Todo era silencio en la casa del morocho, los meses se habían hecho más pesados y la situación en la casa era cotidianamente tensa, las mañanas eran frías e incomodas, las noches eran largas y silenciosas. El era invisible, tan solo un cuerpo ocupando espacio, unos pulmones aspirando oxigeno, un organismo alimentándose. No hablaba, no miraba, no escuchaba, y nadie notaba que no hacia ninguna de esas cosas, nadie notaba su presencia.
Se paro frente al marco de la puerta del comedor y observo a su padre sacar cuentas, probamente mas de esas que mantienen bien el negocio, el estúpido negocio de mierda que siempre le cago la vida. suspiro.
-¿Qué haces aquí? –pregunto el hombre sin levantar la vista y anotando con su excelente caligrafía números en un papel. Blaine no respondió. Temía que su voz sonara demasiado débil, dolida, asustada. Se alejo unos pasos.- vuelve.- sintió como la orden traspasaba su cerebro y le daba un escalofrió. Jodida orden.
Volvió a pararse en el marco y el hombre levanto la vista. Quizás esa era la primera vez que veía a los ojos a su hijo después de siete meses.
Su mirada era dura y sin sentimientos, parecía que hubiese un muro tras sus ojos y tras esa pared de cemento se escondiera un hombre sentado calculando cada movimiento. Aterrorizante en pocas palabras.
Blaine sentía miedo, miedo de esa persona, de su presencia, de sus actos, de sus pensamientos. Se sentía manipulado, como si esa persona pudiera decidir su vida con tan solo chasquear los dedos.
Cruzo los brazos y se apoyo más cómodo en el marco, como si eso pudiese hacer que se viera menos aterrorizado, más confiado de que su padre le estaba hablando por primera vez desde que salía con kurt, como si no le importara la orden y solo estuviese ahí porque no tenía nada mejor que hacer.
-llegaste tarde hoy.-la voz del hombre era gruesa, de desaprobación, casi tan temerosa como su mirada.-¿Dónde estabas?
Blaine como aire como tantas otras veces, sentía que le estaban haciendo una pregunta que definiría su existencia.
-estaba con kurt.-si todo estaba tenso eso había hecho que todo se tensara mas. El hombre irguió la espalda y cruzo los brazos. Lo miro esta vez, peor que antes.
Blaine temblaba por sus adentros y deseaba en ese momento que apareciera su madre para decirle que todo iba a estar bien, aunque no hubiese hablado con ella en meses.
-¿Qué hacías con él?-el padre de Blaine sabía perfectamente cuál era la respuesta, pero estaba dispuesto a torturarlo, a hacerlo sufrir, que sintiera vergüenza, humillación. El padre de Blaine era una mierda de persona.
-es mi novio. ¿Lo olvidas?
La mañana se apodero de su sueño y lo izo levantar estirándose.
Llego a la escuela apenas unos minutos tardes. Kurt Hummel no podía ser impuntual. Camino por los pasillos y se encontró a Blaine hablando a Jeff. Se acerco con una sonrisa y tomo a su novio de la espalda, este salto al instante.
-buenos días Blai.-dijo kurt sonriendo y plantando un beso en la mejilla de Blaine, quien se veía ligeramente aturdido.
El morocho camino de la mano de su novio hacia la primera clase con el seño algo fruncido y apretando la mano de kurt, quien lo miraba de a pasos preguntándose que le pasaba.
-te amo.-grito Blaine segundos antes de que kurt entrara a su primera clase.
-¿todo en orden?-pregunto kurt mientras tomaba la mano de su novio.
Ambos estaban sentados sobre una manta en el patio trasero de la casa de kurt.
Blaine suspiro y apretó más sus manos, no se podía decir que estaba exactamente feliz, el castaño lo había notado al instante.
-solo algo desconcentrado.- respondió y beso los nudillos de la mano de kurt.-no te preocupes.
No hablaron durante un minuto. Blaine seguía sosteniendo las manos de kurt con cabeza gacha mientras que el castaño lo miraba esperando que hablara.
Blaine comenzó a llorar y kurt lo noto, no se acerco, tan solo dibujo patrones sin forma en la mano del morocho.
Burt observaba la escena desde la cocina, marco un número esperando que atendiera la persona con la que deseaba hablar.
Blaine soltó las manos de su novio y las llevo a sus ojos, para quizás calmar un poco la caída de lágrimas, encorvo mas su espalda y su respiración subía y bajaba rápidamente mientras los sonidos de dolor traspasaban los tímpanos de kurt.
El castaño se situó junto a Blaine y lo abrazo atrayéndolo a su cuerpo, acariciándolo, manteniéndolo seguro, de alguna manera tratando de adivinar que era lo que en ese momento le estaba pasando a su novio, kurt sabia probablemente la respuesta y se sentía ligeramente culpable de que el morocho este pasando por esa situación. Se sentía impotente y con ganas de darle la vida y la felicidad con la que siempre estaba.
