Love: beyond the paper.
Summary:Edward se enfrenta a su tratamiento con madurez, mientras que Bella comienza a notar los cambios en su amado ¿Podrá soportar el amor los grandes cambios que les depara el futuro? Secuela Paper Love.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephenie Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capítulo II
Celos.
Este capítulo va especialmente dedicado a BlackCullen y a Hallie.
Gracias chicas por su ayuda, de verdad que me sentía muy incomoda y ustedes me ayudaron como buenas lectoras y amigas de este Fic tan especial para mí.
Y quiero recalcar delante de todas las lectoras de esta historia: BlackCullen: no me olvidaré que ESE capítulo en especial irá dedicado a ti.
Las quiero amigas.
Edward, Jasper y Emmett se quedaron intranquilos y cómo no, si sabían lo que les esperaba a cada uno cuando sus novias les pusieran el punto sobre las íes. (*) Edward estaba más intranquilo que cualquiera de ellos, quizá era porque era el más maduro y comprendía la envergadura de su problema. Él no estaba en la condición del resto, para Edward no existía el lujo de perder a Bella, no después de haber pasado por tres meses de celos de ella para con él. Extrañamente en la Universidad, compañeras de su salón le habían flirteado abiertamente, sin importarles que él fuese tartamudo, que no les hablase, que tuviese novia y que no fuese parte de algún club deportivo. Camille había sido la más insistente de todas, provenía de una buena familia y para Edward era simplemente una compañera más, pero ella insistía en acosarlo de la manera menos sutil posible.
—Tranquilo, Eddie —le dijo Emmett —, mi hermana en un par de días estará tranquila, ya verás —sonrió.
Sí, claro, se dijo Edward. Él sabía mejor que nadie que dentro de la relación con Bella, él era el que menos merito tenía, de hecho si no fuese por Bella, él jamás habría logrado demostrar sus sentimientos hacía ella, habría sido capaz de dejar todo por la borda, si no fuese por ella, él no habría puesto su mayor empeño en las terapias con Jasper, si no fuese por ella él seguiría con temores y miedos del pasado. Edward era consciente de todo aquello y no quería perderla.
—M-Me q-quiero devolver —dijo antes de que llegasen al punto de encuentro de los corredores ilícitos.
—¿Qué? Edward no lo arruines, hermano —reclamó Emmett.
—No, es en serio, creo que por esta vez deberíamos volver —añadió Jasper.
Emmett no podía creer que sus amigos, sus hermanos de fiesta, sus colegas le estuviesen haciendo esto. Él sabía lo que ocurriría por lo que había pasado hoy, pero ya que los habían pillado ¿Por qué no disfrutar un poco? Si no todo habría sido en vano. Además Rosalie no podría quejarse, él había sido comprensivo las veces que ella distribuyó su tiempo en otras cosas, él ahora estaba haciendo algo que le gustaba y no era tan grave, por lo menos no a sus ojos.
—Está bien, si ustedes quieren ir tras las faldas, entonces de allá soy, pero que consté que si huyo tras mi mujercita es porque ustedes están insistiendo, yo creo que lo mejor era dejarlas en paz —dijo mientras se apoyaba en el asiento y estiraba los brazos.
Rosalie iba en silencio, no podía creer que Emmett hubiese sido el que había organizado todo, él quién le rogaba que no hiciera nada más en sus tiempos libres porque la extrañaría horrores, como odiaba sentirse utilizada así, pero esta vez no se las tendría tan fácil. Alice pensaba lo mismo, jamás creyó que Jasper, que era mucho más maduro que ellos, estuviese en las mismas andanzas. Mientras que Bella sólo pensaba en qué demonios hacía allí Camille, esa mujer no había hecho más que acosar a Edward con todo lo que pudiese, desde que le enseñara química, denotando otro tipo de química no la que se estudia por libros precisamente, hasta que estudiasen juntos para los exámenes de anatomía, dejándole en claro que no quería estudiar anatomía con los prototipos que existían para hacerlo, que quizá era mejor con un maniquí real.
