Acá reportándose Tildita!
Anduve releyendo Marauders… Suspiros varios… Teclados encharcados. No sé que tiene esa historia, pero cada día me parece más bonita, y espero haber logrado capturar a Sirius, que insiste en escapar de mí. Gracias a las que siguen firmes al pié del cañon, JOS, FIONA, ONLY BLACK LOVER, PATSY, pero o ustedes actualizan demasiado rápido o mis relojes no funcionan con el mismo ritmo que los suyos! Cada vez se me juntan más cosas!
¿Se acuerdan? Quedamos en que ella se había desmayado y Sirius la llevó a San Mungo...
CAPÍTULO 21
RESPUESTAS
.
.Finalmente, después de lo que a él le parece una eternidad, un sanador se asoma y le permite el acceso.
Alexia está sentada en una camilla alta, visiblemente turbada. Sirius se dirige al profesional, para pedirle explicaciones, pero éste abandonó la habitación.
-Llévame a casa, Sirius.- Ella susurra mientras los enormes ojos negros vuelven a llenarse de lágrimas.- Te prometo que ni bien lleguemos, te explico todo.-
Black se debate entre buscar al galeno para que alguien al fin le aclare la situación, confiar en ella y hacer lo que le pide, o ponerla sobre sus rodillas y darle una buena tunda por ponerlo en ese estado de ansiedad, como si ella fuera una niña. Viéndola, opta por complacerla.
En un instante están en la mansión, y él la deposita en la cama con delicadeza, y se aleja solo unos pasos para regresar con un sillón que acomoda a su lado.
- ¿Estás bien? Necesito saber Al, pero si no estás en condiciones, aquí me quedo, y mañana hablamos…- Ni bien acaba de pronunciar esta frase se maldice a sí mismo. No va a tener paz hasta saber que es lo que la aqueja. Para su alivio, ella niega con la cabeza, y comienza su monólogo.
- Lo único que voy a pedirte es que no me interrumpas.- Black asiente y ella continúa.- Hace días que te lo tendría que haber dicho, pero ni yo terminaba de aceptarlo, y muchísimo menos podía compartirlo. Estoy embarazada Sirius. Y asustada.- Los ojos del moreno parecen a punto de escapar de su rostro, y ella coloca una mano sobre su boca, para evitar que él la interrumpa. El asiente, y comienza a besarle esa mano, mientras las lágrimas inundan sus mejillas. (Mierda, debo estar envejeciendo, piensa Sirius, un hijo, un hijo…) Se llama al orden para seguir escuchándola- Y siento rabia y felicidad al mismo tiempo, y sé que soy una persona horrible y una cobarde; y amo este bebé y a ti, pero el miedo de que pueda resultar un monstruo me espanta, y el miedo de lo que puedan hacerle, aún más; y no sé si terminaré siendo como mi madre, que me alejó de ella por que era el recordatorio de ese hombre, y no quiero que este niño me odie, y…- La angustia que la invade le impide continuar. Él, sin poder salir de su asombro, la abraza, la besa, la llena de caricias y la arrulla, como a una niña. No comprende ni la mitad de lo que ella dice, pero para ella es importante, y lloran juntos, aunque con distintos pensamientos; confundidos en un abrazo, hasta que ella levanta la vista y hace contacto con la del hombre, que como siempre solo le trasmite todo su amor. Sirius esboza una sonrisa y entonces toma la palabra.
- Ahora vas a escucharme a mí. Me hiciste pasar la peor noche de mi vida, y eso es mucho decir. Creí que estabas enferma, que podía perderte, que habías encontrado la manera de librarte de mí… Creo que todos estos temores y sentimientos encontrados se deben a que todo tu ser es una gran revolución. No soy médico ni experto en el tema, pero cuando las mujeres conciben, creo que esas cosas pueden suceder… No me mires con esa cara, Al. Primero, recuerda el inicio de los embarazos de Herms y Camille y como andaban las dos todas alteradas, y segundo, señora feminista, se lo merece por hacerme tragar brasas. Sí. Así es como estuve yo los últimos días, viéndote cada vez peor y sin que tú movieras un dedo para tranquilizarme. Y ni te cuento cuando te desmayaste en la pista de baile… Si no hubiera sido preciso que te lleve urgente al hospital, creo que yo mismo me hubiera desmayado.-
-Hubiera sido un espectáculo interesante.- Aunque el comentario le arranca una risa, Sirius la mira enojado, pero solo por un segundo. La noticia lo tiene a medio metro del suelo. Un hijo. Un hijo. Suyo y de ella. La toma en sus brazos, está exultante, quiere que todos lo sepan, quiere salir a gritarlo a los pasillos de la casa primero y a todo Londres después…Pero la mirada de ella lo contiene.
