Capítulo 14.
Sábado por la mañana y no había mucho que hacer. Tus padres tenían el fin de semana como sus dos únicos días de descanso en la semana, pero siendo este el único par de días que aprovechaban para relajarse, decidieron pasarlo en una casa junto al mar, aprovechando el buen tiempo que asomaba en tu ciudad y seguramente en todo el país, especialmente en las costas. Te invitaron, más tu rechazaste la propuesta, sugiriéndoles o más bien, regalándoles un tiempo a solas, disfrutando del uno para el otro. Aunque se fueron bastante angustiados por el hecho de tener que dejarte sola, les convenciste de que se marcharan tranquilos y disfrutaran el viaje, pues les avisarías por medio de mensajes telefónicos o llamadas de todos tus movimientos incluso dentro de la casa. Se marcharon un poco más contentos muy temprano, no sin antes dictarte las reglas de la casa y dejarte suficiente dinero como para sobrevivir dos días.
Debido a que Jack se encontraba también ausente, la casa contaba con un silencio que llegaba a ser asfixiante. Gozando de una libertad casi infinita –pero temporal–, teniendo la casa para ti sola, optaste por poner tus discos favoritos a todo volumen, y así aprovechar un poco para hacer el aseo general.
Por ahí del medio día, y justo a la mitad de tus quehaceres, tu celular sonó. Era un mensaje de tus padres avisándote que habían llegado a su destino y que se dispondrían a comer exquisitas comidas, además de expresar las enormes ganas que tenían de que los estuvieses acompañando. Les contestaste enseguida, haciéndoles saber que estabas bien y que ahora hacías la limpieza. Terminando de mandar el mensaje, llegó otro, esta vez de Peter.
'Hey, chica. ¿Qué tal tu sábado? Yo estoy muy aburrido. ¿Te parece si salimos a ver unas películas con Jeremy, Louis y Juliette? No hay respuestas negativas.'
Aunque la idea era agradable y tentadora, le respondiste de inmediato informándole de lo que hacías.
'Me das flojera, amiga. Pero te dije que no había respuestas negativas. Paso por ti a las 2:30."
Bufaste con aires de gracia. Tu amigo no tenía remedio. Gracias a Dios estabas a punto de culminar con tus labores, por lo que te restaba suficiente tiempo para asearte y estar lista antes de las dos. A la 1:30, ya te encontrabas lista, esperando a tu amigo.
Te agradaba la idea de pasar un rato con tus amigos, sumándole el hecho de que Jack estaría de vuelta justo cuando regresaras; así, podrías pasar el resto de la noche a su lado.
Te sonrojaste ante tu último pensamiento, dándote ligeras cachetadas.
Como faltaba una hora para que tu amigo fuese por ti, fuiste hasta el estudio a buscar el libro que, la noche anterior, habían estado admirando Jack y tú. El libro se abrió justo en la hoja donde 'El Padre del Invierno' se encontraba. Riéndote una vez más recordando la reacción de Jack al ver cómo lo imaginaba uno de los múltiples autores del libro, se te ocurrió una idea. Tomaste lápiz, borrador y un papel en blanco. Te sentaste en el comedor, recordando cada detalle de Jack. Pronto, lo plasmaste en la hoja.
Una especie de versión anime de Jack era lo que había surgido. No es que fueras una gran dibujante, pero aquel retrato de Jack era simplemente genial. Fuiste por un clip y lo pusiste junto a la imagen del hombre que tenían por el espíritu del invierno, haciendo una pequeña comparación entre el verdadero y el que los demás imaginaban. Hiciste lo mismo con los personajes que la noche anterior habías conocido, alegre por las imágenes que habías hecho.
Pronto fuiste interrumpida por el timbre de la entrada, retumbando en cada pared de la planta baja, y quizá parte del segundo piso. Te apresuraste a abrir la puerta, permitiendo a Peter entrar y tomar asiento. Entró a la sala con apariencia de zombie, quejándose del extremo calor que de pronto había comenzado. Le ofreciste un vaso de agua, el que tragó en menos de diez segundos. Rogó por otro mientras tomaba asiento en el comedor.
