirada hacia el piso con miedo.

― Es mi primo― contestó en voz baja que apenas Lily pudo escuchar. Helena levantó la mirada con pena― Mi madre es Daphne Greengrass, Astoria Malfoy es mi tía, ella es la madre de Scorpius.

Lily enarcó ambas cejas tras escuchar a Helena. "Así que Malfoy y ella son primos" pensó cayendo en cuenta de algunos parecidos que tenían entre sí, por parte de madre, claro está.

Lo que era extraño para Lily era que alguien proveniente de una familia como los Nott y Greengrass y con parentesco con los Malfoy, hubiera caído en Gryffindor a sabiendas de las consecuencias que había traído la Segunda Guerra contra Voldemort.

Sonrió al pensar que sus circunstancias eran distintas pero similares. Ella era una Potter y Weasley; durante muchos años, antes de que entrara al colegio, habían pensado que iría a Gryffindor directamente, que su prima Rose sería la que estuviera en Ravenclaw por heredar la inteligencia de la tía Hermione.

Rose así lo creía, Lily también. A Lily le gustaba hacer bromas con sus primos y hermanos, algo que Rose se pensaba, Rose era racional y estudiaba muchísimo cuando estaban en el colegio muggle.

Rose tenia la inteligencia de la tía Hermione, Lily lo había hecho gracias a practicar y leer, su sentido de la curiosidad la llevaba a investigar sobre aquello que le llamaba la atención, entonces comenzó a revelarse la inteligencia de Lily y las atenciones se volvieron hacia ella, sobretodo del tío Percy y del tío Bill con quienes solían tener pláticas sobre temas variados.

Antes solo era Rose la que discutía y argumentaba y tiempo después fueron ambas. Lily se sentía nerviosa ante Rose, ella tenía la lógica que a muchos magos les hacía falta y temía no poder estar a su altura, pero se sintió mejor cuando, a sus once años y recién comprada su varita mágica, logró realizar el hechizo moco murciélago del que su madre era especialista.

Entonces cuando Lily fue seleccionada a Ravenclaw para sorpresa de todos, fue cuando ella decidió alejarse de sus primos y llevar una relación cordial con Rose. No quería competir con su prima, pero su nombramiento como prefecta de Ravenclaw ese año, hizo las cosas más complicadas para ambas.

Rose no fue nombrada Premio Anual y eso la enfureció.

― ¿No te hablan por la relación que tienes con Malfoy?― preguntó Lily con curiosidad― ¿Por qué son primos, por eso?

Helena sonrió y Lily la imitó.

― ¡Eres tal y como dicen! ¡Puedes deducir las cosas tan fácil!― exclamó Helena riendo mientras caminaba por el pasillo hasta el final de las mazmorras siendo seguida por Lily quien arrugó el ceño.

― Helena, no estamos hablando de mí, sino de ti― dijo Lily con seriedad― No es bueno que te comparen con Malfoy solo porque eres su prima, al menos eres mejor persona que él.

― Dices eso porque no lo conoces― replicó Helena con una media sonrisa.

Escucharon voces que provenían del pasillo frente a ellas y se detuvieron al ver de quienes se trataba. Eran Scorpius Malfoy y Liam Nott. Helena se acercó a ellos corriendo y los abrazó a los dos ante la atónita mirada de Lily que no podía creer lo que veía.

Al parecer Helena se acordó de que Lily se encontraba detrás observando, le indicó con un gesto de la mano que se acercara y ella lo hizo quedándose a poca distancia de los dos Slytherin.

Helena miró a los dos chicos con una sonrisa y alzó una mano hacia Lily― Chicos, ella es Lily Potter, una amiga de Ravenclaw.

Lily sonrió levemente ante la presentación de su nueva amiga y entendió que Liam y Helena eran hermanos.

― Al parecer no había de qué preocuparnos, Scorpius― dijo Liam con una media sonrisa dirigiendo una rápida mirada a la pelirroja.

Lily miró al chico Malfoy quién la miró por un momento para después desviar la mirada hacia sus dos primos que no paraban de sonreír. Se encogió de hombros y se recargó en la pared que tenia detrás de él.

Lily se encontró de pronto frente a un enérgico Liam que la tomó por los hombros como si se conocieran de toda la vida.

