hola :)

bueno... aqui les dejo otro capitulo... manden reviews :3


CAPITULO 5: "LA TENTACIÓN DEL ENGAÑO"

"dicen que debes luchar por el amor. Pero, si ese amor es imposible, ¿qué puedes hacer al respecto?"

Y yo, ¿Qué le respondía?

¿Que también estaba como una idiota por él?

De verdad estaba perdiendo todos los sentidos, ahora que sabía esto, necesitaba pensar mejor las cosas. Lo mejor, iba a ser que me fuera de ahí de una buena vez, antes de que esto llegara demasiado lejos.

-Edward, yo… tú, debes de estar confundido. Es imposible, es solo una confusión de tu mente, de eso estoy segura, tu amas a tanya, es tu novia y mi mejor amiga. – el alzo la cabeza y me miro directamente a los ojos.

-Bella, aquel primer día que te conocí, no sé lo que me paso. Sentía algo que nunca había sentido. Una emoción invadía mi cuerpo, pero no sabía explicármelo. Cuando te fuiste, me dije lo mismo que tú me acabas de decir, que tal vez solo estaba confundido, que era una estupidez de mi parte. Por eso, me alegre que tú no pudieras venir cada vez que te invitaba tanya a la casa. Con el tiempo, "pensé" que ya había regresado a la realidad y que realmente no sentía nada por ti. Pero cuando te vi de nuevo, sabía que realmente ya no tenía marcha atrás, todo ese tiempo alejado de ti, no me sirvió de nada. Bella entiende que ahora estoy perdido, perdido por ti, y por más que quiero, no puedo evitarlo. Me siento un miserable por hacerle esto a tanya. Yo la quiero, pero nunca la eh amado. Bella, perdóname. – ante aquellas palabras, agacho la mirada y se tapó el rostro con ambas manos.

En ese momento, me invadieron unas ganas de consolarlo, y que él me consolara a mí, porque yo me sentía igual de miserable que él. No pude evitarlo y lo abrace, lo abrace con todos las fuerzas que pude. Ese abrazo fue diferente, muy diferente, e hizo que me sintiera en mi propio mundo, donde nadie podía hacerme daño y todo era felicidad. El seguía con las manos en la cara y se maldecía una y otra vez.

-Edward, tranquilízate ya. Tanya, llegara en cualquier momento y no te puede ver así, por favor cálmate. Te prometo que hablaremos después, pero ahora tranquilízate. – al pasar unos minutos, él había parado los sollozos y eso me tranquilizo.

-Bella – dijo con la voz ronca – ¿Qué es lo quieres hablar?, ya te lo eh dicho todo

-¿Cómo? – le pregunte confundida

-Sí, tú me dijiste que me calmara, que hablaríamos luego, pero yo ya no tengo más que decir.

-Edward, yo si necesito hablar contigo, debes de entender que esto no es algo que se pueda olvidar, y es algo más grave de lo que tú piensas – necesitaba decirle todo, así como él lo había hecho, y de una u otra forma, tendríamos que alejarnos a partir de ahora.

Me separe de él y tome mi distancia, nos quedamos callados un buen rato, y él no me volvió a hacer otra pregunta. Cuando llego tanya, la seriedad no se podía ocultar, todo estaba demasiado tenso en ese lugar. Decidí sentarme a lado de Mike, empecé a hacerle platica para poderme olvidar del asunto un rato.

Tenía miedo de contarle todo a Edward. ¿Qué pasaría si le decía que yo igual sentía lo mismo?

Durante el tiempo que nos quedamos ahí, tanya y yo bailamos solo un par de canciones, luego solamente éramos Mike y yo, pero Edward no volvió a bailar durante toda la noche.

Al llegar a casa, tanya se despidió de nosotros, porque dijo que estaba muy cansada, y subió a su habitación con Edward junto a ella. Yo me despedí de Mike, y cada quien se fue a su habitación. Yo me puse una pijama y me acosté, pero no podía dormir. Tenía un rollo de reflexiones en mi cabeza. Realmente lo amaba, y ya no había nada que pudiera detener mis sentimientos hacía él, pero no iba a traicionar a tanya de esa manera. Ella era mi mejor amiga, y no podía hacerle esto.

