Capítulo 17.-
Había pasado ya una semana y se podría decir que tu relación con Jack iba de bien a mejor. No estaba demás decir, que había emergido de parte de ambos un lado ultra cursi que sólo derramaba miel. Ambos inexpertos pero dispuestos a entregar al otro todo el amor que fuera posible.
Tu grupo de amigos incrementaba cada día más. Aunque fueran pocas las amistades con las que empezabas a contar, tenías la oportunidad de platicar y conocer a cada una, desde su carácter hasta sus gustos. Juliette se había vuelto una gran amiga tuya, aun cuando no iba a tu misma escuela; siempre que hablaban, creaban una especie de plan para que ella y Jeremy terminaran juntos y fueran felices. Incluso llegaban a imaginar a cada uno de los hijos que tendrían y les ponían nombres; Juliette se sonrojaba al pensarlo, pero siempre apoyaba tus ideas. Aún no fueras muy experta en el tema, Juliette alababa tus consejos y pensamientos acerca de lo que debía hacer para acercarse aún más a Jeremy.
Las salidas con los chicos se hacían cada vez más seguidas, y como se acercaba la temporada de exámenes, aprovechaban a relajarse antes de que los tiempos de tensión llegaran.
En realidad, las cosas no podían ponerse mejor. Se podía decir que había nacido una nueva (T/n).
Como era sábado, fin de semana, saliste con todos tus amigos a tomar helados y a pasar el rato platicando. Todos escuchaban atentamente la pequeña discusión de Jeremy y Louis.
"Y estuve a punto de ganarme esos boletos para el concierto de Coldplay, pero ¡no! Jeremy me distrajo y no contesté la última pregunta" parloteó Louis, relatando su fin de semana.
"Primero, no fue mi culpa. Segundo, ni siquiera te gusta Coldplay." Se defendió Jeremy.
Ambos continuaron con su mini disputa mientras todos en la mesa reían. Una chica y un chico se había unido al pequeño grupo; el chico, Logan, era primo de Louis, y su novia, Marian. Ambos eran callados pero, cuando abrían la boca, era suficiente para que te atacaras de risa. Aparte, eran una pareja muy dulce, nada vulgar y atrevida. Eran tan dulces y respetuosos con el otro, que podían ser una pareja adolescente ejemplar. Al menos a ti, te causaba infinita ternura las muestras de afecto que tenían entre ellos.
Varias veces te encontraste imaginándote con Jack actuando como Logan y Marian, igual de cariñosos y lindos. Aunque así era, entre ustedes dos no había nada claro; aún no eran "novios". El sólo pensar en ello te hacía estremecer. Aún no estabas lista para eso.
Numerosas veces, Peter había preguntado por tu supuesto primo, sobre cómo estaba y cosas así. Obviamente, sabías que él no estaba del todo convencido de tu excusa, por lo que te albergaba la ligera esperanza de que olvidara lo ocurrido y toda su intriga fuera desechada por completo de su mentecilla.
Durante toda la semana, Jack se hizo cargo de recordarte la reunión que habría el sábado por la noche con los guardianes.
"¿Estás lista ya?" preguntó Jack cuando notó que se acercaba la hora de la esperada e importante reunión. Te aseguraste de calmar sus nervios, pues él estaba incluso más nervioso que tú, siendo tú la involucrada y el que la junta se hacía gracias a ti; además fue posible gracias a la insistencia de Jack en saber exactamente las anormalidades que recientemente los rodeaban.
Asentiste mientras rodeabas tu cuello con una bufanda rayada color turquesa. Las últimas veces habías ido de improviso al Polo Norte y no habías llevado protección contra el abrazador y casi asfixiante frío que rodeaba reinante el lugar.
La esfera fue lanzada y en menos de lo que canta un gallo, ya estabas en la fábrica de Norte. Acomodaste el alboroto en tu cabello provocado por el viaje; empezabas a acostumbrarte a ello. Y era genial. Jack te tomó de la mano mientras se dirigían donde Norte. Éste último parecía estar indicándoles unas cosas a los yetis, señalando al techo y a los aviones voladores que paseaban por arriba. Los yetis asentían murmurando cosas en su idioma y otros parloteaban como contestándole a Norte y él volvía a responder. Era sorprendente cómo el hombre podía entender incluso los quejidos y gruñidos de esos peludos.
Pronto notó sus presencias y volteó abriendo los brazos, sonriendo enormemente. "¡Han llegado temprano!"