"Hey, no sabía que tenías este libro" dijo cuándo notó el libro que habías dejado en la mesa.
"Oh, sí" afirmaste, con su vaso en mano y tomando asiento en la silla junto a él. "Es mi favorito."
"Yo tengo uno también. Igual era mi libro preferido."
Hojearon juntos unas cuantas hojas, comentando cada aspecto de los personajes.
"¿Cuál era tu favorito de todos?"
"¡Cupido!" contestaste sin dudarlo.
Peter asintió, de pronto llegando a la página donde el espíritu del invierno se encontraba. Una sonrisa enorme y llena de ilusión se dibujó en su rostro. Deslizó con cuidado sus dedos en las letras donde el título estaba, y después observó las dos imágenes –la original y la que habías hecho–.
"Jack Frost era mi favorito cuando era niño…" murmuró sin despegar su mirada de la imagen "lo había olvidado. Solía creer mucho en él, esperando algún día verlo. Incluso era más fanático de él que de Santa Claus y Pie Grande" admitió sonriendo. "El invierno siempre fue mi estación favorita, y siempre soñé con que nevara, para así poder verlo aunque sea una vez."
Sonreíste, llena por una sensación de calidez en tu interior. Anteriormente, Jack te había contado cuán infeliz fue durante muchísimos años, no siendo capaz de que la gente lo viera. Ahora te encontrabas feliz pues, aunque él nunca lo supo, había alguien que creía en él con muchísimo fervor.
"Pero creo que, a causa de que nunca nevó y nunca lo vi, dejé de creer en él…"
Asentiste comprendiendo. La gente a sus alrededores siempre repetía la frase 'ver para creer'. Y era tan cierta pues, hasta que no se ve, no se cree en las cosas.
Sonrió divertido cuando notó por fin la hoja en la que habías dibujado al verdadero Jack. "¿Y esto?" cuestionó curioso.
"Es como yo lo imagino" mentiste, sonrojada.
Pronto dejaron tu casa y se fueron en dirección al cinema, no sin antes avisarles a tus padres con un mensaje que saldrías con tus amigos. Estos contestaron gustosos y felices de que por fin empezaras a socializar más.
Al llegar se encontraron con los chicos, quienes les saludaron con la noticia de que habían participado en un concurso express para ganar cinco boletos gratis a la película que quisieran ver y salieron victoriosos. Únicamente gastaron dinero para comprar bebidas y golosinas, y entraron felices y emocionados a ver la película que habían elegido.
Terminando de ver la película, fueron hacia esos lugares donde hay muchos juegos electrónicos. En seguida, fueron a cenar hamburguesas en un restaurante recién inaugurado, donde Jeremy y Julie se encontraron con viejos amigos de la primaria, quienes elogiaron a la última por el gran cambio que había hecho a su imagen y que ahora se veía más bonita. Jeremy mostró una expresión seria ante los comentarios, lo que no tardaste en comentar a tu amiga, quien se sonrojó y cohibió, negando rápidamente mientras repetía continuas veces que quizá fue producto de tu imaginación. Te presentaron a los chicos, quienes tenían por nombre Robert y Richard –eran gemelos–; eran divertidos y bromistas, recordándote demasiado a Louis. Ambos eran de cabello rojizo, con la diferencia de que el primero tenía ojos verdes y el segundo azules. Como los habían invitado a unirse al grupo, pronto la tranquilidad del local se vio fulminada de gritos y carcajadas. Te la estabas pasando bastante bien. Sin embargo, tu felicidad se vio mutilada cuando escuchaste la campanita de la puerta, dando entrada a Alice y su nuevo grupo de amigos, donde estaba Austin también. Éste último la llevaba abrazada por la cintura, mientras la última mostraba un sutil sonrojo en sus mejillas y una sonrisa que denotaba victoria perpetua.
Un fugaz pero bastante evidente contacto visual fue compartido entre Alice y tú, lo cual Peter notó.
"Actúa como si nada… demuéstrale que puedes estar bien sin ella" susurró tu amigo en tu oído. Asentiste levemente e intentaste ignorar su presencia a toda costa.