Isabella sentía como su sangre hervía dentro de ella, pero se calmó y recordó a Edward en el Instituto, con esa timidez que aún lo caracterizaba, con una notoria tartamudez que lo hacía mucho más tímido de lo usual. Aún recordaba cómo le temblaba el labio inferior cada vez que ella se acercaba lentamente a besarlo, como se sonrojaba cuando lo pillaba mirándola en la piscina de su casa, las veces que ella le había pedido que estuviesen juntos en un siguiente nivel hacían que Edward temblase de nerviosismo y que no pudiese articular palabra. Jamás olvidaría esos momentos tan especiales que sólo ellos compartían y sin duda le sirvieron para tranquilizarse. Edward era distinto a los demás y si había asistido a ese lugar no había sido por Camille, ella estaba segura.
—Tan sonriente, Bella —dijo Alice —, ¿No vas a castigar a tu hombre?
Rosalie rió muy divertida.
—Quizá eso mismo es lo que está pensando nuestra querida Bella, quizá el castigo que está imaginando es muy bueno —rió.
Bella se sintió incomoda con la exposición de su privacidad, no era timidez, en absoluto, simplemente era que se sentía en desventaja de hablar de esos temas en los que aún no tenía conocimiento. Si, a pesar de ser una muchacha estupenda y digna de admiración ella era virgen y lo era por voluntad propia.
Cuando las chicas llegaron a su habitación quedaron atónitas al ver que ellos las estaban esperando en la puerta.
—¿No se supone que ustedes venían detrás de nosotros? —dijo Rose con el ceño fruncido y hablándole sólo a Edward.
—N-Nos des-desviamos p-para llegar a-antes —dijo Edward mientras no le quitaba los ojos de encima a Bella que estaba ignorándolo porque sabía que si ella le miraba un solo instante no podría negársele a una disculpa inmediata.
En ese momento Bella odió el carisma que tenía su novio.
—Rosalie, dile a Jasper que no pretendo verlo ni hablarle como mínimo en una semana—dijo Alice en voz alta sabiendo que Jasper la oía.
—Pero, mi ratoncita… —se quejó Jasper.
—Y dile que si sigue insistiendo serán dos semanas —le dijo Alice a Rosalie. Luego de eso entró en su habitación dejándolos allí.
—Debería hacer lo mismo contigo Emmett Swan, pero por esta vez arreglaremos las cosas mañana con calma, buenas noches Edward, espero que no vuelvas a repetir algo así si no quieres que le diga a mamá y tu sabes cuánto odio estar de chismosa —besó a su hermano en la mejilla e ignoró a Emmett que estiraba sus labios ansioso.
—Aquí no hay nada que hacer, mejor nos vamos —le dijo Jasper a Emmett.
Una vez solos Edward y Bella se sintieron incómodos. El primero porque sabía que había cometido un error y que últimamente no había tenido tiempo suficiente para dedicárselo a su novia. Y la segunda porque no quería perdonarle tan fácilmente.
—L-Lo s-siento, Bella, s-sé q-que n-no e-estuvo b-bien —dijo nervioso.
—Si sabías que no estaba bien no entiendo cómo lo hiciste. Me habías dicho que luego de la consulta de Jasper te irías a estudiar para tu test y te veo ahí, como si nada, y coincidentemente estaba Camille contigo —chilló sin mirarlo, haciendo más teatro de lo que creía, porque la verdad es que sabía que Edward jamás se fijaría en Camille.
—Y-Yo t-te q-quiero —fue lo único que pudo decir Edward entre el nudo en la garganta que tenía y los nervios que traicionaban su lengua.
—Cómo si eso bastase ¿Tú crees que todo es amor y ya? Así que ahora de amor vive el mundo… pues piénsatelo un poco mejor antes de hacerle caso al cabezota de mi hermano, porque no sé si soporte entre las mojigatas de tus compañeras que no te dejan en paz y tu falta de tiempo… —se acercó a tomar el pomo de la puerta para abrirla, pero Edward le sostuvo la mano.