"Nos gusta ser puntuales" dijo Jack mientras se acostaba en el sofá cercano y tomaba un pequeño trenecito de madera para juguetear con él. Optaste por sentarte a su lado, de una manera más decente él. Norte mando a los pequeños duendes por galletas y leches y tomó asiento en su hermoso sillón rojo.
"Y bien, ¿cómo van las cosas por ahí?" nos preguntó mientras tomaba una taza de chocolate que un duende le ofrecía. Como notaste que Jack no tenía intenciones de responder, le contestaste.
"Excelente. Estoy por terminar el segundo año de preparatoria y con muy buenas notas. En cuanto a él," señalaste a tu guardián "ha estado portándose mejor."
Norte lanzó una risotada y dejó su taza en una mesita. "Me alegro mucho por ti, chica. El otro día estaba revisando mi lista de buenos y malos y te vi entre los primeros de la lista agradable. ¡Recuerdo todas y cada una de tus cartas! Eras muy linda deseando a mí y a la Señora Claus una feliz navidad y más años de vida." Te sonrojaste cuando recordaste las cartas que le enviabas de pequeña a Norte, limitándote a sonreír y tomar una galleta que un duende te ofrecía. "También leí mi lista negra. Jack estaba en primer lugar" comentó llamando la atención de Jack, quien se sonrojó pero sonrió con cierta timidez.
"Tengo el récord" dijo casi en un murmullo.
"Epa, muchacho, ¿por qué la timidez tan repentina?" bromeó Norte con cierta picardía.
Un ruido se escuchó cerca de ustedes, haciéndolos a todos voltear. Era Bunnymund, llegando con una zanahoria en mano.
"Provecho" le saludó Norte.
"Buenas noches Norte, (T/n)" nos saludó saltando a Jack. "Y Refrigerador Andante."
Norte y yo ahogamos unas risas mientras Bunny sonreía con satisfacción. Jack sonrió de lado y soltó unas pequeñas risitas. "Buenas, Canguro" le respondió.
"Bien, ¿cómo han estado las cosas por aquí?" cuestionó el conejo parándose junto a la chimenea y recibiendo con gusto el calor de esta.
"Nada anormal" acotó Norte dándole un sorbo a su chocolate.
"¿Contigo, (T/n)?" me preguntó mirándome. "¿Cómo te trata el cono de helado?"
Ibas a contestar, pero Jack lo hizo por ti. Se incorporó sentándose recto y pasando un brazo sobre el respaldo del sillón para rodearte con él. Sonrió ampliamente y elevó las cejas. "La he tratado como una princesa, Canguro. Eso te lo aseguro."
Decidiste no comentar nada, limitándote a sonreír bajando la mirada. Bunny se carcajeó pero no dijo nada, simplemente siguió regulando su temperatura corporal frente al fuego.
Pronto llegaron Tooth y Sandy, quienes te saludaron efusivamente. La primera te platicó varias cosas, mientras tú la escuchabas atentamente; pensaste que quizá ella se veía más emocionada hablando contigo, pues estando cientos de años rodeada de hombres, no le era tan fácil expresarse. Quizá era un ser mágico, pero seguía siendo una mujer.
"Bien," llamó Norte aplaudiendo "hoy tendremos la presencia de otras tres personas, por es necesario que me escuchen con atención ahora, para que estén informados de quienes se tratan. La primera, quizá uno de las más importantes, es el Padre Tiempo. Ya es viejo, y todo, pero es un buen amigo mío. La segunda es la Madre Naturaleza, es hermosa, pero deben guardarle mucho respeto. La tercera es Cupido, creo que todos la conocemos, así que no hay mucho que decir."
"¿A quién llamaste viejo, eh?" una gruesa y profunda voz se escuchó retumbando en todas las esquinas. Ese tono lanzó ciertos escalofríos en tu espina, haciendo también que dieras un saltito. Jack lo notó y te sonrió, diciendo con los labios 'Padre Tiempo'. Sostuvo con delicadeza tu mano haciéndote sentir protegida. Ciertamente, te sentías bastante nerviosa, siendo la única presente sin ser un ser mágico o siquiera poseer alguna especie de poder.
