Bueno, aca de vuelta.
Engripada a mas no poder, pero todavia dando lucha, como Sirius....Jajajaaa, Ojalá!
CAPITULO DIECISEIS
EL ENCUENTRO.
Después de vagar casi un día completo, encuentra la casa de Alexia. Llama a la puerta pero nadie responde, y mirando hacia ambos lados, la abre con un hechizo y se cuela en su interior. Se acostumbra pronto a la oscuridad, y se sobresalta al verla en un sillón, dormida. Se acerca y acaricia delicadamente su cara, y la mujer se sobresalta pero sin despertar.
-Sirius…- El corazón del moreno da un salto en su pecho. Si pese a su enojo ella lo llama en sueños es buena señal. Pero esto dura poco, por que sin darle tiempo a reaccionar ella de repente se incorpora, varita en mano, y lo hechiza.
-¡Relaskio!-
El cuerpo del hombre cae pesadamente al piso después de haber dado contra la pared, y recién entonces Alexia comprende lo que hizo.
-¡Maldita sea! Olvidé colocar el hechizo de alarma… Soñaba que los seguidores de ese hombreme perseguían y me asustaste, pero ¿Cómo no te reconocí? Sirius. ¡Sirius!- Lo sacude con fuerza pero el hombre no reacciona.
Con esfuerzo lo traslada al dormitorio, y lo acomoda en su cama.
Alexia no sabe que hacer.
-¡Enervate! ¡Finite Incantatem!- Los hechizos que le aplica para reanimarlo no dan resultado, la medimagia tampoco y ella comienza a alarmarse.
Pasan un par de horas sin novedades, y ella se pone cada vez más nerviosa. ¿Y si por esto, él vuelve a perder sus recuerdos? ¿Y si cuando se recupera Sirius ya no quiere verla? Después de todo, ella lo abandonó, y más tarde lo atacó, dejándolo en este estado…
Cuando decide al fin trasladarlo a San Mungo, él comienza a reaccionar. Mira alrededor desorientado.
-Despertaste…- Alix se abraza a él, como si no se vieran hace siglos, y tomando su cara entre sus manos, le da pequeños besos.- Me asustaste, primero, apareciéndote así, y después, al no reaccionar. Perdón. Perdón por haber reaccionado de esta forma, y por haberme ido, y por…-
-Momento.- Sirius la aleja un momento y trata de fijar la mirada en ella. Todo le da vueltas, y la cabeza le duele muchísimo, por no hablar del resto del cuerpo. - ¿Se puede saber que fue eso? Me hiciste volar como una pluma. Ahora veo por que me prevenías acerca de no hacerte enojar. Recuérdame estar lo suficientemente lejos cuando estés en pleno uso de tu mal genio.- Sirius la abraza, y acaricia su cabello, pero ese leve movimiento, le provoca una mueca de dolor.- Mejor sigues con tu terapia, ahora vas a tener que mimarme mucho, para que me mejore más rápido.- Sirius la ve tan frágil, que pareciera a punto de despedazarse, e incorporándose un poco, la envuelve cariñosamente. -Un galeon por tus pensamientos, Al. Dime en que piensas, hablar ayuda.-
-No lo sé. Es demasiado, no puedo terminar de asimilarlo. ¿Sabes? Crecí sabiendo que allí, en algún lugar había alguien que era mi padre. A pesar de que Zahid siempre fue el mejor, yo quería, necesitaba saber. ¿Por qué él no estaba conmigo? ¿Por qué nunca me buscó? ¿Qué hizo que mi madre cortara todo vínculo con él? Y ahora que supe, aunque pude comprender el por qué de muchas cosas, no me sirve. Mi madre pagó caro su error. Pasó el resto de su vida tratando de que esa persona no me encuentre, no me reclame y no me dañe. Todo lo que hizo fue para protegerme, y sin embargo en ese intento también me hizo mucho daño, ya que para eso, me excluyó y en muchos sentidos, me perjudicó ella misma. Nunca pude tener una vida normal, siempre