hola :)

bueno... aqui les dejo otro capitulo, me alegra saber que ya lo ponen en favoritos... ahora tambien, me gustaria saber que opinan de ella ... y puesss... manden reviews :3


CAPITULO 4: "¿SENTIMIENTOS MUTUOS?"

"la música es tu amiga, pero a veces puede ser traicionera"

-hola… – le conteste inmediatamente, con el corazón agitado y una sonrisa en el rostro.

-¿Por qué no me llamaste para avisarme que ya habían llegado tanya?, me hubiese apurado un poco más - dijo el sonriendo.

-bueno, porque en realidad acaban de llegar, apenas han subido sus cosas a la habitación – contesto tanya, con la voz entusiasmada.

-¿Cómo has estado bella?, ha pasado demasiado tiempo, creí que ya no querías volver a vernos – se rió por su comentario, y aquella risa fue como música para mis oídos. Me estaba hipnotizando cada vez más.

- pues ya vez, eh regresado, y espero que pasemos muy bien las vacaciones juntos – al decir eso, él se acercó a darme un pequeño abrazo que hizo que mi corazón se acelerara más todavía, si eso era posible.

- y tu… debes de ser "Mike" ¿cierto? – pregunto, cuando termino de soltarme.

-sí, y tú eres… - le dijo Mike ofreciéndole la mano.

-me llamo Edward – ambos se estrecharon la mano y de ahí, Edward, se dirigió a la cocina con varias bolsas en la mano.

- bueno pues bella, hoy quiero ir a bailar, ¿te gustaría? O prefieres dejarlo para otro día – me pregunto tanya después de unos segundos de silencio.

- me encantaría. De una vez te digo, en estas vacaciones tu mandas, así que tú dime a donde vamos y te sigo – le dedique una sonrisa, y ella me respondió con una igual.

- entonces perfecto, nos vamos a las 9 de la noche, así que busca una ropa linda, hay que lucirnos en la pista – ella de verdad estaba feliz con la idea.

- muy bien, pero… apenas son las 3 de la tarde.

- entonces ¿tú no comes? Vamos Bella, no te la vas a pasar 6 horas en arreglarte verdad. Además te puedo apostar a que no han comido nada.

- eso es cierto – dijo Mike con un poco de voz "humorística".

-¿Ya ves bella? Ven, vamos a la cocina. Edward va a asar carnes, ya sabes cómo es el. Siempre demasiado modesto, jajá – me reí ante sus palabras. Aquello me hizo recordar, la vez que cocino para mí y como se había ofendido por pensar que no era digo de la cocina.

- de acuerdo vamos.

Al entrar a la cocina, llegaron los recuerdos a mí, como si apenas hubiese sido ayer cuando hable con Edward en aquella mesa. Al llegar aquellos recuerdos a mi mente, saque una sonrisa sin darme cuenta, pero para mi suerte nadie lo había notado.

Había una puerta de cristal, que te llevaba directo al jardín, y Edward estaba ahí, prendiendo el asador. Creo que estaba demasiado concentrado, porque cuando tanya abrió la puerta, el dio un pequeño salto y volteo hacia nosotros.

-no los oí entrar, lo siento. – estaba un poco aturdido.

- ¿en que estabas pensando mi amor? – le pregunto tanya, ahora a lado de él.

- solamente… observaba el humo detenidamente.

-¿estabas meditando o algo por el estilo? – Edward parecía no querer hablar en esos momentos, pero de nuevo le contesto.

-si… algo así, mmm…. Ya casi está listo el asador, ¿Por qué no vas sacando la carne de una vez?

- lo que tú digas mi amor. Bella siéntate ahora regreso.

Ahí en el jardín había una mesa con 4 sillas y encima tenía una sombrilla, tome asiento y Mike me siguió, él estaba hablando por teléfono, pero no estaba prestando atención a eso. Me preocupaba que Edward estuviera de esa manera, ¿Qué le había pasado? ¿De verdad tanya no se daba cuenta de que Edward se encontraba mal? Era tan extraño, el hace apenas unos minutos se encontraba bien. Decidí sacarle algo de plática para ver si podía animarlo un poco, no iba a ser descortés de mi parte porque Mike estaba al teléfono, así que me levante y me acerque a él.

-hola.