― ¿Puedo llamarte Lily?― preguntó Liam con una sonrisa a lo que una confundida Lily asintió con la cabeza, el chico miró a su hermana sin soltar a Lily y dijo― De todas las personas que pensé que podrían ser amigos de mi hermana, nunca pensé en ti, la famosa Lily Potter, prefecta de Ravenclaw.

― ¿Famosa?― susurró Lily soltándose de golpe del agarre que Liam mantenía sobre sus hombros.

Ante tal situación, los ojos de los tres chicos se pusieron en ella, Lily se preguntó porqué seria famosa según Liam Nott. No se le ocurría otra cosa más que por la Orquesta de Hogwarts donde ella tocaba el violín, pues había aprendido a tocarlo en el colegio muggle durante las clases de música que le impartían antes de entrar a Hogwarts.

Pero nadie sabía de eso, pues solo la orquesta era utilizada en ocasiones especiales y hasta ese entonces, no había celebración alguna que requiriera a la orquesta, quizá cuando se graduó James del colegio, pero ella no pudo participar porque se había lastimado un brazo jugando un partido de quidditch con el equipo de Ravenclaw como suplente del buscador titular.

¿Entonces porque era famosa?

― Todo el mundo habla de ti. Potter― respondió Scorpius en lugar de Liam quien miró a su amigo con curiosidad pero siguió escuchando lo que Scorpius tenía que decirle a la prefecta de Ravenclaw― Eres la mejor de tu generación, eres prefecta y hermana de Albus.

Lily enarcó una ceja ante las palabras del Slytherin que no cambió su pose despreocupada y mantenía los ojos fijos en un punto del pasillo cercano.

No era lo que esperaba en realidad, pero le alivió un poco. Nadie de la familia Weasley sabía que tocaba el violín, solo sus padres y sus hermanos, quería darles la sorpresa en una de las presentaciones que podía tener la orquesta y el coro de Hogwarts, pero cuando tuvo la oportunidad, no pudo hacerlo.

James y Albus trataban de convencerla de que les enseñara a los demás lo que sabia hacer y que les dijera que participaba en el coro del sapo y en la orquesta, pero Lily, de algún modo no se sentía preparada para decírselos y no por miedo, sino porque tocar el violín solo era un pasatiempo que la relajaba.

Ella quería dedicarse a la medicina mágica o entrar al Ministerio de Magia para trabajar en el Control y Regulación de Criaturas Mágicas gracias a las múltiples investigaciones que realizaba con Lorcan y Lysander, así como las que ella hacía con ayuda de ellos.

― Entonces, supongo que Albus les ha hablado de mí― contestó Lily con seriedad― No suelo ir contando a los cuatro vientos lo que hago o dejo de hacer con mi vida y mis estudios.

Lily se despidió de Helena y se dio media vuelta para ir a buscar a Lysander, cuando la voz de Scorpius la hizo detenerse por un momento.

― Potter, deberías dejar de competir con Rose por todo― dijo Scorpius con una media sonrisa mirando la espalda de la pelirroja que no se giró a mirarlo por un minuto.

Liam le dio un codazo haciendo que el rubio soltara un quejido de dolor desviando la mirada por un momento.

― Lily― murmuró en voz baja Helena mirando a su amiga que se había dado la vuelta con brusquedad.

Lily caminó algunos pasos hasta acercarse a ellos, tomó a Scorpius por la solapa del uniforme con fuerza y lo miró con odio en sus ojos marrones.

Scorpius al ver la reacción de la chica, colocó una mueca de sorpresa en su rostro que podría pasar muy bien por una burlona y miró fijamente los ojos marrones de Lily.

Los ojos de Lily destilaban odio, dolor, rencor y una gran determinación que nunca antes logró notar.

― ¡No hables de lo que no sabes, Malfoy, no creas que porque seas amigo de Albus, sabes todo de mí, no tienes ni la menor idea de lo que es mi vida!― espetó Lily con brusquedad, soltó a Scorpius empujándolo con fuerza y se marchó del lugar a paso rápido sin mirar atrás.

