Capítulo 10.-

Cerraste el casillero de un portazo, intentando desechar aquel repentino sentimiento de angustia y desesperación que te empezaba a invadir. Murmuraste un par de cosas para auto-calmarte, sosteniendo con fuerza los libros de la clase que te tocaba.

Hoy jueves planeabas evitar a toda costa a Alice y a sus secuaces, pues sabías que, faltando un día para la fiesta de Austin, a la que habías sido invitada, recibirías múltiples amenazas para que no asistieras. Sumándole el hecho de que Jack no se encontraba contigo acompañándote, pues había ido a arreglar un par de cosas al 'Polo Norte'. Aún te costaba creer el hecho de que existieran cosas como Jack y Santa Claus, cosas que, según tú, eran meramente hechos que se creaban para mantener la ilusión de los niños y eran pura fantasía. Mas no era así. Y su trabajo constaba realmente en eso.

"Te estaré esperando en la solitaria parada de autobús en la salida para llevarte a casa" recordaste la voz de Jack antes de que saliera volando por tu ventana.

Empezaste a caminar por el pasillo dirigiéndote a tu aula, con la cabeza baja y los hombros hacia arriba. No muy atenta a tu camino, sentiste tu cuerpo tambalear cuando te estrellaste con otro cuerpo, mucho más fuerte y sólido que el tuyo.

"Uh, lo siento" murmuraste.

"No te preocupes" contestó con voz grave y cortésmente la persona. Elevaste un poco la mirada para encontrarte con los bellos ojos azules de Jeremy. "Hey, (T/n)" dijo sonriente.

Levantaste un poco la mirada e intentaste sonreírle al chico.

Buscaste a tu alrededor en busca de Peter, más no estaba ni atrás, ni adelante ni a lado de Jeremy. "Oye, ¿has visto a Peter?"

"Mmm" posó un dedo en su barbilla mientras pensaba y ambos empezaban a caminar "Está enfermo, por lo que no vendrá hoy."

Sentiste algo pesado en tu interior. Hoy no contarías con la presencia y compañía ni de Jack, ni de Peter. Frunciste la boca y volviste a mirar hacia abajo. Jeremy notó aquello, inclinándose un poco para observarte mejor, logrando que te encogieras ante su acción.

"Te noto extraña hoy" susurró examinándote.

Negaste rápidamente. "¿R-rara? ¿Por qué?"

"Oí que te invitaron a la fiesta de Richards" soltó cambiando repentinamente de tema "¿Irás?"

"No. Ni loca" lo último que querías era tocar aquel asunto.

"Ya veo… me parece perfecto."

Enarcaste una ceja ante su respuesta, más continuaste caminando. "¿No te agrada?" preguntaste siendo atacada de repente por una pizca de curiosidad.

"No. No me agrada la gente como él. Y por lo que veo a ti tampoco…" soltaste una risilla nerviosa y te encogiste de hombros.

El escandaloso sonido del timbre de entrada inundó tus oídos, al mismo tiempo que hacía correr a todos en direcciones diversas para entrar a sus respectivos salones. A sabiendas que a la primera hora te tocaba un maestro que siempre entraba tarde al aula, no te desesperaste y caminaste tranquilamente.

"Bueno, me tengo que ir" avisó Jeremy con su peculiar sonrisa. Asentiste intentando devolverle el gesto, viendo como poco a poco se alejaba "Ah y, antes de que me vaya, me gustaría verte a la salida. ¿Podrías?"

"Oh, claro…"

Se despidió sacudiendo la mano mientras lo miraste desaparecer entre el tumulto de gente. Suspiraste una vez más derrotada aceptando el hecho de que estarías sola durante todo el día, sin contar con la presencia de Peter y Jack.

El día no fue muy diferente a los anteriores. Las clases fueron aburridas y estresantes, lo único bueno era que al no tener tare para la casa, tendrías la tarde libre. En todo el día no encontraste a Alice, agradeciste y alabaste aquello, pues era una bendición para ti. A la hora del almuerzo encontraste a Louis y almorzaste con él. Te extraño el hecho de que Jeremy no estuviera acompañando a Louis, pues según tú eran inseparables, más no preguntaste por ello.

El timbre de salida sonó. Te levantaste pesadamente de tu asiento, esperando que la matazón de alumnos que morían por salir del aula terminara. Cuando la entrada estuvo despejada, caminaste hacia ella, encontrándote con una figura masculina en la entrada.

