Capítulo 7.
Tragaste saliva bruscamente mientras tu corazón empezaba a latir tan fuerte que parecía un caballo galopando a toda marcha. Lanzaste una mirada rápida a Peter y Jack; el primero, observaba a Austin como si lo estrangulara con la mirada y el segundo contemplaba la escena sin otra emoción presente en su rostro más que el desconcierto.
"(T/n), ¿verdad?" habló por fin el chico que te tenía en su regazo. Intentaste respirar pero el aire simplemente no escapa de tus pulmones. Asentiste cuando sentiste la fuerza suficiente para mover tu cabeza y el chico te dedicó una sonrisa de lado, con el suficiente poder como para hacer a cualquiera desmayar. "El viernes hay fiesta en mi casa. Ya sabes, música, piscina y mucha gente" pausó mientras sacaba un pequeño sobre y te lo tendía "Espero contar contigo ahí" diciendo eso último, se levantó y encaminó hacia la salida de la gran cafetería.
La cama parecía ser un lugar cómodo para pasar horas sin hacer nada más que recostarte y pensar en infinitas cosas mientras miras a la nada. O como en tu caso, mirar el pandita que llevaba semanas pegado en tu techo. Y recordaste como había llegado hasta ahí.
Aquella noche, Alice y tú habían tenido una pijamada. Entre peleas y pequeñas discusiones falsas por quién se quedaría con la dichosa gomita, en un ataque de histeria, lanzaste el pandita por los aires hasta que este impactó con el techo, quedándose estampado. Rieron y recordaron eso toda la noche. Incluso tomaron muchas fotos y bromearon tanto con ello hasta que se quedaron dormidas.
Sonreíste recordando aquello. Tu celular vibró y, como si la hubieras invocado, miraste la pantalla para encontrarte con el nombre de tu mejor amiga en ella. Tu sonrisa se amplió un tanto más y contestaste sin titubeos. Algo te hacía pensar que las cosas serían como antes.
"¡Alice! ¿Cómo estás?"
"Ni se te vaya a ocurrir aparecerte en esa estúpida fiesta porque si lo haces seré yo la que te saque de los cabellos, ¿me entiendes?"
La voz, el tono, las palabras que usó te clavaron en lo más hondo de tu corazón, sintiendo una leve punzada presente directo en tu corazón. Abriste la boca para hablar pero las palabras no salían tan fáciles como tú creías. Cuando lograste articular algo, tus ojos empezaron a humedecerse.
"Es broma, ¿verdad?"
"¿Broma? ¿Crees que estoy bromeando contigo?" algo detrás del teléfono pareció golpearse, o quebrarse "¡Pero por supuesto que no! ¡No te quiero ver ahí! ¡No vayas! ¡NO TE QUIERO CERCA DE AUSTIN!"
Dicho aquello, la señal de que la llamada había terminado, hizo presente inundando tus oídos.
Permaneciste sentada ahí, esperando por una llamada devuelta que te dijera 'Es mentira, amiga', y que empezaran a bromear y a emocionarse porque estarían en una fiesta conviviendo con el chico por el que ambas suspiraban. Pero ese momento nunca llegó. Sus palabras seguían repitiéndose en tu mente.
Jack entró a tu habitación por tu ventana. Te observó ahí, sentada en la esquina de tu cama, con la cabeza baja, dándole la espalda. Empezó a acortar la distancia, dando cortos pasos, estirando su mano para poder darte un poco de conforte, al menos una vez, como había querido desde que te conoció.
Tomaste tu celular y marcaste el número de aquella persona que, cayendo en cuenta hasta hoy, había estado ahí para ti siempre.
El sonido de llamada en espera se cortó cuando una gruesa pero suave voz hizo presencia "¿Hola?"
"Peter," empezaste a decir entre hipidos "te necesito". Jack detuvo su mano, cesando sus deseos por ayudarte.
"¿C-cómo me pides que me calme?" exclamó Peter, llamando la atención de las pocas personas en el restaurante. Además, contando con el hecho de que aquel local era meramente pequeño, lo suficiente como para que, incluso un murmullo, fuera escuchado por la persona que se encontrara en el rincón extremo donde te encontrabas. Peter te miró con angustia, lanzado suspiros al aire.
Jack permanecía sentado a tu lado, con cara de aburrimiento, mirando a un Peter exaltado y a una (T/n) hundida en su propia angustia.
Mientras tu amigo parloteaba quejándose de lo mal amiga que era Alice, de lo mal agradecida que era y muchas cosas más, Jack prestó más atención a ti.
"Sonríe" murmuró el espíritu, lo suficiente como para que lo escucharas.
"¿Hm?"
"Que sonrías." Negaste con la cabeza, con la mano contra tu mejilla. Jack bufó.
"Es inútil contigo, ¿verdad?"
"¿A qué te refieres?" le contestaste a Jack, poco importándote el hecho de que Peter estaba ahí.
"¡A que es una amiga de mierda!" escupió Peter, contestando a una pregunta que, obviamente, no era para él; sin embargo, preferiste aquella confusión a que él creyera que estabas loca.
"Quitaste a una persona mala de tu vida, ¿no debería ser eso bueno?" preguntó Jack, recargando su codo en la mesa.
"¿Qué puedes entender tú sobre eso?"