Pronto olvidaste el hecho de que se encontraba a escasa distancia de ti. Continuaste divirtiéndote con las nuevas amistades que habías hecho, haciendo bromas y contando anécdotas vergonzosas de la infancia.
Lo sorprendente fue cuando hicieron que el Alice y su grupo se retiraran del local, pues según comentaron entre ustedes, los habían encontrado fumando cigarrillos, lo cual no estaba permitido dentro del establecimiento. Algo de tristeza y lástima te inundó, pues sabías que tu amiga –mejor dicho, ex-amiga–, había estado haciendo aquello también. Obviamente, estabas consciente de que aquella acción no le llevaría a nada bueno y que podría causarle enfermedades gravísimas. Sin embargo, por tu bien, decidiste olvidarte de ello, dándole, por tu parte, un definitivo fin a la amistad que tenías con ella, deseándole en tu mente lo mejor y que retomara conciencia de las cosas, volviendo al camino correcto, en vez de descarrilarse más.
Todos se despidieron y tomaron rutas diferentes. Peter se ofreció a acompañarte a tu casa; de todos modos, la de él no estaba muy lejana. En el camino, no hubo más que silencio. Él se hallaba ensimismado en sus pensamientos y tú esperabas llegar pronto a casa, albergada por inesperado e inexplicable deseo por ver a Jack.
A Peter le pareció sentir que algo, o más bien alguien, los perseguía. Volteó hacia atrás reiteradas veces para encontrarse con nadie, aunque aquel sentir inseguro no se disipó en ningún momento.
Llegaron sanos y salvos hasta tu casa, y se despidieron. Pero cuando estuvo dispuesto a dar un paso para alejarse, percibió el sonido de una ventana cerrándose, estando completamente seguro de que provenía de tu casa. Miró hacia una de las ventanas de arriba, específicamente la de tu habitación, y juró ver una sombra alejarse del ventanal. Miraste en dirección a dónde el chico observaba y después hacia él, un poco extrañada por su repentina expresión de espasmo.
Dispuesta a ignorarlo, abriste la reja para entrar.
"¡No!" exclamó sosteniendo tu muñeca. "¡No entres! Creo que hay alguien dentro de tu casa"
"¿Qué?"
El miedo iba a empezar a apoderarse de ti cuando recordaste que posiblemente se trataba de Jack.
"Puede tratarse de algo peligroso; un ladrón o un asesino…" dijo en pánico "¡déjame entrar para verificar que todo es seguro!"
"¡No!" bloqueaste la entrada empujándolo antes de que entrara. "Es mi primo… ¡Oh, sí! ¡Mi primo!"
Peter enarcó una ceja, sin entender. "Creí que habías mencionado el estar completamente sola…"
"Sí, pero ya sabes cómo son mis papás. Le pidieron a mi primo… Alberto, que viniera a echarme un ojo. ¡Él también es bastante sobreprotector!" excusaste rápidamente, cargando en tu conciencia las mentiras que le lanzabas a tu amigo que sólo estaba intentando protegerte de un peligro que no existía. Oh, el pobre ingenuo chico no se merecía tales falacias.
"¿Pero cómo entró si tú no estabas aquí?"
"Obviamente mis padres le dieron las llaves"
Tardaste bastante en convencer a Peter de que podía irse tranquilo, y que si ocurrían cosas extrañas sería él al primero en que llamarías. Después te percataste de tu error, pues se supone tu primo estaría ahí para vigilarte, pero aquella indiscreción pasó desapercibida para tu preocupado amigo. Aún con la preocupación notándosele a leguas, se marchó con las manos en los bolsillos.
Tan pronto como desapareció de tu vista, te apresuraste a entrar.
"¿Jack?" exclamaste, esperando su respuesta. "¿Has llegado?"
Subiste las escaleras con torpeza. Ni siquiera habías encendido con totalidad las luces, por lo que cada escalón era casi incierto para ti. Primero revisaste en tu cuarto, más no lo encontraste ahí; después en el de tus padres, tampoco; una vaga idea de que posiblemente el chico te estaba gastando una broma albergó en tu mente. Sabías que a Jack le encantaba hacerle ese tipo de cosas a la gente, y dudabas demasiado que tú fueras la excepción.