Jeremy te saludó con su particular sonrisa. "Hola de nuevo."

Empezaron a caminar por el pasillo, a paso lento, platicando de cosas sin importancia, pero que los mantenía a los dos bastante entretenidos.

"Tengo una duda," dijiste mientras cruzaban la puerta de cristal y caminaban por el largo camino del jardín hacia el portón de entrada "¿cómo es que nunca los había visto antes?"

Jeremy miró al cielo pensativo. "Digamos que tanto Lou como yo no somos muy sociables. Normalmente traíamos nuestra propia comida, comíamos en el salón y después íbamos a jugar básquetbol a las canchas del patio" terminó encogiéndose de hombros.

"Ya veo. Pero nunca los vi con Peter… y Peter que es amante del básquet nunca va a jugar con ustedes."

"Nos llevamos con Peter desde primer año, pero nos volvimos más cercanos hace poco. Siempre lo invitamos a jugar pero siempre dice que tiene cosas importantes que hacer. Y creo que ahora sé a qué se refiere."

Ibas a preguntar a qué se refería con lo último cuando notaste que estabas a una calle del lugar de encuentro con Jack.

"Yo me voy por ahí" señalaste en dirección a la parada de autobús.

"Y yo por ahí" apuntó en dirección contraria.

"Bueno, entonces… creo que me voy"

Diste media vuelta para irte, pero fuiste detenida por un fuerte agarre en la muñeca. Un tanto confundida, volteaste viendo como Jeremy veía tu cara y después su mano; su rostro se coloreó de un rojo intenso, soltando tu muñeca.

"Lo siento" dijo nervioso "Es que te quería decir…"

Te incorporaste nuevamente de frente para poder verlo mejor, esperando lo que diría.

"Mañana es mi cumpleaños y, ya que no irás a la fiesta de Richards, me gustaría invitarte a una pequeña reunión en mi casa. Sólo irán Peter, Louis, una amiga y tú, si es que quieres, claro."

Analizaste un segundo la invitación y después asentiste con una sonrisa. No estabas segura de sí te dejarían ir, pero nada perdías con preguntar a tus padres.

La despedida fue rápida. Caminaste a paso veloz hacia el lugar acordado con Jack, esperando verlo ahí pero al llegar, el chico no estaba. No te quedaba más que esperar. Tomaste asiento en la helada banca de metal, mirando al cielo que empezaba a tonarse color naranja y a aquellos pajarillos que volaban por el alrededor buscando árboles para posarse en ellos y así esperar al día siguiente.

"Llegaste tarde"

La voz de Jack se escuchó de repente, dejando escapar un chillido proveniente de tu garganta y haciendo que brincaras en tu asiento. Apoyado contra la pared de concreto que estaba detrás de ti.

"¡JACK!"

"Repito: llegas tarde"

Cuando sentiste tu corazón más calmado, le dedicaste una mirada confusa a Jack. "¿Yo tarde? Oh no, he estado aquí por casi treinta minutos. Me parece que el del retardo es otro."

Jack negó lentamente. "Vine aquí desde hace dos horas. Como a la hora exacta no llegaste, preferí ir a molestar gente por ahí…"

Abriste la boca para contestar pero preferiste dejar al asunto hasta ahí. "Bueno, ¿nos vamos?"

Jack no respondió, simplemente se inclinó para que pudieras treparte en él y te llevara a casa. Tan pronto como estuvieron en el aire, volviste a perderte del mundo aspirando el dulce aroma del chico. Mientras tanto, el peliblanco recordaba la visita que había tenido en el Polo Norte.

Norte asentó su pequeña taza de chocolate caliente en la mesita de noche y miró pensativo a Jack. El chico había llegado preocupado al taller del hombre explicando los recientes síntomas que estaba experimentando, exigiendo una razón del por qué sentía esas cosas. Tooth estaba ahí, por lo que fue más fácil confortar al chico y hacerle saber que no era algo porque alterarse.

"Entonces… ¿qué significa eso?" preguntó una vez más el preocupado chico.

"Dices que sientes algo en el estómago. Algo inquietantemente molesto…"

Jack asintió repetidas veces, aprobando lo dicho por Norte. Era exactamente lo que sentía.

"Pero aquello lo sientes cuando ves a esos chicos con esa chica, ¿no es así?" cuestionó con su dulce voz Tooth.

"Sí. No me dan confianza. ¿Entiendes?"

