HOLA! ACÁ OTRA VEZ, PERO CON MEJORAS! O ESO ESPERO!

SIRIUS BLACK SE ESCONDÍA DE MI, Y POR ESO NO PODÍA INSPIRARME, PERO EN UN MOMENTO EN QUE SE DURMIÓ, LOGRÉ ATRAPARLO Y SALIÓ ESTO.

QUEDÓ LIGERAMENTE CORTO, PERO PARA EL PRÓXIMO, LAS COMPENSO!

(YA LO ESTOY ESCRIBIENDO, MIENTRAS BLACK ME MIRA CON CARA DE COCKER SPANIEL LASTIMERO…

BUENO, SI ME MIRA ASÍ NO LES GARANTIZO QUE SIGA ESCRIBIENDO, EH?)

CAPITULO VEINTE

MIEDO.

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Sirius sale de la reunión más que satisfecho. En pocos días le podrá contar las novedades a Alix, y aunque quiere resistir la tentación de hacerlo antes, no está seguro de lograrlo. Decide organizar algo especial para esa noche, para no tentarse e irse de boca.

Sus nuevos planes y las ocupaciones cotidianas lo distraen, y a la hora de volver a casa, ya casi olvidado el tema, una nueva duda lo alcanza. El críptico mensaje de la señora Black otra vez ocupa sus pensamientos. Sospecha que los chicos tapiaron la pared del tapiz por no poder eliminarlo y derribaron algún otro muro, por que ese espacio hoy forma parte de la sala.

Cuando sale de la chimenea de Grimauld Place lo primero que ve es a Alexia, de espaldas, precisamente en ese rincón, organizando los archivos de sus pacientes. Lo escucha llegar y gira para saludarlo, y solo entonces Sirius nota lo desmejorada que la nota desde hace días, arrepintiéndose de haber estado hostigándola con sus reclamos.

Alix no parece notarlo, y lo saluda como de costumbre, quedándose en sus brazos un rato más de lo habitual, disfrutando del calor de esos brazos que tanto la confortan.

-¿Estás bien? Te noto pálida, cansada.- El moreno acaricia su cabello y la besa suavemente.

-Bonita forma de decirme que estoy hecha un desastre! Si esa es tu manera de halagarme, voy a decirte que no es lo que yo esperaba, Black.- Ella golpea su brazo, mientras gira los ojos hacia ambos lados, fingiéndose ofendida. Sirius la estrecha en sus brazos, y se balancea sin soltarla, pero en lugar de animarla, ese gesto termina de descomponerla. Si no la hubiera tenido en sus brazos, ella de seguro se hubiera caído, y Black lo nota y se preocupa más aún.

-Te dije que no te veía bien. ¿Qué tienes?-

- Solo es un poco de estrés, Sirius. Nada importante. Un poco de descanso, una salida reconfortante y estaré como nueva.- A pesar de desconfiar, él pretende creerle.

-En ese caso, te invito a comer. Salimos un poco y te distraes. Te aseguro una velada romántica, y cuando volvemos, te recuestas. ¿Aceptas?-

-Por nada del mundo declinaría semejante oferta. Especialmente lo de romántica. En cinco minutos estoy lista, no sea cosa de que te arrepientas!- Ella sube la escalera riendo, mientras el moreno la observa, ligeramente satisfecho.

Ron y Harry hacen su entrada en ese momento, Sirius los saluda e inmediatamente recuerda el dichoso tapiz.

-Chicos, les tengo que hacer una pregunta. ¿Qué hicieron con el tapiz de la familia Black? ¿Encontraron la manera de quitarlo?-

Las miradas de los jóvenes lo aguijonean. Si hay un objeto que no pensaron tener que volver a ver, es ese. Y tenían la esperanza de que permaneciera oculto ya que los recuerdos que les trae, obviamente son muy dolorosos. Turbado, el hombre se explica.

- La última idea de mi madre, es que en ese tapiz está la solución a todos mis problemas, así que me temo que mal que nos pese a todos, tendré que reaparecerlo, aunque no entienda de que se trata.- Precisamente, como él sospechaba, el tapiz está intacto debajo de una nueva pared. Ante la imposibilidad de retirarlo y en medio de la renovación de la casa, usaron una solución práctica, y ahora sobre dicha pared se alojan precisamente las gavetas donde Alix organiza sus ficheros. El hombre sabe que eso será un trastorno. Después de muchas idas y vueltas, ella ha encontrado su lugar en la casa, y él no quiere arrebatárselo.

