Love: beyond the paper.
Summary: Edward se enfrenta a su tratamiento con madurez, mientras que Bella comienza a notar los cambios en su amado ¿Podrá soportar el amor los grandes cambios que les depara el futuro? Secuela Paper Love.
Descalimar: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephen Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capítulo XII
La boda.
Previamente en Love: Beyond the paper: Edward despertó a mitad de un pastizal, no tenía idea de donde estaba, pero sabía que ese era el día de su matrimonio. Jasper, Carlisle y Emmett, tuvieron que dar cuenta de todo lo que habían hecho la noche anterior para poder pensar en donde debían buscar a Edward. Finalmente, Jasper lo encuentra y en ese mismo instante se da cuenta del radical cambio que este tenía.
Bella estaba siendo maquillada y arreglada por su madre y la que podría llegar a ser su suegra si es que todo esto llegaba a buen término. No sabía que pensar al respecto, en realidad estaba pensando demasiado y no era capaz de hilar bien sus propios pensamientos, todos ellos terminaban en una boda cancelada. Encontrar a Edward, quizá en qué estado. Es más, encontrar a Edward no le garantizaba que el matrimonio se llevase a cabo. ¿Y si le había sido infiel? ¿Si se había quedado con una stripper y la historia de la desaparición es mentira? No era capaz de perdonarle algo así, claro que no lo haría.
—Si sigues frunciendo el ceño, tu maquillaje quedará horrible —sonrió Esme.
—Sé que estás nerviosa, pero será mejor que intentes calmarte, no querrás parecer una novia asesina en el altar —rió Renée.
Los intentos por hacer reír a Bella eran fallidos, estaba tan nerviosa e histérica, que no podía contener su nerviosismo y comenzó a pestañear de más y a temblar.
—¡Que te quedes quieta niña! —le dice Renée —. Si sigues así se correrá la máscara de pestaña.
El sonido del teléfono fue el culmine de que se le pusieran los pelos de punta a Bella. Corrió a contestar. Era Jasper avisando que había encontrado a Edward, la alegría de Bella se materializó con un grito de alivio y tranquilidad, Renée y Esme no tuvieron más que adivinar, el rostro de Bella estaba iluminado y la alegría que la embargaba la hizo olvidar los malos momentos que había imaginado.
—¿Podrías acelerar? Si seguimos así no llegaremos —insistió Edward.
—Está bien, hombre, pero si nos detiene un policía no llegaremos tampoco a tiempo, ten paciencia —dijo sin quitar la vista del camino.
—Es que ustedes se han pasado de idiotas —le recriminó Edward.
Jasper se quedó en silencio, no fue capaz de rebatir lo que Edward le habría recriminado, era imposible recordar todo lo que habían hecho esa noche, lo peor de todo era que se sentía mal por haber participado de aquel acto denigrante, pero era tarde para arrepentirse, así que llevaba a Edward en silencio.
—No, no me lleves a tú casa, antes de prepararme para la boda debo hablar con Bella —exigió Edward.
Cuando estaban arreglando el tocado de Bella, y enredando en su cabello pequeñas florecillas blancas, Edward entró a la habitación, tal cual como había estado todo el día: en bóxers.
—Renée, mamá, nos pueden dejar a solas —dijo sin quitarle los ojos a Bella, que estaba envuelta en una toalla.
Renée y Esme, se marcharon de la habitación para brindarle privacidad a la pareja, no sin antes recibir un beso de cada una de las mujeres que dejaron la habitación. Bella estaba confundida, Edward estaba allí, sucio, con la piel seca y un poco roja, despeinado y bastante molesto con su entorno, pero al mirarla a ella se notaba que esperaba estar solos para hablar, así que ella no lo detuvo cuando comenzó.
—Bella —se sentó frente a ella, de reojo se vio al espejo y se dio cuenta de su horrible apariencia —, sé que mi apariencia deja mucho que desear, pero tengo que explicarte que fue lo que pasó para que estés…
En ese instante Bella se dio cuenta de que cada cosa que había imaginado de Edward no podía ser, él había sido el hombre dulce que conoció en un Instituto aislado en un pequeño pueblo llamado Forks, que estaba allí, temeroso de perder a la mujer que amaba y no sabía que decir o qué hacer y a pesar de que había pensado que tartamudearía para poder explicárselo, estaba frente a ella seguro de sí mismo, mirándola con todo el amor contenido, entonces se acercó a él y le besó con intensidad. Sus labios se encontraron con los labios resecos de Edward, así que los acarició lentamente y con cuidado, pero no sin dejar de demostrarle todo lo que sentía, hasta que agotaron su último aliento y se separaron lentamente.
—No me tienes que explicar nada, te creo, ahora necesito que te arregles, dentro de poco será nuestra boda y si estás aquí no podré vestirme —sonrió.
—Pero, Bella de verdad quiero decirte lo que ocurrió, no quiero que esto después se vuelva en nuestra contra y…—Bella posó su dedo índice sobre la boca de Edward.
—De verdad que no me hace falta —sonrió Bella —, con verte aquí y verte bien, soy feliz.