me ocultó la realidad y trató de evitarme el trato con otros niños. Fue por mi bien, ahora lo entiendo, pero en su momento, fue terrible. Ella siempre agobiada por sus "jaquecas", siempre al borde del colapso, ajena a todo lo que hacíamos mi padre y yo. Para ella también debió ser duro, pero no sé que es lo que ella esperaba. ¿Para qué traerme al mundo, para después sojuzgarme de esa manera? Y cuando crecí, fue peor. Eternamente enfrentadas, siempre poniendo la mayor distancia entre ambas… Finalmente puedo decir que todo eso no hizo más que fortalecerme, pero fue cruel. Cuando descubrí que hablaba pársel, comencé a hacerlo solo para fastidiarla, pero en el fondo sabía que eso no era bueno, me atemorizaba. Sólo lo usaba con ella y nunca le dije a nadie de mi rara habilidad. Mi padre lo descubrió en una de nuestras habituales disputas y como me asustó su expresión de miedo al escucharme, de ahí en más lo evité. Ahora que lo pienso, creo que ella aceptó a Zahid, por su grandeza y su amor por mí. Sabía que si íbamos a vivir enfrentadas, yo iba a necesitar alguien en quien poder apoyarme. La jovencita tonta que se dejó engañar se volvió una mujer astuta y calculadora, y solo de esa forma podía demostrarme su amor.- Ella habla bajito, casi en susurros, recostada en el amplio pecho del hombre, que una vez más le da su consuelo. Cruza sus ojos vidriosos con los de Sirius, que la besa en la frente y la abraza más fuerte, como queriendo pasarle algo de su fuerza. Ella nunca hablo de su pasado, o si lo hacía, era muy escuetamente. Ahora el hombre comprende lo similares que fueron sus vidas, solo que él, se reveló y huyó antes; y encontró una nueva familia en sus amigos, mientras que ella vivió bajo las presiones de su madre hasta que se fue a estudiar lejos. Pero como él, se inventó nuevamente, y dejó todo atrás.
-Nunca pude confiar en nadie hasta que te encontré. Y me sentía mal por que tú eras transparente, mientras que yo sentía que te usaba para conseguir información. Y más aún, pensando que podíamos ser hermanos…cosa que por suerte, no sucedió. Aunque creo que eso tampoco nos hubiera detenido… ¿O sí?- Las carcajadas de Sirius se hacen oír.
-Esa es mi chica. Y creo que no, que de haber resultado hermanos, hubiéramos resultado en una situación de incesto, por que yo no estaba dispuesto a dejarte ir… ¿Qué quieres hacer ahora? ¿Qué te parece si volvemos a casa?-Ella se aferra al hombre, consciente de que él es su tabla de salvación.
-Antes quiero que sepas que nunca voy a volver a dejarte, y que me arrepiento de haberte maltratado; pero las noticias fueron demasiado…"espinosas", digamos. Y me superaron. Esperaba cualquier cosa, algún secreto oscuro, incluso una infidelidad, pero nunca algo así. Mi madre puso tanto empeño en borrar todos los indicios, que jamás me hubiera imaginado esto, aunque en realidad pensando en lo sombría y amarga que se había tornado, debí haber previsto una calamidad así.- Se recuesta encima de Sirius, que cada vez está más recuperado.- Y sí, quiero regresar, pero antes, quiero que conozcas algo de mi vida, mi pasado. Voy a mostrarte donde crecí, y donde padecí la extraña forma de amar de mi madre. Le muestra la casa, que a Sirius se le antoja demasiado parecida a la suya, a pesar de que esta es sencilla y limitada. Será por que pasó demasiados años atrapado, primero en su propia casa, luego en Azkabán y más tarde tras el velo; ahora todas las prisiones se le antojan iguales.