- Por otro lado. Nuestro hijo no solo no será un monstruo, por que será criado por la mejor familia y los mejores padres, que tanto; sino que no vas a querer separarte de él ni un minuto, haciendo que sea el mocoso mas malcriado del mundo mágico. Y por último, ¿Cómo no me lo dijiste antes? Yo estoy acá, para ti, Al. Tendrías que habérmelo dicho a la primera sospecha, haber compartido tu angustia antes; no obligada por el hecho de que o me lo decías o te daba una tunda. ¿Por qué no me lo dijeron en San Mungo?- La emoción inicial daba paso a su enojo, y eso la hacía sentir peor.
- Yo se los pedí. El médico que me atendió hoy; ya lo hizo en dos oportunidades, y hasta me amenazó con decirte todo si no lo hacía yo.-
-¿Eso significa que ya te desmayaste antes?- El enojo de él crecía y se transformaba en ira.- ¿Y qué si te sucedía en la calle? ¿Y qué si tenías un accidente, o se dañaba el bebé? No puedo creer que seas tan irresponsable Alexia.-
-No fue solo irresponsabilidad. Hay más.-
-¿Mas? ¿Cómo que más? Ya sé, son mellizos, o incluso trillizos… Ya sabía yo…-
- No puedo seguir si no te calmas.- Sirius se deja caer en el sillón nuevamente, y la mira. Intenso. Como solo él sabe mirarla. Como si leyera en su alma.
-Ya estoy calmado. Sigue por favor.-
-Hace un tiempo, cuando tuve mis primeras sospechas del embarazo yo recibí unos papeles. El sobre tenía sellos especiales, símbolos y runas; y estaba manoseado como si hubiera pasado por muchas manos, y estaba dirigido a mí, Alexia Riddaunt, pero con esta dirección, Sirius. Grimauld Place 12, Londres. Tenía un extraño sello de lacre donde aparecía una serpiente enroscada en una letra S y al tenerlo en mis manos, solo pude sentir terror. Sabía que provenía de él, pero ¿cómo podía contener datos tan exactos? El sobre estaba dañado, se lo notaba antiguo al igual que la tinta y la escritura. Mis datos no habían sido agregados a última hora ni modificados, estaban escritos allí desde hace mucho. Una tormenta de sentimientos se apoderó de mí, y ahí me quedé, mirando ese sobre sin poder reaccionar. Por un lado quería abrirlo, saber que es lo que él quería decirme o hacerme llegar; pero por otro lado quería escapar de ese padre que recién ahora se dignaba a aparecer, y quién sabe con que oscuras intenciones…- Alexia interrumpe su relato y mira a Sirius, pero aunque en una primera impresión éste parece de piedra, él toma una de sus manos en la suya, dándole ánimos para seguir, mientras su mirada le suplica que continúe.- Cuando al fin pude abrirlo, me encontré con las palabras de un desconocido, frío y calculador; que me decía que si bien no podía impedirme el acceso a sus bienes, al menos esperaba que continuara su obra.- El estremecimiento del moreno la sacude a ella, y una vez más interrumpe su relato.- Sí. Tuvo el tupé de decirme eso. Y también decía que si se hubiera imaginado que iba a acabar rodeado de inútiles, me hubiera arrancado de los brazos de mi madre para que yo recibiera la educación que una hija suya requería. Él lo sabía todo, ¿te das cuenta? Quizás con un giratiempo, no sé. Quizás en uno de esos nefastos experimentos que solo él podía llevar a cabo… No lo sé. Pero es posible que hasta me haya topado con él, sin saberlo. Y por eso mi espanto y mi silencio. ¿Quién dice que él no pueda volver, e intentar algo pero con nuestro hijo? Arrancarlo de mí, llevárselo, contagiarlo de su locura… No voy a poder tolerar esa incertidumbre, esa locura permanente. Él ya nos hizo mucho daño en el pasado, pero ahora está instalado aquí, en mi mente, y no va a soltarme Sirius, lo sé.- Antes de que Alexia pudiera reaccionar, Sirius se levanta como enloquecido y corre escaleras abajo. Entra al despacho con Alexia pisándole los talones. El retrato está tapado y él descorre las cortinas con furia.
