Capítulo 11.-

Bloqueaste tu celular una vez más derrotada por las numerosas llamadas que le habías hecho a Peter y no respondía. Te encontrabas algo preocupada, sabiendo que estaba enfermo, querías llamarle para preguntarle por su estado. Más él no contestaba. Incluso habías checado Facebook para ver si estaba conectado, pero junto a su nombre no aparecía ni un circulito verde que mostrara que estuviera en línea.

Te lanzaste sobre tu cama mirando el cielo raso.

Jack, que se encontraba sentado en la silla giratoria de tu escritorio, moviéndose de un lado a otro, te miraba fijamente analizando tu estado. Algo en tu preocupación por Peter le hacía sentir incómodo. Nuevamente esa sensación punzante nacía en su interior.

"No entiendo tu preocupación por el tipo."

Miraste hacia un costado encontrándote con la mirada de Jack. Llevaba horas ahí sin decir nada hasta ese momento.

"Porque es mi amigo… ¿será por eso? Por supuesto que me preocupa."

Frunció el ceño y se levantó de la silla, empujándola con un pie, dejando que las rueditas de la silla la llevaran hacia una esquina y chocara con la pared.

"Ni siquiera cuando yo me voy por horas te preocupas tanto" comentó desviando la mirada e inflando sus mejillas.

Estabas dispuesta a contestarle cuando tu celular vibró y el timbre de llamada empezó a sonar.

"Peter" dijiste en modo de susurro y enseguida contestaste.

"Hey, tengo unas siete llamadas tuyas… ¿pasa algo?" su adormilada voz te indicó que había estado durmiendo y por esa misma razón no te había contestado anteriormente.

"No fuiste a la escuela y quería saber cómo estabas. Nada más."

Una risilla pareció escaparse de los labios y un suspiro se escuchó detrás de la línea. "Un simple catarro y dolor de espalda. Ayer mientras jugaba con los chicos me lanzaron una cubeta de agua helada… creo que es a causa de ello. Pero estoy bien, no te preocupes."

"Oh, bueno," contestaste con tranquilidad "es extraño ver que faltes a la escuela. Aunque siempre vayas a dormir, no hay día que faltes" el chico rió ante tu comentario y tú lo hiciste también. De repente recordaste lo de la fiesta de Jeremy. "Oye, cambiando de tema, ¿irás a la fiesta de Jeremy mañana?"

"¡Por supuesto! ¿Te invitó? ¿Irás? ¡Tienes que ir! ¡La fiesta será más divertida si vas!" el parloteo de Peter y su constante cambio de tono hizo que alejaras el celular de tu oído; aun estando a varios centímetros de ti, podías escuchar claramente sus palabras.

"Si… si iré."


Bajaste nerviosa del auto de tu papá, sosteniendo con una pizca de ímpetu el pequeño presente que habías llevado y le obsequiarías.

Era viernes y ello indicaba que tus padres salían temprano del trabajo, por lo que tu papá se ofreció a llevarte e irte a buscar al condominio donde vivía Jeremy.

Se despidió no sin antes advertirte las reglas de 'tu espacio personal': estira tus brazos, decía. ¿Ves esa distancia? Sólo hasta ahí pueden acercarse, que no invadan tu espacio personal. Tu papá estaba consciente de que en esa pequeña fiesta habría chicos, y como cualquier padre, lanzaba su típico sermón de que la edad en la que estabas no era la adecuada para empezar una relación, a lo que tú le respondías que no tenía por qué preocuparse. Con una sacudida de mano, se despidió y puso en marcha el carro.

Miraste hacia tus costados en busca de una señal de que Jack te había acompañado. Después de escuchar que dijeras que si asistirías a la fiesta de tu nuevo amigo, Jack dibujo extrañas muecas de desagrado en su rostro y se negó rotundamente a acompañarte. Sin embargo, albergaba en ti un poco de esperanza de que en cualquier momento se apareciera.