Te adentraste en el único cuarto vacío que había en tu casa, la habitación de huéspedes. Se encontraba lleno de polvo y mugre, y la oscuridad era tan aterradora que, a causa de que la habitación no contaba con focos (pues no se habían dignado a arreglar la electricidad en el cuarto), dejaste abierta la puerta para que entrara la luz del pasillo. Diste unos pasos adentrándote, intentando verificar que la presencia de Jack no estuviera ahí.
De pronto, la puerta de cerró de un portazo. No veías nada.
"Jack, ya sé que eres tú. No hace falta que hagas esto."
Nadie contestó.
"Jack, basta."
Nada. Alrededor de un minuto pasó, y no había señales de movimiento.
"Jack, esto no es divertido. Te he dicho mil veces que odio la oscuridad…"
"Miedo… Oscuridad" replicó una voz que parecía no ser la de Jack. Todos tus músculos se tensaron, haciéndote quedar estática en tu lugar.
Sentiste algo que se movió detrás de ti, y volteaste, pero no encontraste nada más que oscuridad. Múltiples veces tuviste la misma sensación delante, a los lados, sin embargo el resultado era el mismo en todas las ocasiones. Frustrada, cerraste los ojos y te abrazaste con la inseguridad y el miedo creciente en tu interior. Si era una broma que Jack te estaba jugando, era de muy mal gusto aun cuando sabía uno de tus mayores miedos.
El miedo se intensifico cuando percibiste lo que parecía ser una huesuda mano frotando tu hombro, provocándote escalofríos que iban y venían por tu columna vertebral. Los esqueléticos dedos llegaron hasta tu cuello, deteniéndose varios segundos en su lugar. Ahí, empezaron a subir hasta llegar a tu nuca y parte de tu cabello, enredándose este con los dedos. Lo que vino te hizo oprimir los ojos con más fuerza, pues fuiste capaz de sentir la respiración, de lo que sea que te estuviera tocando, en tu nuca y cuello, erizando los vellitos de tu brazo.
Hasta que la puerta se abrió con fuerza, chocando con ímpetu contra la pared. La luz entró e iluminó donde estabas, alzaste la vista y te encontraste con la mirada confusa de Jack.
No tardaste en correr hacia él y propinarle unos buenos golpes en el pecho, que aunque para ti provocaban dolor en tus pequeños puños, él parecía no inmutarse ante la agresión.
"¿Qué haces aquí?" preguntó deteniendo con sus manos tus aún temblantes puños.
"¿Q-qué hago aquí? Mejor dicho, ¿cómo te atreves tú a hacerme este tipo de cosas? ¡Eres un enfermo! ¡Un desquiciado! ¡Te has aprovechado de mis debilidades y las has usado contra mí!" profanaste cómo pudiste.
"¿De qué hablas?"
"¡Te atreves a hacerte el desentendido! ¡Si eso era una broma, te has sobrepasado de los límites! Te dije infinitas veces que al dormir no apagaras la lámpara de noche, ¿por qué? ¡PORQUE ODIO LA OSCURIDAD! ¡Y te aprovechaste de ello para jugarme esto que, evidentemente, rebasó los márgenes que indican que fue una broma! ¡FUE UNA ABOMINACIÓN!"
E ibas a continuar reclamándole cuando Jack te calló cubriéndote la boca con su mano. Sus dedos se sentían diferentes, pues no se percibían muy delgados ni decrépitos, lo cual te hizo dudar sobre su culpabilidad en cuanto al suceso anterior. Intentaste abrir tu boca para morder su mano y que la retirara de tu rostro, pero la fuerza que aplicaba contra ti era incluso tan grande que te impedía hacer aquello.
"No entiendo" musitó mientras te veían con las cejas unidas "¿Qué hice?"
Más calmada, retiraste su mano de tu boca, permitiéndote hablar. "La broma que me acabas de hacer fue de muy mal gusto."
"¿Qué broma? ¿Yo? ¿En qué momento?"
