Love: beyond the paper.


Summary: Edward se enfrenta a su tratamiento con madurez, mientras que Bella comienza a notar los cambios en su amado ¿Podrá soportar el amor los grandes cambios que les depara el futuro? Secuela Paper Love.

Descalimar: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephen Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.


Capítulo XI

Preparativos.


Previamente en Love: Beyond the paper: Edward rodea a Bella de hermosos recuerdos y momentos para darle la sorpresa final: ¿Te quieres casar conmigo? Fue así como Bella aceptó bajo esa hermosa armonía romántica. Además, Edward mantuvo control sobre sí y consiguió decir fluidamente las palabras que salían de su corazón.


Edward y Bella reunieron a toda la familia de ambos en la casa de los Cullen, querían dar la gran noticia a todos y una sola vez de esa manera evitarían la incomodidad de olvidar a alguien o tener que repetir una y mil veces todo, además de evitar las incomodas preguntas que surgían cuando uno daba este tipo de noticias. Los asistentes a esa reunión familiar eran conscientes que el anuncio era que se irían a vivir juntos y todo eso, pero si no hubiesen estado sentados en la terraza de los Cullen, probablemente se habrían desmayado, sobre todo Esme que estaba bajo estado de shock.

—Edward —susurró Bella—. Creo que será mejor que vayas a ver a tu madre.

Le soltó la mano para que este pudiese ir hacia donde su madre que estaba sentada sin mover ni un solo músculo de su rostro, mirando un punto fijo, perdida en el tiempo y el espacio.

—¿Mamá? —dijo Edward tomándole la mano.

Aquel contacto hizo que Esme, volviese a respirar, tocó el rostro de su hijo, besó su mejilla y sonrió para que todo el público presente notase que se encontraba en perfectas condiciones y que sólo la noticia le había caído en shock.

—Amor —dijo Esme —. ¿Puedes traer Champagne? Hay que celebrar.

Edward comprendió que era una maniobra evasiva, para así evitar las miradas del resto de la familia, de hermanos, tíos y sobrinos que estaban allí expectantes de lo que diría Esme.

—¿Estás bien? —susurró Edward a su madre.

—Lo estoy, es sólo que me ha pillado aún más de sorpresa, hijo —le besó la frente —, pero creo que es una maravillosa noticia, de todo corazón lo creo.

Con las palabras sinceras de su madre, Edward comprendió que era cierto que todo se debía al estado de shock ante una noticia tan repentina como la de un matrimonio.

Las conversaciones que continuaron fueron simplemente de los preparativos, de lo que habría que conseguir en un mes para que todo saliera a la perfección, abrazos y felicitaciones reiterativas se dejaron caer para Edward y Bella. Parecía que no tendrían ni un momento a solas. Rose y Emmett felicitaron a sus hermanos y a sus respectivos casi cuñados, ellos aún no tenían planes de matrimonio, pero sí de compartir la casa con Edward y Bella, aunque ambos conocían lo suficiente a Edward como para comprender el por qué del matrimonio. Las cosas debían hacerse bien, él no soportaba la idea de vivir con Bella, quería algo más estable y sabían que era lo mejor para la pareja, así que los felicitaron con sus más sinceras emociones al respecto.

Los siguientes días, Esme, Renée, Alice y Rosalie se robaron a Bella, literalmente se la robaron. Dejaron plantado a Edward que tenía una cita con su prometida y le llamaron para cancelar la cita, fue entonces cuando tomaron a Bella y fueron a Seattle para comprar el vestido de novia.

—Debemos encontrar algo a tu medida, ya que no podremos mandarlo a hacer porque a la linda se le ha ocurrido casarse en un mes —rió Rose.

—La mayoría de la gente cree que estas embarazada, todo por esta extraña necesidad de casarse tan pronto —añadió Renée.

—¡Oh, sin duda que lo creen! —afirmó Esme —. Si no es porque sé que no es así, hasta yo lo dudaría.

—¡Gracias al cielo no estás embarazada! —rió Alice —. Porque tendrías que casarte con un vestido ancho, antes de mostrar el vientre.

—Las cosas ya no son a la antigua, usaría un vestido que marcara aún más el embarazo —sonrió la aludida y al ver como la miraban añadió—. No, no estoy embarazada por enésima vez.

Mientras las mujeres elegían el vestido de novia, Edward se quedaba en casa viendo la televisión, conversando con su padre o con Emmett. Bella le recriminó muchas veces el hecho de no estar pendiente de la boda tanto como ella, pero Edward no tenía que hacer cuando todo lo hacían ellas.

