Capítulo 16.

Los colores subieron a tu rostro con una oleada cálida que adornó tus mejillas. En su cara asomaba una tranquilidad infinita. Su respiración era calmada en comparación con la tuya, pues respirabas tan pesadamente como si hubieras corrido kilómetros en un maratón; sus hombros estaban extremadamente relajados, mientras los tuyos estaban tensos; sus ojos estaban serenos, mientras tu pupila se había dilatado ligeramente.

Aquella pregunta te había tomado bajo sorpresa, pues claramente no la esperabas. A decir verdad, hasta el momento no te habías puesto a pensar en ello.

Haciendo memoria, las últimas semanas habían sido extrañas, pues te habías percatado de las raras sensaciones que empezabas a experimentar cuando pensabas o estabas junto a Jack. La alegría de pasar un momento a su lado era inexplicable, como cuando un niño está en espera del regalo perfecto para su cumpleaños. Era una sensación similar.

Y el beso. Fue algo tan fugaz y tan singular que se dibujaba borrosamente en tu mente, pero te hacía sentir igual de nerviosa como en el momento en el que sucedió. Oh, tu primer beso; y había sido con él. Con Jack Frost, el espíritu del invierno.

Jack empezaba a impacientarse por la tardanza en tu respuesta; hasta ese punto, sus manos aparentaban empezar a sudar, lo cual era irónico e irreverente en él. Sus dientes chocaban y chillaban al contacto del uno con el otro, signo de la inquietud. Hasta que tu silencio le hizo perder la cordura, esos sentimientos que tenía como soga al cuello, se sintieron a explotar.

"Pensé en callármelo, pues siento que es algo que no está bien, pero ya no puedo más. Esto me está matando de una manera que nunca creí posible… y necesito que me expliques la razón…"

Entrecerraste los ojos levemente, no comprendiendo mucho a lo que se refería; más cuando asentiste, abrió la boca para continuar.

"Me es casi imposible el estar junto a ti sin sentir algo aquí," dijo apuntando en su corazón "ver tu sonrisa, escuchar tu risa, ver tus ojos cuando estás feliz, me hace sentir tan dichoso por verte en ese estado. En especial si soy yo el que te ha hecho sonreír, porque me hace creer que no estoy aquí inútilmente… pero necesito que me expliques tú por qué siento esto… y más importante aún… ¿qué sientes tú por mí?"

Los latidos de tu corazón eran salvajes, incrementando su potencia con cada palabra que Jack expresaba y con las miradas que te dedicaba. Aquella inquietante sensación hacía que las palabras se quedaran estancadas en tu garganta, no permitiéndoles una salida. Era tal el sentimiento de sofocación que tus ojos se aguaron, pero intentaste que Jack no notara tu reacción.

Comparando el inicio de su relación con el ahora, se podría decir que había un significante avance que dejaba mucho de qué hablar. Sin embargo, tu falta de conciencia por algún sentimiento que habías desarrollado por tu compañero, no te dejaban a muy claro juicio qué podrías responderle en esos instantes. Algo en ti te decía que los sentimientos que empezabas a experimentar no era producto de una simple amistad. Sabías que era algo más allá de eso, pero algo te impedía admitirlo, en especial a él. Miedo, vergüenza, timidez… cosas que eran tan simples pero no te permitían reconocer la verdad de tus sentires.

Jack volvía a acoger tu silencio con suma irritación, entendiéndolo negativamente. Lo viste fruncir el ceño, con sus orbes azules ligeramente oscurecidos y la respiración un tanto agitada. Puso fuerza en una mano para impulsarse y levantarse de su lugar, pero tú le impediste hacerlo, tomándolo de la muñeca. Él te miró, entre confundido y desesperado.

"Perdón…" susurraste, viéndolo a los ojos.

Frunció el ceño una vez más, apretando los labios. "Creo que el que debería disculparse soy yo… no sabía de lo que hablaba y te he causado molestias. ¿No es así?"

"¡No!" exclamaste, apresurándote a negar. "Es sólo que…"

Su mirada intentaba mostrarse serena, pero tenía una pizca de impaciencia que sólo aumentaba tus nervios. "¿Es solo que qué?"

