Quiero agradecer a todos aquellos que leen y comentan esta historia. De antemano, me disculpo por extender la fecha de actualización. Por favor, lean el capítulo y ojalá les guste... Es corto, más luego lo recompensaré...
Chapter 13:
"Ataque al Palacio"
Mitarashi estaba recostada en la cama, con los pies colgando de ésta. El sol entraba por su ventana, y prontamente, sintió una presencia familiar. Se sentó sobre la cama y luego sonrió.
– ¿Qué haces aquí? – ella preguntó.
– Vine a verte – él responde, sonriendo.
– !Está prohibido que entres así a mi recámara! – dijo Anko, sonando molesta.
– Lo siento, sólo quise ver cómo seguía – él murmura tranquilamente.
– Por si no lo has notado, no estoy enferma o algo así – siseó, después deja escapar un suspiro, resignada por la presencia del hombre. – ¿Sabes? Tú actitud me recuerda a alguien.
– ¿Su novio? – pregunta Dan, muy, pero muy interesado en conocer la respuesta.
Anko desvió la mirada a un punto ciego – No. Me recuerdas a un amigo – susurró entristecida. Acción que pasó desapercibida para él.
– ¿Lo extraña?
– Un poco.
– Entonces… ¿Por qué no va a visitarlo? Digo, si son tan amigos…
– No es sencillo – ella pensó. Entonces le dijo – ¿Ya me viste, no? Ahora quiero estar sola.
Dan la miró largamente, entretanto sonreía y sus ojos se iluminaban. Anko abrió los ojos al ver cómo éste la miraba. Como si la deseara con fervor.
– ¿Por qué me miras así? – ella pregunta, tanto nerviosa como enfurecida.
– ¿Así cómo? – interroga él como si nada.
– ¡Así! – dijo señalándolo con el dedo.
– Esa es mi forma de admirarla – respondió calmadamente.
– ¿Admirarme? – Se preguntó confundida – ¿De qué está hablando ese inepto? ¿Este idiota se ha vuelto loco?
Él se dirigió hacia ella hasta quedar frente a frente. Le tocó la mejilla suave y delicadamente, estremeciendo a la jounin. Anko ruborizó observando sus ojos iguales a los de él...
– ¿Kakashi? – se pregunta a sí misma.
Dan se fue acercando más a los labios de ella. Posó la otra mano en su mejilla. En el punto en que iba a tocar sus labios con los de ella…
– ¡No! ¡Aléjate! – Susurró Anko para que no fueran descubiertos, y se apartó lo más que pudo de él – ¡Esto es un error!
– ¿Error?
– ¡Sí, no puedo hacer esto!
– ¿Por qué no?
– Tú no me conoces, ni yo a ti.
– Al contrario, yo sí la conozco. En el tiempo que ha estado aquí la he observado y puedo decir que…
– ¡No sabes nada de mí! ¿Entiendes? – ella le interrumpió, ya desesperándose de la absurda actitud de él.
– Si piensa eso, déjeme conocerla.
– Escucha, yo…
– Princesa, lo que voy a decirle es inapropiado, pero yo la quiero. Me he enamorado de usted, sé que no tengo derecho el confesar mis sentimientos, pero no puedo ocultarlo más.
– Temía que dijeras eso – murmura más para ella que para él.
– ¿A qué se refiere?
– No puedo corresponderte, lo siento.
– ¡Al menos, déjeme ser su amigo!
– No lo sé, te haría mal estar tan cerca de mí.
– ¡Por favor!
– Me arrepentiré de esto después – Anko suspira, derrotada – Está bien. Con una condición.
– ¿Y es?
– Que no te ilusionarás más conmigo.
– Trato hecho – dijo, evidenciando un brillo en sus ojos.
– Eres un idiota, ¿lo sabías? – Anko siseó, riendo – Ahora vete. No quiero que alguien te vea en mi habitación, y piense cosas que no son – ordenó.
– Si quiere puedo desaparecer.
– ¿Desaparecer?
– Olvidé mencionar que también soy ninja.
– Sí, olvidaste ese pequeño e insignificante detalle – dice sin importarle en lo más mínimo que sea ninja o no. A ella no le importa – ¡Ahora retírate!
– Está bien – levantó la mano en modo de despedida y desapareció en una voluta de humo.
Anko suspiró, de nuevo – ¡Está loco! – se sienta sobre la cama, mirando la rosa – Aunque no está nada mal… Anko, ¿Qué demonios estás pensando?... Bueno, tengo derecho a ilusionarme ¿No? O quizás darme una oportunidad y así poder olvidarte Kakashi, pero lo estaría usando y no quiero dañar a nadie por amor… Sin embargo, ¿Por qué tengo esa sensación cuando se me acerca?... ¿Será una señal?... Cada que pienso, llego a la misma conclusión. Éste es mi verdadero hogar, si regreso no resistiré verlo con ella. Además, ya ha pasado ocho meses, será difícil volver a incorporarme… – otra vez suspira. Cogió en sus manos, una agenda e inmediatamente la revisó – Veamos… no tengo nada previsto para hoy, entonces dormiré una siesta – se dejó caer por completo en la cama – Nada de lo que haga me hará olvidar…– susurra tristemente.
En la Aldea de la Hoja…
– Kakashi, lamento llamarte cuando ibas de salida, pero necesito que tú y tu equipo salgan a una misión – informó Tsunade.
– ¿Qué clase de misión?
– Rango A. Proteger al señor Feudal de la aldea de la Neblina contra ninjas renegados que quieren asesinarlo. Él necesita regresar a su tierra natal sano y salvo… ¿Puedo contar contigo para este trabajo? – pregunta mirándolo minuciosamente.