Edward tomó la mano de Bella, con nerviosismo. Ambas manos temblaban a pesar de estar unidas y buscar el sustento en la otra. Entonces, consciente que todo el mundo debía estar escuchando esa conversación, jaló a Bella para que fuesen a un lugar del campus más íntimo en donde pudiesen conversar tranquilos y él pudiese pedirle disculpas como se merecía.
Bajaron las escaleras interminables y recorrieron el césped húmedo hasta llegar a las plazoletas que existían en el frontis de la facultad de economía. Allí Edward le pidió a Bella que se sentase y él se mantuvo de pie alejado.
—Sé… —se detuvo para aclararse la garganta y ordenar sus pensamientos —, sé que no he sido el me-mejor n-novio del mundo. Q-Qué d-debería d-dedicarme a ti c-con más e-esmero. C-Créeme, lo sé. Y tengo t-tanto mi-miedo como tú q-que v-venga otra p-persona y t-te arrebate d-de m-mi lado. He v-visto c-como t-te miran t-tus com-compañeros y no sólo t-tus compañeros Bella. Sé que eres a-atractiva, e-eres hermosa y a-admirable, soy yo quién d-debe t-temer p-porque e-esto se acabe, no tú. D-De mí jamás tendrás queja alguna p-porque n-no tengo ni tiempo ni g-ganas d-de mirar a o-otra mujer q-que no seas tú —se detuvo, nuevamente, porque su garganta estaba seca.
Bella sabía que lo que él le decía era cierto, por lógica él debería ser el más celoso de la relación, pero ella tenía un afán proteccionista para con él y es que quizá Edward no se daba cuenta de que, independiente de su tartamudez, tiene un atractivo natural tan poderoso. Eso de no ser el sexy y egocéntrico que podría ser por su apariencia, hace que cuando lo conoces a cabalidad no te das ni cuenta cuando ya estás enamorada, eso Edward no lo sabía, así como tampoco sabía que una mujer enamorada es capaz de cualquier cosa.
—Mírame —dijo al ver que Bella bajaba su mirada —, d-deja esos c-celos a-absurdos y pensemos qué v-vamos a hacer hoy e-en la noche —sonrió.
Los ojos de Bella brillaron al instante al escuchar decirle que tendrían una noche para ellos solos, que podrían hacer cualquier cosa. Usualmente se había acostumbrado tanto a salir con sus amigos en pareja, que había olvidado el tiempo a solas con Edward, como amaba estar sola con él, no escuchar nada más que su tranquilizadora voz, sin pensar en que tenía una pila de cosas por estudiar…
—Edward, amor, tienes el test de anatomía mañana temprano y yo tengo un test de Derecho Romano, no podemos darnos el lujo de no repasar —dijo desanimada.
—¿Qué tal si e-esta noche te v-vienes a mi pieza y e-estudias conmigo en la salita? —sonrió al verla tan feliz mientras le aceptaba su mano.