—¿Qué color de servilletas? —le preguntó Bella un día.

—El que más t-te guste, amor —sonrió.

—Edward —le reprendió —. Dime un color.

—La blanca c-con borde dorado —dijo sin pensar.

—A mí me gusta la color mantequilla con borde dorado —señaló Bella.

—Bueno, que sea esa, a-aunque no entiendo p-para qué me preguntaste —sonrió mientras le besaba la frente.

—Ándate acostumbrando, hijo —sonrió Carlisle —. Así será todo tu matrimonio.

Esme le miró reprobatoriamente, pero su esposo sólo le dedicó un guiño divertido antes de continuar ayudando a la joven pareja en sus elecciones. Durante las semanas restantes había mandado a hacer la torta de los novios, habían arrendado el local en donde tendrían la fiesta, los partes de matrimonio ya habían sido enviados y lo único que quedaba por arreglar eran los detalles más mínimos.

Las palabras que más había oído en las últimas tres semanas eran "voy a salir"… no había tenido tiempo para pasar con su prometida, de hecho cuando quería regalonear con ella en el sillón o deseaba abrazarla por unos minutos, ella tenía que salir con algo del matrimonio. En esos momentos el tema parecía volverlo loco, pero comprendía la desesperación del momento, por lo que la besaba tiernamente en los labios y se conformaba con eso.

—Te amo, pequeña —susurró en su oído una tarde en que se habían quedado solos.

—También yo —dijo sentándose sobre él y besándole con avidez.

Parecía el momento intimo perfecto, en el cual al fin podrían estar juntos después de tanto tiempo, los preparativos de boda habían consumido cualquier opción de permanecer juntos por más de dos horas, por instantes Edward deseo habérsela robado de la faz de la tierra para tenerla solo para él, pero sabía que eso sería dentro de poco, cuando estuviesen oficialmente casados.

—Bebé —susurró Bella cortando el beso —. Tengo que irme, tu mamá me iba a esperar en el centro comercial, iríamos a…

Edward le estampó un beso en la boca y calló la explicación que ella tenía que darle, rápidamente desabrochó los pantalones de ella y los de él, y cambió la posición en la que estaban, quedándose él sobre ella, ejerciendo la presión de sus cuerpos. En ese mismo instante y sin pensarlo dos veces, poseyó a su prometida, extrañaba tanto su cuerpo, su piel y esa intima unión que no tardaron en sentirse extasiados de placer. Recorrió el cuerpo ya conocido y besó esa boca que últimamente no le decía más que cosas de la boda, se empapó de ella hasta que se sintió satisfecho, pero aún sabía que siempre desearía más de ese cuerpo dispuesto a recibirle, así como ella exigiría más de aquel hombre que parecía llenarle en cada momento. Hacía días que ella deseaba el encuentro tanto como él, pero se lo había callado por la falta de tiempo y los preparativos, así que besó apasionadamente los labios de Edward que estaban deseosos de responder y así consumaron ese deseo desmedido que les había hecho explotar sobre el sofá que tuvo que ser testigo del desenfrenado deseo que ambos se tenían.

—Sólo ahora puedes m-marcharte, amor —sonrió Edward.

Los días seguían pasando con rapidez, era una velocidad vertiginosa que jamás había experimentado. Noches enteras sin dormir, ese vacío en el estómago que se apoderaba de él todas las mañanas al corroborar en el calendario que cada vez quedaba menos.

—¿Has escogido ya tu Esmoquin? —dijo Carlisle mientras veían la televisión.

—No, aún no —dijo Edward.

—¡Quedan cuatro días para la boda y aún no escoges el esmoquin! —gritó Bella desde la cocina.

Carlisle le miró divertido y le susurró que usualmente luego del matrimonio las mujeres se solían poner peor.

—Lo haré mañana —prometió Edward.

Los días avanzaron tan rápido que Edward no podía creer que faltasen cuatro días para la boda. Alice, Rose y las madres de los novios no estaban nunca en casa, ellas habían armado todo en un santiamén por lo tanto no estaban de ánimos de oír nada con respecto a que algo anduviese mal, suficiente le había recriminado por no tener su traje para la boda, así que decidió llevar a su padre y a Emmett para la dichosa compra. Una vez allí eligió uno tradicional que se entallaba perfecto a su cuerpo y marcaba su espalda.

—Te queda muy bien —dijo la vendedora.

—Gracias —se limitó a responder.

—¿Vamos por una cena? —sonrió Carlisle.

—No puedo, p-papá —respondió.

