Love: beyond the paper.


Summary:Edward se enfrenta a su tratamiento con madurez, mientras que Bella comienza a notar los cambios en su amado ¿Podrá soportar el amor los grandes cambios que les depara el futuro? Secuela Paper Love.

Descalimar: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephen Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capítulo V

Sinceridad.


Capítulo dedicado a: Amafle.

¡Feliz cumpleaños querida! Espero que este sea un nuevo año lleno de bendiciones y que puedas disfrutar a concho cada momento que te sea regalado… Esta es una manera de agradecerte por leerme y acompañarme en mis procesos, sinceramente aunque estas palabras no son suficientes, ni quizá este capítulo, espero que disfrutes mucho y muchas gracias por todo.


Isabella quedó agotada al lado de Edward, acurrucándose en su pecho perdió la noción del tiempo con una facilidad alarmante. Era su primera vez, pero a pesar de eso no tenía por qué ser una novata del todo, la lectura últimamente había abierto su mente a ideas nuevas, ideas que habían sido empleadas en ese momento tan importante. Sentía que había consumado todo, que ya nada más podía ser perfecto, quizá había tocado la cima del cielo, lo que temía era que desde la cima, cuando ya se estaba en el punto máximo, siempre se debía caer, bajar, descender… quizá ahora que era el punto máximo de su felicidad, todo volvería a ser como antes: frívolo.

Edward no sintió pudor de su cuerpo, se sentía cómodo y extrañamente feliz, como si hubiese bebido de una fuente inagotable de éxtasis. Isabella se había quedado dormida por largo tiempo, junto a Edward, pero fue la primera en despertar, por lo que no dudó en levantarse a preparar algo para comer. Cuando Edward despertó se sintió completamente solo. Esperaba encontrarse con la calidez del cuerpo de Bella, con su figura desnuda a su lado, pero en cambio encontró la frialdad del lecho y la potente calidez de su miembro: Si, había soñado con Bella en ese lapso de descanso. Una necesidad imperante reclamaba el cuerpo de Bella, el calor de su cuerpo parecía no haberse apagado, no del todo. Su miembro por su parte insistía en seguir el juego que ambos habían disfrutando antes de quedar profundamente dormidos. Encontró una servilleta sobre la cama, con una letra algo descuidada sonrió y la leyó:

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"Te amo mi gran pianista, contigo todo es la sinfonía perfecta"

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—¡Bella! —grito Edward desde la habitación.

—¡En la cocina! —respondió Isabella mientras terminaba de hacer unos panqueques (*).

Él se levantó completamente desnudo, su cuerpo bien formado y destacadamente atlético se detuvo frente a Bella que estaba en la cocina. Ella le vio de reojo y no pudo evitar sonreír. Edward estaba frente a ella tal y como Dios lo había enviado al mundo, quizá un poco más perfecto de lo que ella imaginaba y con su notoria entrepierna lista para una nueva acción. Él se acercó a ella y sin cuidado la abrazó por la cintura mientras Bella intentaba concentrarse en sus panqueques.

—Ed-Edward —susurró al sentir como las manos de él recorrían sus senos sobre la ropa. Edward tuvo sumo cuidado de marcar su terreno mientras jugueteaba con sus pezones y le susurraba en el oído que dejase eso ahí y se fuese a la cama con él.

—Edward, por…—él insistió con más fuerza al ver que ella oponía resistencia, masajeó tan exquisitamente sus senos que ni siquiera Bella supo lo que estaba por decirle —, Edward… ya…déjalo.

Evidentemente Edward no tenía ánimos de desistir, comenzó a besar el cuello de ella, recorrió suave y calurosamente cada centímetro expuesto por esa bata y aún así Bella se mantenía firme moviendo los panqueques del sartén, lo que Edward no sabía era que Isabella estaba rígida de placer, no precisamente porque opusiese resistencia.

—Quién diría que tú no querías e-esto —susurró Isabella más que excitada por el contacto que Edward estaba incitando.