Éste pensamiento lo deprime, y Alix nota el cambio de inmediato. Están en la antigua habitación de Alexia, donde ella debió construir su fortaleza, donde lloró todos los desplantes de April, donde jugó, soñó, y se desesperó; al igual que él en la suya. El cuarto es femenino y agradable, y la decoración le recuerda a su propia habitación. Fotos del equipo de quidditch de su escuela y de ella con sus compañeros, posters de una banda de música y algunos recortes de revistas engalanan las paredes y una amplia cama de madera, con dosel y cortinas púrpura domina el lugar, una inmensa biblioteca y los sillones a juego con las cortinas forman un rincón agradable; pero allí hay algo que a Sirius lo ahoga. Ni siquiera los retratos de la chica, que saludan y sonríen, logran despejar la sensación de asfixia.
-¿Qué tienes? ¿Te sientes mal? Siéntate aquí.-
-Es…la casa Alix.- Se sienta en el borde de un sillón, y tironea de ella hasta acomodarla en sus brazos, y mientras va dejando minúsculos besos en su rostro y acaricia su cabello, su mente viaja y los pensamientos escapan de sus labios.- Se siente el dolor de April, el tuyo, el de Zahid tratando de reconstruir un vínculo roto… Te veo pequeña, vagando en silencio por esta habitación, de adolescente, canturreando en susurros, para no perturbar a tu madre. Yo al menos tuve a Hogwarts, y con ello mi liberación. James, Remus, las noches de luna llena en el bosque, las promesas nunca hechas y sin embargo nunca rotas… Mi verdadera familia. Debe haber sido duro para ti.- La mujer se acurruca en su regazo, posa su cabeza en el hombro del moreno, y Sirius la envuelve en sus brazos.
- Lo fue. Pero por suerte acá estaba Zahid, siempre listo con sus bromas y sus cariños para dibujar una sonrisa en mi cara y alegrarme los días. Él se encargaba de sacarme de la casa, para que pudiera disfrutar un poco, pero al regreso, era siempre lo mismo. Me mimetizaba con las paredes, desaparecía. Me convertía en una jovencita lúgubre y silenciosa, como la casa… – Se deshace del apretón del hombre, pero solo para poder rodearlo en sus propios brazos y besarlo.-Y ahora, señor Black; mi mundo está donde está el suyo.- Lo besa una vez más, y se pone de pié, mientras él continúa las caricias. -Llévame a casa, Sirius.- Se demoran un rato en marcharse, ya que la situación de intimidad verbal, da paso a otro tipo de intimidad, la de los cuerpos que se unen y con la magia más primitiva y elemental, libera sus almas y las entrelaza en un vínculo cada vez mas cerrado.
Cierran la vivienda entre besos y bromas, y en un rato están en Grimauld Place, donde los espera más de una sorpresa.
Es Ginny quién los recibe, visiblemente alterada.
-¡Sirius! ¡Alexia! Que suerte que llegan. El retrato de tu madre está alteradísimo, Sirius; Ron y Harry están intentando calmarlo, desde hace rato pero sin éxito. Y Al, de San Mungo enviaron un par de lechuzas, parece que despertó tu padre.-
Los dos se miran, expectantes. Sienten que se acabó el idilio. Sirius se dirige al despacho, seguro de que va a calmar a su madre con solo decirle que Alix ya está de vuelta; y Alexia se desaparece para ir con su padre. Ahora más que nunca necesita verlo y hablar con él.
Al fin la encontró, y parece que con buenos resultados.
¿Qué querrá ahora la benemérita dama del cuadro? y ¿Qué pasará con el padre de Al? En breve vuelvo con las novedades.
Perdón por no responder los rr, pero este resfrío me está matando!
Beta Patsy, una vez más, desde acá, humildemente; mis disculpas.....Jajajajaaaa. Y nunca dudé de la veracidad de sus dichos!
Hoy nada de besos, así no les paso mis gérmenes! Sólo un cálido apretón de manos, y casi de lejos!
Tildita Black.
23-3-09