Aspiraste bien antes de hablar, analizando bien tus palabras. No obstante, estas seguían negándose a escapar. Tus intentos frustrados por hablar fueron captados por Jack, quien mantenía su vista pegada a tus labios.

"Bien…" suspiró, soltándose de tu agarre, caminando en círculos.

"Lo siento" volviste a repetir.

"No hace falta que digas nada… creo que lo entiendo."

Su sonrisa fue casi tan falsa que te hizo estremecer. Lo viste con todas las intenciones de darse la vuelta y salir volando por tu ventana, y cuando por fin tocó el marco de ella, te levantaste, presa por un abrumador miedo, rodeándolo con ambos brazos, deteniendo su avance.

Se congeló en ese instante, imposibilitado a cualquier intento de fuga gracias a tu agarre. Una delicada pero deliciosa corriente eléctrica recorrió su espina dorsal, haciéndolo lanzar un silencioso suspiro. "No entiendo" logró murmurar, volteándose para verte.

Él te llevaba una cabeza de ventaja, por lo que tenías que elevar el rostro para verlo directamente a la cara. Sus ojos centellaban confusos, atónitos por tu reciente acción. No querías dejar de sujetarlo, aun cuando quizá a él le molestara en esos instantes. No querías romper el momento.

"¿Qué no entiendes?" preguntaste, bajando la mirada.

"A ti."

Soltaste una risa seca. "Yo tampoco me entiendo muchas veces."

"Eres muy confusa" soltó, con su típico tono de picardía presente.

"Lo sé."

Ambos permanecieron así, transmitiéndose muchas cosas son el simple hecho de estar en tal delicado roce físico. Tus brazos eran suaves a su alrededor, mientras los de él caían a su lado, flojos pero pesados. Ambos lo sabían. Ambos sabían que lo que compartían no era una simple amistad, sus sentimientos no iban en conexión como el de amigo con amigo. Era más que eso y ambos eran tímidos de admitirlo. En especial tú, que tu cerebro empezaba a admitir el hecho de que Jack sentía algo más por ti, y el que tú también lo sintieras quería decir que existía algo mutuo. Pero eso era nuevo para ti, era por eso que no sabías como responder.

Intentaste dejar de sujetarlo, para así poder verlo a los ojos y poder decirle lo que sentías, dispuesta a hacerlo en ese momento; pero él fue el que te abrazó esta vez, sujetándote fuertemente. "No" susurró. "No deshagas este momento, por favor" dijo, más en tono de súplica.

Su agarre era delicado, cargado por unas ganas de protegerte y un deseo descomunal de tener a su lado. Todo eso y más podías percibirlo, escuchando su corazón palpitar de una manera suave y armoniosa.

Una luz centelló en tu cabeza, haciéndote cometer lo que podría ser una acción bastante atrevida para ti. Pero no dudaste ni un segundo en hacerlo.

Como pudiste, te soltaste de su agarre, elevando tus manos hasta su rostro. Sostuviste con ellas sus mejillas, que se encontraban delicadamente sonrosadas, y depositaste un débil beso en sus labios. El contacto era tan endeble a simple vista, pero estaba cargado de una tremenda ola de sentimientos. Gracias a que eras inexperta en ese aspecto, la inseguridad seguía corriendo por tu interior.

Jack se tensó por unos largos segundos, con los ojos abiertos al sentir tus cálidos labios contra los suyos. Sus brazos, que en unos segundos estuvieron en el aire, se posaron tiernamente en tu espalda, y sus ojos se fueron cerrando lentamente, disfrutando del deleite que súbitamente le provocaba tu beso. Correspondió, tímido al principio, pero tomando la ventaja del momento después.

Como siempre, la falta de aire traicionaba e intentaba irrumpir entre ustedes, pero cuando quisiste separarte, Jack posó ambas manos en tu nuca, presionándote contra él. Dejaste escapar un suspiro, que desechó el aire que se acumulaba en tus pulmones, permitiendo a ambos continuar.

El momento culminó, mas ustedes permanecieron frente con frente, con sus narices rozando delicadamente. Jack soltó unas risitas, mientras tú te sonrojabas por lo recién ocurrido. Ambos abrieron los ojos al mismo tiempo, mirándose intensamente.