Peter te miró con el ceño fruncido, creyendo que se lo habías dicho a él. "¿Qué?"
Le miraste nerviosa. "N-no te lo dije a ti"
"¿Entonces a quién?" preguntó enarcando una ceja. Suspiraste frustrada.
"¿Has terminado con tu discurso? Quiero ir a casa."
A pesar de que sabías que Peter estaba más que dispuesto a ayudarte, su sermón en contra de Alice no había ayudado mucho que digamos.
Como se había ofrecido a acompañarte hasta que llegaran tus padres, se encaminaron directo a tu casa. El recorrido fue silencioso, como si su opinión sobre el tema en el que estabas envuelta había sido expuesta con totalidad anteriormente.
Sus vagos intentos por reanimarte eran vanos. Parecías una zombie, aún peor que cuando te levantabas por las mañanas para ir a clase. Dabas la impresión de estar vacía por dentro, sin emociones.
Jack, por su parte, los seguía desde atrás, caminando por los muros de las casas por las que pasaban. A pesar de que no sabía qué hacer para motivarte, había algo que le hacía permanecer a tu lado y que alimentaba sus deseos por hacerlo. Aquel deseo latente aumentaba con cada minuto que pasaba, aun cuando habías estado ignorándolo desde que salieron del local. Repentinamente, sintió la necesidad de verte sonreír.
"Vamos," te llamó Peter, captando tu atención, halando de la manga corta de tu sencilla camiseta Hollister "sonríe. Quiero ver que sonrías."
Jack se detuvo en su lugar.
"¿Crees que es fácil?"
"Es fácil hacer esto" posó sus dos dedos índices sobre la punta de tus labios, estirándolos como si fueras a sonreír. Dibujó una sonrisa en su rostro, como enseñándote la manera en que deberías hacerlo. "No es difícil, inténtalo."
Jack puso los ojos en blanco. Era obvio que si él no había logrado que sonrieras siendo tu guardián, un chico como Peter no podría lograrlo así de fácil.
Sin embargo, una risita escapando de tus labios hizo que Jack mirara de nuevo en dirección a donde ustedes dos se encontraban. Sus ojos se abrieron de par en par cuando te vio retorciéndote de la risa, mientras los dedos de Peter corrían juguetones por tu estómago, provocándote cosquillas.
"¡P-para!" chillaste, en un débil intento por detener a tu desquiciado amigo.
"¡Hasta que no me muestres una sonrisa que no sea causada por esto, no me detendré!"
"E-está bien, está bien, pero detente" Peter te obedeció, esperando.
Aún con el estómago adolorido por las repentinas risas, miraste al suelo con la mano en el pecho. Respiraste hondo e intentaste dibujar una sonrisa, mostrando tus blancos dientes.
Peter alzó ambos dedos pulgares y sonrió, igualmente. "Así me gusta." Ambos rieron, continuando con su trayecto hasta tu casa.
Jack permaneció ahí, helado. No lo entendía. Se supone que él estaba ahí para ayudarte, pero esas dos semanas no había hecho más que parecer un guardaespaldas, como tú lo llamabas. Ni una palabra de aliento que te dedicara, o al menos algo parecido, había sido suficiente como para elevar tus ánimos que iban decayendo día a día. Su confusión aumentaba y, una vez más en su vida, pero por diferente situación, se cuestionaba el porqué de su presencia en un lugar. Miró hacia el cielo, divisando a lo lejos la luna casi invisible.
"Si lo tiene a él, ¿qué hago aquí?... Él si puede hacerla sonreír."
Si esperaban más de este capítulo, lamento decirles... ¡que yo también! ¡LO SIENTO! Pero en estos momentos estoy pasando por esa crisis a la que llaman 'Bloqueo Mental' o, mejor y más acorde a esta situación, 'Bloqueo Inspiracional'. Sin embargo, me puse a escribir esta miseria de capítulo porque no quería dejarlos mal. Y sé que prometí un capítulo más largo, y al contrario de eso les traje (creo) el más corto de todos, pero, ¡comprensión, por favor, comprensión!
Lo que me dejo contenta es que, en este capítulo, les debí dejar claro que SÍ HABRÁ TRIÁNGULO AMOROSO *risa malévola*. Lo siento, pero siento cierta debilidad cuando hay triángulos amorosos y quería experimentarlo a la hora de escribir mi propia historia, o en este caso, mi propio fanfic. Y es cierto, no ha habido mucha"interacción" con nuestro querido Frostbite (a.k.a Jack), pero les promeeeeto que cuando supere esta crisis, escribiré algo bueno. Yo sé que algo bueno se me va a ocurrir. Porque, de verdad, ya tengo clara la trama pero, las escenas, ¡las malditas escenas! No las puedo redactar. Las imagino pero asdskajdsjadgjsa, no puedo explicarlas y describirlas. Kill me nowww. Además que sólo pensar en el hecho de que debo escribir una escena con mi amorcito (a.k.a Jack) me pone nerviosa... (?)
Me despido aquí, porque acabo de caer en cuenta que mi comentario es más largo que el propio capítulo *llora* Okay, exagero. Ahhh, personitas, ¿tienen twitter? *O* Si tienen, pueden seguirme, creo que lo tengo en mi perfil. Nada más me mencionan diciéndome que leen el fic y les doy followback ;D Okay, suficiente publicidad eue.
Xoxo, Arin.