Tomó la mano fría de Bella y la ayudó a levantarse, una vez de pie la acercó a sí, enlazó sus brazos alrededor de la cintura de ella y la contrajo aún más. Se acercó a su rostro y sintió como ella exhalaba nerviosa ante el tacto de sus caderas con las de él. Edward acarició el nacimiento de su oreja y acomodó su cabello con delicadeza, lentamente se acercó a Bella y se apoderó suavemente de sus labios con un tierno y delicado roce. Se abrió paso en la boca de su amada y se inundó de su sabor y calidez olvidándose por un lapso del mundo que los rodeaba. Presionó entre sus labios el suave y tibio labio inferior de Bella y lo succionó con deliberada intención, acariciando con la punta de su lengua el borde de la boca de su novia. Por largo tiempo estuvo jugueteando con la boca de su amada que no tardó en exigir un espacio entre ellos a falta de aire. La temperatura del ambiente se vio elevada en unos cuantos grados y el temblor de Bella ya no podía deberse al frío si no al exceso de calor interno que su cuerpo era incapaz de contener por demasiado tiempo. Se acercó nuevamente a Edward, posándose en la punta de sus pies y enlazó sus dedos en la cabellera cobriza de él. Se adueñó de su boca como si estuviese exigiendo pruebas de que él le pertenecía, se dejó llevar por la desesperación interna y jugueteó con el labio inferior de él, haciéndole ver que no era nada gracioso tenerlo así al borde del abismo y luego olvidar que nada había ocurrido. Se apegó a él completamente, dejando completamente nula la distancia que podría existir entre sus cuerpos y se aventuró a recorrer su espalda con suavidad mientras que él la tenía firmemente sujeta de su cintura. Cuando se percató de lo que había provocado su osadía, Bella no quiso detenerse, sabía que faltaría poco para que Edward desistiera de la idea de esperar un poco más, pero él al saber que no era el momento ni el lugar, la separó disminuyendo con lentitud, pero con eficacia la intensidad de aquel beso.
—Te quiero —sonrió ella.
—También yo —dijo Edward mientras enlazaba sus dedos y caminaban juntos hacía los dormitorios. Sería una larga noche de estudio.
Edward comenzó a estudiar todo aquello que tenía pendiente, mientras que Bella estaba en un pequeño sofá recostada leyendo un par de apuntes antes de hacer un resumen. Él no pudo evitar quedarse prendado de la imagen tan magnífica que hacía Bella en ese sofá blanco, sus curvas se evidenciaban aún más por el contraste del color y aquella postura hacía que se notase más su hermosa cintura y sus perfectas caderas.
—¿Qué ves? —sonrió ella.
—Te admiro —dijo mientras sentía el rubor recorrer tus mejillas.
—Extrañaba verte ruborizado —dijo mientras observaba a Edward con ternura.
—Yo s-simplemente te e-extrañaba —susurró una vez que se había acercado a ella lo suficiente para posar sus labios en los de ella. Se fundieron en un beso que de tierno pasó a encendido en un par de segundos. Las manos de Bella se afirmaron en el firme torso de Edward, mientras que las manos de él tomaron a Bella de las caderas levantándola del sofá. La apegó a sí con potencia y fuerza, no estaba pensando en lo que hacían, simplemente sentía el calor recorrer su cuerpo desde los pies a la cabeza centrándose en la incómoda presión de su pantalón.
—T-Tenemos q-que e-estudiar —susurró alejándose de ella.
Entonces Bella comprendió que esa noche tampoco la tomaría como ella había esperado que lo hiciese, por lo que se resignó a continuar con su tedioso estudio, esperando que Edward se sintiese cómodo para dar ese paso tan importante para ambos, aunque a veces perdía las esperanzas de sentirse tocada por él.
Una vez que Edward salió del Aula de anatomía sintiéndose satisfecho con su rendimiento en el test, Camille entregó el de ella y salió tras él.
—Hola, Edward —sonrió mientras le tomaba el brazo libre de libros.
Edward de inmediato le sonrió mientras retiraba con delicadeza su brazo y cambiaba sus libros de lugar para así dejar el otro brazo libre y que Camille no pudiese tomarlo. Ella se dio cuenta de su maniobra y descaradamente se cambió de posición al lado del brazo desocupado y lo volvió a tomar como si fuese de su pertenencia.
—Discúlpame C-Camille, p-pero no quiero q-que t-tomes m-mis b-brazos —dijo Edward serio —, n-no s-se v-ve bien.
—¿Desde cuándo te importa lo que diga el resto? —dijo ella.
—D-Desde que te-tengo novia —sentenció.
Edward era consciente de su hostilidad, pero a pesar de que usualmente se habría quedado en silencio ante la insistencia de Camille, él no quería arriesgar su relación con Bella, por lo que dejó su timidez de lado e intentó mantener a ralla a la rubia insistente que tenía por compañera.
