CAPITULO 8 "TODO TIENE UN COSTO"
"Si vas a hacer algo arriesgado y equivocado. No esperes que todo te salga bien"
Bella pov.
Y en medio de nuestro cálido beso, la rueda empezó a girar de nuevo, y sin pensarlo 2 veces, agarre a Robert con fuerza, hasta el punto de casi dejarlo sin aire.
-lo siento, tengo miedo – le dije con la respiración agitada y los ojos cerrados.
-bella, mi amor, tranquilízate, si no el que se va a morir aquí soy yo. Me alegra que me abraces pero… más bien parece que me quieres matar – solté una pequeña risa y lo fui soltando poco a poco.
La ruleta terminó de dar la vuelta y todos salieron un por uno, quejándose con el dueño y exigiendo su dinero.
-y ahora… ¿Qué quieres hacer? – me pregunto con una voz divertida.
-cualquier cosa que no implique juegos, para mi estará bien – el empezó a reírse, aunque a mí no me hizo gracia.
-hay bella, no entiendo porque le tienes miedo, son divertidos.
-pero muy rápidos, y me marean – le dije con horror fingido. Robert miro su reloj.
-todavía quedan como 3 horas… así que, ¿Por qué no comemos algo? ¿Tienes hambre?
-no mucha… mejor hay que comer un helado, desde hace mucho tiempo que no como uno – le dije alzando una ceja. El solo sonrió, y me rodeo el cuello con su brazo.
No sabía, si de verdad esto iba a funcionar, pero lo intentaría. Ya no podía estar más tiempo alejada de él, y no podía esconder lo que siento.
Pasamos toda la tarde entre risas, pláticas, y uno que otro beso robado.
En un momento de nuestro gran paseo, rob, decidió "jugar" a la canasta. Yo solo podía reír, ya que, no logro atinarle ni una sola vez. Al final, termino comprando, la ranita que le había pedido como regalo si él lograba ganar. No podía dejar de burlarme de él. Y el, solo hacia pucheros, cosa que hacía que se viera más adorable.
-ya es tarde, tenemos que regresar. Te espera una fiesta de cumpleaños en casa – le dije dándole un pequeño golpe en el hombro.
-no necesito una fiesta, el mejor cumpleaños ya lo he pasado contigo – me tomo de la cintura y me acerco más a él, mi corazón empezó a latir más rápido – gracias – susurro
-¿Por qué?
-por estar conmigo, y dejarme ser feliz – después de eso, nos fundimos en un beso, tierno, pero con lujuria. Entonces, la maldita necesidad de aire se hizo presente.
-ya es hora de irnos – le dije con la voz ronca. Hizo una mueca y luego me guio hasta el auto.
Durante todo el camino, estuvimos platicando de como haríamos para poder… para poder vernos.
Me estaba volviendo loca, lo sabía, pero yo no quería que terminara con tanya, y a la vez tampoco quería que se alejara de mí. Y tal vez, esto era mucho peor, y hubiese sido más fácil, que terminara su relación con tanya. Pero para eso debíamos de tener mucho cuidado.
También le puse unas cuantas reglas: no podíamos hablar sobre el "tema" en la casa. No hacer nada imprudente. También, le dije con mucha vergüenza, casi casi poniéndome como un tomate, que no debíamos demostrar celos, por si pasaba algún acto con tanya o Mike.
-¿te pondrías celosa de mí? – me dijo con tono de burla
Ya nos habíamos detenido en una esquina antes de la casa
-no es gracioso – contraataque
-vamos bella, dilo. ¿Te pondrías celosa por mí?
-mucho – admití derrotada
-no tienes por qué avergonzarte – me dijo alzando mi barbilla y haciendo que lo mirara a los ojos – la verdad, yo también lo hago. No sabes lo que es tener que aguantar al estúpido de Mike, con esos chistes que no hacen reír ni a una estúpida mesa.
-¿mesa? – Le hice una mueca – eso no fue muy creativo
-es que no pienso claro cuando estoy a tu lado – y después de eso, nos fundimos en nuestro último beso del día, antes de fingir que jamás paso nada.