—¡Vamos, es sólo una cena! —insistió —. Tu última cena de soltero, quizá.

—Tengo hora con Jasper, a p-pesar que estamos de vacaciones, ha decidido t-tratarme aquí por los eventuales acontecimientos…

Carlisle mantuvo la invitación para Emmett quién la aceptó gustoso y se fueron a comer, mientras Edward se marchaba a la casa de Jasper en donde tendría una larga conversación respecto a su tratamiento. Edward sabía que estaba mejorando poco a poco, sabía que conversar las cosas con Jasper era muy positivo, pero lo que le intrigaba era el motivo de su mejoría, como estudiante de medicina, deseaba saber que era lo que estaba desencadenando esta rápida mejoría.

—Creo que los avances —dijo Jasper —, se deben principalmente a que tu confianza sobre ti mismo se ha incrementado —sonrió —. Esto se debe a que has sido capaz de construir nuevos lazos afectivos, a pesar de tu anterior condición.

—¿Algo así como medicina del alma? —rió.

—No te burles, los sentimientos pueden ser factores muy importantes al momento de un diagnóstico psicológico, de hecho creo que al ver que tu hermana ha superado por completo su pasado y además que la vez estable con la relación que lleva es algo que te ha dado la seguridad que carecías hace un tiempo, además tu propia relación te ha formado un carácter muy potente…

—Entiendo, m-me estás diciendo que me faltaba amor para poder dejar es-esta tartamudez atrás.

—Sí, exactamente, pero no es el amor de otros lo que te faltaba, es amor a ti mismo, creo que eso también te lo dijo Matt en el concierto, hablar del corazón algo medio cursi, como siempre, pero cierto —rió Jasper.

—Pero aún tartamudeo, de vez e-en cuando…

—El cambio no puede ser radical, ya te irás dando cuenta que tu tartamudez va disminuyendo hasta el punto de desaparecer, además tendrás tanta práctica profesional que el mismo trato con pacientes conseguirá que esto avance positivamente —añadió —, lo importante ahora es que debes ser consciente de tu amor propio.

—¿Algo así como ser egocéntrico?

—No —rió —. No se trata de eso, se trata de dejar de culparte, creo que en estos momentos no cargas culpas como antes, has sido capaz de dejar de lado los momentos fuertes de tu pasado y pronto los reemplazaras por momentos bonitos de la vida y entonces sabrás que has superado todo.

—Suena espectacular —sonrió.

—Sí, pero ya no puedo hacer más por ti —declaró Jasper —. Es momento que te des cuenta que esto ya no es de mi competencia, te has dado cuenta del problema, lo has resuelto de a poco, en estos momentos sólo queda que continúes sin mirar atrás, sino hacía el futuro.

—¿Ya no seguiremos como médico-paciente?

—No, Edward —rió —. Ya no.

Edward sentía que cerraba una etapa al sentir que su ficha clínica se cerraría en esos momentos delante de sus ojos, en ese instante, Jasper estaría declarándole como una persona relativamente sana que no necesitaba de su actividad profesional para salir adelante, le estaba declarando sano… o sea… ya no más tartamudez de por vida, ya no necesitaba buscar más respuestas, en ese momento se abría ante él una luz de posibilidades nuevas, de poder sentir esa seguridad sobre sus hombres, de no dudar más, de no ser más objeto de burlas. Se levantó de su asiento y abrazó a su amigo, quién estaba tan sonriente como él.

—Ahora, querido amigo, es hora de hacer lo que Dios manda —sonrió.

—¿A qué te refieres? —Edward frunció el ceño.

—A tres días de tu matrimonio no esperarás que esto se quedase así como así ¿No?

Aún Edward no comprendía lo turbio del asunto, no lo comprendió hasta que vio entrar a su padre y a Emmett en la casa de Jasper, ambos traían guirnaldas colgadas del cuello y ropa interior femenina como corbata.

—¿Qué demonios hacen? —gritó Edward cuando vio que le colocaban todo tipo de cosas sobre él.

—Nos vamos a festejar, hijo —sonrió —. No puede ser que no tengas una despedida de soltero.

—Papá —dijo Edward evitando que este le colocase un colaless alrededor del cuello —. Con Bella quedamos d-de acuerdo q-que no tendríamos este t-tipo de cosas.

—Pues, tu madre y sus amigas han dicho lo contrario y nosotros también —sentenció Carlisle que lo empujó hacía las afueras de la casa de Jasper en donde los esperaba el automóvil de Carlisle listo para la aventura.

