Capítulo 5.
Había pasado una semana. Una semana desde que Alice no te hablaba. Obviamente, el que tu 'mejor amiga' no te hablara era algo que, quieras o no, te afectaba. Demasiado. Tu mente no paraba de pensar en ello, haciéndote cuestionarte a ti misma la razón por la que ella se había distanciado de ti. Tenías dos teorías:
1. Se había cansado de tu 'rara' forma de ser y había encontrado a alguien que la entendiera de verdad (ya que tú y ella eran, de verdad, completamente diferentes).
2. Simplemente se aburrió de ti.
Ambas teorías eran pésimas e, inconscientemente, te cargabas toda la culpa. Ambas teorías te involucraban. Era tu carácter, tu forma de pensar, el no querer involucrarte con nadie, tus gustos (los cuales no compartían). Todas y cada una de esas cosas eran las que te hacían creer que eras la causante de aquel alejamiento.
"Deja de pensar en eso, sólo te torturas" musitó Jack mientras se sentaba en la esquina de tu cama.
Jack había estado contigo toda esta semana, presenciando y aguantando tu aura oscura de depresión. Sin embargo, la 'ayuda' que había prometido no había llegado. Era como tu sombra. Tu carácter y el de él eran, también, completamente distintos. Entre peleas y peleas, el vínculo que debería establecerse entre ustedes no había avanzado ni un milímetro. Es decir, la relación iba de mal en peor.
"No me estoy torturando. Ni siquiera estoy pensando en ello."
El chico te miró con las cejas alzadas. "Basta con ver tu mirada para saber que estás pensando en ello."
"¿Qué quieres que haga?" cuestionaste exasperada, "lo siento, pero creo que es completamente normal el deprimirme porque mi mejor amiga me esté abandonando, ¿no es así?"
"Ay, por favor. Hay muchas personas además de ella. Ahí tienes a el chico raro," dijo refiriéndose a Peter "dime a alguien más."
Los segundos pasaron y ninguna respuesta llegó de tu parte.
"¿Qué? ¿No tienes más amigos?" soltó.
Tus ojos se aguaron y no tardaste nada en empezar a llorar. Jack se alarmó, viendo cómo te desplomabas en la cama. Su comentario no iba en serio, no pensaba que de verdad no tuvieras a nadie más. Entonces pensó que, quizá, ese era tu problema.
Frustrado, intentó acercarse a ti para darte un poco de conforte. Cuando estuvo a punto de posar una mano en tu espalda para calmarte, te incorporaste y lo encaraste, mostrando las gruesas lágrimas que rodaban por tus mejillas.
"N-no te acerques" dijiste en voz baja mientras bajabas la cabeza y llevabas tus manos a los ojos.
"Lo siento" murmuró.
"No tienes idea…" empezaste entre sollozos, retirando las manos de tu rostro "de lo difícil que es no poder hacer más amigos, por culpa de una estúpida timidez." Tenías miedo de verlo a la cara.
Te miró atentamente, intentando encontrar algunas palabras para consolarte.
"No sabes lo que es estar sola"
Jack miró hacia la ventana, observando la luna, que estaba justamente a la vista. Soltó una pequeña risita y con una mano tomó tu barbilla, obligándote a mirarlo.
"Claro que sé lo que se siente estar sólo. Créeme que lo sé, más que nadie."
Negaste levemente con la cabeza, mientras más lágrimas caían por tus mejillas sonrosadas. Podías sentir su mano en tu mentón, y el tacto de esta ardía debajo de tu piel.
Retiró su mano de tu barbilla, esta vez cabizbajo, volvió a hablar: "He vivido 317 años," comenzó, captando por completo tu atención "y como ya te dije, si no creen en mí, no pueden verme. Nadie me veía. Y así fue durante todos estos cientos de años. En soledad, vagando y llevando el invierno a cada rincón del mundo, o hasta donde se me era permitido llegar." Notaste en su voz un leve tono de tristeza. Dio un suspiro y continuó: "No había día que no le preguntara a la luna el por qué yo tenía que estar aquí, de esa manera, solo. Pero nunca llegaba alguna respuesta de su parte."
"Sin embargo, hasta hace poco, se me fue convocado para unirme a los cuatro grandes…"
"¿Quiénes?" interrumpiste.