- Dime todo lo que sabes. Dímelo ya mismo, o te aseguro que me pongo a buscar en esos libros que tu sabes, la forma de sacarte de esta casa de una buena vez.- Los gritos resuenan en el lugar mientras Walburga Black estudia a su hijo con una mezcla de orgullo y temor. Sabe que él no miente. Y sabe que si busca en el libro indicado, quizás pueda hacerlo. Mira a Alexia y comprende el por qué de tanto alboroto, decidiéndose a hablar.
-No sé que era lo que ataba al Lord a tu madre. Dudo mucho que fuera amor, pero ella tenía o sabía algo que hacía que él la respete.
Eso fue lo que les salvó la vida a ambas. Nunca supe qué, pero era algo poderoso, de otra manera él no se hubiera detenido.
Cada vez que ella llegaba, él nos despedía a todos, y no nos dejaba acercar hasta pasado un buen rato. La última vez que yo supe que ella había estado hubo algo diferente. Cuando nos convocó, él le entregó un sobre a tu padre, Sirius. Nos hizo guardianes de su mayor tesoro, según nos dijo. Pero ese sobre debía ser entregado a quien nos lo requiriera. Pasado un tiempo, cuando apareció un hombre que nos dijo ser su enviado, así lo hicimos; y no se por qué, creo que ya llegó a tus manos, Alexia Riddle Gaunt. Sí. Los primeros custodios de su legado, fuimos nosotros, los Black. En ésta misma habitación lo guardamos celosamente.- La mirada que le dirigió a Alexia hizo que esta se sacudiera de pies a cabeza y busque consuelo en los brazos de Sirius. -Cuando supe que eras tú, no pude dejar de maravillarme. Siempre me intrigó saber por qué él usó esta dirección. Pero por lo visto, él sabía lo que hacía. Por eso te dije que develaras el tapiz, Sirius. Es necesario que lo hagas. Mientras ese niño forme parte de nuestra familia, nadie podrá arrebatárselos. Ni siquiera el Señor Oscuro. Y esto no me fue confiado por él, si no que yo también recibí una carta algún día, y aunque al principio dudé, ya que la sola aceptación de esa misiva constituía una traición a mis ideales, y a él; opté por callar y guardar ese secreto. No creía que fuera posible, pero ahora veo que lo es. Alexia y tú aparecerán en el tapiz, al igual que el hijo que esperan, y entre los tres se formará una figura. No me preguntes como, por que cuando yo te desterré de la familia, lo hice convencida de que era para siempre. Pero evidentemente, alguien con más poder que yo, lo revirtió. Todo esto me fue confiado en aquella carta, así como también que debían buscar en el centro de dicha figura. Allí encontrarán lo que les devolverá la paz. El tapiz ni miente ni oculta. Así terminaba aquella esquela…-
Hasta ese momento Sirius se había mantenido callado, analizando cuanto decía su madre.
-¿Esa carta estaba firmada, madre?-
-Si.-
-¿Por quién, si se puede saber?-
-Por April Swanson.-
Sirius sostiene a Alexia, a quién sus piernas se niegan a sostener.
Muajajajajaa…
Espero que les haya gustado.
Viene un Blackcito, o los mellizos, o trillizos…?
Cuanta carta detenida en el tiempo, por Merlín! Y después yo me quejo del correo de mi país!
Vuelvo pronto…o les entrego al mismísimo Sirius para que hagan de él lo que les plazca…
Besos.
Tildita Black.
26.5
