CAPÍTULO 2 "EMOCIONES ERRÓNEAS"
"Algunas personas dicen, que la amistad es muy valiosa. Otras personas dicen que no hay nada más fuerte que el amor. Y yo me pregunto, ¿Qué importa más?, el valor, o la fuerza"
-Hola, me llamo Edward, soy el novio de tanya, ¿Cuál es tu nombre? – aquella voz, me dejo sin palabras, si pensaba que era de película, con su voz me convenció totalmente. Tarde unos pocos segundos en poder contestar, pero al fin lo logre.
-Me llamo Isabella, soy la amiga de tanya, era su compañera en la preparatoria – le conteste tímidamente.
-Mucho gusto Isabella – me extendió su mano y me dio un ligero apretón para después sonreír – veo que se han divertido anoche ¿verdad? – soltó una pequeña carcajada y de repente me acorde del dolor de cabeza que traía encima y subí mis manos instintivamente – vaya, veo que no has despertado nada bien ¿eh?, ven acompáñame, te daré una pastilla – no sé porque, pero lo seguí. Entramos a una cocina gigantesca, era muy hermosa como el resto de la casa. Me senté en la silla junto a la barra, no sabía que decir. El me dio un vaso de agua con una pastilla, la tome, esperando que se me calmara aquel dolor insoportable.
-¿Y tanya? – le pregunte para acabar con aquel silencio incómodo.
- la subí a su habitación, estaba demasiado incoherente anoche y le pedí que se fuera a dormir.
- ¿e irina? – mi voz sonó con un poco de pánico, no le iba a perdonar a irina si se hubiese ido, dejándome sola.
- ella vio cuando subí a tanya, y le ofrecí una habitación también, en cuanto a ti, estabas totalmente dormida y no quise despertarte, por eso te deje en el sofá – me ofreció una enorme sonrisa, y pues no me quedo de otra más que devolvérsela. Mi cara reflejo tranquilidad al saber que irina no se había ido.
- y… ¿no han despertado?
- no, de seguro que no despertaran en un buen rato, al menos tanya no, conociéndola, podría jurar que va a tardar 3 horas más en levantarse – de nuevo volvió a reír y me contagio con su risa, así que lo acompañe – y tú, ¿eras muy buena amiga de tanya en la preparatoria cierto?.
Si, somos muy buenas amigas, solo que nos dejamos de ver, porque cada quien tomo su camino, pero espero que ahora nos podamos ver más seguido, la eh extrañado mucho – le estaba hablando como si lo conociera de toda la vida, no entendía porque, pero era agradable.
-Yo igual espero que se vuelvan a ver, me has caído muy bien y… a mí también me gustaría volver a verte – ante aquellas palabras agacho la mirada, como si estuviese avergonzado por algo.
- ojala que tanya despierte pronto, no quisiera irme sin despedirme de ella, aparte que no sé el camino de vuelta a casa – empecé a reírme y el rió conmigo, la vergüenza desapareció de su cara y eso me alegro.
- lo siento, no te eh preguntado si tienes hambre.
- pues…. Si un poco, pero no te preocupes, puedo esperar – el hizo un gesto como si se hubiese ofendido por algo que había dicho.
- entonces crees… ¿Qué yo no sé cocinar?
- no quise decir eso es solo que…. – no pude terminar la oración, porque él me interrumpió
- pues se equivoca señorita Isabella, soy un muy buen cocinero y ahora mismo te lo voy a demostrar – saco una sartén de la alacena y encendió la estufa, le puso un poco de aceite y rompió un par de huevos. Parecía todo un experto en eso, empezaba a creer que era perfecto En todo. Cuando termino de hacer los huevos, saco un plato y lo sirvió con mucha delicadeza, lo puso encima de la mesa y me lo acerco. – Pruébalos – me animo. Tenía razón, realmente sabían muy ricos, le sonreí, informándole que le daba toda la razón. – te lo dije, soy un experto en la cocina.
-Qué bueno que eres modesto – él se rió por lo bajo de mi comentario. Cuando termine con el plato, él lo llevo al fregadero. – y… crees que tanya tarde mucho en despertarse.
-pues no lo sé, tanya es impredecible. Es una caja llena de sorpresas.
-y… ¿Cómo se conocieron?
- pues, una noche, un amigo mío, me invito a una fiesta, dijo que era una pequeña reunión de sus compañeros de trabajo, y como yo no tenía nada que hacer pues acepte. Cuando llegamos, me sentía desubicado, no conocía a nadie, y cada quien tenía sus propios amigos. Cuando decidí irme, al abrir la puerta ella estaba ahí, enfrente de mí. Fue la única que se atrevió a hablarme en toda esa noche, me hacía reír mucho. Después de conocerla, salimos un par de veces más entre amigos. Después empezamos a tener citas más formales. Y fue entonces como nos hicimos novios. – al escuchar como hablaba de ella, note en su rostro que no tenía la misma sonrisa que había tenido tanya cuando había hablado de él. Supuse que era porque, él tenía un poco más guardados sus sentimientos.
- Me alegro que hayas encontrado a alguien como tanya, ella te quiere mucho.
- yo igual la quiero. – me sonrió y cambio de tema – y tu… ¿tienes novio? – me pregunto, como quien no quiere la cosa.
- pues… no, realmente el trabajo me ha obligado a encerrarme, y no conozco a muchas personas. Me eh privado de conocer a alguien.
- que lastima, que nadie te haya encontrado aún, porqué quien lo haga, va a ser muy afortunado y eso tenlo por seguro. – después de eso se quedó callado, mirando a la nada, como si estuviese pensando. De repente regreso la mirada hacia mí, y me sonrió.