"Wow" susurró relajando los hombros "Eso fue…" reemplazó su última palabra con un movimiento gracioso de cejas, moviéndolas arriba y abajo pícaramente. Te sonrojaste aún más y el río, encontrando tierna tu reacción.

"Lo siento. No sabía cómo responderte…"

"¡Oh, no pudiste haber encontrado respuesta más correcta y perfecta!" exclamó; le diste un suave golpe en el hombro con tu puño y rió con más ganas.

Ambos rieron, disfrutando de la compañía del otro. Era tarde, y al día siguiente tenías clase, por lo que optaron por acostarse en tu cama, abrazados. Un silencio sepulcral los rodeó, dejándolos en un estado de clara incomodidad.

"Sabes," comentó, llamando tu atención "creo que ahora entiendo por qué MiM me escogió para ti…"

"¿En serio? Yo no. Digo, creo que hay niños más necesitados de ayuda de los guardianes, y vienen a escoger a una adolescente tímida y torpe."

"Creo que es por eso" masculló. "Si hacemos una comparación de tu actitud del principio con la de ahora hay una gran diferencia."

Alzaste una ceja exigiendo una explicación.

"Me refiero a que ya no eres la misma, has cambiado. Y has cambiado para bien." Le hiciste una seña para que continuara. "Has hecho más amigos, lo cual es bueno. Sales más, platicas más con ellos, incluso hablas con muchos chicos por esa cosa de cara libro…"

"Facebook" corregiste.

"Eso."

Un breve silencio se formó antes de que te tornaras hacia él un poco confundida.

"¿Cómo sabes que hablo con ellos por Facebook?" cuestionaste.

Jack se encogió de hombros, fingiendo no saber. "Nada más."

"¿Has estado revisando mi facebook SIN mi permiso?"

Jack bufó. "No… bueno, sí. Veía que te reías frente a la computadora y decidí averiguar por qué."

"¡Jack!"

"¡Te dije que no me gustaba que otros te hicieran reír!"

Tras eso, el tercer silencio que se creó fue incluso peor que los anteriores, vacío y cargado de una absurda tensión. Se rompió cuando tus risas se escucharon transformándose en carcajadas. "No le veo lo gracioso" farfulló con las mejillas ligeramente infladas.

"Oh, claro que lo es" te mofaste.

Ciertamente, si sus celos eran los que habían actuado, era bastante adorable de su parte. Reíste ante aquello y te volvió a mirar con mala cara.

Pronto, dejaron que el momento se volviera menos tenso, disfrutando, una vez más, de la compañía del otro. Él te mantenía envuelta en sus brazos, hundiendo su nariz en tu cabello.

"Sabes," volvió a hablar "empiezo a creer que no fue sólo para ayudarte a ti el que me hayan escogido para estar contigo…"

"¿Por qué?"

"Me ha ayudado mucho a mí. Me he sentido como nunca lo había hecho en mis trescientos años. Y todo gracias a ti."

Te dedicó una sonrisa de esas que dejan sin aliento, con sus dientes aperlados destellando en la oscuridad y sus orbes azules derrochando hermosura, como siempre. Te derretiste mentalmente mostrándole una especie de sonrisa nerviosa, ocultando después tu rostro con ambas manos, para no mostrar tu notorio sonrojo.

Las horas pasaron y, por más que intentaste, no conseguías conciliar el sueño. Incluso Jack había hecho su mayor esfuerzo "cantando" una canción antigua de cuna y contando cuentos que se le habían ocurrido al instante, aunque más que cuentos para dormir eran chistes para morirse de la risa. Cuando por fin sentiste tus ojos pesados, un fuerte sonido de un claxon se escuchó en las afueras de tu casa. Jack se levantó para ver de quién se trataba, anunciando que eran tus padres. Bajaste rápido las escaleras para recibirlos, quienes apenas te vieron, se lanzaron a tus brazos, verificando que todo estuviera en su lugar y en perfecto estado (sí, hablamos de tu cuerpo), y que no tuvieras ningún daño. Después de eso, volviste a la cama junto a Jack, pero el sueño se había vuelto a escapar; tus padres se encerraron en su habitación y cayeron exhaustos en seguida. Los ronquidos de tu padre podían escucharse hasta tu habitación, e incluso pudieron oír cuando tu mamá le regañó para que se callara. Ambos rieron ante la escena que tus padres estaban provocando, imaginándose la reacción de cada uno.