-es hora de entrar – le dije entre sus labios
-solo un momento más – volvió a besarme, y nuestros labios bailaron al ritmo de nuestro corazón. Sentía demasiadas mariposas en el estómago, un cosquilleo invadía todo mi cuerpo. El me tomo de la cintura acercándome más a él. Aunque estando en el auto, era un poco más incómodo, pero no importaba, era más el deseo que cualquier ora mínima molestia. La necesidad de aire se hizo presente y tuvimos que separarnos.
-¿lista? – me pregunto, tomándome de la mano. Respire profundamente antes de contestar.
-eso creo… vamos – apreté un poco más su mano y el arranco el auto.
Los nervios estaban a flor de piel. No estaba segura de como reaccionaria al ver a tanya a la cara. Tal vez ni siquiera la vería a la cara. Esto era un error ¿Qué demonios estaba haciendo?
Toque el timbre, y tanya abrió la puerta en menos de 5 segundos. Una ola de culpa y pánico me invadió inmediatamente.
-¡qué bueno que llegaron!, justo a tiempo – la última parte me la susurro
-si… amm… yo…
-¿Por qué tanta alegría? – me interrumpió Robert, cosa que agradecí.
-te tengo una sorpresa – ella lo jalo del brazo y lo adentro a la casa.
-tuve que pensarlo 2 veces antes de entrar, pero al final lo hice, aunque me arrepentí de hacerlo. Ahí, frente a mis ojos, está presenciando en carne y hueso, como tanya besaba a Robert. Él le correspondía al beso y yo había dejado de respirar. "bella, recuerda la regla. Nada de celos". Me recordé a mí misma con mucho esfuerzo. Tosí "disimuladamente", para que eso parara ¡ya!
Tanya se separó de él, lentamente y luego me miro avergonzada.
-lo siento bella. Ya sabes, el amor.
-si… el amor – repetí - ¿Dónde está Mike?
-¡aquí! – dijo Mike, saliendo de la cocina con un pastel de 2 pisos con unas velas encendidas. Asentó el paste en la mesa de centro. Tanya empezó a cantar, Mike la siguió a coro, y no me quedo de otra más que hacerlo también, aunque realmente no tenía ni fuerzas de hablar. Estaba… en shock.
Robert, me miraba a los ojos, yo ni siquiera podía moverme.
Los aplausos me sacaron de mi burbuja, supuse que ya habían terminado de cantar.
-¡felicidades amor! – tanya lo abrazo, seguido de Mike.
Yo me voltee antes de que…
-¿tú no me vas a felicitar bella? - ¡maldito!
-claro – le dije sin ganas. Me acerque a él a paso lento, hasta que me rodeo con sus brazos. – felicidades.
-tenemos que hablar – me susurro antes de soltarme de su abrazo. – Gracias – dijo ahora en voz alta.
-mi amor, invite a algunos de tus amigos, llegaran dentro de una hora, deberías darte un baño.
-tanya, te dije que no quería una fiesta ¿Por qué lo hiciste?
-no es una fiesta… - Robert arqueo una ceja – técnicamente.
-de acuerdo, iré a darme un baño, nos vemos al rato – se dio la vuelta y subió a su habitación
-hola hermosa – me dijo Mike, y sin previo aviso, me beso.
-tanya la camisa… - ¡Robert!
Me separe instintivamente de Mike, y mire a los ojos a Robert. Y tenía los ojos como platos.
-amm… la camisa…
-sí, la camisa también te la tienes que poner – le dijo tanya completando la frase.
-de acuerdo – dijo secamente y subió de nuevo.
-bella, no tienes que incomodarte. Que te vea Robert con Mike, no tiene nada de malo. Además es normal, son novios. Y ahí me di cuenta, de que había sido demasiado obvia al alejarme de Mike.
-lo siento – le dije.
-no te preocupes preciosa – y de nuevo se acercó a mí. Sus labios eran suaves, pero no había amor en los besos, al menos no de mi parte. Me aleje lentamente de él, para ser educada.
- yo igual subiré a darme un baño, las veo luego. Dijo Mike, alejándose de nosotras.
Me había quedado sola con tanya, ¡genial! (noteseelsarcasmo)
-bella… ¿Qué le dijiste a Robert para que te acompañara? - ¡demonios! ¿Y ahora que le decía?