El chillido de la reja de frente de la casa de Jeremy sonó haciéndote estremecer. Los preciosos orbes de Jeremy te miraban de abajo a arriba y después formó una sonrisa. "Creí que no vendrías."

Sonreíste estirando los brazos hacia el frente, entregándole el pequeño detalle. "¿Qué te hizo pensar que no?"

Le echó un vistazo a la pequeña bolsita azul y esbozó una sonrisa más grande. "No te hubieras molestado" dijo tomando el regalo entre sus manos. "Es que nunca me confirmaste tu asistencia. Pero me alegra que hayas venido" se hizo de lado y con un ademán te indicó que podías entrar.

"Lou y Peter ya están aquí. Igual te quiero presentar a una amiga…" comentó mientras caminaban por un estrecho camino de piedra que iba directo a la puerta de entrada.

Te limitaste a asentir lentamente. Vaya, habría alguien más ahí que no conocías. Sería un tanto incómodo, pues sabías que era difícil socializar con alguien aunque sea una sola persona.

Al entrar, la música de rock setentero inundó tus oídos, llenándolos de deleite puro, pues tú disfrutabas de esa música. Al acercarte a la sala, viste a Lou parloteando fuertemente y a Peter y a la chica, prácticamente, muriendo de la risa. Peter alzó la mirada y notaste su rojo rostro tan cual un globo y los ojos húmedos por las lágrimas. "(T/n), has llegado" susurró con trabajo y entre risas.

Sonreíste en forma de saludo, dejando que tu amigo tomara aire. La mano de Jeremy se posó en tu hombro, guiándote hasta el sofá donde la chica estaba sentada. Esta se puso de pie y te dedicó una bella sonrisa.

La chica era guapa. Cabello negro ondulado hasta los hombros, ojos grises pero hipnotizantes, pestañas largas que al chocar con sus cejas, parecían combinarse con ellas; piel aperlada, rostro delgado y mejillas levemente sonrosadas. Todas aquellas características las hacían lucir como una muñeca, una linda y delicada muñeca. "Ella es Juliette," la presentó Jeremy "es mi mejor amiga. Somos amigos desde el jardín" ella volvió a sonreír, de esas sonrisas hermosas y sinceras. "Ella es (T/n)" te presentó, esta vez hablándole a ella "le gusta el k-pop, como a ti" sonrió. La chica mostró sus blancos dientes y soltó una risilla.

"Mucho gusto, (T/n)" habló de forma educaba alzando una mano "Tienes muy buenos gustos, me caes bien."

Gracias a Dios, el ambiente era bastante agradable. La chica lo era aún más, no sólo de físico bonito, también tenía un carácter lindo y un humor simple pero entretenido. La fiesta se desarrollaba de manera tranquila, entre bromas y bromas. Siendo Juliette alguien encantadora y amistosa, fue fácil empezarte a llevar con ella. Igual que con Jeremy, compartían muchísimos gustos, por lo que, al cabo de unos minutos, tu timidez desapareció y platicabas con la chica como si fueras tú su mejor amiga en vez de Jeremy.

Por una vez, Alice no estaba en tu mente.

Al cabo de una hora media, Jeremy te llamó hasta la cocina. "Muchas gracias por el regalo, ¡lo he amado mucho!"

La bolsita yacía tirada en piso junto a los plastiquitos que envuelven los discos. Le habías obsequiado un cd que era más bien una colección de las mejores canciones de Led Zeppelin, banda de rock que Jeremy amaba. Su sonrisa indicaba que le había encantado sinceramente el obsequio, lo que te dejo satisfecha y conforme con su reacción. De pronto, un par de brazos te rodearon, estrujándote de una manera que podría dejarte sin aire.

"De nuevo, muchas gracias. Me ha encantado."

No hiciste más que corresponder el abrazo, respondiendo con alegría la sincera muestra de gratitud que Jeremy te ofrecía.

El portazo de la puerta de la cocina hizo que ambos saltaran y se separaran. Los ojos grises de Juliette se encontraban clavados en ustedes dos. "Peter y Lou han sugerido que juguemos verdad o reto, ¿vienen?"