Blaine hundió su cabeza en el pecho se kurt y sus manos apretaban la camisa de este. "todo estará bien" sintió que decía la voz del castaño. Claro que nada iba a estar bien. Desde que empezaron su relación las cosas habían dejado de estar bien. Pero ellos intentaban, Blaine intentaba, porque sentía que quería a kurt mas de lo que alguna vez había llegado a querer a una mujer, pero se le hacía tan difícil entender que su padre no lo entendía, se sentía tan solo y abandonado, sin valor, sentía que no era más que "la maldita desgracia que me cago la vida", de su padre.
Habían sido siete meses, nunca había durado tanto con alguien, pero con kurt era diferente, el era diferente, kurt lo había cambiado, le había hecho descubrir una parte de él que ni siquiera sabía que estaba, lo había sacado a luz, le había dado fuerzas y valor para enfrentarse a su familia, le había hecho entender que la vida no es fácil cuando eres diferente, Blaine se sentía como alguien que tenía que proteger a kurt, como su ancla, su apoyo, pero al mimos tiempo sentía que era kurt quien lo estaba apoyando todo el tiempo, con sus caricias simples, sus pocas palabras de aliento, solo la presencia de kurt bastaba para que Blaine se sintiera nuevo. Porque estar con kurt no significaba solo estar con su novio, significaba conocerse, significaba descubrir una nueva sensación cada vez que el castaño hacia algo que no había hecho antes, como cantarle al oído, dormirse en las piernas de Blaine, preguntarle cómo se le veía un pantalón que nunca había usando.
Cada vez que Blaine estaba con kurt era una aventura, era un juego a quien apuesta más, y Blaine estaba dispuesto a apostar todo con tal de seguir ese descubrimiento personal. Pero siempre que apuestas tienes la posibilidad de perder, y él había perdido mucho, su familia, el cariño, el apoyo, las tardes de futbol con su padre, lo había perdido todo por pasar más tiempo con kurt y descubrirse a sí mismo. El sabia mejor que nadie que perder también significaba ganar, lo estaba comprobando en ese instante, cuando lloraba sin control porque su padre no lo aceptaba, pero ahí estaba kurt, sosteniéndolo, abrazándolo, la sola presencia hacía que Blaine se sintiera como que nada podía ser tan malo.
Kurt beso su cabello y le acaricio la espalda, Blaine tomo aire y se alejo refregándose los ojos "ya está, ya está" repetía el morocho en voz baja para sí mismo. "voy al baño" le dijo a su novio mientras se paraba. Kurt lo miro y no pude dejar de notar como sus pasos eran lentos y cansados, si tan solo supiera que los pasos no eran nada comparado a lo ocurrido hacia unas cuantas horas.
Blaine entro por la puerta y llevaba anteojos, por más que fuese tarde y el sol ya no daba suficiente luz, sentía la necesidad de tapar sus ojos, quizás porque delataban demasiado que había estado llorando.
Paso por delante de su madre y la saludo con un seco y simple "hola" la mujer no respondió y lo vio subir las escaleras mientras seguía barriendo.
Blaine entro a su habitación y dejo su bolso sobre el escritorio, se acostó unos breves momentos y posteriormente decidió bañarse.
Se puso la remera con suma delicadeza, y bajo de nuevo a buscar su cena. Vio a su padre con la cara más seria que de costumbre. El hombre estaba en la mesa moviendo el puré con el tenedor, no levanto la cabeza, apenas levanto la mirada, haciendo que Blaine tuviera miedo de tal gesto, se veía sombrío, amenazador incluso.
El morocho tomo el plato y noto que estaba frio, si él no iba a buscar su comida, nadie lo llamaba, nadie llevaría el plato a su habitación, así lo trataban como si estuviese.
Luego de los dos minutos que tardo en calentarse la comida en el microondas, salió con una bandeja de la cocina, se sentó en el sillón e izo una mueca pensando en que se alejaría lo más posible de su padre, nada bueno sale de una mirada tan oscura.
Se acostó unas dos horas después, cuando termino de hablar con kurt y decirle por milésima vez que lo amaba y que estaba tan agradecido por haberlo apoyado como había hecho desde el comienzo de su amistad, kurt solo se disculpo diciendo que lo que estaba pasando Blaine no era más que por su culpa y su llegada a la vida del morocho.
Blaine solo se encargo de hablarle lo suficiente para que kurt se alejara esa idea de la cabeza y le quedara claro que el era lo mejor que le había pasado desde hacía mucho tiempo, ambos chicos se despidieron diciendo que al día siguiente podrían ir al cine, como solían hacer algunos sábados.
Esa noche Blaine no durmió, quizás porque no estaba realmente cansado, quizás porque su mente estaba ocupada con los hechos de esa tarde, quizás porque temía soñar con la mirada de su padre o quizás, solo quizás porque sentía los gritos en la planta baja, anunciando que su padre no estaba nada feliz con su presencia en la casa y asegurando que el olor al perfume de kurt lo hacía querer suicidarse.