Él se sintió ofendido ante esa recriminación, volteó a Bella, apagó la cocina y en un dos por tres tenía a su novia en brazos rodeándolo con sus piernas. Ella sonrió al verle tan decidido, tan liberado de ataduras, tan jodidamente sensual. Él la acercó a sí, posando un beso ardiente y necesitado en los cálidos labios de ella, buscando ser bien recibido ante tan ardiente deseo que había oprimido durante tanto tiempo. Los brazos de ella buscaron la firme espalda de él y se aferró como si su vida dependiese de ello, mientras que se devoraban sus labios con desesperación y deseo, como si hubiese pasado mucho tiempo desde que no se tocaban. Edward quitó algunas bolsas que estaban sobre la mesa de la cocina y posó allí a su novia. Le abrió las piernas sin el más mínimo sentido de delicadeza y aprovecho el Angulo que le daba el mobiliario para ponerse en medio de las temblorosas piernas de su novia. La bata que Bella traía no cubría mucho si es que era ese el fin que tenía, Edward disfrutó de ver que no había ropa interior, nada más que el fino raso de la bata blanca que ella llevaba.

Los dedos fríos de Edward hicieron estremecer a Isabella, ante aquel contacto intimo y que secretamente anhelaba en su interior, no pudo evitar soltar un pequeño jadeo que fue más que bien recibido por Edward. Isabella estremeció al sentir como la hábil mano de su novio se introducía en su cálido interior, sin miedo, sin temores, sólo el más ávido deseo que había sentido antes, esas ansias de demostrarle a Isabella que él era suyo y que ella le pertenecía, que nadie más había de explorar esas zonas prohibidas, que siempre serían de él y que nadie más podría tocar lo que le pertenecía, introdujo una vez más sus dedos en la húmeda cavidad que lo recibía más que bien, mientras Bella sujetaba sus manos a la fuerte espalda de Edward, disfrutando del calor que ambos cuerpos emanaba, ella intentó quitarse la bata, pero él se lo impidió. Él no quería que ella se desnudara, no aún, quería redescubrirla con deseo, lujuria y ansiedad, no quería dulzura, quería demostrarle el fuego que le quemaba dentro cada vez que ella estaba cerca de él, y Bella lo comprendió muy bien cuando Edward dejó sus labios para besar su cuello y seguía el peligroso camino hacía sus pechos. Su mano seguía embistiendo su intimidad, seguía sintiendo el roce peligroso y cálido que la hacía estremecer, cada vez con más fuerza, con más fiereza, con una pasión que Bella jamás pensó que Edward tenía. Sus manos se posaron en la cabeza de Edward, enredó sus dedos en el cabello de su novio, al ver que este continuaba descendiendo en una fila interminable de besos, besó y masajeo sus pezones, jugueteó con ellos hasta que cada pelo de su piel se erizó por completo sintiendo su propia humedad, su palpitante sexo exigía a Edward y no a aquellos dedos que parecían experimentados en esa arte.

—Ed-Edward —dijo necesitada de aire.