Norte se irguió igual que tú, riendo nerviosamente. Una densa nube de niebla rodeó el lugar, dejando aparecer al hombre. Vestía una larga, blanca bata que parecía lanzar brillo; llevaba una larga cadena de oro que le colgaba del cuello, y un bastón similar al de Jack pero más grueso y de color marrón más oscuro y que dejaba notar los años que lo acompañaban. Tenía una blanca barba que no le pasaba debajo por del cuello; sus facciones estaban bien definidas por la edad, sus cejas eran grises pero gruesas, y sus ojos tenían un color marrón que aparentaban poder y sabiduría, pero esos simples detalles, los hacían increíblemente hermosos. Su nariz era alargada, y conforme caminaba, con paso lento y ayudado por su bastón (que en realidad era más simbólico, pues caminaba erguido y para nada como cualquier anciano), miraba por debajo de su nariz.
"Tempus*, amigo." Le saludo Norte, rodeándolo con el brazo. "Te dije viejo porque eres un viejo amigo mío" rió nerviosamente. El hombre le miró de reojo, mostrando una actitud aún sería. Permaneció así por varios segundos y después le sonrió a Norte, rodeándolo con el brazo y haciendo que este se destensara.
"Ha sido mucho tiempo, Norte" el mencionado asintió, mientras el hombre lo soltaba. Caminó aún más pausadamente, mirando a los guardianes.
Primero saludó a Bunnymund, después a Tooth, ambos con una delicada reverencia, y de último a Sandy, a quién le brindó un apretón de manos. Después miró a Jack, y finalmente a ti. Mantuvieron una fuerte conexión de miradas, que te hizo estremecer. Pareció sonreír, extrañado por tu presencia.
"Jack Frost" dijo el nombre de Jack, mientras él agachaba apenas su cabeza en señal de saludo. "Tengo el gusto de conocerte frente a frente, o bueno, que tú me conozcas."
"Un gusto, señor" dijo cordialmente Jack. "Pero no entiendo a qué se refiere"
El hombre cerró los ojos y rió con la boca cerrada. "Yo, obviamente, ya te conocía. Tú a mí no." Jack iba a volver a preguntar, pero se percató que el hombre te miraba a ti. Bajaste la mirada cohibida, pues su mirada era bastante penetrante. "Supongo que ella es la razón por la que me citaste aquí, Norte."
Norte asintió, pero explicó: "Sí, pero no. Como bien sabes, hemos vencido a Pitch hace dos años ante su regreso, pero parece que pretende volver. Y se le ha presentado a ella."
"Eso quiere decir que no lo han vencido" comentó rozando con sus dedos su barba y mirando a Norte.
"Bueno, de alguna forma no."
"Y supongo que también es la chica que Hombre de la Luna escogió para el cuidado especial, ¿no es así?" Norte asintió, mientras el hombre volvía a mirarme. "Interesante. ¿Cómo te llamas?"
Diste un saltito y miraste con cierto miedo a Jack, quien te sonrió delicadamente y sostuvo con más fuerza tu mano. Miraste de nuevo al hombre y contestaste. "(T/n)."
El Padre Tiempo sonrió y asintió, extendiéndome la mano. "Pues mucho gusto, (T/n). Creo que Norte te ha dicho quién soy. Veo que eres tímida. Lo veo en tu actitud y en tus ojos." Le devolví el gesto, sosteniendo su mano. Volvió su mirada a Jack, sonriéndole con cordialidad. "Y veo que tú, el nuevo guardián, eres su… guardián" comentó. "También puedo ver que hay una fuerte conexión entre ustedes… demasiado estrecha." Acotó mientras les sonreía y dirigía una última mirada hacia sus manos entrelazadas, antes de darse media vuelta e ir junto a Norte.
Te sonrojaste por lo último, dejando floja tu mano. Jack miró su agarre y sonrió, soltándote en seguida. "Si te incomoda deberías decírmelo."
Juntaste tus cejas en duda mientras procesabas sus palabras. Después, te apresuraste a negar bruscamente meneando la cabeza de un lado a otro. "¡No es así!" aclaraste.
Volvió a sonreírte, esta vez metiendo sus manos en los bolsillos de su pantalón. Se dirigió de nuevo hasta el suave sillón y se tumbó ahí, pasando su brazo por encima de su cara, cubriendo sus ojos. Te sentiste un tanto incómoda por la situación, por lo que decidiste quedarte parada en tu lugar en vez de seguirlo y sentarte junto a él. Después de todo, esta vez, su cuerpo ocupaba todo el sofá.
Tooth empezaba a notar la situación entre ustedes, por lo que decidió acercarse a ti y así distraerte un poco.
