Personajes pertenecientes a William Joyce y DreamWorks Animation .


Capítulo 3.

Adolorido por el golpe, Jack decidió descansar en el techo de la casa en la que había chocado. Al parecer, el portal que Norte había creado para transportarlo hasta ahí, había perdido el piso y en vez de dejarlo seguro en suelo, dejó que este se estrellase contra la dura pared de concreto.

"Rayos" murmuró mientras sobaba suavemente su frente. Con el ceño fruncido y la molestia clara en el rostro, miró hacia la luna. "Bien, ya estoy aquí, ¿ahora qué debo hacer?" gritó.

Conocer a la persona a la que ayudaras.

No esperando que la luna le contestase, Jack abrió los ojos, claramente sorprendido, creyendo que estaba alucinando. "¿M-me hablaste? ¡¿Me hablaste?!"

Por supuesto, Jack. Yo te guiaré en esta misión. Eres primerizo, y supongo no debes saber qué es lo que vas a hacer.

"¡Oh, claro! Ya que me necesitas, me hablas. ¿Por qué no contestabas mis preguntas cuando yo te necesitaba?"

Jack, eso es del pasado.

"Pero yo siempre-"

Pasado.

Haciendo pucheros, cruzó los brazos y unió sus cejas denotando molestia. "Bien. ¿Qué debo hacer?"

La casa en la que estás, es el hogar de la persona que tú protegerás.

Antes de que la luna terminase de hablar, o mejor dicho, antes de que Hombre de la Luna terminara, Jack ya había llegado hasta la ventana en la que había chocado. Lentamente, deslizó la pequeña puerta corrediza hacia la derecha, mientras entraba a la habitación.

"¿Hola?" murmuró en busca de algún ser viviente en aquel cuarto. A pesar de estar oscuro, se podían notar algunos detalles de la habitación: habían unos cuantos cuadros con mariposas, la lámpara en el buro tenía un color pastel, un enorme oso estaba sentado en una esquina, con otros peluches a su alrededor; también había un tocador y en él habían unos cuantos productos y accesorios de belleza. "Oh, ¿me tocó una niña?" farfulló en voz baja.

Cuando miro a la derecha, encontró la cama y pudo ver a un bulto en ella. Acercándose, pudo ver el cabello de la chica, o al menos lo que parecía ser cabello. Con la punta de su bastón, deslizó la punta de la sábana para poder ver el rostro de la niña que iba a proteger. Su rostro se transfiguró al examinar bien el rostro.

Retrocediendo unos pasos, se acercó a la ventana aún abierta y miró a la luna: "¿Por qué estoy en la habitación de una adolescente?" cuestionó confundido. Pasaron los segundos, que para Jack fueron horas, y nunca recibió una respuesta. "Hombre de la Luna, ¡contéstame!"

De pronto, la habitación se iluminó. Jack volteó rápidamente para encontrarse con la mirada pasmada de la chica. O más bien, para encontrarse con tu mirada llena de horror.

"¿Q-quién e-eres?" lograste cuestionar cuando las palabras se destrabaron de tu garganta.

Examinaste al chico de pies a cabeza: usaba un abrigo color azul, con detalles blancos que simulaban ser copos de nieve, debajo unos pantalones color caqui que le llegaban un poco arriba de los tobillos; sus pies estaban completamente desnudos, o sea, andaba descalzo. Además, sostenía una especie de bastón, ridículo y viejo, con una curvatura en la parte superior. Luego observaste su pálida piel, ese tipo de piel que parece que puedes ver a través de ella; su cabello blanco con destellos plateados era algo inusual, lo cual te hizo pensar que era alguna especie de friki haciendo cosplay y lo que llevaba puesto era una peluca, no su cabello. Pero luego observaste sus resplandecientes ojos azules; el color que estos poseían era tan puro como el color de las aguas del mar caribe, brillantes como las estrellas que puedes observar cuando estas en un campo completamente abierto, lejano a cualquier actividad humana; e hipnotizantes como para no querer dejarlos de ver nunca.