Ella necesitaba de él, necesitaba de su palpitante miembro dentro de ella, necesitaba el calor y la presión de él, no sus dedos, no sus besos, no sus caricias que aumentaban su anhelo, ella lo quería por completo, ahora, estaba desesperada en sus brazos y ya no había manera para sentirse cómoda, todo su cuerpo gritaba de deseo, un deseo que Edward aumentaba y no daba tregua, pero Edward llenó de besos su vientre hasta que llegó a la zona intimida de Bella, hasta su sexo húmedo y caliente, suave y vibrante, entonces, sin pensarlo y deseándola con desesperación, jugueteó con su clítoris, haciendo que Bella sintiera una red eléctrica recorriendo todo su cuerpo, desesperándola aún más. Jugueteó con su lengua y la introdujo con gran acierto, mientras que ella no sabía de dónde sujetarse, se dejó caer sobre la mesa, sin importarle que hubiese sobre ella, mientras que Edward continuaba tocando las zonas más sensibles de su sexo, su humedad era exorbitante, su aroma era único y Edward deseoso de ella no pudo más, su miembro duro, firme y caliente, exigía a Bella, su erección era tan magnánima que era extremadamente dolorosa, parecía que su intimidad estaba al límite, a punto de explotar. Con cuidado, pero con rapidez, volvió a levantar a su novia, mientras que ella seguía apoyada en la mesa, soltó finalmente la bata y se acercó aún más a la mesa, abrió las piernas de ella, extremidades que temblaban ante el placer inconmensurable, y sin pensarlo, sólo sintiéndolo, se introdujo de una vez en la humedad suave de Bella. Las paredes calientes de ella se amoldaron al palpitante sexo de él, haciendo que la estrechez de sus cuerpos se adosara tan perfectamente que la fricción parecía poca, él insistió una vez más y quitó su miembro por completo para volver a embestirla sin piedad alguna. Bella sintió por completo el ingreso de él y sus estrechas paredes volvieron a estremecer, Edward mantenía una de sus manos sosteniendo a Bella por la cintura y la otra en uno de los pezones de ella, mientras lo masajeaba con desesperación, sentía como el pezón se endurecía aún mas entorno a sus dedos, embistió varias veces con fuerza y lentitud, parecía querer clavar su intimidad en ella, tal cual se clava un clavo en una pared de cemento. Con esa misma fuerza embistió y salió por completo de ella, hasta que ya no pudo resistirlo, los jadeos suaves y quejidos delicados de Bella lo tenían loco, su cabeza no podía pensar con claridad y sus sensaciones se hacían una en su erección, la tomó con más fuerza y la recostó por completo sobre la mesa, se subió sobre ella y comenzó a danzar sin piedad y sin descanso, embistió tantas veces como quiso, alzó una de las piernas de Bella sobre su hombro y así, Bella, que pensaba que ya no era posible sentir aún más adentro a Edward, sintió como su miembro parecía tocar zonas que nunca antes había explorado, zonas calientes, deseosas de ser exigidas. Un gemido exquisito, salió de los labios de ella, y los jadeos de él se vieron acompañados por el sudor de ambos cuerpos, por el deseo inagotable y por la fricción húmeda de ambos. Edward volteó a Bella, dejándola afirmada de la mesa en sus cuatro extremidades, y anhelante de sentirla de otra forma, se introdujo de nuevo en ella, haciendo que esta nueva posición hiciese sentir nuevos roces, la tomó de la cintura y visualizó aquellas hermosas nalgas que parecían hechas a cincel, acarició la cintura, las caderas y mientras embestía acarició el clítoris de ella, hasta que la electricidad del placer la hizo perder fuerzas en sus extremidades, parecía que ya no podía contenerse más y en un último jadeo excitante, soltó todo el fuego interno, dejándolo en el aire que Edward respiraba con rapidez. Al sentir a Bella satisfecha, continuó la danza satisfecho, embistió con fuerza un par de veces y a eso obtuvo quejidos como respuesta suficiente para saber que había cumplido su meta. Con un par de caricias extras, Edward sintió como el líquido recorría su miembro hasta llegar a Bella, quien agotada se dejó caer sobre la mesa.

—Qué exquisito —logró decir en un suspiro.

Ese fin de semana estuvo lleno de sexo, placer y deseo, se tomaron una y otra vez, no les importaba ni el donde y no necesitaban un por qué, ninguna parte de la cabaña quedó sin conocer que el deseo de los jóvenes. Edward la llevó a la habitación, en el living, en el suelo, en la playa, en la noche, en el día, después de almorzar, en todo lugar y a toda hora. A él no le importaba si había gente cerca, eso aumentaba el deseo, mientras que ella no se negaba a hacerlo en cualquier parte, le gustaba ver a Edward tan seguro de sí mismo, no sólo le gustaba, sino que lo disfrutaba, tener sexo con él, hacer el amor, mejor dicho, era para ella algo tan fundamental como respirar, no sentirlo dentro de ella era algo extraño, le encantaba el roce caliente de su sexo, le gustaba sentirlo con violencia, con suavidad, nunca era igual con Edward, a veces era tierno, otras veces salvaje, a veces era suave, otras la aprisionaba en sus brazos con tal fuerza que le quitaba el aire. Jamás creyó que desease tanto estar con él, como lo deseaba ahora. Quería que él la tomase en cualquier lugar, que la hiciese suya en el automóvil, en una cabina telefónica, donde fuese, donde él lo dijese, con tal de sentirlo, ella era feliz. Era una adicta al sexo con su novio, no podía negarlo, que él la tocase hacía encender toda la pasión sin restricción y él lo sabía bien.

Pero nada es para siempre y ambos lo sabían, debían regresar a su realidad, debían volver a la Universidad y aunque eso parecía molestarles, ambos sabían que no soportarían mucho tiempo separados y que si era preciso intimar en un baño, no podrían objeción, era increíble pensar en todo el tiempo en que no habían estado teniendo sexo y no podían creer cómo habían sido capaces de contenerse por tanto, jamás creyeron que esta unión fuese tan fuerte, ahora parecían necesitarse más que nunca.