Al poco rato, en el ambiente se pudo percibir un dulce y delicioso aroma. Era una mezcla de miel, flores y dulces. Una suave brisa les golpeó, haciéndoles mirar por dónde provenía el viento y la fragancia. Una delgada y alta silueta se dejó ver, iluminada por la luna que empezaba a percibirse detrás del hueco que había en el techo del lugar. Era una mujer de larga cabellera negra, ojos dorados y piel tersa y blanca. Sus mejillas estaban adornadas por un delicado color rosa sobre sus casi pálidas mejillas, haciendo esto un juego magnífico con su cabello. Portaba un lindo vestido color crema que le llegaba hasta los pies y descubría sus hombros, y una delicada apertura a mitad de su pierna que la dejaba al descubierto; su vestido también tenía pequeños dibujos verdes, mientras una especie de cinturón verde con dorado rodeaba su cintura. Gracias a la apertura de su vestido, podías ver sus esbeltas piernas, y como sus pies eran adornados por unas preciosas sandalias estilo romano color dorado. Su rostro era angelical, e inmensamente hermoso. Comprendiste que se trataba de la Madre Naturaleza.
Tooth sonrió e hizo una rápida reverencia para saludarla. "Seraphina**" le llamó, a lo que la mencionada sonrió con otra reverencia.
"Bienvenida, Madre Naturaleza" le saludó Norte. Ella mostró una sonrisa angelical, e hizo una reverencia que saludaba a todos los presentes. Al igual que el Padre Tiempo, me miró fijamente. Su mirada era menos intensa, y era menos turbadora. Empezó a aproximarse a ti, lo que hizo que Jack se levantara del sofá y volviera a tu lado.
"Tú debes ser (T/n), ¿cierto?" su dulce y cantarina voz calmó tu tensa postura. Asentiste, aun sintiéndote incapaz de preguntarle cómo era que sabía tu nombre. "Eres muy bonita" comentó sonriente, mientras tomaba un mechón de tu cabello.
Seguidamente, miró a Jack, sonriéndole. "Cuida mucho de ella."
Jack te miró por largos segundos, para después sonreír y empezar a reír. Pasó un brazo sobre tu hombro y te atrajo hacia él. "Lo haré" aseguró.
La Madre Naturaleza (quién, según escuchaste, se llamaba Seraphina), se acercó a Norte y al Padre Tiempo, para platicar con ellos. Alrededor de una hora pasó, y la junta aún no empezaba. La Madre Naturaleza se había separado de los hombres y fue donde Tooth para hablar. Sandy se unió a los otros, a lo que Jack, para pasar el tiempo, nombró como el 'Club de los Ancestros', pues eran unos de los de más edad. Bunny se hallaba frustrado limpiando su boomerang, a punto de estallar en cualquier momento pues su paciencia se escaseaba. Realmente quería que la junta empezara y terminara cuanto antes y también quería que Jack dejara de molestarlo. Jack se había pasado la última media hora lanzándole bolas de papel con un popote que consiguió de quién-sabe-dónde. Varias veces le llamaste la atención cual madre a su niño de dos años, pero este simplemente te ignoró.
"Bueno, creo que esa mocosa no va a venir, ¿podríamos empezar ya?" exclamó exasperado Bunny mirando al 'Club de los Ancestros', quienes le miraron comprendiendo su enojo.
Norte alzó las manos dispuesto a hablar, cuando una sombra entró del techo y calló justo junto al sofá donde estábamos nosotros. Elevó la mirada y miró a todos con una enorme sonrisa. "Creo que hablaban de mí. Lamento la demora."
Se incorporó despejando su rostro de su rubio cabello. Tus ojos se posaron en seguida en ella. Su cabellera dorada le llegaba hasta por debajo de la cintura, estaba ligeramente revuelto, lo que le daba un aire de salvajismo, además de que también tenía unos sutiles mechones rosa pastel. Sus ojos eran una extraña combinación de azul con morado que combinaban perfectamente con su clara piel y su cabello. Portaba un vestido blanco de vuelos con un hombro al descubierto, que le llegaba por arriba de las rodillas; un cinturón trenzado de color dorado. Sus sandalias eran muy parecidas a las de la Madre Naturaleza, de tiras doradas, con la única diferencia que a ella le cubrían tres cuartas partes de la pantorrilla. Llevaba un collar dorado con un dije de corazón de cristal y cadena muy delgada dorada. En su espalda, cargaba con una especie de estuche con detalles dorados y rosas (muy similar al estuche para palos de golf), y que de él sobresalían unas cuantas flechas y lo que suponías era su arco. Tenía la apariencia de una chica adolescente como tú o Jack, y su altura estaba entre la tuya y la de Jack. Lo más sorprendente de todo, era su belleza inmensa. Incluso más que la Madre Naturaleza.