-emm… yo le dije que… quería, comprar algunas cosas – "estúpida"
-¿y que compraron?
-bueno… el coche se averió y no pudimos llegar al centro comercial, así que me acompaño a un taller, no encontraban el problema del coche y por eso nos tardamos - ¡dios!
-bueno, lo importante es que pudiste entretenerlo. ¿Qué te parece la decoración de la casa? – hasta ahorita, no me había dado cuenta de que la casa estaba llena de listones blancos y azules, había una… ¿bola disco? En el techo, y un DJ a lado de nosotros, estaba demasiado callado, por eso no había notado su presencia.
-esta estupenda, como siempre, tienes una imaginación muy buena, no por nada te encargaron ser la organizadora de la fiesta de nuestra graduación – ella sonrió de oreja a oreja – bueno… te dejo, yo también quiero darme un baño. Fue un día… agotador.
-bella, me tome la libertad de comprarte un vestido para la fiesta de Robert, como tú no pudiste por andar entreteniéndolo pues quise hacerte ese favor - ¡genial! Yo diciéndole a su novio que lo quiero, y ella comprándome un vestido.
-no debiste tanya
-no claro que sí, tú me ayudas, yo te ayudo. Además puedo apostar a que te va a gustar el vestido, sube a verlo. – y sin más, subí a mi habitación.
Ni siquiera me digne a ver la cama donde estaba el vestido, me fui directo al baño. Necesitaba relajar mis músculos. Este día, había sido, el mejor y el peor de mi existencia. No podía sacar de mi mente, el beso de tanya y Robert. Y luego, recordé nuestro beso. ¿Por qué estaba haciendo esto?
Ni siquiera podía ver a la cara a tanya, y mis estúpidas decisiones le afectaban demasiado. Me sentía una miserable. Pero… no. Que amara a Robert, no significaba ningún pretexto para que yo le hiciera esto a tanya. Yo no tenía ni el más mínimo derecho de llamarla amiga.
¿Por qué el amor tiene que ser tan difícil? ¿Por qué no puedo simplemente enamorarme ¡de mi novio!? Mike no se merecía esto.
No. No me iba a arrepentir ahora que había tomado la decisión, debía "intentarlo". Yo lo amaba, y no podía permitirme vivir en un infierno donde no puedo amar. Si de todos modos iba a sufrir las consecuencias, tenía que intentar ser feliz. Tal vez con el paso del tiempo…. ¿tiempo? ¿Pero en qué demonios estaba pensando? ¿Cuánto tiempo piensas durar con esto Isabella?... él tenía razón. Debíamos de decirle a tanya, en cualquier momento, no podíamos seguir engañándola por tanto tiempo.
Sabía que estaba arriesgando demasiado su amistad, pero tenía que decírselo, porque si no lo hacía, me sentiría peor de lo que me siento ahora.
Salí del baño, ahora un poco más relajada, y enfoque mi mirada en el vestido, era muy hermoso. Era de un solo hombro, color azul hasta los tobillos, y tenía pedrería en la cintura de color plata.
Lo acompañe con unas zapatillas platas y maquillaje natural. Me hice una coleta de lado y salí sin más ni menos.
Al bajar, ya había varias personas en la sala, con trajes y vestidos muy elegantes como el mío. Una mujer de baja estatura, fue la que más me llamo la atención, pues resaltaba ante los demás. Tenía un vestido plateado y brilloso. Las luces de la sala habían sido apagadas y reemplazadas por unas luces de colores. El DJ ya había empezado a tocar.
-te ves hermosa – me susurro una voz de ángel que yo conocía perfectamente
-te dije, que nada de imprudencias – le dije sin voltear a verlo.
-solo te dije que te veías hermosa
-bueno, gracias… - le dije secamente. Yo sabía que no debía estar celosa, pero lo estaba.
-¿estas enojada conmigo?
-¿tendría porque estarlo?
-pues… no lo sé, tu dime - ahora me había tomado de la cintura ¿estaba loco?
-ya te dije que nada de imprudencias – me solté de su agarre Contra mi propia voluntad.
-ven, sígueme, quiero hablar contigo – me dijo en susurro, y sin más lo seguí como una estúpida.
