Resident Evil – Las Memorias De Rocky Kaplan
Reporte 001 – Una nueva serie de crímenes surge en los montes Arclay
Fecha: Junio 9 – 1994 (Lunes en las horas de la mañana)
Después de haberme acostumbrado al servicio pesado en el regimiento, tal como cierto regañito de Wesker que duró casi una hora, porque supuestamente descubrió una calumnia en el reporte acerca del robo de un embarque de armas, diseñadas por la misma corporación con rumbo a la sucursal de Brasil, yo alegué que eso fue cierto, que un grupo subversivo de la frontera con Perú lo interceptó, pero aún así se puso mas histérico, pensé que me iba a hacer daño.
Ya en la cafetería, un soldado de mi tropa, Marcelo González, procedente de Buenos Aires, Argentina, él me enseño un artículo de periódico, sobre un grupo de excursionistas que encontraron unas criaturas abominables muertas en la orilla de un lago cerca a la vereda Kentucky, abre otra carpeta mostrando una serie de fotografías con relación a los hechos. Al poco rato, Wesker me hizo señas de volver a su despacho, y adentro me pidió disculpas por no haberme creído, era obvio que llamo al Brasil para saber si todo lo que escribí era cierto.
De vuelta en la cafetería, González me dijo que teníamos una reunión en el área de entrenamiento a las 1800 horas con el fin de iniciar el operativo "White Jackal", para también explorar la vereda Kentucky, con referencia a rescatar a los excursionistas desaparecidos, a tal tiempo me preparé con un escuadrón de cuarenta hombres, incluido González, preparamos dos camiones blindados para emprender el viaje, pero el clima nos era desfavorable porque llovía a cántaros. Faltando más o menos 8 kilómetros para llegar al perímetro, como había una división, di la orden de separa los camiones. Durante el recorrido recibí una señal en mi radio que era de un compañero de González, iba en el otro camión, me dijo que los excursionistas dejaron el área.
Hallaron un radio conteniendo una serie de conexiones al exterior, era tan poderoso como el transponedor de un avión, quizás iban a llamar al guardabosques para recogerlos. De repente el conductor de nuestra unidad frena de manera brusca, se escucharon las ruedas arrastrándose en el fango, y al momento todos nos bajamos para ver lo que pasó, vimos al conductor pasmado al ver un cadáver de un aldeano en sus pies, unos soldados trataron de mover el cuerpo al borde la carretera destapada y envolverlo en una bolsa de la morgue.
Simon Steel, el conductor de nuestra unidad, y miembro de la infantería del distrito 5 (mi tropa), me dijo que en la vereda Kentucky tenían un mito de que unos monstruos que parecían monos despellejados llegaban y atormentaban a los aldeanos, no podía creer en esas palabras, les di la orden de regresar al camión, la lluvia no cesaba, el vehículo se tambaleaba y a medida se atascaba en el fango, por lo que Steel tenia que acelerar más.
Al llegar a la aldea vimos a los excursionistas dentro de un abastecimiento de carne, por lo visto desocuparon el negocio completo, un soldado les alumbra con su linterna y les grita que ya están a salvo y que salgan del lugar confiadamente, y luego uno de ellos al ver la luz cegadora de la linterna, se pone de pie y camina desorientado arrastrando los pies como un sonámbulo, sus manos tomaban posición de agarrar algo o a alguien, los demás lo imitan. Sin embargo, no hubo más remedio que dispararles, pero seguían de pie, nos iban a atacar, en efecto ya estaban infectados y por eso desocuparon la carnicería, los aldeanos evacuaron el pueblo, no había mas que desolación y muerte. Después de este embrollo recogimos los cuerpos masacrados para llevarselos a Wesker como evidencia de la misión (fracasada), recibimos una llamada de él, diciendo que regresemos al regimiento para rendir cuentas con él (parecía molesto).
En la oficina, Wesker nos hizo reunir a mí y a los de mi equipo para rendir declaración sobre el operativo, yo le entregué un escrito a puño y letra de uno de los excursionistas muertos que decía así:
"Eran las tres de la mañana, Ron y Kate se alejaron del grupo, nos dijeron que iban de bajada al caserío por comida, como no conocían bien el camino, me ofrecí de voluntario para acompañarlos, conocía un atajo dentro del bosque, no medimos las consecuencias, escuchamos a lo lejos unos gruñidos como de perros salvajes y a medida mas cerca, nos trepamos en un árbol bien alto para que no nos agarraran.
Yo observé unos perros horrendos, como unos Doberman, pero ésta vez despellejados, ladraban desgarradamente y brincaban lo mas alto que podían, Kate se mojó los pantalones al ver esas aberraciones, y no quise ni imaginarme lo que significaba el recibir una mordidas de esas criaturas, al momento salieron despavoridos, como si algo los espantara.
Despues de que los perros despellejados se alejaran, nos fuimos corriendo al caserío en busca de un teléfono, al salir del bosque encontramos una carretera destapada y preciso paso un camión de transporte de alimentos, venía de un frigorífico, hicimos que parara, yo le dije a Ron y a Kate que yo me regresaba al campamento para cerciorarme de que los otros estuvieran bien, pero le noté al conductor que tenía una venda ensangrentada en el brazo derecho mientras sujetaba la barra de cambios, nos dijo que un demente lo mordió pero dijo confiadamente que se iba a sentir bien después de ir al médico.
Cuando regresé al campamento vi que todos mis compañeros de grupo tenían la ropa desgarrada y ensangrentada y aún con disparos en la cabeza, Jack Joplins, mi mejor amigo de la infancia, fue quien los mató, me mostró la inmensa herida que tenía en su pierna izquierda y con lágrimas en los ojos me dijo con una voz temblorosa y entrecortada: "Se… lo que… le pasa a uno… cuando… esas cosas… te muerden…". Claro, los perros fueron los responsables de este desorden. "Roque… por lo que mas quieras coge la pistola… y sácame de esta pena… mátame". Me puse a llorar, cogí la pistola y le tiré a la cabeza. Ahora comprendo el por qué del Canibalismo Enfermizo, le pedí a Dios de que no le pasara nada a Ron y a Kate, por pensar en el conductor del brazo vendado, era probable que haya corrido la misma suerte de mis amigos.
En el momento me encuentro encerrado en una celda de la Primera Estación de Policía de Kentucky, a dos o seis kilómetros de la entrada al caserío, por favor rescátenme a mí pero a mis amigos si los encuentran primero.
Firma: Roque Borja"
Wesker les pidió a los del grupo que nos dejaran hablar en privado, nos referimos primordialmente a la búsqueda masiva del sobreviviente, se le veía que se moría por hacerlo desembuchar. Las gafas de sol "Ray Ban" que lucía me hacia sentir mas cautivada, yo sabía que era una de sus protegidas al igual que la desgraciada de Emilia Stokes (de ella hablaré después), aunque daría su vida para salir ilesa de cualquier misión. No obstante, ordenó el envío de una cuadrilla de rescate a dicha área por el excursionista. Y en cuanto a mí y a mi equipo, nos dio el día libre, pero le dije que ése perímetro era riesgoso, los otros me apoyaron y quisieron acompañarme.
González y compañía se pusieron contentos porque fuimos al dicho perímetro por aire, Wesker nos dio los privilegios después de supuestamente haberle cumplido su misión, cada vez me siento mejor asumiendo el liderazgo, después de haber llegado al caserío, nos distribuimos en grupos de cinco personas, la labor no era tan fácil que digamos, ya que el riesgo era altísimo y alguien terminaba pagando las consecuencias, con la excepción de la interferencia de la policía, S. T. A. R. S., y los medios.