-hola bella, tanto tiempo ¿cierto?, tanya ya había pensado que tal vez tú ya no querías volver a verla y se puso demasiado triste, es por eso que está muy alegre hoy. La verdad yo también me alegro de volver a verte, aquella mañana, me sentí muy cómodo hablando contigo. – cuando dijo eso, sentí que algo invadía mi cuerpo, esas palabras me habían llevado a otro mundo. Él sonrió y eso me alegro.

- sí, fue muy agradable. Y no creas que se me ha olvidado que pintas, la verdad no puedo olvidar aquella habitación llena de tus cuadros. Era realmente hermoso.

- ¿te digo un secreto?, tanya nunca ha entrado ahí. No lo sé, me gusta que ese sea un lugar privado para mí, y por eso le pedí, que no entrara.

-entonces… perdón, seguro que te molesto que yo haya entrado, de verdad, no fue mi intención.

-bella, sé que no lo hiciste apropósito, y eh de admitir, que me gusto que entraras ahí, tus comentarios me hacen feliz, gracias. – él sonrió de oreja a oreja, entonces supe que había logrado que se olvidara de lo que lo había hecho estar triste hace unos minutos.

-¿enserio tanya, nunca ha entrado a esa habitación?

-bueno si, un par de veces pero, no siento que ella se emocione demasiado, es por eso que le ahorro la molestia de sentirse comprometida. La quiero mucho bella, pero siento que somos como el agua y el aceite. Es por eso que siento, que es una cajita de sorpresas. – me mostro una sonrisa a medias, y volvió a concentrarse en el asador. Este ya había prendido, pero tanya aun no llegaba con la carne.

-¿y tanya? – le pregunte. Cambiando de tema.

-bella, eres muy despistada. Voltea – le hice caso y vi que tanya estaba sentada con Mike, parecían muy a gusto platicando. No podía creer que tanya haya entrado y yo no me hubiese dado cuenta.

-tanya – le dije haciéndole señas para que se acercara con nosotros.

-¿porque no avisaste que habías entrado?

- estaban conversando muy bien, y yo no quería interrumpirlos, además quise conocer un poco más a Mike, es muy simpático y amable.

-bueno pues, me voy a verlo. Me dio gusto hablar contigo Edward. – me di media vuelta y me fui hacia la mesa con Mike.

-Mike, lo siento te he dejado solo, pero… como vi que hablabas por teléfono, decidí dejarte para que pudieras hablar a gusto. – realmente ese no era el motivo por el que lo había dejado, pero si le decía la verdad muy probablemente se enojaría.

- no te preocupes bella, tu amiga tanya me hizo la plática y la verdad es muy simpática.

-si lo sé, por eso la quiero. Por cierto, ¿tienes hambre? – Mike se rió y eso me hizo deducir que si tenía hambre.

-pues… si, pero no quiero presionar, además, estoy disfrutando muy bien del ambiente.

- qué bueno que estés a gusto, no se te olvide que al rato saldremos, espero que te pongas guapo.

-bella, ya soy guapo – los 2 reímos a carcajadas, realmente me la pasaba bien con Mike, pero del "bien" no pasaba.

No sé cuánto tiempo más pase hablando con Mike, pero de repente tanya llego con unos platos a la mesa. Tenía un poco de ensalada y la carne ya preparada, se veía demasiado bien. Edward se sentó a lado de tanya, enfrente de mí.

-entonces, ¿qué tal sabe bella? – me pregunto Edward, ofreciéndome un vaso de refresco.

-sabes perfectamente que cocinas muy bien, ¿para qué quieres tantos halagos?

-bella, es Edward, no esperes otra cosa de el – todos empezamos a reír, la "modestia" de Edward era algo básico de él.

Ya eran las 7 de la noche cuando acabamos de comer, todos subimos a arreglarnos para ir a donde sea que nos quería llevar tanya. Me puse un vestido de color azul rey. Este se amarraba por el cuello dejando una curva en V, llegaba a mis muslos y se podría decir que estaba casi del mismo tamaño que el vestido rojo que use en la reunión de ex compañeros. Me puse unas zapatillas plateadas y una pulsera con varios dijes que sonaban al momento de mover mi muñeca. Me deje el cabello suelto. Y como siempre, me puse sombra y brillo en los labios.

Cuando salí de la habitación, me di cuenta que fui la primera en acabar, me senté en la sala a esperar que los demás bajaran. Para mi sorpresa, Edward estaba saliendo de la cocina con un vaso de agua. Él ya estaba listo, se había puesto unos jeans azules, y una camisa rojo vino, realmente se veía como un Dios. Me levante para poder verlo mejor y entonces el hablo.