Que te encontraran en esa situación era algo bastante incómodo. Aunque no hubiera sido algo malo, te sentías a explotar, y más aún porque habían sido encontrados por Juliette.

Si no era tu imaginación, habías captado a Juliette varias veces en la tarde, mirando con cara de enamorada a Jeremy. ¿Qué interpretabas? Que Juliette quería a Jeremy como algo más que amigos. Pero como no tenías nada asegurado, preferías desechar aquella idea de tu cabeza.

Cuando volvieron a la sala, una botella de cristal yacía en el suelo, lista para empezar el juego. Los cinco se sentaron alrededor de esta y empezaron con el pequeño juego.

Las manos te sudaban, pues no sabías exactamente qué era lo que te tocaría. Haciendo memoria, recordaste la única vez que jugaste tal juego. Era cumpleaños de Trish, vieja amiga de la primaria, y había organizado una pijamada, donde habías asistido tú y dos de las primas de la chica; en medio del juego, la botella te señaló; una de las primas de tu amiga te retó a que te vistieras con muchas ropas de diversos colores, dejaste que te pintaran hasta llegar a dar la apariencia de un payaso y te tomaron fotos. Todo habría estado bien si las fotos que hicieron hubieran permanecido en secreto, más en cambio, fueron esparcidas por todo el salón de clases y más tarde llegaron a manos de otras aulas, siendo tú motivo de burlas.

El juego transcurrió tranquilo, como el juego para niños que era. Había hecho casi cien papelitos con un reto y una verdad dentro de cada uno, por lo que si la boquilla de la botella te señalaba y la parte de abajo señalaba a otra, la persona decidía si era verdad o reto, tomabas un papelito y hacías lo que te había tocado.

Los retos eran tan simples e infantiles que causaban extrema gracia: toca el timbre de la casa de enfrente, di un trabalenguas, haz playback con una canción de cumbia, baila merengue y muchos otros más. Las verdades eran igual o más estúpidas que los retos: ¿alguna vez te orinaste en un supermercado?, o ¿alguna vez viste una película de terror y te causó tanto miedo que fuiste a dormir con tus padres esa noche?, y entre los chicos se preguntaron si alguna vez habían visto porno o si los habían descubierto mientras veían tal cosa. Oh, la cara de Peter cuando le hicieron ambas preguntas fusionadas fue una de cosas épicas que jamás olvidarías. Si de por sí las mejillas del chico eran rojas por naturaleza, al sonrojarse asemejaba ser un tomate viviente.

Durante los cuarenta minutos de juego, la botella no te había señalado en ningún momento, lo que te mantenía feliz y tranquila. Hasta que la boquilla de aquel frasco de cristal te señaló. Y también a Juliette.

Te tensaste, mirando fijamente a la chica que indagaba dentro de su mente, decidiendo entre verdad o reto.

"Reto" dijo por fin sonriendo.

Asentiste aceptando el reto, estirando tu mano para alcanzar uno de los al menos treinta papelitos que quedaban esparcidos por el suelo. Cuando por fin lo tuviste entre los dedos, jugueteaste con él hasta que la bolita de papel se deshizo.

Dale un beso a la persona que esté a tu lado.

Elevaste la vista, abriendo bien los ojos. Volviste a leer la pequeña oración que había escrita en aquel pedazo de papel y te cercioraste de haber leído bien. Y así era. Miraste de reojo a ambos lados, encontrándote por la izquierda con la mirada expectante de Peter y por la derecha con la de Jeremy. Arrugaste de nuevo el papelito y tragaste saliva.

De repente la hojita te fue arrebatada de las manos. "¡Déjame ver!" chilló Juliette volviendo a desarrugar el papel y leyendo el contenido de él. Su sonrisa de borró al mirarte y notar quienes estaban a tu lado. O más bien, quién estaba a tu lado.

"¿Qué dice?" inquirió Louis, quitándole el papel de Juliette de las manos, aún estáticas en el aire y con su mirada clavada en ti. "¡OH! ¡BESAR A LA PERSONA QUE ESTÉ A SU LADO!"