Lily caminó por algunos pasillos tratando de tranquilizarse gracias al coraje que sentía por Malfoy, estaba tan centrada insultando al Premio Anual de Slytherin cuando al dar la vuelta por una esquina chocó de frente con una chica de cabello castaño rojizo con túnica de Gryffindor.

Levantó la mirada y se encontró con los ojos azules de su prima Rose que la observaba con preocupación. Rose estaba cargada de libros, al parecer había salido hace algún momento de la biblioteca.

Lily trató de sonreír pero solo pudo crear una mueca parecida a una sonrisa forzada, algo que alertó a Rose.

― ¿Sucede algo, Lily?― preguntó Rose con la voz impregnada de preocupación― Te noto algo extraña.

Lily negó con la cabeza y siguió de largo sin mirar a Rose que no le quitaba la mirada de encima, cuando Lily iba a algunos pasos por delante, decidió seguirla para poder hablar con ella, era hora libre y por lo que sabia de Hugo, los de quinto también tenían hora libre.

― ¡Lily, espera!― gritó Rose llamando la atención de su prima menor.

Lily la miró confundida y detuvo su andar para que Rose pudiera alcanzarla. Su prima se acercó a ella con una sonrisa amable y le indicó que la siguiera con un gesto de cabeza, Lily caminó detrás de su prima tratando de descubrir sobre qué quería hablarle pero no tenía idea de nada.

Se sorprendió cuando bajaron las escaleras que llevaban a los terrenos del colegio y Rose se sentó sobre la hierba verde que adornaba los terrenos seguida poco tiempo después por Lily.

Rose dejó los libros que traía a un lado de ella y miró a su prima con seriedad, Lily le devolvió la mirada con expresión grave y alarmada.

Para sorpresa de Lily, Rose sonrió vagamente y dirigió sus ojos azules hacia el Lago Negro que se podía observar fácilmente desde donde se encontraban.

― ¿Sabes?― dijo Rose sin dejar de sonreír y en un tono de voz suave y amable― Hace tiempo que no platicábamos…

― La diferencia de casas es la que nos ha distanciado, Rose― contestó Lily con seriedad mirando a su prima con firmeza.

Rose se volvió a mirarla con el ceño fruncido― ¿Crees que esa fue la razón de nuestro distanciamiento?

Lily se encogió de hombros, se acomodó algunos mechones de su cabello rojo detrás de la oreja y miró a Rose como esperando una respuesta por su parte.

― Lily, debo serte sincera― dijo Rose haciendo una mueca de disgusto ante lo que tenía que decir― Me preocupa que te hayas distanciado, tú no eres así, siempre apoyabas a James con sus bromas incluso antes de que fueras nombrada prefecta, siempre tratabas de reunirte con nosotros, pero todo ha cambiado y no logro entender el porqué.

― Las personas cambian según las circunstancias que viven, Rose― contestó Lily sin desviar la vista de su prima.

― ¡Debiste de habernos contado! ¡Deberías decirnos lo que estaba pasando!― exclamó Rose con dolor.

Lily cerró los ojos por un momento mientras recordaba el momento exacto en el que decidió alejarse de sus primos. Le había dolido escuchar aquello, le había dolido que la compararan con Rose, que hasta cierto punto, ella no pudo más.

Hizo el amago de levantarse de su lugar pero Rose se lo impidió tomándola por la manga de la túnica de Ravenclaw, Lily se giró hacia su prima con lentitud pasmosa.

― Rose, a veces las personas a tu alrededor tienen una idea distinta de lo que eres y creen que debes ser como ellos dicen que debe ser― dijo Lily con tranquilidad al menos trataba de hacerlo, pero poco a poco, sus ojos se llenaban de lágrimas contenidas― Yo… solo estoy tratando de seguir mi camino, lo que quiero, lo que me gusta… No quiero ser solo una más que pasa por este castillo, quiero ser yo misma.

― Lily.. Quisiera comprenderte pero no logro hacerlo― dijo Rose levantándose y colocándose frente a su prima que a pesar de las lágrimas contenidas seguía con su mirada llena de determinación.

― Hay muchas formas de ser inteligente, Rose― se explicó Lily con una sonrisa apenada― De la persona inteligente puede esperarse algo nuevo, algo que no se conoce o se sabe, y generalmente, aquellos que gozan de inteligencia bucean en lo desconocido y no tanto en los conocimientos.