-Bella… te ves… te ves muy bien, realmente, te ves hermosa – Él me sonrió y pude sentir como llegaba la sangre a mis mejillas, no sabía que responderle, realmente estaba muy avergonzada.

-gracias, tú también luces muy bien.

-¿y Mike? – me pregunto con una voz diferente que no entendía

-creo que esta, arreglándose o algo así – ambos empezamos a reír. Nos sentamos juntos en el sofá y eso hizo que mi corazón latiera a mil por hora.

-tienes que concederme aunque sea una canción bella, porque si esta noche no bailo contigo, me enojare bastante jajá.

-pues lo mismo digo, sería ilegal si no logro bailar contigo – hice una cara fingida de horror, y él se rió por lo bajo.

-y… ese tal Mike, ¿es tu novio?

-En realidad no, es un buen amigo, pero no estoy enamorada de él.

-¿y el de ti? – ahora había puesto una cara más seria

-bueno… el, sí está enamorado de mí, pero él sabe perfectamente que yo no siento lo mismo.

-entonces, ¿Por qué insiste tanto?, si sabe que tú no lo quieres.

-no lo sé, supongo que de verdad me quiere, y le agradezco por eso.

-entonces ¿piensas dejar que él te siga enamorando?... Eso es… - antes de que el pudiera terminar, yo le conteste a la defensiva.

-¿hay algún problema en eso?

-bueno…. –

-ya estoy listo bella, ¿nos vamos? – dijo Mike, interrumpiendo nuestra platica.

-sí, solo falta que tanya baje – le dije ahora de espaldas a Edward.

-aquí estoy, ya estoy lista para irnos. – ella realmente se había arreglado muy bien, tenía un vestido, del mismo largo que el mío, de tirantes y de color negro, acompañado con un collar de perlas y unas zapatillas negras. Se veía hermosa.

-¡wow!, tanya, te ves preciosa.

-gracias amiga, tú también te ves muy linda, pero bueno… ¿nos vamos?

Todos subimos al auto de tanya. Durante el camino, todos estuvimos en silencio, de vez en cuando, Mike sacaba una pregunta al azar para que contestara, pero mis respuestas eran muy cortas.

Cuando al fin llegamos, debo de admitir que el lugar era muy lindo, demasiado luminoso y con la música a todo volumen. Había una barra de tragos, y varias mesas VIP. Todo era espectacular y el ambiente, era mejor. Nos sentamos en una mesa VIP casi hasta el final del salón.

-bueno chicos, es hora de divertirnos, ¿bella, vienes a bailar conmigo?

-claro vamos, ¿vienes con nosotras Mike? – le pregunte para no ser descortés. El solo asintió y se levantó - ¿y tú Edward? ¿Quieres venir?

-no, me quedare aquí un rato, tal vez más al rato, mientras, pediré un trago. ¿Quieren que les pida algo? – tanya, le pidió una margarita, Mike, le pidió una cerveza y yo, simplemente para conocer sus gustos le dije que iba a tomar lo que él tomaba. Edward solo soltó una pequeña risa como si estuviese riendo de un chiste privado.

Tanya, Mike y yo estuvimos bailando canciones movidas, realmente me estaba divirtiendo, pero de mi mente no podía salir el, necesitaba concentrarme lo más que pudiera para no pensarlo.

Cuando tanya se cansó al fin, decidimos ir a sentarnos. Entonces ahí estaba Edward, sentado tomando un vaso de… ¿¡Tequila!? Y ahora entendía porque se reía, no iba a poder tomar eso, el tequila definitivamente no era lo mío, podría apostar que con tan solo 3 vasitos de eso, yo ya empezaría a decir incoherencias.

Nos sentamos con la respiración un poco agitada y entonces Edward me acerco mi vaso.

-tu dijiste que ibas a tomar lo que yo tomara, así que… aquí esta – el arrimo el vaso hacía mí, y empezó a reír, al ver mi cara de horror. De verdad, eso me iba a dejar hasta los suelos. Vacile un instante y tome el vaso. Todos parecían atentos a lo que estaba a punto de hacer, entonces, tome el tequila de un solo trago. Todos se quedaron con los ojos abiertos como platos. No iba a permitir que Robert se burlara de mí.

-¡Bella!, si sigues así, en menos de 1 hora estarás como la primera vez que fuiste a la casa – dijo tanya, y Edward empezó a reír por eso. De repente, la música cambio drásticamente de, movida a lenta, y me di cuenta de que era tiempo de las canciones de amor.