—Lo siento, no sabía que ella era tan importante para ti —sonrió.
—Pues lo es, m-más d-de lo que c-crees, a-así que por f-favor d-déjame e-en paz —señaló antes de marcharse con rapidez hacía la biblioteca.
Camille no se pensaba dar por vencida, no con tan poco, no sabía que tenía Edward Cullen, no era lo que ella esperaba de un hombre con esa apariencia, pero si duda tenía algo y ella quería tenerlo para sí. Sin importar si él la rechazaba, de seguro lo hacía por ahora, con el tiempo terminaría cediendo, como todos lo hacían.
Edward agradecía ya no recibir abusos, ya no lo golpeaban por ser tartamudo, aunque de vez en cuando no faltaba el admirador de Camille que le decía un par de palabras desagradables, ya no existían amenazas ni nada que perturbase su desarrollo estudiantil. Él comenzaba a sentir que poco a poco era aceptado y era capaz de darse a conocer con menos dificultad que antes. Veía en el los progresos y sólo esperaba que pronto terminasen esos tartamudeos para poder desempeñar una labor impecable como médico.
Al salir de la biblioteca volvió a encontrarse con Camille, esta vez, él la ignoró completamente mientras que ella parecía satélite girando a su alrededor.
—¿Me das dos minutos? —sonrió ella.
Tenía un plan perfecto y si todo funcionaba como ella quería, cada día la novia de Edward se volvería más odiosa hasta que él ya no la soportase más y al fin su compañero de clases terminaría fijándose en ella.
Edward se detuvo a mitad de pasillo dispuesto a escucharla por última vez en el día.
—No, aquí no, hay demasiada gente, ven sígueme —dijo tomándole del brazo antes que Edward pudiese decir cualquier cosa.
Bella y Rosalie salían de sus clases de Derecho Económico I, habían decidido esperar fuera de la facultad los diez minutos que tenían para que comenzase la otra clase, entonces hablaron de Emmett y de Edward, analizando la situación de anoche y de lo poco adecuado que resultaba que se viesen involucrados en ese tipo de eventos.
Rosalie vio a su hermano cruzar el pequeño parque que estaba frente a la facultad en la que ellas estaban y vio que se dirigía junto a Camille, la odiosa compañera de carrera, hacía el negocio que estaba casi al frente del edificio en donde se encontraban. Observó la situación antes de avisar a Bella, sabía que su amiga sobre exageraría y sería capaz de sacarle hasta los ojos a esa mujer si no se mantenía a veinte metros de distancia de Edward y por eso mismo prefería esperar. Pero el disimulo de Rosalie era tan malo como los chistes de Jasper, por lo que miró hacía donde su amiga tenía posada la mirada y allí vio como la descarada de Camille le coqueteaba a Edward. Estaba tocándole la camisa y estaba a escasos centímetros de él. ¿Qué demonios hacía Edward que no se alejaba de ella en ese mismo instante?
—Déjalo así Camille, ya m-me cambiaré de c-camisa —dijo Edward intentando quitar la mano de ella.
—¡Oh, no! Edward, fue mi descuido, yo te la limpio, ahora mismo —insistió mientras se acercaba cada vez más para pasarle simplemente la servilleta por el cuello de la camisa.
Lo último que sintió Rosalie fue el golpe de libros que le entregó Bella para ir tras esa mujer, pero antes que se evidenciara frente a todo el campus, Rosalie alcanzó a tomar del brazo a Bella y llevarla a un baño.
—¡Suéltame, Rose! Camille está allí quizá haciendo qué con Edward, déjame —chillaba en el baño que por suerte estaba vacío.
—¡Cálmate y confía en mi hermano, él sabrá manejar las cosas! —tuvo que gritarle para que Bella la escuchase.
—Sí, claro, dominar las cosas, Edward no se daría cuenta de las malas intenciones de Camille, ¿No te diste cuenta que todo esto es tramado? —reclamó mientras insistía en soltarse de su amiga.