Me canse de estar moviéndome de un lado a otro en la cama sin poder dormir, y decidí bajar a la cocina. Todo estaba a oscuras, así que al momento de prender la luz de la cocina, me llego de golpe y entrecerré mis ojos. Poco a poco se fueron adaptando a la luz, y cuando al fin pude ver bien, ahí estaba él, sentado con las manos apoyadas en la mesa. No sabía qué hacer. Él no me había visto entrar, así que tenía la oportunidad de salir. Pero de repente, supe que el sí sabía que había alguien ahí, porque pudiera ser que estaba perdido, pero no idiota como para no darse cuenta de que habían prendido la luz. Entonces respire hondo, y me acerque a él.

-¿no puedes dormir?

-bella, no sabía que eras tú – me contesto con la voz triste.

-¿quieres hablar ahora?, o prefieres hacerlo otro día, tal vez ahora no te sientas muy bien – le dije con la esperanza de que me dijera que sí y yo pudiera irme tranquila, sin darle una explicación.

-no, dímelo ahora, no hay nadie que nos pueda interrumpir, y quiero saber qué es eso que me tienes que decir. Aunque ya he de suponer que es – esas últimas palabras hicieron que me pusiera más nerviosa.

-e… ¿enserio?, y… ¿Qué crees que es?

-tú, me odias, lo sé. Jamás debí haberte dicho eso.

Si supiera que era todo lo contrario. Pero ahora mismo se lo diría. Me arme de valor, respire hondo, y hable.

-Edward, yo… ah, bueno pues… ¡dios!, es tan difícil decir esto. – tuve que sentarme, porque sabía que si no lo hacía muy probablemente mis piernas flaquearían en ese instante.

-Edward, yo no puedo enojarme contigo por lo que dijiste hace unas horas. Porque yo… estoy en la misma situación que tu – al decir eso, el pareció confundirse más. – yo también… yo también estoy enamorada de ti. No sé cómo pasó, pero me odio por esto. Se lo que te está pasando, yo al igual que tú, me siento igual de culpable. Esto no se lo merece ella, pero no puedo evitarlo. Estas en mi mente a cada segundo.

Me sentía con un alivio dentro de mí, pero a la vez estaba muy nerviosa al pensar cuál sería su respuesta. El solo volteo hacía mí y se levantó de la silla, se acercó lentamente observando sus pasos, cuando ya estaba lo suficientemente cerca de mí, alzo la mirada. Me observo a los ojos por un buen rato, y al final dio el último paso para que ya no hubiese distancia entre nosotros. Me tomo de la mano y la subió a su pecho. Al haber tocado su cuerpo, me subió una electricidad por todo mi cuerpo, haciendo que mi corazón empezara a latir muy rápidamente.

-Bella, nunca pensé enamorarme, de la manera en que todos decían que era el amor. Yo a tanya la quiero, pero nunca paso de eso. Contigo… contigo es diferente, siento que me pierdo en otro mundo, que nada existe a mí alrededor, solo tú. Esto que me acabas de decir, es algo que jamás me hubiese imaginado, me siento… feliz. Feliz porque sé que tú también me quieres, y ahora menos que nunca, pienso alejarme de ti. – sonaba con una voz, calmada y apagada a la vez.

Yo no sé qué se proponía con esto. La única razón por la que le había confesado mis sentimientos, era para que pudiéramos encontrar una solución y no hablarnos más, o al menos lo menos posible.