Algo raro estaba pasando, parecía un mundo paralelo porque, jamás me espere eso de él.

-bueno, les propongo algo. Ya que es una cita doble, que les parece si para conocernos mejor, bailamos una de estas canciones, pero con un intercambio de parejas, claro que si no quieren no. – yo no podía creer que haya dicho eso, de verdad deseaba poder bailar con él una de estas canciones, pero como algo más que amigos. "¿pero en qué demonios éstas pensando?"

-¡de acuerdo!, me parece estupendo. ¡Vamos! – dijo tanya, agarrando del brazo a Mike, llevándolo a la pista de baile.

-¿me concede esta pieza, señorita Isabella? – sus palabras se me hicieron hermosas. El estiro su mano, ofreciéndola a mí, y yo la tome.

Caminamos hacía la pista sin decir ni una sola palabra, estábamos tomados de la mano, y eso me hizo feliz. Cuando llegamos a la pista, él se volteó para quedar enfrente de mí, me tomo por la cintura con sus 2 brazos acercándome un poco más a él. Se soltó de mi cintura y agarro mis manos para subirlas a sus hombros, de nuevo tomo mi cintura, y empezamos a movernos de lado a lado, lentamente. Nos mirábamos fijamente a los ojos y por un momento pensé que el sentía lo mismo que yo. No sé qué canción estaba sonando, estaba totalmente perdida, hasta que el empezó a cantarla en un susurro.

No sé, que tienen tus ojos. No sé, Qué tiene tu boca,

Que dominan mis antojos, Y a mi sangre vuelve loca.

No sé, como fui a quererte. Ni como te fui adorando,

Me siento morir mil veces, cuando no te estoy amando.

De noche cuando me acuesto, a dios le pido olvidarte,

Y al amanecer despierto, Tan solo, para adorarte.

Mientras el cantaba palabra por palabra, me miraba a los ojos fijamente, y en ese momento, sentí que a mi alrededor ya no había nada ni nadie, solo estábamos él y yo, pero tuve que detener esa fantasía ahora mismo porque si no, la locura se iba a apoderar de mí, y no sabía a qué grado podía llegar. Podía jurar que la canción la estaba cantando para mí, entonces me di cuenta de que la locura ya había llegado, así que me detuve de una buena vez. La canción termino, y él seguía mirándome a los ojos sin decir ni una sola palabra, ya habíamos dejado de bailar, pero nos quedamos ahí, inmóviles en la pista.

-Edward… estemm, ya acabo la canción, ¿nos vamos? – realmente lo que quería era quedarme ahí pero no podía dejar que mis neuronas me vencieran.

-sí, perdón, me perdí por un segundo, me estoy volviendo loco Isabella, ¡loco! – se agarró la cabeza con las 2 manos y cerró los ojos fuertemente.

-¿Por qué dices eso?, no entiendo.

-Bella, por favor, no me hagas contestarte con algo que no te va a gustar, así que, no me hagas preguntas, no ahora. – sus palabras me preocuparon, y tenía que saber que le pasaba sí o sí.

Mire hacía donde estaban Mike y tanya y parecían divertirse. Así que le dije a Edward que subiéramos, necesitaba tranquilizarse un poco.

-Edward, cuéntame lo que sea, confía en mi – le dije tocando su mano. Al principio pensé que la quitaría pero, fue todo lo contrario. Él puso su otra mano encima de la mía.

-Bella, ¿Cómo te lo explico?, si te lo digo, me odiaras por el resto de tu vida, pensaras que soy una basura y al final, me quedare sin nada. – aquellas palabras, no lograba descifrarlas, ¿A qué grado llegaba aquello que no quería decirme?

-Edward, confía en mí, yo no soy nadie para juzgarte, quiero que me lo cuentes, no guardes tus sentimientos.

-Bella, prométeme, que no te enojaras, y yo te lo diré todo. Pero tienes que prometerlo. – dijo con la voz alterada

-lo prometo, no te preocupes, puedes decirme cualquier cosa.

Espere un buen rato a que él contestara, parecía estar buscando las palabras correctas para hablar.

-Bella…. Yo… me estoy… enamorando de ti como un estúpido.

Ante aquellas palabras, me quede como una estatua en shock. No sabía si estar feliz o sentirme miserable por aquella noticia que cambiaba todo mi mundo.