Abrazaste tus piernas, ocultando la mitad de tu rostro en ellas. "Pero no dice qué lado…" murmuró Lou revisando el reverso del papel.

Peter se incorporó en su lugar firmemente, tragando saliva sonoramente. Jeremy permaneció sentado en su lugar, sin mostrar algún signo de desconformidad o agrado. Nada. Sólo se mantenía inexpresivo.

"¡Ya sé, ya sé! Lanzaré una moneda al aire. Si sale cara, besarás a Jeremy; si sale cruz, a Peter" exclamó mientras rebuscaba en el bolsillo de su pantalón.

Cuando por fin tuvo la moneda e sus manos, la lanzó al aire. Dio unos cuantos giros en el aire, que para ti fueron una eternidad, hasta que emitió un sonido sordo al caer en el piso alfombrado.

Louis y Juliette gatearon hasta llegar donde estaba la moneda. "Cara…" susurró Juliette.

Tu corazón empezó a latir con furia, desenfrenado, siendo causante la situación. No querías mirar a Jeremy, aun cuando sentías su mirada aguardando a que tomaras la iniciativa. Miraste de reojo a Peter, quien te observaba vacío; después a Louis, quien comía botanas con desespero, esperando la escena; y por último, pero por quien más temías, a Juliette. Podías ver en sus ojos algo extraño, suplicando mudamente con ellos que no lo hicieras; como si de un super oído se tratara, parecías escuchar su corazón amenazando con destrozarse si presenciaba aquella escena; pero sabías que no podía levantarse, pues la obviedad sería tan clara que sus sentimientos terminarían expuestos.

Hasta que por fin, después de alrededor de dos minutos de extrema espera y la inquietante mirada que todos te lanzaban, encaraste a Jeremy.

Tus ojos se fueron directo a sus labios.

¿Éste sería tu primer beso? ¿Con una persona que, te caía bien, pero no me amabas? Siempre imaginaste tu primer beso con alguien que te gustara, por quien sintieras atracción no sólo física, si no también estuvieras enamorada de su alma, su corazón. Así de cursi era, pero estabas dispuesta a esperar por todo eso.

"¡Vamos, (T/n)!" exclamó Louis, ansioso, como si se tratara de un hecho extraordinario.

Es sólo un juego, te repetiste para ti misma.

Aun sin atreverte a mirarlo, decidiste acortar la distancia. El metro y medio que los separaba, pronto se convirtió en un roce de hombros. Él te miraba atento, esperando. Hasta que sus miradas chocaron; un brillo en sus ojos te indicó que, por lo menos, no era algo que le desagradase, cosa que te tranquilizó apenas un dos por ciento. Esta vez fue Jeremy el que miró hacia otro lugar al notar que la distancia entre ustedes se empezaba a acortar, obviamente nervioso.

Cerraste los ojos mientras, automáticamente, te dejabas llevar por el 'falso momento'.

Hasta que sentiste dos heladas manos en tus mejillas, haciéndote chocar rápidamente con algo que, claramente, no eran los labios de Jeremy. No abriste los ojos hasta que te separaste de él, encontrándote con la mirada confundida de todos.

Hasta que miraste a la izquierda, encontrandote con dos pies descalzos y pálidos.

"¿Jack?" le preguntaste con la mirada, al chocar con sus característicos orbes azules.

"Tampoco especificaba dónde besarlo" soltó sin dejar de observarte.


Holo personitas. En realidad no tengo mucho que decir, nada más que darles las gracias por sus reviews, favoritos y follows, y pedirles paciencia, aunque la mayoría ya sabe las razones por las que no actualizo muy seguido.

¿Capítulo corto? Lo siento, planeaba que terminara así bieeeeen emocionante, pero preferí dejar aquello para el siguiente capítulo. Váyanse preparando porque uasndjsandjsnadsdasdisadoadoas *censored*

Okay, kichus para todos ~

Xoxo, Arin.