Al sentir tu mirada, volteó rápidamente hacia ti. Después, miró a Jack, a quien sonrió.
"¿Qué hay, Frost? Mucho tiempo, ¿no crees?"
Jack le saludó con un movimiento de cabeza hacia arriba, sin contestarle nada. En seguida, desvió la mirada de ella y te miró.
Norte aplaudió pronto, llamando la atención de los presentes. Hizo que todos caminaran hacia un largo pasillo, donde pasaron puertas y puertas y más puertas, hasta que entraron por una que parecía ser la más grande. Dentro, era una especie de sala de juntas, pues tenía una larga mesa y sillas a los costados. Todos tomaron asiento y tan pronto como pudieron, empezaron a hablar sobre el tema. Se relató desde la conversión de Jack como guardián hasta tu terrorífico incidente.
El ambiente era tenso, pues todos estaban sumidos en sus pensamientos y deducciones. El Padre Tiempo permanecía con los ojos cerrados, los codos sobre la mesa y las manos unidas delante de su boca, como si meditara. La Madre Naturaleza permanecía sentada con las manos juntas sobre su regazo y la mirada perdida en alguna parte de la mesa. Cupido estaba sentada de una manera graciosa sobre la silla, con las piernas sobre uno de los respaldos laterales, mientras jugueteaba con su collar; ahí notaste que el collar cambiaba de color conforme se moviera, pues pasaba de transparente a fucsia. El resto de los guardianes meditaba de igual manera, por lo que el ambiente estaba en silencio. A ti sólo te quedaba esperar una respuesta.
Pasada una hora, los guardianes te pidieron abandonar el lugar. Te sentiste un poco confundida, pero obedeciste. Jack quiso acompañarte, pero siendo guardián, el Padre Tiempo le dijo que debía quedarse ahí. Iba a protestar pero le dijiste que estarías bien.
Los duendes te llevaron a otra habitación, donde había una chimenea, una cama y un librero con muchos libros. Te llevaron galletas y, por medio de señas, te dijeron que permanecieras ahí. Les agradeciste con una sonrisa y ellos se retiraron felices. Tomaste un par de libros, cada uno con ilustraciones hermosas, sobre la naturaleza y países del mundo. Sin darte cuenta, caíste rendida sobre la mullida y cálida cama.
"Entonces, aunque sea verano, ¿no te derretirás?"
Jack se echó a reír ante tu pregunta, acomodándote mejor en sus brazos. Habían pasado la mañana entera acurrucados en tu cama, con el clima prendido helando el cuarto, pero las cobijas cubriendo las piernas de ambos.
"No" respondió con simpleza.
"Wow. Creí que sí. Pero, ¿cómo es que estás aquí todo el tiempo? ¿No deberías estar llevando el invierno a otros países que lo requieran?"
"Creí que ya te lo había explicado. No es necesario que este ahí; antes iba porque estaba solo y no tenía nada que me retenga, y porque quería conocer lugares. Puedo hacerlo desde aquí. Es algo que he aprendido con los años."
"Eso es genial. Conocer el mundo…"
"Algún día te llevaré a recorrer el lugar que quieras" dijo sonriente.
"¿De verdad?"
"Sip. Y te llevaré a conocer un lugar muy especial para mí. Pero será cuando todo el peligro pase."
Entonces recordaste la junta.
"No me has dicho que hablaron en la reunión…" murmuraste atrapando la fría mano de él y jugueteaste con sus dedos.
"No fue mucho. Cada uno ha concordado con que Pitch pretende volver y quiere tomar venganza" comentó con simpleza.
"¿Y?"
Su serena expresión cambió sustituyéndose por una de preocupación y enojo. Trato de ocultarla cubriendo su rostro con ambas manos mientras murmuraba un par de maldiciones. Soltaste una risita y retiraste sus manos de su cara. Él te miró con ojos profundos, denotando el desasosiego que le consumía en silencio y que, estabas segura, así había sido las últimas semanas posteriores al evento. Tomaste entre tus manos su rostro, acariciando con tus dedos el contorno de su rostro.