Blaine no lloro, no había lágrimas suficientes para eso.
Ambos chicos salieron aun riendo del cine, recordando las escenas de aquella película que los había hecho llorar a carcajadas. Blaine tenía la mano firme sobre la de kurt y caminaban al mismo ritmo, pararon en un café que estaba en la planta baja de aquel enorme shopping.
-¿Qué pedirás?-pregunto Blaine mirando a su novio por encima del menú. -Kurt rio cuando los ojos del morocho movían descoordinadamente.
-no lo sé, medialunas y un jugo. ¿Tu?
-no lo sé, medialunas y un jugo. ¿tu?-kurt izo una mueca divertida. rio.
-¿me estas imitando?
-¿me estas imitando?
-deja de hacerlo.
-deja de hacerlo.-kurt suspiro.
-soy un idiota.
-¿eres un idiota?
-¡HEY!-dijo kurt riendo.-eso es trampa.
Ambos chicos pidieron sus órdenes y hablaron un rato mas mientras esperaban. Charlaron acerca de algunas anécdotas de los profesores, de las regionales, de la comida de Dalton, hablaron de todo en general, solo había un tema que parecía no querer salir.
-¿Cómo esta todo en tu casa?-pregunto kurt tomando su jugo. Noto como la expresión de Blaine se endurecía y parecía querer escapar de ahí.-no hay que hablar si no quieres, claro.
-no, está bien, es solo que…ya sabes… tenso, ellos no parecen notarme.- Blaine se encogió de hombros, no como dando a entender que no le importaba, sino más bien como "¿Qué más puedo hacer?".
Kurt lo tomo de las manos y las acarició, aquello era una muestra de afecto tan común entre ellos.
-¿Qué haremos cuando te vayas a Nueva york?-pregunto Blaine con un poco de miedo en su voz, habían hablado otras veces de eso, y ya estaba decidido que no se dejarían de hablar, pero parecía que la conversación siempre volvía a salir a la luz, como si Blaine necesitara estar seguro que nada lo alejaría de su novio.
-ya lo sabes Blaine, no estoy asustado por eso, solo será un año, además, hablaremos, mandaremos cartas si quieres, ya sabes, para hacerlo mas romántico.- Blaine rio y lo miro fijamente.
-eres el hombre más hermoso del planeta.-kurt solo se sonrojo y bajo la vista, Blaine tomo un poco de su submarino y después de unos cuantos minutos salieron de lugar.
-¿Qué te parece si te quedas en mi casa hoy?-pregunto kurt esquivando el agua acumulada en la vereda.
-sí, claro. Solo pasare por mi casa a buscar ropa y…
-no hace falta, yo te presto, ¿acaso olvidaste que mi remera blanca te siente muy bien?-Blaine rio al recordar cuando uso la famosa remera de "likes boys", había pasado tanto tiempo desde aquello, y sonrió para sí al recordar cómo se sintió al usar ropa de kurt, era como de alguna manera, sentirse más cerca del castaño.
-esa remera debería decir "I like Kurt", ya sabes, solo tengo ojos para ti.-kurt rio y Blaine suspiro, pensando en que deseaba profundamente besarlo en ese momento, así que lo izo.
Lo tomo de la cintura haciendo que dejara de caminar y lo acerco a él, kurt lo miro divertido y con un poco de duda, pero no lo freno, al contrario siguió el beso apenas Blaine se lo dio. Se sentía tan bien para Blaine besar los labios de kurt y sentirse como la primera vez, era algo tan…gratificante, lo hacía sentir seguro, seguro de que aun amaba a kurt con cada célula de su cuerpo.
Se separaron.
-eso no me lo esperaba.-dijo kurt a escasos centímetros de Blaine.
-no te das una idea de cuánto te deseo.- Blaine se arrepintió apenas dijo eso, era claro que lo deseaba, las constantes miradas al cuerpo de kurt lo delataban, pero definitivamente, decirlo tan abiertamente, no estaba en sus planes. Kurt rio y apoyo su frente a la de él.
-yo también te deseo Blai, desde el momento en el que apareciste por la puerta del seguro y me dijiste que me había golpeado la cabeza.-ambos rieron ante ese recuerdo, el solo pensar en cuanto habían cambiado las cosas desde aquella vez los dejaba sorprendidos.
-¿qué paso cuando choque tu auto? ¿No me deseaste en ese momento?-ambos seguían juntos, las manos de Blaine estaban rodeando kurt, quien tenía las manos en el pecho del moracho, kurt sonrió y bajo la cabeza, Blaine aprovecho y le dio un beso en la frente.
-parecías Hulk en ese momento. Tenía miedo de que me golpees.- admitió kurt con la sonrisa en su rostro y soltando una risita. Blaine también rio pensando en que kurt era el ser mas adorable y hermoso del planeta...-vamos a casa, tengo frio.-dijo kurt levantando la cabeza nuevamente, Blaine le dio un último beso antes de seguir caminando de la mano del amor de su vida.
