Lo reitero, AS no me pertenece, gracia por los comentarios, los favoritos y las lecturas, acá tienen el 3 :33333

TABLA 3: REMEDIO

Maldijo en día en que vio a la directora del Sweet Amoris, el día en que como castigo le mando a llevar apuntes, que ni siquiera tenia, al muy maldito del delegado ese, maldijo el día en que el rubio se enfermase y más maldijo su estúpida suerte, ¡De entre todos los alumnos ¿Por qué él?!

—"Como castigo por faltar a clases, no se diga más y vaya"

¡No era para tanto!... solo había faltado unas cuatro veces… a diario…

Paro en seco ¡Tan rápido llego!... Refunfuño mientras se debatía entre tocar o no tocar. ¡Agh, que se vaya al diablo, que Sucrette le de sus apuntes! Apenas dio media vuelta encontró lo que el decía ser la cara más "patética, estúpida, desgraciada y más"

— ¿Qué haces… aquí? — le vio enarcar una ceja y borrarla al instante, parecía hablar quedamente.

—Mmm… veo tu patética cara de perro muerto. — esbozo una sonrisa burlona, Nathaniel paso su mano a la cabeza en un intento de calmar su frustración y el dolor que tenía.

—Si vienes a fastidiar mejor lárgate, no estoy de humor. — paso un pequeño manojo de llaves por la cerradura, mientras tosía levemente.

—Hey, espera… — Castiel sujeto la puerta impidiéndole al rubio ser cerrada y entro libremente como si la casa fuera suya, el rubio agradeció la ausencia de Amber ¡Y la de sus padres!

Cerro la puerta y camino a la sala, donde se hallaba el pelirrojo mirando el sitio con aburrimiento.

—Repito, ¿Qué quieres? No me siento muy bien, así que sabes…

—A ti. — si estaba enfermo ¡Ahora más! ¿¡Qué clase de broma barata era esa!? Palideció en un instante y renegó. — Jajajajaja, mira… mírate, ¿Realmente creíste eso? A mi no me gustan los chiflados como tú

Nathaniel bufo, no es que creyera o no, era el por qué el muy ridículo del pelirrojo estaba allí, mientras el le dejaba como si nada.

El sitio se sumió en silencio durante unos instantes, opacados por la fuerte tos del rubio, Castiel enarco una ceja y le dio unas cuantas palmadas en la espalda hasta haberse calmado.

—Ya estoy mejor, gracias.

En esos breves minutos parecía como si fuera un mundo paralelo, los grandes enemigos como grandes amigos, y ese odio mutuo lanzado a un pozo sin fondo para dar a conocer un mundo paralelo.

—Toma, los apuntes de hoy… es de Sucrette. — echo la libreta en la pequeña mesa ¿Y ahora qué? Ya hizo su trabajo ¿No?

—Gracias — el pelirrojo sonrió burlón, "Tan formal como siempre" se levanto perezosamente siendo observado por Nathaniel.

—Mmm… — enarco una ceja mientras tomaba entre sus manos un pequeño frasco lleno, jarabe. — ¿…? Espera, no me digas que no has tomado medicina.

—No he tomado, dame eso. — extendió su mano, apenas obtuvo el frasco, dio una mueca de asco. Llego a la cocina y abrió la tapa, el no tomaría eso ni de broma.

— ¡Epa! ¿No pensaras botar eso? — le arrebato el frasquito mientras olía su contenido, parecía jarabe de chocolate, aunque las letras decía que definitivamente si era chocolate, raro.

—Fíjate que si, ahora dame eso — vio al pelirrojo negar, mientras se iba a la sala con el frasco, en definitiva, lo botaría apenas se fuera el muy ridículo de Castiel.

Cruzo el umbral de la puerta y fue interceptado por el pelirrojo, quien sostenía aún el frasquito lleno.

— ¿Tanto asco como para botarlo?

—No juegues, odio el chocolate y las golosinas, lo sabes.

—Me pregunto por qué justamente este jarabe entonces. — jugueteo un rato con la botellita, el rubio veía el movimiento deseando que se cayese.

—No importa, dame. — dijo con irritación mientras volvía a extender la mano.

— ¿Lo tomaras?

—Mmm… s-si… — le templo la voz y dio un par de tosidos.

—Mentiroso, ah, no importa, yo lo botaré, así te mueres y yo vivo feliz… — el pelirrojo camino a la cocina con total calma.

Nathaniel bajo su mano mientras refunfuñaba, ese chico si estaba loco, primero le exigía algo, luego lo contrario, decía una cosa y se contradecía con otra ¡Acaso tenía un caso severo de bipolaridad!

Se sobo las sienes e iba a donde estaba el pelirrojo, apenas vio el frasco vacío sintió alivio por una fracción de segundos. Volteo hacia el pelirrojo y todo paso.

El asqueroso sabor del remedio, cuyo líquido resbalaba entre ambos labios, trago dificultosamente mientras sentía sus labios, malditos labios asquerosamente suaves. Apenas sintió que ya no quedaba nada del remedio en sus labios sonrió burlón mientras veía el sonrojo del otro ¿Por enfermo o él?

No importaba que, lo había logrado, era la primera vez que hacía eso, pero lo merecía por terco, ¿O es qué ambos lo querían?


¡Otra vez gracias por los comentarios, favoritos y lecturas, y tambien seguimientos! Estoy muy feliz de que les guste, a pesar de que no soy fanática ni nada del Yaoi.