"Tengo miedo" susurró.
"¿De qué?"
"De ti." Contestó tomando tus manos aún en su rostro. Preguntaste con la mirada y el bajó la suya. "De que venga por ti y que quiera hacerte daño."
Con tus manos, elevaste tu rostro y volviste a hacer que te mirara. Le sonreíste, lo que bastó para que él se derritiera (literal), y sonriera también. "Si estoy contigo sé que nada me pasará" murmuraste mientras retirabas tus manos de su rostro y sujetabas las de él.
Sonrió con suficiencia y pegó su frente a la tuya, cerrando los ojos y lanzando un largo y profundo suspiro.
Decidiste cambiar de tema, con el único fin de que él se distrajera. "Oye, cuéntame sobre Cupido."
"¿Qué?" cuestionó sorprendido por el cambio de tema.
"Recuerda que te dije que mi personaje fantástico favorito siempre fue Cupido, aunque en un principio creí que era hombre…"
Jack rió y te rodeó con sus brazos. "¿Qué quieres saber de ella?"
"Lo que quieras contarme. Si se me ocurre algo te preguntaré."
"Bueno" habló pensando en lo próximo que diría. "Se llama Ekaterina***, tiene unos cien años más que yo y es jodidamente molesta." Reíste ante la palabrota de Jack, pues casi nunca lo oías insultar (a menos que estuviera enfadado o triste). Asentiste esperando que continuara. "Aunque es muy irritante, no me gana en cuanto a maldad"
"¿Qué?" preguntaste sin entender.
"Es la segunda en la lista negra" no pudiste evitarlo y te lanzaste a reír. "¿Algo más que quieras saber?"
"¿Cómo es que tiene tan poca edad?"
"Heredó el trabajo de su padre, Eros, el Cupido que sí es hombre."***
No habías notado que la mitología griega se estaba mezclando con los seres mágicos de tu infancia. "¿Eso quiere decir que los personajes mitológicos si existen?"
"Parte de ellos. Bueno, en realidad no. Sólo son los nombres y los trabajos. Lo demás son 'adaptaciones'."
"¿Cuál es tu relación con ella?"
Jack pareció meditar bien su respuesta. "Quedémonos con la idea de que no nos llevamos muy bien. ¿Ok?" No te quedó más que asentir y dar por hecho que esa era la respuesta del chico.
Así continuaron la noche, platicando sobre Cupido, tu personaje favorito, y los demás seres que habías conocido hoy. Sin darte cuenta, el medio día llegó.
Y recibiste una visita.
Era Peter.
*Tempus, latín de Tiempo. Apodo que Norte le ha dado al Padre Tiempo (quien equivalente a Cronos).
**Seraphina, supuesto nombre de la Madre Naturaleza que al parecer William Joyce le dio al personaje, aun siendo suposiciones. Sin embargo, lo utilizaré en esta historia.
*** Sabemos que Eros es equivalente a Cupido; por lo que pondremos que la Cupido de esta historia es su descendiente, rompiendo un poco las reglas de los mitos. La nombraremos Ekaterina por el significado del nombre y porque está bonito :3.
*Aparece con un escudo y un popote en mano* H-hola~ ¿Cómo están? No me maten por favor... I'M BACK! Les tengo buenas noticias: ¡he terminado la escuela y he pasado todas mis materias! O sea, estoy entrando libre y limpia al siguiente semestre x'D Valió la pena el esfuerzo y la dedicación que tuve :'3 Además de que empiezo unas bonitas y cómodas -espero- vacaciones de casi dos meses *0* ¡No saben lo feliz que soy! *tira el escudo y el popote*
Sé que no me merezco su perdón, pero ¡he aquí otra actualización! Me tardé muchísimo, ¿no? De verdad espero que les guste y que... les agrade Cupido. Porque... mejor me callo 8D Como sea, espero el capítulo les agrade, y he agregado unas cuantas "acotaciones" al final para mejor comprensión de ciertas cosas. No sé si ustedes han leídos los libros, yo no he tenido la fortuna, pero me estoy guiando un poco de ellos para los personajes que podrían aparecer.
Aquí me despido y espero verlos pronto :)... Agradezcan a EXO que me ha dado inspiración con sus canciones para escribir *3*~
¡BESITOS Y MUCHÍSISISISISISISISISISISISISISISISIMAS GRACIAS POR SU PACIENCIA! *les llena sus caras de gérmenes con sus besos*
Xoxo, Arin.