"Tus padres son… únicos" dijo Jack de repente.

Sonreíste ante su comentario. "Claro, de padres geniales tenía que resultar una hija magnífica."

Jack se apoyó de codos para verte mejor. "¿De dónde viene toda esa repentina alta autoestima, eh?"

"Oye" bufaste "¿qué es malo entonces? ¿Tenerla baja o alta?"

Jack volvió a reír, sujetándote nuevamente entre sus brazos. "No sé. Tú eres perfecta como sea."

Oh Dios, si la cosa iba a seguir así, ibas a terminar pareciendo una tetera hirviendo. Podías jurar que humos salían por tus orejas y que tu cara era una réplica exacta de un tomate.


Algo suave pero frío se paseaba por todo tu rostro, excepto por los labios. Arrugaste la nariz aun sintiendo aquellos toquecitos, que eran extraños pero agradables a la vez. Empezaste a abrir los ojos sólo para notar que era Jack él que te estaba propinando pequeños besitos para despertarte.

"Buenos días, dormilona" susurró contra tu oído. Podías sentir sus brazos aun rodeándote.

"¿Qué hora es?" murmuraste frotando tus manos contra tus ojos.

"Seis en punto, creo"

Cerraste los ojos pesadamente. "Hoy es lunes, Jack. Entro hasta las nueve."

"Ya lo sé. Pero quería pasar tiempo contigo antes de que vayas a la escuela."

Volteaste tu cuerpo para quedar frente a él. Admiraste su rostro sin decir nada. Vaya. Todo en él parecía perfecto. Desde sus coloridos ojos hasta su nariz respingada, sus cejas bien marcadas, su pálida pero tersa piel, sus delgados labios… Oh, ¿tanto te gustaba?

"Soy irresistible, ¿verdad?" se burló al notar tu mirada en él.

Reíste ante su comentario, no sabiendo que responderle. No tenías nada inteligente o gracioso para contraatacarlo.

"Tu silencio lo admite todo" agregó.

"Sí, Jack, eres irresistible."

"Te encanto."

Asentiste.

"Te fascino."

Volviste a asentir.

"¿Sabes quién me fascina a mí?" preguntó pícaramente.

Enarcaste una ceja. "¿Quién?"

"Tú." Y con eso, chocó sus labios con los tuyos. Esta vez el beso fue dulce pero más vivaz, lleno de energía y un deseo enorme. Te permitiste saborearlo, encontrando una mezcla fresca y sabor a menta. Sus labios iban pausados, acordes con los tuyos; ambos danzaban a un ritmo tan delicado y tierno que sólo les dejaba a ambos con ganas de más. Tus brazos rodearon su cuello, mientras él posó delicadamente sus manos en tu cintura.

Ambos saltaron cuando tu celular empezó a sonar fuertemente, dejando escuchar Welcome to the Jungle, canción que tenías como alarma. Jack llevó su mano al corazón con cara de asustado, mientras tú apagabas tu alarma.

Después de aquel último beso, ambos se levantaron de la cama, negándose a verse. ¿Cómo era posible que las cosas estuvieran pasando tan rápido? Hace menos de veinticuatro horas, ninguno se había atrevido admitir lo que sentían por el otro, aun cuando había habido un beso de por medio. Y ahora, se encontraban regalándose muestras de afecto como si llevaran años de conocidos; no era malo el besarse, pero nunca habías pensado hacer las cosas de esa manera.

Pronto te metiste al baño y dejaste que el agua tibia lavara y refrescaste tus ideas. Ahí estuviste casi una hora, hasta que saliste ya lista para ir al colegio.

Jack te esperaba sentado en el escritorio, rayoteando, como era de costumbre, una de tus libretas viejas. Al verte entrar, se paró en seguida, mirándote con cierto toque de nerviosismo.