Saliste de tu trance mientras sacudías la cabeza. En busca de algo para protegerte, saliste de tu cama y tomaste uno de los cepillos que estaban en tu tocador. Apuntaste hacia el extraño chico y volviste a preguntar: "Te pregunté q-quién eres. ¿¡Y-y qué haces en m-mi habitación!?"

Jack te miró igual o más sorprendido que tú. Coloco su bastón contra la pared y llevó sus manos al frente, como intentando hacer que te calmaras. Dio un paso al frente pero tú retrocediste.

"¡N-no te acerques!" advertiste mientras movías el cepillo de un lado a otro. Jack dio otro acercándose más y diste otro paso hacia atrás, chocando contra tu tocador. "S-si te acercas… g-gritaré tan fuerte que d-despertaré a mis p-papás y llamaran a la policía"

Jack llevó una mano a su rostro, claramente cansado de la situación. "Escucha" habló por fin "Si bajas esa cosa," señaló al cepillo "que es inútil que me amenaces con ella porque no me hará daño, te explicaré."

"¿Qué me vas a explicar?" chillaste desesperada "Que entraste a mi cuarto a-a secuestrarme, o a asaltarme, ¡t-te advierto que no tengo nada de valor que te puedas llevar!" miraste a tu buro donde se encontraba tu laptop, preocupándote "Y yo n-no soy alguien valiosa, así que no tienes por qué secuestrarme."

"¡No voy a secuestrarte ni a robarte nada!" exclamó cansado.

"¿Y qué quieres?"

"Te dije que me permitieras explicarte, pero estás gritando y lloriqueando por algo es mi objetivo."

Miraste a sus ojos y te relajaste un poco. "Bien. Me voy a sentar aquí," dijiste mientras te sentabas en la cama "y tú puedes explicarme desde ahí donde estás."

Jack rodó los ojos y lanzó un largo suspiro al aire. Lanzó una mirada irritada a la luna y volvió su vista hacia ti. "Primero que nada, creo que debo presentarme. Mi nombre es Jack Frost, espíritu del invierno. Soy uno de los cinco Guardianes. Nuestro trabajo es proteger a los niños de todo el mundo, haciendo que ellos crean y tengan ilusiones."

"Desgraciadamente, me tocó ser el 'Guardián Especial', o no sé cómo rayos le llaman ellos" hizo una pausa, mientras tomaba su bastón con su mano derecha. "El caso es que tengo una especie de misión especial, en la cual debo proteger a un niño en especial. No sé por qué rayos, llegué hasta aquí, y la Luna," pausó mientras señalaba con su bastón hacia lo mencionado "me trajo aquí, contigo" concluyó apuntando hacia ti.

Hubo un largo lapso de silencio en el que ni tú ni Jack hablaron. De pronto, unas pequeñas risitas se empezaron a escuchar para terminar convirtiéndose en una sonora carcajada. El estómago te empezó a doler y pequeñas lágrimas empezaron a resbalar por tus mejillas. Cubriste tu boca con tus manos cuando notaste que estabas haciendo demasiado ruido y podrías despertar a tus padres, quienes seguramente, ya habían llegado de su cena.

"Ay, lo siento" dijiste limpiando una lagrimita "Es que… ay…"

"Yo no le veo lo gracioso."

"Yo sí," soltaste aún entre risas "es que, obviamente, estoy soñando. Antes de dormir, no conocía a Jack Frost. Investigué sobre él, bueno sobre ti, y creo que me gustó tanto la idea esa del invierno que incluso estoy soñando con ello. O sea, estoy soñando que Jack Frost," apuntaste a él con los brazos extendidos "está en mi habitación, diciéndome que es mi guardaespaldas-"

"Guardián" corrigió.

"Eso" reíste.