Norte y Tooth compartieron miradas inexpresivas. Ambos sabían lo que sucedía y Jack lo sabía. Ellos habían descubierto lo que le pasaba. Tan pronto como aquella idea le atacó, saltó del mueble en el que estaba trepado y cayó directo al suelo, caminando hacia los dos guardianes. Les preguntó mudamente con una ansiosa mirada, lo que Tooth entendió. Nerviosa, soltó unas leves risitas, y con una seña, ofreció asiento a Jack en uno de los sofás de la sala.

"Jack, dime, ¿sabes qué es el amor?" cuestionó con tono dócil.

El peliblanco asintió. "Por supuesto."

Tooth tardó bastantes segundos observando a Jack, luego miró a Norte quien le devolvió la misma expresión y volvió hacia Jack. Frunció el ceño sin entender, esperando una respuesta que hasta el momento no había llegado. "¿A qué se refieren?" preguntó algo irritado.

"Lo que nosotros creemos es que tú sientes celos" dijo sin rodeos Norte. Tooth le miró sorprendida; ella quería ir lentamente y sin presión para no atormentar al chico, aunque el tema no fuera algo borrascoso, para un chico como Jack podría serlo.

"¿Celos? ¿Por qué?"

Tooth estuvo a punto de hablar cuando la cabeza del chico por fin ató cabos y comprendió a lo que se referían. "O sea, ustedes están inquiriendo que yo…" se apuntó con el dedo índice "de esa chica… por esos chicos…"

Norte asintió. Jack se levantó del sillón, tomando su bastando y dirigiéndose a la enorme puerta de madera.

"Eso es estúpido" exclamó "¿Cómo esperan que yo sienta amor? ¡Sólo mírenme! ¡Yo…!" pareciéndole absurda la idea y con las palabras atoradas en la garganta, prefirió callar y tragárselas. Se dio media vuelta y, sin despedirse, emprendió vuelo de vuelta al lugar donde ustedes se encontrarían.

Sacudió su cabeza desechando el recuerdo y negando a sí mismo por enésima vez las locas suposiciones que los guardianes tenían al respecto. ¿Amor? ¿El sentir amor? El amor era algo bello, el mejor sentimiento que podría existir sobre la tierra; aquello que hacía sentir a cualquiera volar, soñar, vivir y disfrutar; que al estar junto a esa persona todo era paz, que su simple tacto era dulce y encantador, confortante y malos sentimientos de por medio. Incluso él siendo un espíritu, teniendo pocos recuerdos de su pasado, sabía el significado del amor. Y era esa misma razón por la que él no podía sentirlo, vivirlo en carne propia: era un espíritu.

Un repentino aumento de sostén alrededor de su cuello hizo que saliera de sus pensamientos. Como estabas a punto de quedarte dormida, tuviste la sensación de casi caer, por lo que apretaste tus brazos contra el cuello del chico, procurando no ahorcarlo y/o lastimarlo. Entonces Jack se preguntó: ¿por qué tu agarre no le resultaba desagradable? ¿Por qué le resultaba grato? ¿Por qué lo sentía diferente?


YA HABÍA ESCRITO MI TESTAMENTO Y NO SÉ POR QUÉ RAZÓN SE BORRÓ. Pero bueno, lo volveré a escribir -w-.

No sé, ¿mátenme? No actualicé en no sé cuánto tiempo pero, como siempre, comprendan que las tareas no me dejan aunque sean vacaciones. Es por eso que, aunque quiera escribir un capítulo, lo único que pensaba era en tareas, tareas y más tareas que tenía que hacer.

Voy a ir a pasar mis últimos tres días de vacaciones a la playa, por lo que no podré actualizar estos días :( es por eso que decidí subir hoy. Aunque no es extraño, porque no soy de actualizar diario, así que es absurdo el sólo decirlo XD Pero ya saben la razón~ Disculpas adicionales porque hoy tampoco revisé errores y esas cosas. SO I'M SORRY *hace reverencia en forma de disculpa*

Siento que la historia se está tornando aburrida, pero no sé si lo había dicho, no quería que esta historia sea como algunas en las que hacen que los sucesos ocurran muy de pronto. Prometo hacer las cosas más interesantes de ahora en adelante.

Nos vemos en el siguiente capítulo. ¡Gracias por sus reviews, favoritos y follows! T^T Love for everyone~

Xoxo, Arin.

Apropósito, no supe cómo llamar al capítulo, así que no le puse nombre XDD Si encuentran un nombre adecuado, recomienden (?)