—¿E-Estás lista? —le dijo Edward mientras cerraba el portamaletas.

—Si, aunque no quisiera marcharme —susurró ella mientras se colgaba de su cuello y enlazaba sus piernas entorno a él.

—Yo tampoco q-quiero irme, p-pero d-debemos —dijo mientras sostenía a Bella de su bien formado trasero.

Bella obedeció no muy convencida, quería quedarse allí, aunque sabía perfectamente que eso no era posible. De regreso a la Universidad, Edward volvería a estar agobiado por sus certámenes y laboratorios, mientras que ella estaría agotada de clases y cátedras que no podría evitar, pero ambos sabían que nunca estaría de más una escapadita a algún lugar cerca, eso los llenaba de esperanzas.

Cuando Edward y Bella llegaron de sus súper vacaciones secretas, evitaron demostrarse demasiado evidentes, aunque para ninguno de los chicos pasaba inadvertido que la forma en que se miraban era completamente diferente. Alice pareció notar cierta complicidad, mientras que Jasper se preguntaba si aquel lenguaje gestual significaba que ya habían intimado. Edward y Bella estaban convencidos que nadie sospechaba, pero en realidad para todos era evidente ese brillo en los ojos de ella y esa sonrisa picarona en los labios de él.

—Ya… —rió Emmett mientras bebía su cerveza —. ¿Quién de los dos va a confesar?

Edward y Bella se miraron y se hicieron los desentendidos.

—No sé de qué hablas —dijo Bella mientras revolvía su cerveza.

—¡Por favor! —rió Rose —, es evidente que ustedes dos han estado juntos, ya sabes juntos, juntos.

—Han tenido sexo —dijo sin rodeos Alice.

—¿Lo han tenido? —insistió Emmett.

—¡déjalo ya! —chilló Bella —, si tuve o no sexo con Edward no es incumbencia de nadie más que nuestra, así que dejen sus estupideces, bébanse la maldita cerveza y preocúpense de pensar en su relación de pareja, en serio… si se preocupan de si tenemos sexo o no con Edward no quiero ni saber que tal andan ustedes… ¿Sequía hermanito? —sonrió Bella dándole a entender que hacía rato que no intimaba con Rosalie.

—¡Lo has confesado! —dijo Rose.

—Como quieras —rió Bella.

—Lo ha confesado la muy descarada y ni se ha arrugado, ¡Mírala! Si ni siquiera se ha ruborizado—rió Emmett.

—Vamos, ya —añadió divertido Jasper —, no quiero saber los detalles personales de nadie —sonrió con sarcasmo.

—Vale, como si n-no supieses m-más c-cosas de mi infancia q-que yo —rió Edward.

A la mañana siguiente, luego de Clases, Edward tenía hora con Jasper en su consulta, Bella había quedado de acompañarlo, así que se juntaron fuera de la facultad de Economía y se fueron en el automóvil de él. La falda pequeña y las hermosas botas que Bella llevaba no fueron ignoradas por Edward, ni por su intimidad. Aquella falda mostraba lo mejor de sus piernas, sus contorneadas caderas y su levantado trasero, todo el complemento traía de cabeza a Edward.

—¿No encontraste n-nada m-menos sexy y m-menos provocador q-que ponerte? T-Tú p-pobre novio y su a-amiguito se e-están muriendo de ganas —le susurró al oído mientras acomodaba el cinturón de seguridad de ella.

—Por mí andaría desnuda —sonrió para provocarlo aún más. Edward por más que intentó no pudo evitar tener una imagen mental de Bella desnuda.

—No seas a-así, s-sufro p-pensando e-en esas c-cosas —rió.

Cuando llegaron a la consulta de Jasper, este los estaba esperando, eran el último paciente. Jasper había estado evaluando a Edward durante ya muchos meses y creía que ya era necesario dar una nueva dirección al tratamiento, Edward se había adaptado bien a la población universitaria, el contacto con pacientes ya era inminente y era necesario que él pudiese expresarse lo mejor posible, era importante porque necesitaba entregar credibilidad y en la condición que se encontraba aún no era capaz de darla.