"No es un sueño."

"Oh, claro que lo es," dijiste calmándote un poco "y te lo voy a mostrar. Mira" Elevaste tu mano para mostrársela y llevaste esta hasta tu hombro contrario, pellizcándote mientras cerrabas los ojos y lanzabas un pequeño gritito por el pequeño apretón.

Jack te miró con las cejas alzadas, con el enojo comiéndolo por dentro. Abriste un ojo, esperando no verlo más, pero el chico seguía ahí. Repetiste lo anterior, aun notando la presencia del chico ahí. La frustración de culminó y abriste los ojos exasperada.

"¡No lo entiendo!" chillaste "¿Quién eres?"

"Ya te dije" contestó hartándose.

"¿Eres un otaku haciendo cosplay?"

"¿Qué-? ¡NO!" se quejó molesto "¡Ni siquiera sé qué es eso! ¡Y ya te dije quién soy y para qué vengo!"

Llevaste las manos a tu rostro en pánico. Miraste en tu reloj que estaba en tu mesita de noche y viste la hora: 4:45. Miraste al chico que te observaba con desinterés y algo irritado.

"¿Cómo te llamas?"

"¿Para qué quieres saber mi nombre?" contestaste apenas preguntó.

"¡Dime tu nombre para preguntarle a la luna si eres la correcta o si se equivocó!"

Este tipo está loco, pensaste mientras empezabas a temblar. No ibas a decirle tu nombre. Nunca de los nunca lo harías. Llevaste tus piernas hasta tu pecho y las abrazaste, intentando evitar su mirada.

Jack gruñó y miró hacia todos lados en tu habitación. Miró hacia tu puerta, donde tenías pegado tu horario de clases; arriba de él, tenías puesto tus datos. Entonces leyó: Nombre: (T/n).

"(T/n)" te llamó. Diste un brinco, mirándolo a ver de nuevo. Jack se volteó y miró hacia la luna, exclamando: "Te exijo que me digas por qué rayos estoy aquí. ¿Ella es la persona que debo ayudar? ¿Es ella?"

"¿Está hablando con la luna?" murmuraste a ti misma con miedo.

(T/n), ¿no es así? Contestó la luna. Sin embargo, sólo Jack lo escucho. Sí, es ella.

"¿No se supone que es un NIÑO? ¿Le ves cara de niño a esta loca?" dijo señalándote. Frunciste el ceño por cómo te llamó, pero seguiste mirándolo como si estuviera loco. Y a tu juicio lo estaba, pues pretendía hablar con la luna.

No fui yo quien la eligió. Yo soy el encargado de elegir el guardián que ayudará, pero es el destino, o llámale como quieras, el que lo escoge.

Jack llevó sus manos a sus costados derrotado. "Demonios" maldijo para sí mismo y dejo caer todo su peso hasta que terminó sentando en el piso, con las rodillas flexionadas hacia su pecho. "Por esa razón no quería hacer esto…" empezó a murmurar.

Los nervios y el miedo que hace un momento estabas sintiendo, se esfumaron al ver a un Jack derrotado en el piso. Se veía tan débil.

Entonces sus ojos se encontraron con los tuyos. Tu corazón se detuvo un momento para después empezar a latir como loco. Sus ojos eran tan bellos, hipnotizantes.

"¿Por qué no querías hacerlo?" preguntaste tímidamente.

"Porque no sabía que persona me iba a tocar…y terminé contigo."

Uniste tus cejas un poco por la duda. No entendías muchas cosas, en realidad, no entendías cuando él hablaba.

"Y se supone que me vas a cuidar, a ayudar… pero, ¿a qué?"

"Dime tú" se puso de pie, sentándose en la orilla de tu cama. "Se supone que debería ayudar a alguien porque se siente débil, sin ilusiones… ¿te sientes así?"

Bueno, para ti eso era algo… sombrío. El que seas una antipática y antisocial no te metía en la categoría de ser una persona vacía en cuanto a sentimientos… ¿no es así?