El shinobi se quedó pensativo, luego dejó escapar con pesadez un suspiro – Sí – dijo y se dirige hacia la salida cuando ella le detuvo…
– ¡Kakashi! – Ella le llamó y él detiene sus pasos – Al regresar, te concederé permiso para que puedas visitarla – dijo la rubia, incluyendo mirada picarona.
– Humm…– él sintió un escalofríos recorrer su cuerpo y sus mejillas ruborizaron, aunque claro, con la máscara se le notaba menos – No entiendo porqué lo dice – la mira de reojo.
– ¡No te hagas! – Dijo Tsunade con una mirada pícara – Recuerda, soy la Hokage y me entero de todo lo que sucede en esta aldea.
– Yo... etto…
– ¡Ay! No te preocupes. Entiendo tus motivos – dijo guiñándole un ojo.
– ¿Motivos?
– Claro. Pensaste que nadie se daría cuenta ¿Verdad?
– Pues…
– ¡Qué tonta soy! ¡Por supuesto que la extrañas! Después de todo, ustedes son…– cruzaron miradas y él ya estaba nervioso. – Son amigos.
Kakashi suspiró aliviado – Eh…sí, amigos – susurró y salió, cerrando la puerta a su paso.
Tsunade sonrió – Estos amores de ahora me recuerdan mis tiempos.
La noche había llegado. Anko seguía dormida. Poco a poco, abría los ojos al escuchar gritos provenientes de afuera del Palacio. Ella se levantó, pero antes de acercarse a la ventana alguien entra a la recámara.
– ¡Princesa! – llamó Hana, entrando bruscamente a la habitación.
Anko observó que ella parecía alterada
– ¡Mi Lady, la parte atrás del Palacio se está incendiando!
– ¿Qué? – pregunta la jounin desconcertada y sin obtener más información, ambas salieron corriendo de la recámara.
Efectivamente, se estaba quemando el techo. No era ilusión o genjutsu, sino real. Los guardias intentaban apagar el fuego, pero éste era muy denso. Los ninjas que podían realizar jutsus de elemento agua, se paralizaron ante aquel suceso y los aldeanos miraban con asombro.
– ¡No puede ser! – susurra Anko, incrédula sobre lo visto. Sus ojos se llenaron de rabia y frustración. – ¡Maldición!
Cuatro shinobis parados cerca de ella, observaban sin hacer absolutamente nada.
– ¡Ustedes! – gritó la kunoichi, apuntándolos con el dedo – ¡Realicen un jutsu estilo agua! ¡AHORA! – les ordenó.
– ¡Hai! – ellos respondieron.
Ellos hicieron posiciones de mano. Al terminar, de una fuente cercana el agua se dirigió al techo en forma de arco. Sólo lograron apagar un lado, pero el resto continuaba ardiendo en llamas.
– Este fuego es muy denso – dijo Anko – Si el agua no puede apagarlo, quizá… el fuego sí – ella empezó a realizar señas de mano. "Estilo de Fuego: Jutsu Flama de Dragón". Inhaló aire y expulsó fuego mediante el soplo de aire. Los demás expectantes, la veían con asombro, pensando "Está demente, el fuego provocará que las llamas aumenten".
– ¡Hagan lo mismo! – ordenó Dan, apareciendo en escena.
Siete shinobis ayudaron a la Mitarashi. Varios minutos pasaron y el fuego parecía no disminuir. La kunoichi estaba casi agotada a punto de desistir, pero no, no permitiría que algo peor sucediera. De repente, vio encima del techo unos símbolos escritos con sangre, rodeando ese círculo tres papeles bomba, y uno de ellos activa y desactiva el jutsu.
– Es una especie de invocación del elemento fuego – se dijo a sí misma – ¿Cómo es posible?... No hay tiempo para preguntas – sacó un kunai de la bolsa y enrolló en éste un papel bomba – ¿Cuál de los tres será el detonador? ¡Maldición! ¡Son idénticos! – gruñó. Entonces miró atenta y cuidadosamente el ritmo del fuego – Bien, ya sé – pensó. Dio vuelta, hacia los ninjas – Cuando les de la señal, usaran elemento agua para apagar el fuego ¿Entendido?
– ¡Hai!
Anko empezó a correr directo al fuego, formando posiciones de mano. Saltó. "Flama de Dragón". Aspiró, logrando disipar las llamas y abrir un pequeño agujero. Aprovechando la oportunidad, rápidamente lanzó tres kunais con papeles bombas cada uno. Las tres kunais se clavaron al mismo tiempo y hubo una explosión. Anko aterrizó al suelo y se dejó caer de rodillas, ya que sus rodillas flaquearon y no aguantando más, cayó. – ¡AHORA!
Los shinobis usaron agua, logrando apagarlo poco a poco. Después del humo disipado… – ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué incendiar el edificio? – Se preguntó Anko – Primero intentaron asesinarme y ahora esto… Si duda alguna, me quieren fuera del camino.
Una persona estuvo contemplando lo ocurrido a la distancia. Su mirada sombría dejaba mucho qué hablar e inmediatamente que ella notara su presencia y le viera, él se retiró del alborotado lugar.
– ¡¿Tazumo? – murmura Anko, totalmente desconcertada.
Continuará…
Hi!
Lamento haber puesto la fecha de actualización tan extendida. En esta semana, estaré tomando parciales en la universidad. (!Se supone que debes estar estudiando, Natsumi!). Lo sé, pero no puedo hacer sentir mal a mis seguidores a través de este fic. Sería cruel de mi parte no cumplir con lo prometido.
Además, pronto actualizaré los demás fics, solo esperen un poco más. Estoy escribiendo dos historias totalmente diferentes a las propuestas que he hecho. Por lo tanto, mi tiempo no es extendido, sino bastante ocupado e incómodo.
Próximo capítulo, numerado 14: "Traición"