- gracias – fue lo único que pude decir. Me levante y me dirigí al fregadero. Agarre el plato en donde había desayunado y empecé a lavarlo.
-Bella, ¿Qué haces? – me dijo casi como un regaño, pero no fue eso lo que me sorprendió. Él me había llamado "bella".
- lo siento, creo que agarre confianza muy rápidamente.
-no te preocupes, para serte sincera, todos me llaman bella, y oírte a ti llamarme Isabella, era un poco extraño – le sonreí y el pareció relajarse. Entonces me quito suavemente el plato de las manos, y pude sentir las suyas rozar mi piel. Aquello hizo, que sintiera algo extraño en mi cuerpo, fue como una descarga eléctrica, no podía explicarlo muy bien. Nos quedamos así como 2 segundos, que a mí me parecieron 30 años. El me miro a los ojos, pero los volteó rápidamente hacia el plato. Yo quite mi mano. Aquello había sido muy extraño. "¡qué demonios te pasa!, el no bella, ¿en qué estás pensando?" dije para mis adentros maldiciéndome por lo que me estaba pasando.
-tu eres la invitada de la casa y no voy a dejar que laves los platos, ¿Qué clase de anfitrión seria si dejara que hicieras eso? – cuando volvió a hablar, sin mencionar aquel momento incómodo, me tranquilizo demasiado.
-¡vamos!, has sido un muy buen anfitrión, hasta me diste una pastilla – reí con mi propio chiste y el también.
- por cierto, ¿se te ha calmado el dolor de cabeza?
- si gracias, ya no lo aguantaba. Yo no suelo ser así, pero anoche realmente me la pase muy bien, y como no suelo tomar mucho… pues estas fueron las consecuencias. – él se rió de mí y eso me hizo enojar un poco.
- y tu… ¿trabajas?
-sí, soy enfermera, en un hospital infantil, me encantan los niños, por eso decidí ser enfermera.
- me alegro, es un buen trabajo, y digamos que los niños siempre te mantienen felices. –Él tenía razón, sentía que me comprendía al pie de la letra y eso me gustaba.
-y tu ¿de qué trabajas?
- Yo… yo pinto. Todo tipo de cosas, paisajes, contrastes y… personas. – entonces, de él eran aquellas pinturas tan hermosas que vi en aquel cuarto.
-si las eh visto. – él se quedó extrañado por mis palabras.
- bueno, lo siento. Cuando buscaba el baño, abrí la puerta donde estaban todas esas hermosas pinturas, me alegro saber que son tuyas.
- gracias por lo de hermosas, realmente amo pintar, es mi manera más grande de expresarme, es mi mundo bella, y sin ellas no sé qué haría.
-realmente, lo haces muy bien, me encantaron desde que las vi, es un gran talento, y que bueno lo aproveches, felicidades. – mis palabras le hicieron reír, y eso me hizo feliz, aquello no lo entendía, y no quería admitirlo, pero no podía engañarme a mí misma, tenía una "atracción" hacia aquel chico, que había conocido hace apenas 3 horas. ¿Pero qué demonios me estaba pasando? "él es el novio de tu mejor amiga, no puedes pensar así de el" cada vez me odiaba más.
- gracias, bella – el tomo mi mano, sin darse cuenta y yo baje la mirada observando nuestras manos juntas, el siguió mi mirada y se dio cuenta de que pasaba, entonces se alejó de mí. –lo siento, no… no me… lo siento. – estaba a punto de responderle, cuando una voz diferente habló.
¡Buenos días amor! - tanya habló con la voz un poco adormilada, y fue hacía Edward abrazándolo por detrás, poniendo sus brazos en su cuello. Aquello me incomodo un poco. -¡Hola Bella!, como está la alegre de la fiesta – empezó a reír por aquello, entonces supuse que de verdad, había estado peor de lo que pensaba y eso me hizo agachar la mirada. – ayer, me la pase increíble, aunque estoy pagando las consecuencias, estoy que me revienta la cabeza. – cuando dijo eso, empecé a reír, porque yo estaba igual hace unas pocas horas. - ¿y donde esta irina?
-ella aún no se levanta, las eh estado esperando un buen rato, Edward me ha estado haciendo compañía.
-entonces, ¿ya se conocen?, ¡me encanta!, espero que puedan ser muy buenos amigos, me gustaría demasiado que los 4 podamos salir juntos. Irina, tú, Edward y yo. Sería estupendo. Porque… ¿se están llevando bien verdad? – antes de que yo pudiera contestar Edward se me adelanto.
- de hecho, nos estamos llevando muy bien, digo, 3 horas no pasan en vano – los 3 empezamos a reír.
Me sentía incomoda estando ahí, me daba vergüenza ver a tanya, después de aquellos pensamientos tan bajos que había tenido. Eso no era de amigas, y yo estaba pasándome de la raya con estas emociones erróneas en mí. Debía sacármelo de la cabeza sí o sí.
-me alegro de verdad que se estén llevando bien. Aunque ahora que lo pienso. Sabes ¿Cuál sería de verdad una gran idea bella?
-mmm, no… ¿Cuál sería? – le dije sin demasiado entusiasmo.
- piénsalo, tu… no sé, tal vez podrías conseguirte un novio y… hacer una cita doble. ¡Vamos!, debes de tener al menos un pretendiente ¿No crees? Podrías invitar a un doctor – trate de reír ante ese chiste, pero solo salió de mí una media sonrisa. Realmente en ese momento me sentía una basura.