—Si esto es tramado, ella está logrando lo que quería, que tú quedes mal ante Edward, es preferible que hables con mi hermano y le adviertas, si vas donde ella y la agredes como si nada lo único que conseguirás es que Edward no entienda el por qué y ella se hará la víctima—dijo Rose convencida.
—¿Me quedo de brazos cruzados entonces? —preguntó mucho más tranquila.
—No, no así, de verdad, deberías hablar con mi hermano —insistió Rosalie.
—Lo haré —dijo tomando sus cosas y saliendo del baño.
Esa tarde Isabella tuvo la cabeza en cualquier lugar menos en sus clases, tenía apuntes repartidos por toda su habitación, mil cosas que estudiar, mientras que pensaba en Edward. ¿Sería Camille la única o habría más de sus compañeras que lo acosaban? Darle un ataque de celos a Edward no era apropiado, Rosalie tenía razón, después de todo no tenía por qué dudar de su novio, jamás había dado motivos para que lo hiciese aunque eso no era razón para no mantener dudas de vez en cuando, después de todo siempre había una primera vez.
Edward tenía un montón de cosas que estudiar, entre anatomía, biología, introducción a la medicina y química absorbían todo su tiempo libre. Estaba agotado de pensar en todas las cosas que debía hacer, pero se daba fuerzas sabiendo que pronto se vendría un fin de semana largo y aprovecharían ese feriado para ir con Bella a Forks.
Cuando sonó la puerta de su habitación, pensó que se trataba de Emmett que había olvidado las llaves, así que se paró de mala gana y fue a abrir la puerta, pero se sorprendió al ver a Bella allí, tan hermosa como siempre su rostro no parecía tan tranquilo como él esperaba, quizá fuese el trato de la universidad.
Él se acercó la besó tiernamente en los labios, sólo luego de eso la dejó pasar. Bella agradeció que Edward estuviese sólo, porque no quería espectadores para lo que tenía que decirle.
—¿Pasa algo? —sonrió Edward mientras la tomaba de la mano y la llevaba a la salita de estudio que cada una de las habitaciones tenía.
—Si —susurró dándose valor —, sé que es la segunda vez que hablamos de lo mismo, pero entenderías si hubiese sido yo. Quiero saber por qué Camille vive pegada a ti y por qué tu no haces nada, Edward los vi frente a la facultad de Economía.
Este no se sorprendió al ver que Bella los había visto, pero cada día se daba cuenta de una persona que antes no había notado, un nuevo rasgo de la personalidad de Bella que él no conocía, esos celos insistentes que tenía eran algo que lo descolocaba. Primeramente le había resultado muy halagador que su novia se preocupase de él de esa manera. Un tartamudo y tímido hombre difícilmente fuese a llamar la atención de alguna chica universitaria, pero contrario a lo que creía, si había ocurrido y Bella insistía cada día más en que había algo extraño entre él y Camille.
—Me pidió que l-la a-acompañara, Bella, eso f-fue todo —dijo mientras se sentaba alrededor de la mesa circular de estudio.
—Ya, pero ¿Por qué tenías que ir?, Edward ¿Por qué siempre haces lo que te pide? —dijo ella sentada frente a él.
—B-Bella iba a buscarte, p-pensé que tendrías algo de tiempo p-para mí, e-esto es insólito —reconoció Edward.
—No, no es insólito, Edward, cada día que pasa llamas más la atención, no sé si sea porque estudias medicina u otra cosa, pero sinceramente no entiendo cómo no te das cuenta de que cada día que pasa te vas haciendo más interesante, las chicas se acercan a ti con cualquier escusa ¿y me estás diciendo que no te das cuenta de eso? —reclamó mientras sus manos formaban puños firmes sobre sus piernas.