"(T/n)" te llamó. Cerraste la puerta detrás de ti, esperando lo que diría. "Lo siento."

"¿Por qué te disculpas?" preguntaste realmente extrañada.

"Por lo de hace rato."

"¿El beso?" asintió. "No creo que debas disculparte por eso…"

"No" interrumpió. "Escúchame."

Como ya era común en las últimas veinticuatro horas, le miraste no entendiendo sus palabras.

"Yo sé que no esperabas que las cosas sucedieran así. Sé que creías que, una vez mejorara todo y te ayudara con ese asunto, cual sea que sea, por el que vine aquí, me iría y todo pasaría. Quedaría como un recuerdo para ti. Pero no fue así. Yo tampoco esperé el toparme contigo, no esperé sentirme así por ti. No creí, nunca en mi vida, sentirme de esta manera por alguien. Pero es algo que no puedo evitar. No puedo impedir el sentirme turbado con sólo imaginar que pueda sucederte algo a causa de Pitch. Todos los días crecen mis ganas de protegerte y cuidarte contra eso y más. Siento que mi vida ya tiene más sentido, y todo eso es gracias a ti. Por eso te pido perdones mis impulsos, pero esto que siento es, como ya dije, algo que nunca había sentido por algo o alguien; por eso hago todo lo que hago. Has cambiado mi vida de una manera en la que no puedo siquiera explicar…"

Pudiste ver a través de sus cristalinos ojos algo que nunca habías visto en nadie: la sinceridad más pura que pueda existir. Su semblante era serio y seguro, transmitiéndote toda esa convicción que emanaba. Su gesto de preocupación era casi palpable, y podías notar cuan angustiado estaba con todo lo que decía. Podías sentir su miedo. El miedo por perderte, por pensar que era un loco por lo que hacía. Miedo a pensar que podrías rechazarlo. Y la verdad era que, por más que quisieras, no ibas a poder hacerlo. En tan poco tiempo, Jack había logrado llegar a lugares de tu corazón que nadie más había tocado.

"Lo siento" culminó con la mirada baja.

Tardaste varios minutos en reaccionar, hasta que caminaste hacia él y lo rodeaste con suma delicadeza. El correspondió en seguida tu abrazo, descansando su nariz en tu cabello y aspirando tu perfume. Oh, cómo adoraba tu aroma.

"No quiero obligarte a nada, yo..."

"No puedo sentirme mal por lo que haces, al contrario, me gusta" interrumpiste, admitiendo contra su pecho. "No tienes por qué disculparte, ya te lo dije. Yo debería darte las gracias por ello. Tú también has cambiado mi vida. Gracias."

Dios sabe cuánto tardó ese abrazo y cuantos sentimientos fueron transmitidos. Entre ustedes, cada roce significada algo, y dejaba revelar muchas cosas. Estaban tan hechos con el mismo molde que era posible el comunicarse con tan sólo una mirada.


Hola personitassss. ¿Cómo están? Yo algo estresada por mis exámenes, pero creo van bastante bien. Mañana no tengo clase, así que aprovecho a subir :D Este fue un capítulo muuy extraño y muy puke rainbows *ew*, pero obviamente todo tuvo un fin. Pensaba mostrar un avance en la relación que tienes tú con Jack, y no encontré mejor manera que unas escenas bien acarameladas e.e JAJA, no sé si les gustó; a mi me dejo medio convencida el resultado :)

¡ESTAMOS MUY CERCA DE LOS 100 REVIEWS! Sí, para mi eso es un logro, y se lo debo a ustedes :') ¿Qué quieren que hagamos para celebrar? ¿EEHH? Dejen sus comentarios y sugerencias en los reviews y yo veré si se me ocurre algo. Jnjnjsdsds, estoy muy feliz :D

GRACIAS A TODAS POR SUS REVIEWS, FAVS Y FOLLOWS. ¡MILLONES DE BESITOS, ABRAZOS Y LETRITAS DE AMOR "SJHDASJDHSD8HFIDINSAIUDNJSADNASIODNSADKASNDAS" *copiándole a la Yuya*! Jojo. Que tengan una buena semana.

Xoxo, Arin.