"Los cuatro grandes. Los guardianes. Santa, el Hada de los Dientes, el conejo de Pascua y Sandman" los enlistó mientras una media sonrisa se formó en sus labios; contagiándotela, sonreíste un tanto emocionada. Entonces aquellos cuatro eran reales, aquellos que creías eran sólo unos personajes fantásticos. "Me uní a ellos porque había una amenaza para el mundo, que lo convertiría en un lugar sombrío y tenebroso. Al final, y gracias a mí, pudimos vencer a aquella amenaza" dijo, apuntándose con los pulgares, esta vez sonriendo y viéndote a los ojos. "Lo mejor fue cuando, por fin, pude ser visto por alguien. No sabes la alegría que sentí al saber que, por fin, los niños podían verme. Eso fue lo que me motivo a volverme un guardián. Y ahora lo soy" concluyó sonriente, mirando, de nuevo, hacia la luna.
Jack suspiró, reproduciendo cada escena que había vivido desde su nacimiento como Jack Frost, hasta el día en que juró proteger a cada uno de los niños del mundo, cuidando sus sueños e ilusiones, protegiéndolos de cualquier indicio de oscuridad o tristeza que asome por sus almas. Incluso su mente repitió el momento en que te conoció, cuando sus miradas habían hecho contacto por primera vez.
"Toda mi vida," empezaste logrando sacarlo de sus pensamientos "se me ha sido difícil hacer amigos. Recuerdo cuando estaba en la secundaria," agregaste mirando hacia el techo, como si en él se presentaran las imágenes de una tú, Alice y Peter en la secundaria "no me llevaba con muchos, con trabajo y podía hablar con los de mi salón. Empecé a llevarme con ellos, y sentí, por primera vez, que era especial para alguien ajeno. Si no fuera por Peter y Alice, no hubiese podido integrarme demasiado con mi grupo. Ellos son un punto clave en mi vida. Les estoy tan agradecida" unos cuantos gimoteos escaparon de tus labios, mientras flexionabas tus piernas y las dirigías hasta tu pecho, las abrazaste y entrelazaste tus manos. "Me siento tan estúpida cuando quiero hablarle a alguien y las palabras simplemente no salen, se quedan atrapadas aquí…" con una mano en la garganta, sentiste tus ojos arder y más lágrimas resbalaron; se sentían cálidas, cargadas de sentir, como si toda la frustración y desconsuelo escaparan por ahí. Pero mientras más agrios sentimientos eran expulsados, muchos más nacían en su interior.
Jack permanecía callado. Se supone estaba ahí para escucharte (cosa que, de alguna u otra manera, había hecho ya), consolarte y ayudarte; sin embargo, aquellas dos últimas cosas, no sabía cómo hacerlas. No tenía idea de cómo socorrerte.
Completamente limitado, te miró hecha bolita y posó una mano en tu espalda, intentando transmitir consuelo.
Al menos hoy, gracias a que ambos se abrieron el uno con el otro, el invisible vínculo que existía entre ustedes dos, creció un poquito y se fortaleció.
"Y todavía tiene el descaro de sentarse en la mesa de enfrente" masculló Peter mientras asesinaba a única patata frita sobrante en su bandeja. Sonreíste de lado y miraste de reojo a Jack, quien permanecía sentado a tu lado, mirando a su alrededor.
Otra semana había pasado y las cosas aún no volvían a la normalidad. Al contrario, Alice se alejaba aún más.
La noche anterior de habías armado de valor y le habías mandado un mensaje por Facebook. El pequeño anuncio de 'Visto' había aparecido debajo de tu mensaje, sin embargo, ninguna respuesta llegó. Eso había hecho que cargaras con un punto más a favor de la idea de que, en definitiva, Alice quería alejarse de ti.
Como te encontrabas de espaldas a la mesa en la que Alice y sus nuevos amigos estaban, no volteaste porque sabías que sería demasiado obvio. En aquel comedor, también se encontraba Austin, el chico por el que ambas suspiraban. Sabías que a ella también le gustaba, y ella siendo como era, coqueta y linda, no perdería ni un solo segundo como oportunidad.
"No es su culpa" soltaste tímidamente, mientras jugueteabas con el espagueti. Peter puso cara de oposición y meneó su cabeza en forma de negación. Jack también te miró.
"¿Y de quién es?"
"Mía."