― ¿Qué estás insinuando, Lily Luna?― inquirió Rose a una Lily que se mantenía seria pero que al escuchar su pregunta, se sorprendió al verla sonreír.

― Rose, tu y yo somos muy diferentes, pero al mismo tiempo similares― contestó Lily sonriendo con tristeza― Tú eres la mejor de tu generación, eres una excelente bruja y todos te tienen en gran estima… Yo soy la mejor de mi generación, pero nuestros caminos son distintos.

― ¡Lily, eres prefecta!― exclamó Rose con sorpresa, sin creer en las palabras dichas por su prima― ¡No pude acceder a eso, ni soy Premio Anual! ¡Tú has logrado cosas con las que ninguno de nosotros contaba!

Lily apretó los puños con fuerza y se alejó algunos pasos de su prima― ¡Porque toda la familia pensaba que tú lograrías todo eso, Rose, no yo! ¡No es tan fácil aceptar que nuestra familia está decepcionada porque tú no fuiste nombrada Prefecta como tus padres y tampoco Premio Anual y que, en cambio, yo pude hacerlo!― espetó Lily con enojo, sus ojos marrones brillaron de furia , algo que alertó a Rose.

Una seria de pasos acercándose a ellas las hizo detener su discusión y girarse para ver quienes eran los que habían llegado.

Lily cerró los ojos con fuerza al mirar a su hermano Albus mirándola con una expresión preocupada mientras intercalaba sus ojos verdes entre Rose y ella. Junto a Albus iban Hugo, Lucy, Lorcan y Lysander.

Todos miraban sin entender lo que pasaba entre ambas chicas que se encontraban bastante alteradas, o al menos Lily por su respiración entrecortada.

― ¿Qué está pasando?― exigió saber Albus mirando a ambas primas que no se dirigían la mirada una a la otra― Lily, ¿Puedes explicarme?

― Tranquilo, Sev, solo hablaba con Lily sobre su extraña actitud que ha tenido con nosotros desde hace tiempo― contestó Rose en lugar de Lily quien la miró de manera inquisidora.

Albus miró a su hermana que respiraba entrecortadamente, algo le decía que no era normal esa actitud de Lily, pero no le preguntaría porque cuando estaba enojada era peor que su madre así que se mantuvo callado mientras pensaba cómo resolver lo que estaba sucediendo.

Lily se pasó una mano por el rostro con desespero y salió corriendo de ahí no sin antes coger sus cosas.

En los terrenos, se habían quedado Albus y los demás junto a Rose que al ver desaparecer a su prima menor, se soltó a llorar abrazando a Albus con fuerza.

― Albus, esto se sale de control― habló Lysander acercándose a los dos primos Weasley que se mantenían abrazados― ¿Cuántas veces te dije que los tíos pensaban que Rose es la tía Hermione y que Lily era como Victoire?

― Lily sabe algo, Albus― dijo Rose hipando gracias a las lágrimas que había derramado― Algo escuchó en casa, algo que le ha dolido en el alma…

― Lo sé, Rosie― dijo Albus soltando un suspiro― James y yo habíamos hablado de eso antes de que iniciara este curso… Temíamos que algo así pasara…

Cuando algo llamado destino se cruza en el camino, solo queda la opción de elegir uno de los caminos que muestra. A veces es necesario tomar una decisión por dificixl que esta sea, porque el camino que se escoja puede alejar a aquellas personas a las que se ama.

Lily decidió por si misma tomar un camino distinto al que la tradición de su familia le dictaba. Querer ser reconocida por su apellido no era lo que buscaba, muchos lo hicieron antes que ella.

Sus padres, sus hermanos, sus tíos, sus primos, sus abuelos. Cada uno de ellos tenia su propia historia y la habían formado por ellos mismos gracias a las circunstancias que encontraron en el camino que tomaron para llegar a ese destino.

Lo tenía claro, quería a su familia, buscaba su bienestar sin importar lo que sucediera, Lily podría ser prefecta de Ravenclaw, la mejor de su generación, pero lo que nadie sabía era con los problemas que tenía que enfrentar día con día. Ahora ella quería construir su propia historia.