Caminamos entre la gente. Tanya no estaba por ningún lado y eso me tranquilizo un poco. Mike, estaba hablando con quien sabe quién, así que no se fijó en mí.
Entramos en la sala donde el pintaba.
-aquí nadie nos podrá interrumpir. Tanya no entra nunca en este lugar – me dijo cerrando la puerta.
Al enfocar mi mirada en toda la habitación. No podía creer lo que estaba viendo. Era como estar en un sueño, donde nada ni nadie es real. Donde el mundo es un paraíso… mi boca se abrió completamente, y mis ojos se abrieron como platos.
-¿te… gusta? – su voz me saco de mi burbuja.
-yo… no… no sé qué decir. No sé si pensar, que me estas acosando, o de verdad, sentirme alagada por esto…. Pero una cosa te diré, ¡es hermoso Robert! - y de repente me di cuenta, de que unas lágrimas salían de mis ojos.
Aquello, era algo maravilloso. Ver un montón de pinturas con mi rostro en ellas, me hacía sentir demasiado alagada. Y eh de admitir, que mi ego, subió un poquito.
-me alegra que te gusten – me susurro al oído, y aquello me hizo estremecer. Me tomo por la cintura y me volteo hacía el.
-que estemos encerrados en una habitación, donde nadie pueda entrar, no significa que la regla haya sido anulada…. Recuerda, "nada de imprudencias" – le dije soltándome de su agarre.
-¿ni siquiera, un pequeño beso? – se volvió a acercar a mí. ¡Dios!, este hombre era un pecado.
-¡no!... mejor dime, ¿de qué quieres hablar? – y ahora recordaba porque estaba enojada, aunque sabía que no tenía que estarlo.
-yo… me siento con la necesidad de darte una explicación
-¿explicación de qué? – le dije haciéndome la loca
-bella, tu sabes de que… ¿puedes perdonarme? – ¿me estaba hablando enserio? Yo soy la que tenía que pedir disculpas por exagerar demasiado. Yo sabía a lo que me estaba arriesgando.
-no tienes porqué pedir disculpas, yo lo exagere todo. Además… el beso con Mike… bueno, tu sabes, fue casi lo mismo ¿no?
-no… fue mucho peor para mi verte con el estúpido de newton.
-hmm – fingí una cara pensativa – eso lo dudo, pero si tú lo dices… - le hice un gesto burlón.
-¿me está retando señorita swan? – se fue acercando lentamente a mí, con una sonrisa malévola.
-si lo quieres tomar así… - le seguí el juego, aunque después me arrepentí.
Mientras él se iba acercando, yo iba retrocediendo un paso más, hasta que me topé con la pared y supe que ya no tenía escapatoria. Su rostro se fue acercando al mío, muy tentadoramente, "bella, piensa, piensa" mi cabeza parecía que iba perdiendo razonamiento, cada vez que él se acercaba un centímetro más.
-¿entonces?... ¿Qué era lo que me decías? – pude sentir su gélido aliento en mi rostro, y eso me hizo desvanecer por completo. Junto nuestros labios de un momento para otro. Sabía que estaba mal, ¿pero quién se podía resistir a este hombre?
Me deje llevar un rato por mis instintos, y enrede, mis dos manos en su hermoso cabello. Me tomó de la cintura acercándome más a él. Sentí como su lengua rozaba mi labio inferior, pidiéndome permiso para poder pasar, y yo con gusto acepte. Era como si fuéramos dos piezas de rompecabezas, que encajaban perfectamente. Sentía como un cosquilleo llegaba a mi cuerpo, pidiéndome un poco más de él. El beso empezó a ir un poco más intenso.
Quería poder tomar el control de esto, y alejarme de él. Pero simplemente me era imposible.
Sentía como sus manos, viajaban hasta mis muslos, haciendo que mi cuerpo reaccionara por completo. Empecé a sentir la falta de aire, pero en ese momento no tenía cabeza para eso.
Me colgué de su cuello, y él me levanto con mucha delicadeza, sosteniéndome de los muslos, hasta recostarme en la mesa. (Eso de las mesas ya se estaba haciendo costumbre).
Y entonces… abrí mis ojos como platos, al escuchar que la puerta se abrió.