Ya tendrá tiempo de ocuparse del tema más adelante, piensa.

Los jóvenes se despiden y suben a sus dormitorios, dejando a Sirius observando la pared como si en ella se escondieran los secretos del universo.

No sabe que le molesta más de la nueva actitud de su madre. Que ella se anticipe a su futuro y lo llene de incertidumbre o que esté tan feliz con lo que aparentemente le está por pasar. Pero lo que sí sabe, es que de ninguna de las dos opciones puede salir algo bueno.

Y Alexia… Ella dice que no es nada, pero su aspecto dice lo contrario, sin mencionar ese extraño vahído de hace un rato. Mira el reloj de la pared y sonríe satisfecho. Todo saldrá perfecto.

Ella baja por la escalera en ese momento, sacándolo de sus pensamientos. Tiene una capacidad de recuperación que lo asombra. De la mujer pálida y demacrada que él encontró hace minutos, no queda huella. Luce bellísima, y eso lo llena de emoción. Quizás ella tenga razón, y con un poco de distracción se alivie. Alexia le pregunta si quiere usar la moto, para subir a cambiarse la falda, pero él la detiene y la abraza. Después de besarla, murmura en su oído.

-Por nada del mundo. Quiero que todo el mundo vea a esta bella mujer y que sepan que me acompaña a .- Ese simple comentario sirve para que ella se ruborice intensamente, pero se separa de él sonriendo, mientras le hace una reverencia exagerada.

-Eso será difícil de conseguir. Cada vez que salimos, las mujeres no te quitan los ojos de encima, y los hombres solo envidian tu porte y distinción.-

-¿Acaso me acusas de vanidoso? No te lo permito. Aunque me gusta que sepas apreciar mis dones…-El comienza a hacerle cosquillas, y acaban una vez más besándose con entusiasmo. -Mejor nos vamos, por que si no, habrá un cambio de planes y acabaremos subiendo en lugar de irnos.- Ella asiente, esa idea la seduce; pero hoy necesita salir, despejarse y olvidar sus preocupaciones por un rato.

Ni bien salen a la calle, Sirius ríe feliz, como un niño que acaba de realizar una travesura. Ella lo mira asombrada cuando nota el porque de tanta algarabía. A pocos metros, una calesa tirada por dos caballos negros los aguarda, y el hombre la guía hacia ella, ayudándola a subir.

Recorren la ciudad por un rato, mientras la gente mira sorprendida el llamativo carruaje. Ella descansa en sus brazos, mirando todo como si lo viera por primera vez, admirada por el tierno gesto.

Cuando finalmente el transporte se detiene, ella no duda. Sirius se ha tomado en serio lo de la velada romántica y ha decidido agasajarla con todo.

Lo que no llega a comprender, es en que momento pudo organizarlo. Si a partir de su invitación ella apenas se ausentó un momento mientras se vestía…

Cena, show y baile al son de una orquesta son las actividades que siguen, y cuando casi cerrando la noche, ella comienza a sollozar mientras se recuesta en su pecho; Sirius se estremece.

-Alix, que tienes? Me estás asustando, mujer. ¿Tan mal estuve? Y no me digas que es estrés, por que no voy a creerte.- Con el pánico dibujado en sus ojos, él la sacude por los hombros, casi bruscamente. Pero antes de que ella pueda responderle, se desliza entre sus brazos, y solo gracias a sus buenos reflejos, consigue retenerla.

Con el corazón a punto de salírsele del pecho, él logra llegar con ella hasta la mesa, dejar el dinero suficiente para pagar la cena y salir. Se dirige al primer callejón que encuentra, y allí se desaparece con ella en brazos, mientras la mujer sigue sin reaccionar.

Ni bien llegan a San Mungo, la llevan a un cubículo, mientras él permanece en el pasillo completamente impresionado.

Mil ideas negras cruzan su mente, y ninguna es buena. Se revela contra su destino y maldice, golpeando una pared. ¿Acaso él nunca tendrá derecho a ser feliz? ¿Qué extraña maldición lo persigue, que cada vez que está a un paso de lograrlo, la felicidad se esfuma?


NOOOO, AHORA BLACK PONE MÁS CARA DE LÁSTIMA QUE ANTES…

OK, PROMETO IGNORARLO Y SEGUIR ESCRIBIENDO. (AUNQUE NO SE SI LO LOGRE, TENDRÍAN QUE VER LAS COSAS QUE CRUZAN POR MI LOCA CABECITA...)

BESOS.

TILDITA

12.3