Mientras Edward no lo podía creer, decidió llamar a Bella para avisarle de todo lo que estaba ocurriendo, pero en ese mismo instante en que sacó su teléfono, Emmett se lo quitó de las manos dejándolo absolutamente incomunicado.

Bella estaba sentada en un bar con Esme, Renée, Alice y Rose, se suponía que saldrían a beber unas copas y a hablar mal de los hombres, así que se fueron a beber a un bar cercano a la casa de los Cullen. Al quinto golpeadito de tequila la música cambió de tono y fue entonces cuando vio que detrás de la barra cinco hombres disfrazados salían para montarse sobre la barra y acercarse a ellas. Bella asustada miró a su alrededor y encontró sólo a mujeres. No supo en qué momento se había desvirtuado todo, pero ya era lo suficientemente tarde como para arrepentirse, además el licor en sus venas había hecho el efecto suficiente como para desinhibirla.

—¡Aprovecha, Bella! —gritó Rose —. No te hagas la santa.

El bailarín que estaba cerca de Bella parecía acercarse demasiado a un punto que podía sentir su respiración sobre su cuello. La situación comprometedora la llevó a mirar a su madre que parecía muy entretenida con el vedetto que le bailaba sobre la silla, hacía el otro lado miró avergonzada a la madre de Edward, pero la encontró bailando junto al chico que le movía tentadoramente las caderas. Todo parecía una pesadilla, aunque una extraña pesadilla.

—Disfrútalo, no seas tonta —gritó Alice—. No creas que Edward se ha salvado, ellos también tenían organizado lo suyo.

Bueno, si es así —pensó Bella —. No queda otra que aprovechar el momento.

Cuando Carlisle bajó del automóvil a Edward, este no quería entrar al lugar que lo llevaban, conocía bien la reputación de ese bar y cualquier indicio que estuvo allí sería un gran problema para su aún no celebrado matrimonio. En el mismo momento en que pisó el suelo de ese antro de mala muerte, como le había llamado Bella en ocasiones anteriores, sintió como los colores se subieron a su rostro, no se atrevería a dar un solo paso más.

—Vamos hombre —rió Carlisle —. Mi único hijo no puede estar tan avergonzado de lo que aún no ha hecho.

—En todo caso, si no te rindes a nuestro regalo, no nos quedará otra que forzarte, porque a la casa no nos volvemos —rió Emmett.

Edward buscó auxilio en Jasper, pero este pareció apoyar la idea de todos, aunque no le extrañaba…

Edward sentía que esto era una montaña rusa de emociones poco agradables, tenía frente a si a strippers que estaban bailando a un grupo de hombres que con sus osadas manos recorrían el cuerpo completo de las bailarinas lanzándoles billetes al suelo.

—¡Oh, no! —rió Emmett —. Si te sigues sonrojando así las chicas creerán que eres virgen y será peor, Edward, créeme. Ponte los pantalones y has lo que haría un típico novio en su despedida de soltero: disfrutar.

Esa, sería una larga noche, una suficientemente larga como para ser recordada, sabía que debía mantener la compostura y el dominio de la situación, pero ninguno de sus compañeros estaba dispuesto a verle así, por lo que lo llevaron a la barra y le pidieron suficientes bebidas alcohólicas como para tumbar a un caballo.

—Esta noche, futuro hermanito, aprenderás lo que es una verdadera despedida de soltero —le susurró Emmett.

Eso fue lo último que recordó antes de despertarse con el sol pegando de frente en su rostro…


Hola lindas.

¿Cómo están? Espero que todas bien.

Les cuento que el próximo capítulo es lo que me inspiró a hacer la secuela de Paper love, es una parte muy graciosa que de verdad espero que les guste.

Las animo a dejar un mensajito del capítulo.

Les cuento que PAPER LOVE ESTA NOMINADO A MEJOR FIC T...

Pueden votar aquí:

fanfiction-addiction-awards. blogspot . com /20011/09/los-nominados-son_4256. html (quiten los espacios)

¡ATENCION!

TENGO UN OS QUE DE VERDAD QUIERO QUE SE PASEN POR ALLI... LES DEJO SUMMARY A VER SI SE ANIMAN.

Se llama: Barrera del Sonido y aquí les dejo el Summary.

Bella era una corredora ilegal de autos. Tenía su negocio diurno y de noche daba rienda suelta a la velocidad. Quería vengar la muerte de su novio a manos de uno de los mejores competidores. PeroÁguila no era cualquier curva, era la curva mortal de su camino. ¿Lograría sobrepasar el límite de la barrera del sonido?/ HLC2. AU.

Espero sus Reviews y mensajitos.

ManneVanNecker.