"¡Me encerraste en este tenebroso y oscuro cuarto!" exclamaste con el miedo y la desesperación volviendo a aparecer en tu interior.
"Nunca… nunca hice eso."
La seriedad en su rostro te indicó que el chico hablaba en serio. Entonces, la confusión que él sentía se transmitió hacia ti.
"Entonces, si no fuiste tú, ¿quién fue?" Jack se encogió de hombros. "¿Acabas de llegar? ¿Dónde estabas?"
"Llegue al mismo tiempo que tú y Peter llegaron. Fui a tu cuarto y me oculté en tu armario, pues, sí, he de admitirlo, quería hacerte una broma en el momento en que entraras a tu habitación; pero nunca entraste. Sólo acechaste y te volviste a salir. No me diste tiempo. Quise esperar a que regresaras y causa de que tardaste mucho, empecé a buscarte. Fue así cómo te encontré justo ahora."
Te negabas a creer en sus palabras, pero su talante y voz te indicaron que estaba hablando en serio. Le suplicaste que te sacara de aquella habitación; en seguida fuiste por la llave para ponerle llave a la puerta de ese mismo cuarto. Le contaste a Jack lo ocurrido, lo que provocó cierta angustia en él. Te sugirió que tomaras un baño para despejar tu mente, lo cual hiciste y, con bastante éxito, tus nervios se fueron calmando. Reiteradas veces le preguntaste a Jack si tenía alguna idea del por qué había ocurrido aquello, a lo que él negaba y se ponía, en seguida, pensativo.
Con el afán de distraerte aún más y hacerte olvidar todo lo ocurrido, Jack te contó sobre los lugares que había visitado en las últimas horas. Ahora en tu país era primavera, pero en el hemisferio contrario al tuyo, empezaba el invierno. Aun cuando estabas al especial cuidado del guardián, eso no le arrebataba el verdadero trabajo que el manejaba y que estaba destinado a hacer el resto de su existencia. O sea, siempre. Sus anécdotas también fueron de ayuda, pues pronto, el pequeño trauma vivido, se había borrado casi por completo de tu mente.
Al día siguiente, Jack y tú acordaron permanecer en casa viendo películas. Ambos se encontraban inexplicablemente felices por compartir la tarde junto al otro, lo que creaba un aura agradable y suavizada. Él, en su nueva faceta celosa, dijo que nada ni nadie iba a impedir arruinar la tarde que iban a pasar juntos. Como primera película, Jack había escogido una de terror. Justo a la mitad, percibió que quizá no era muy buena idea que terminaran de verla (a causa del suceso de la noche anterior), por lo que te permitió elegir el siguiente filme. Escogiste una de comedia romántica, que a pesar de ser muy divertida, termino transformando el ambiente algo incómodo. En especial cuando pasaban las escenas de besos y abrazos. Sin embargo, ni tú ni Jack se animaron a ir hacia el DVD a parar la cinta. A pesar de los numerosos bochornos que lograban causarles, dejaron que ésta llegara al final. Al terminar, se percataron nerviosos que Jack había pasado su brazo sobre tu hombro, lo que para ti fue un gesto lindo pero que causó una muda conmoción entre ambos.
Prosiguieron a reanudar con los planes que habían tenido semanas antes: hacer cupcakes. Rápidamente encontraron los ingredientes y materiales necesarios y empezaron con su labor. Pronto, la masa ya estaba hecha y la mezcla para los adornos también. Ya se encontraba haciendo pequeños adornos con moldes de estrellas y lunas en un fondant azul. Tú echabas colorante a las mezclas para que estas adquirieran los colores deseados y así poder adornar de una bonita manera los pastelillos. Como quedaban otros ingredientes y esperaban a que los cupcakes se hicieran en el horno, decidiste hacer un relleno para ellos, sabor fresa. Sin embargo, la batidora falló y lanzó un poco del producto hacia la cabeza de Jack, manchando parte de las estrellitas y lunitas que con tanto esmero hacía. Un tanto enojado, se levantó de su asiento. Se acercó a ti e introdujo su dedo índice en el relleno que habías hecho y te lo embarró en la nariz. Imitaste su ataqué y pronto se vieron envueltos en una guerra que terminó acabando con tu relleno de fresa. Se detuvieron cuando el horno indicó con su pitido que los cupcakes estaban listos. Esperaron a que se enfriaran y se pusieron a decorarlos. Los tuyos tenían un decorado rosa con las estrellas y lunas, mientras las de Jack serían azules. Sin embargo, Jack no pasaba de un pastelillo, empezando a frustrarse por no poder hacer ni siquiera uno. Te apresuraste a ayudarlo mostrándole cómo hacerlo, y como el chico era listo, comprendió como hacerlos. De repente empezó a tomar parte de los cupcakes que eran tuyos, haciendo con gran velocidad sus decoraciones. Tu estómago gruñó. Jack notó eso y sugirió que empezaran a comer los pastelillos.