—Bien, seré breve y preciso, esta no es una cita exploratoria donde hablaremos de avances —dijo Jasper mirando a Edward —, esta vez tengo una propuesta que hemos estado evaluando hace ya bastante, pero creo que ahora, más que nunca es completamente necesaria.

El silencio de Jasper parecía invitar a una pregunta, pero ni Edward ni Bella parecían tener alguna, por lo que prosiguió.

—Como saben ya llevamos suficiente tiempo y hemos tenido un gran avance, pero no es suficiente a lo que yo esperaba, por lo que quiero Edward que te hagas una regresión y volvamos a vivir tu trauma —su mirada permaneció fija en Edward.

—Me parece b-bien —dijo Edward —, pero si lo hacemos necesito que sea un fin de semana.

—Pero —interrumpió Bella —, ¿Qué riesgos existe que Edward viva de nuevo esa fase tan difícil de su infancia?

Jasper respiró profundo antes de responder.

—Si Edward no es capaz de superar esta etapa…—intentó aclarar sus pensamientos —. A ver, existe el 50% de probabilidades de que logremos superar la etapa, que direccionemos el trauma positivamente y lo hagamos nulo, así como también está la posibilidad de que el shock del trauma fuese mayor por revivir de nuevo las mismas emociones y esto podría llevarnos a retroceder notablemente en el tratamiento.

Edward y Bella se quedaron en silencio, ambos pensaban en las alternativas, ambos debían tener conciencia en saber que ocurriría.

—¿Qué c-crees tú? —dijo Edward a Jasper.

—Mi experiencia me dice que la mayoría de los casos favorable, si se dirige bien la regresión el trauma puede llegar a desaparecer notoriamente en un par de sesiones —dijo mirando a Bella —. ¿Qué piensas, Bella?

—La probabilidad es de un 50%, no puedes asegurar que Edward sea beneficiado con esto, no veo el por qué de esta decisión —declaró —, es más, lo veo más peligroso que beneficioso para él.

—No sería una sola sesión, serían varias. No lo hice antes —carraspeó un poco —, porque creí que era muy rápido, que primero debías pasar por otras etapas, ahora estas en un nivel de madurez y aceptación que hacen óptimo este procedimiento, realmente Edward, creo que deberías hacerlo, aunque la última opinión es tuya y no es necesario que me la des ahora —sonrió.

Edward pensó en sus posibilidades uno de dos… 50% para recuperarse y un 50% para retroceder, pero él ya no tenía nada que perder, había comenzado de cero y lo había superado de a poco, tenía todas las de ganar, podía dejar atrás su tartamudez o podía tartamudear con tanta frecuencia como cuando era pequeño. Era la ley del todo o nada y él la experimentaba en carne propia, claro que esta vez no sería un cobarde y estaba dispuesto arriesgarlo todo.


(*) Masa delgada hecha en el sartén, con la que se hacen rollos y se rellenan con mermelada, manjar o verduras.

Hola chicas.

¿Cómo han estado?

Perdón por el retraso de este capítulo, pero entre Fanfiction malo y las actualizaciones de mis otros fics y bueno, la vida en general...

Ustedes me entienden ¿No?

Espero que hayan disfrutado este capítulo y que me dejen sus mensajitos.

Esperaré sus hermosos reviews.

DATO IMPORTANTE: Fanfiction ha estado fallando mucho últimamente, por lo que poco a poco voy a trasladar mis historias hasta mi web: http : / sinistertemptation . weebly. com

En ella hay un espacio para ir subiendo mis fics, además hay un espacio para descargar libros y pronto series... estaría feliz que se pasaran por allí, pueden seguir la página y enterarse de los cambios que hay.

ADEMAS: Estoy agradecida por el CLAN MEYER de República Dominicana que han grabado un pequeño video para mí, es por eso que en mi web hay una zona de regalitos, en donde pondré sus regalitos, ya sea un video, una foto de mis fics, una portada o lo que sea.

¡Muchas gracias por sus detalles, me hacen muy feliz!

Estaré ansiosa de colocarlos en mi web todos ellos, así que cualquier cosita para ella es bienvenida.

Y como última noticia, en mi profile hay un espacio llamado: Diario Mural. Allí colgaré toda información que quiera darles y que pueda ser útil, espero que se pasen de vez en cuando a mirar.

LAS QUIERO MUCHO.

Manne Van Necker.