Peter terminó de moler la papa, haciéndole lucir como puré. "Es la estupidez más grande que ha salido de tu boca. ¿Tu culpa? ¿Por qué? ¡Para nada!" exclamó Peter claramente exasperado. "Si ella se quiso alejar, déjala. No te mortifiques por eso."
"Eso mismo le dije" comentó Jack, como si el otro chico pudiera escucharlo.
"De lo que estoy seguro, es que tú no eres la culpable de esto. Deja de pensar en ello" como si mirara a través de tus ojos, Peter te contempló fijamente "Eres una de las personas más grandiosas que conozco, (T/n)."
No supiste que contestar, por lo que permaneciste en silencio, mirando fijamente tu espagueti. Peter se removió incómodo en su asiento, con el sonrojo presente en sus mejillas. Jack miró la escena divertido y sonrió traviesamente.
"Por cierto," habló Peter, intentando cambiar de tema "hoy te ves linda con el cabello así."
No acostumbrada a que te dijeran cumplidos y cosas así, abriste los ojos y abriste la boca para dejar escapar el aire acumulado en tu pecho. Peter, comprendiendo que no había cumplido con su objetivo de 'quitar el ambiente tenso que había causado su opinión de lo grandiosa que eras para él', sintió la sangre arder por todo su rostro. Jack reprimió la carcajada que quería escapar de su garganta al ver la situación en la que, tanto el chico como tú, se encontraban.
Miraste tu reflejo en la bandeja de metal que tenías de frente. Hoy habías decidido llevar el cabello suelto. A pesar de que te habías llevado más de media hora dentro del baño intentando hacerlo lucir brilloso y sin frizz, el resultado te había gustado.
La jornada escolar termino, y con ella, la noche empezaba a caer. Gracias a Dios, ya era viernes.
En la clase de historia, como proyecto escolar, les habían marcado un trabajo en parejas. Obviamente, tu compañero de equipo era nada más y nada menos que Peter. Después de acordar la hora en el que se verían la mañana siguiente, se despidieron y tomaron rumbos diferentes. Peter iría en la mañana a hacer el proyecto a tu casa.
Mientras caminabas tranquila pero perezosamente, sentiste a Jack acercarse a tu derecha.
"Ese chico," comenzó, mientras jugaba con su viejo bastón "le gustas bastante."
Soltaste una risa y lo miraste con divertida "¿Qué?"
"Eso, que está loco por ti."
"¡Claro que no!" chillaste un poco sonrojada. "Como te habrás dado cuenta, es sólo un muy buen amigo."
"Por si no has entendido, me he dado cuenta de que le gustas" manifestó con el afán de molestarte y ver tu reacción.
"He dicho que no. ¿Qué puede ver él en mí?" el silencio se hizo presente y soltaste otra risita "Exacto, no puede ver nada en mí. No le gusto."
Para evitar el tema y no hablar más, sacaste tu reproductor de música y pusiste los audífonos en tus oídos permitiendo que, 'Miss You' de Foster The People, te deleitara con su música y un tanto alocado ritmo.
Jack te admiró. Desde tu cabello, hoy no despeinado como cuando te vio la primera vez, hasta tus pies cubiertos por las bonitas botas que hoy habías decidido usar. Sin quitar su mirada de ti, algo en su frío corazón, hizo que este latiera un poco más rápido de lo habitual.
Buenassss. ¿Cómo están? Siento si la historia esta avanzado muy lento o muy rápido desde sus perspectivas. No lo sé... hoy no sé que decir.
No lo había hecho, pero quiero agradecer a aquellas personitas que han dejado reviews, que han marcado como favorito y han seguido esta pequeña historia. También a las que me han seguido. ¡Muchísimas gracias! No tienen idea de lo mucho que significa para mí ;n; Recuerden que, sin ustedes, yo no estuviera aquí, continuando esto. Gracias, de verdad, gracias.
Estoy abierta a sugerencias para esta historia, es por eso que, cuando dejen sus reviews, les permitiré que dejen una especie de "visión" de lo que creen que pasará, o, si lo prefieren más, comenten lo que les gustaría que pase. Quiero que alimenten mi hambrienta inspiración y me den ideas. ¿Si? ¿No? Aclaro que no es obligación ;).
Una vez más, no los aburro y me despido. Y, antes de despedirme, repito: ¡Muchísimas gracias, personitas! ¡LOS QUIERO! *se emociona y corre por todos lados*
Xoxo, Arin.