Me tomo la otra mano, y la acerco a su mejilla. Ya no aguantaba más, necesitaba tenerlo conmigo, probar el sabor de sus labios. La tentación que él me provocaba al acercarme más a él, era eso, una tentación. Era una estúpida, pero… no pude más, me iba a arrepentir demasiado por esto, pero por ahora, todo se me había olvidado. Quite mis 2 manos de su mejilla y su pecho, y las enrede en su cabello, acercándolo a mí y así, poder besarlo. Vacile un momento, y después roce suavemente su labio inferior con la punta de mi lengua. El tembló ante aquel contacto al igual que yo. Me tomo de la cintura con ambas manos, mientras nuestras bocas danzaban sin control. Me estaba volviendo loca, pero sus labios tenían un hermoso sabor, algo que no podía explicar. Soltó mi cintura, para después agarrar mis 2 piernas y enroscarlas en su cintura, mientras me llevaba directo hacía la mesa y me seguía besando. Cuando me asentó ahí, yo todavía seguía con mis piernas enroscadas a su cintura, era algo que no podía parar, sentía la necesidad de cocerme a su cuerpo y jamás despegarme de él. De repente y sin pensarlo, empecé a desabotonarle la camisa. El metió sus hermosas manos dentro de mi blusa, pude sentir sus cálidas manos en mi espalda. Se detuvo un momento para quitar todo con brusquedad de la mesa, me acostó ahí y el quedo encima de mí. Se quitó la camisa, y pude ver su hermoso cuerpo marcado, era tan perfecto. Me quito la blusa de una manera que no pude entender, empezó a mordisquear mi hombro, bajando con su boca los tirantes de mi sujetador y después me lo quito completamente, mi cuerpo estaba preparado para entregarse a él, pero mi mente decía que estaba mal. Empezó a bajar su mano hasta llegar a uno de mis pechos y lo toco muy suavemente aquello hizo que se me escapara un gemido de los labios. Supe que estaba llegando muy lejos y no podía permitírmelo.

-¡detente! – le dije con la voz agitada.

Instintivamente, tape mi cuerpo con mis brazos, no quería que me viera así, aunque ya lo había hecho, pero no terminaba siendo lo mismo.

-lo siento bella, yo…. ¡Dios… me vuelves loco Isabella, loco! – espero unos minutos para que se calmara nuestras respiraciones.

-Edward, ¡entiéndelo! Esto no puede ser. Me duele, y ahora más porque sé que tú también me quieres, pero no podemos permitir que esto llegue más lejos.

Como pude me puse mi blusa y, sin decir ni una sola palabra, salí de la cocina y subí a mi habitación. Cuando me encerré en ella, me envolví entre sabanas, y las lágrimas no dejaban de salir de mí. Estaba muy consciente de lo que estaba haciendo, pero eso no era lo peor. Aún lo necesitaba a mi lado, aún quería que estuviese conmigo, lo necesita entre mis brazos. Había traicionado a tanya, de la peor manera que pude hacerlo. Ahora si ya podía irme directo al infierno.

No sé cuánto tiempo paso hasta que por fin logre cerrar los ojos, e inconscientemente, me quede dormida.

Cuando desperté, poco a poco fui recordando lo que paso anoche. No quería bajar a la sala, tenía miedo de encontrarme con él en ese mismo momento. Aunque sabía perfectamente, que tendría que salir de la habitación en algún momento. Pensé en esperarme unas 2 horas más en lo que planeaba como iba a afrontar aquello, pero todos mis "planes" se fueron abajo cuando alguien toco la puerta de mi habitación.

-¿bella?, ¿estás bien?, ya son las 12 de la tarde, ¿puedo pasar? –

¿Las 12?, entonces de verdad me había dormido demasiado tarde, estaba perdida en el tiempo.

-si… estoy bien tanya, solo que amanecí, un poco cansada. Me siento un poco mal, pero estoy segura de que muy pronto se me quitara. Ahora salgo – mi voz sonaba apagada y ronca.

-¿segura que te encuentras bien?

-sí, no te preocupes, solo me doy un baño y bajo.

-de acuerdo, ¿tienes hambre?, le puedo decir a Edward que te prepare algo. – al oír su nombre, mi cuerpo flaqueo y mis manos subieron hasta mi cabeza. Ella se estaba preocupando por mí, y yo como una miserable la había traicionado.

-no, no tengo hambre, no por ahora. Gracias tanya.

Oí como bajaba las escaleras y yo me levante de la cama, para entrar al baño, tome una toalla, y llene la tina. El agua estaba demasiado caliente, como para quemarme la piel, pero no sentía demasiado la temperatura del agua. Solo sentía que me ayudaba perfectamente a tranquilizarme, pero solo físicamente, porque mentalmente estaba destrozada.

No sé cuánto tiempo tarde en el agua, pero cuando salí, mis dedos estaban arrugados como pasas.

Estaba muy nerviosa, tenía miedo de bajar, me preocupaba verlo, no podía verlo a la cara. Ni a él, ni a tanya. Me arme de valor como pude y baje lentamente las escaleras. Mike estaba viendo la televisión con tanya. Pero él…. ¿Dónde estaba?


ojala les haya gustado... comenten que les parecio este capi?

abi...