Bella tenía razón, últimamente había derribado algunas barreras con el resto del alumnado, podía hablar con más confianza delante de las personas cuando el profesor le preguntaba algo. Usualmente cuando Edward llegó causó una extraña impresión a todos sus compañeros, pero a pesar de su diferencia, ningún profesor lo trató de manera especial y eso él lo agradeció. Todos lo trataban como uno más y cuando había que hacer preguntas no temían en dirigirlas a él. En las primeras ocasiones Edward respondió con gran dificultad, fue objeto de algunos comentarios, pero ninguna burla deliberada, ya después de darse cuenta que no causaba aversión comenzó a sentirse más cómodo, hasta que el miedo de hablar frente a sus compañeros desapareció completamente.
—Bella, es bastante tonto que m-me estés c-celando a mí —sonrió, pero a Bella no le causó gracia alguna.
—No es tonto Edward, eres un hombre y tienes varias compañeras, te cuento que a varias mujeres le gustan los hombres tímidos e introvertidos, así que no veo por qué es tonto —señaló sin quitarle los ojos de encima, fijamente le hizo ver cuánto había cambiado desde que ella le conoció.
—Ya, pero eso no es mi culpa, ahora tiendo a hablar m-más con las p-personas, pero e-eso no implica que sea amistoso con todos como p-para que l-le guste a a-alguien —dijo mientras ordenaba unos papeles frente a él —, además no creo que se fijen en un t-tartamudo, Bella.
—Tu tartamudez ya casi desaparece, Edward, no te escudes bajo eso.
—S-Si te gustaba a-antes p-porque era tartamudo, entonces e-es cosa que me lo d-digas y volveré a t-tartamudear para que nadie me hable —dijo algo molesto.
Ella sintió una presión en el pecho que le impedía respirar, ella jamás quiso decir eso, a decir verdad, desde que Edward había comenzado a hablar más fluidamente las cosas habían cambiado mucho, pero ella prefería… ¿Qué prefería? Dios, Edward era tan dulce cuando tartamudeaba y se sonrojaba tan deliciosamente, cuando no quería hablarle ni ser su amiga por miedo a que luego lo abandonara, era tan perfecto para ella, pero ahora sabía que Edward estaba cambiando para bien, dejar su tartamudez sin duda le daría mucho más seguridad al momento de ejercer su carrera. No podía ser tan egoísta y tan insegura de él, no podía estar celándolo a cada rato.
—¿Te estás dando c-cuenta l-lo que me estás p-pidiendo? —dijo Edward mientras se levantaba de la mesa y se acercaba a ella —, estás pidiendo q-que vuelva a ser tartamudo y taciturno, quieres que retroceda todo l-lo q-que he conseguido.
—No, Edward no es eso, no es eso, de verdad que no, pero estás tan distante, tan distinto y apartado de mí que siento que no soy parte de este nuevo Edward, que ahora las cosas han cambiado tanto que tengo miedo que no me incluyas en tu nueva vida, en tu nuevo yo —sintió como una lágrima caía por su rostro hasta llegar a su mandíbula y se perdió en su mano cuando intentó secarla.
—Bella —susurró Edward —, no sabes lo que estás d-diciendo, realmente no lo s-sabes.
(*) El punto sobre las íes es como decir poner las cosas en su lugar.
Hola mis niñas.
Estoy contenta por haber leido y respondido 69 reviews, aunque el número es muy sugerente ¿No creen?
Estoy tan feliz de verlas animadas que no pude hacerlas esperar y les traje este capítulo que espero que les guste.
GRACIAS POR TODOS SUS REVIEWS
¡Tengo nuevo Fic en andas! Se llama: I'm Waiting for you in eternity y para que se entusiasmen les dejaré el Summary.
Summary: Los errores se pagan según nuestra condición y muchos no tienen enmienda. Aprender a vivir junto a ellos es el primer desafío que ha llenado la nueva existencia de Bella Swan, el segundo es reencontrarse con Edward.
y también las invito a pasar por Mr. Misterious que voy actualizando muy seguido.
De verdad muchas gracias por sus reviews, los devuelvo todos y cada uno. Así que las que no se han animado a comentar ¡ Háganlo!
Besitos.
Manne Van Necker