"¡Están deliciosos!" exclamó Jack, devorando su tercer cupcake.
Sonreíste satisfecha por su reacción.
Mientras se encontraban envueltos en una alegre y amena plática, el timbre de la puerta les interrumpió. Jack no se mostró contento con ello, por lo que se limitó a comer un cupcake más. Te dirigiste hasta la entrada, preguntando quién era el que llamaba.
"¡Soy yo!" habló Peter del otro lado de la puerta. Abriste la puerta y le permitiste entrar. "¿Te encuentras bien? ¿No se trataba de nada malo?" cuestionó mientras te tomaba de los hombros y verificaba si no tenías alguna herida.
Negaste divertida y calmaste con unas palabras al chico, quien se lanzó cómodamente en el sofá. Te sentaste a tu lado, echando un ojo hacia la cocina, donde se supone que Jack estaba. Su cabellera blanca se lograba divisar a pesar de la barra de desayuno que se interponía en tu vista.
Peter pasó los siguientes diez minutos quejándose por el calor que azotaba el ambiente, expresando a voz alta sus deseos de estar sumergido en esos precisos instantes en una piscina y disfrutar de unas piñas coladas. Sus comentarios eran completados con varios chistes y cosas graciosas que te hacían reír.
Jack se había percatado de la presencia de Peter desde el momento en que éste cruzó la puerta, y juzgando por los minutos en que lo habías abandonado por ir con el amigo que te visitaba, preso por el enojo y los celos, destruyó con su puño un precioso cupcake que habías decorado.
Pasó alrededor de media hora más y Jack, harto de tu ausencia y tus sonoras risas, decidió subir a encender tu computadora para jugar uno de los videojuegos que habías descargado sólo para él.
Salió muy campante de la cocina, jugueteando con su bastón. "Subiré a jugar Crash Bandicoot" exclamó informándote mientras caminaba a las escaleras; pero se detuvo cuando un chillido inundó la habitación y una mirada punzante azotaba en su espalda. Volteó lentamente para encontrarse con la sorprendida mirada de alguien.
Peter lo estaba viendo. Peter podía verlo.
"¿Quién… es… ese?"
¡Holo personitas! ¡Perdonen mi ausencia! No saben cómo he agonizado estos días, ahogándome con mi propio sufrimiento... ¡mi módem dejó se funcionar! Ah, y estaba tan angustiada, pues no podía conectarme ni actualizar :( Estos días me sirvieron de inspiración, pero, ¡agh!, quería subir el nuevo capítulo.
¡AH! ¿Qué les parece este nuevo incidente? ¿Quéeee? JAJAJJA, ¿se lo esperaban? XD Pues vienen muchas cosas más que, oh, no sé cómo reaccionaran ... espero y hayan disfrutado el capítulo de hoy :)
Pronto subiré otro fic, para las que les guste VOCALOID (sí es que lo conocen), y les gusta Rin y Len (como yo los amo3), están más que invitadas a darse un vuelta por él.
Aquí me despido. Estoy pensando en hacer una cuenta de facebook exclusivamente para esto... ya veré si me animo y se los comparto, para que nos agreguemos y hagamos lo que se hace en facebook... perder el tiempo e.e Besos.
Xoxo, Arin.