Jack pudo notar tu mirada perdida y bufó molesto. Miró hacia la ventana y la luna que se veía a través de ella y se puso de pie. "Suficiente, iré al Polo a decir que renuncio…"

No puedes.

Esta vez pudiste escuchar aquella voz, suave pero áspera a la vez, proveniente de la luna.

"¿¡QUIÉN HABLÓ!?" chillaste realmente espantada.

"Hombre de la Luna…" contestó Jack sin mirarte. "¿Por qué no puedo renunciar? ¡No sé qué hacer!"

Te dije que te ayudaría… pero te ayudaré cuando yo considere.

Tragaste saliva y te diste una pequeña bofetada. ¿La pizza que habías cenado tenía veneno? ¿ACASO ESTABAS ESCUCHANDO A LA LUNA HABLAR?

"Pues justo ahora no sé qué hacer. ¿Qué debo hacer?"

Observarla. Estar con ella. Acompañarla, escucharla si tiene problemas, ser su apoyo incondicional. Puedes hacer eso. ¿No?

¿Observarla? ¿Acompañarla? ¿A qué rayos se refería?

Jack revolvió su cabello con sus manos, claramente desesperado. Lo observaste dar vueltas aquí y allá, como si estuviera pensando algo. Quisiste preguntar algo, pero no sabías qué. Simplemente eran las ganas de saber, de querer entender por qué habían enviado a Jack contigo y por qué debía de hacer todo eso por ti. ¿Había algo malo contigo?

Demasiadas preguntas. Todas y cada una de ellas sin respuesta.

Después de aquello, Jack dijo que necesitaba pensar y dejo tu habitación, volando a través de tu ventana, diciendo que volvería después. Bueno, no tenía de otra. Tenía que volver. Tú seguías en shock, por lo que permaneciste sentada por lo menos treinta minutos. Cuando saliste del trance, miraste tu reloj: 5:30. Era hora de levantarse.

Como si fueras de piedra, caminaste con dificultad al baño. Tomaste una caliente ducha y saliste envuelta en tu toalla. Antes de volver a entrar a tu cuarto, asomaste la cabeza para asegurarte de que el espíritu del invierno no estuviera de vuelta, y efectivamente, no estaba ahí. De todos modos, corriste a tu armario y sacaste una blusa, tu suéter favorito y tu ropa interior. Volviste al baño a ponerte tu ropa y caíste en cuenta que no habías llevado tu pantalón.

"Mierda" murmuraste sonrojada.

Esta vez, sin antes ver si había alguien o no y sin la toalla cubriendo tus piernas, volviste rápidamente a tu cuarto.

"¿Qué ha-?"

Elevaste la mirada para encontrarte con los bien abiertos ojos de Jack. Tu rostro viajo de su rostro hacia tus piernas desnudas. Oh. Llevabas puesto tus bragas, tu blusa y suéter pero el pantalón no. Tu rostro se tornó completamente rojo por la vergüenza, haciendo que tomaras la primera cosa que viste en tu habitación (que fue tu botella de mousse para el cabello) y la lanzaste hacia Jack, cayéndole justo en la frente.


Segundo del día. Si. Estoy loca. Peeeeero tengo mis razones. Estos días voy a estar sumamente ocupada porque el sábado presento un examen muy importante. Hay una materia que adeudo y este sábado la presentaré para, ojalá, poder librarme de ella ;n; Así que, probablemente, exilie la computadora, temporalmente, de mi vida. O por lo menos hasta el viernes. ¿Qué quiere decir? Que no actualizaré hasta quien sabe cuando XD Si la tentación me mata y las ganas de escribir me inundan, lo haré y actualizaré, pero no sé. ¡En fin! Hasta aquí lo dejo... ya tengo sueño. ¡Nos vemos, snowflakes~!

Xoxo, Arin.