—Pero, yo necesito decirte que estuve allí, en la fiesta que me prepararon, estuve sentado en la barra y me sentía fuera de lugar, no quería estar allí y una de las chicas que estaban para la entretención, me dijo que no había nada de ridículo que reservarse a la mujer que uno ama. Les ordené al resto que me trajesen y en una parada me jugaron una broma, me dejaron así a mitad de campo, pisé mi celular y lo eché a perder, caminé por horas y aquí estoy, frente a ti y sí, valió la pena cada minuto que estuve al sol, porque no dejé de pensar en ti, de sentirme tan vulnerable y de que lo único que quería era estar contigo —sonrió —, pero ahora que estoy aquí, frente a ti, no puedo evitar sentirme sin palabras, sin saber qué decir o qué hacer para demostrarte cuanto te amo.
Bella sentía la emoción recorrer todo su cuerpo, estaba segura que si no miraba hacía el techo se pondría a llorar y sabía que Renée y Esme la matarían por eso, así que intentó contener las lágrimas.
—Pues, es simple —sonrió nerviosa—, ve a prepararte y dame un "sí, acepto" en el altar.
—Deberíamos ya estar allí, así me saltaría la parte nerviosa-histérica y estaríamos siendo marido y mujer—la besó.
—Claro, pero no fue idea mía someternos a esta tortura —rió Bella mientras seguía besándole.
—¿Tortura? —fingió sentirse ofendido —. Así que casarte conmigo es una tortura.
—Tú dijiste que estabas nervioso-histérico —Bella le hizo un tierno puchero.
—Estoy loco por ti, niña malcriada —acarició su mejilla.
—Si te casas conmigo serás un pedófilo ¿sabías? —habló como una niña provocando a Edward, quién no se resistió y la besó.
Ambos sonrieron, se besaron varias veces, sin ánimos de separarse, hasta que golpearon la puerta e interrumpieron el momento. Era Esme y Renée que tenían que continuar con su trabajo de embellecer a la novia, así que Edward se marchó a casa de Jasper a bañarse y vestirse.
Todo el mundo estaba alterado, no sólo por la desaparición de Edward, sino por los nervios mismos que implica una boda, Renée y Esme estaban de un lado a otro, viendo que todo estuviese en orden, que Bella estuviese maquillada y arreglada, Alice por su parte había ido a la orilla de la playa, en donde sería la boda, el día era magnífico, pero quería estar atenta a que nada le fallase, estaba todo espectacular, pronto se pondría el sol y tendría que comenzar la boda, habían dispuesto que el momento en que se pusiese el sol comenzarían a decir sus votos. Las sillas estaban decoradas y en orden, extrañamente y como nunca el viento era mesurado, por lo que no había problema con los arreglos florales y lo demás. Rosalie estaba a cargo de la recepción en el recinto que había reservado Carlisle, allí se llevaría a cabo la cena y la fiesta posterior, por lo que Rose estaba encargada de revisar que la cena estuviese en orden, que los puestos estuviesen designados y que el Dj ya estuviese preocupado de sus mezclas. Hasta el momento, todo iba perfecto.
—¿Qué tal la corbata? —dijo Jasper a Edward.
—Bien ¿Mi pañuelo? —preguntó.
—Bien —sonrió Jasper —, es hora.
Edward asintió en silencio.
—Aún puedes arrepentirte —sonrió Jasper.
—Muy gracioso —gruñó Edward.
El traje de Edward era un Frac negro, con un pañuelo verde que resaltaba sus ojos, una vez en el automóvil, se dirigió a la playa, donde lo estaban esperando los invitados. Alice había estado organizando los asientos. Esme con Carlisle y Renée con Charlie, que había llegado hacía pocas horas, todo estaba en orden, Rosalie traería a Bella en el automóvil y Charlie la acompañaría hasta el altar. Familiares, amigos y compañeros estarían sentados desde la segunda fila hacía atrás.
Una vez que llegó Edward los ánimos de boda se hicieron sentir, esperaban todos a la novia con gran ansiedad, pero ninguna ansia se podría comparar con la que Edward sentía en ese momento. Sus manos temblaban y su garganta estaba contraída al punto que respirar era difícil. Carlisle estaba a su lado, le daba palmaditas en la espalda y le sonreía, pero nada parecía tranquilizarle, no quitaba sus ojos del amplio pasillo que formaba la alfombra y los pequeños arreglos florales. Le parecía tan extenso en esos momentos que sentía que cuando llegase Bella tendría que esperar demasiado.
—Tranquilo, todos están así el día de su boda —susurró Carlisle.
—¿Y si no viene? —dijo Edward.
—Pues, vendrá, ahora deja de poner esa cara que asustarás a la gente, incluso a Bella —rió Carlisle.
Una vez que Bella estuvo lista, salió de la casa de Edward para subir al vehículo que la transportaría a su boda.
—Cuidado con la Cola —dijo Rose mientras Bella se subía al automóvil.
—¿Estoy bien? —preguntó Bella mientras intentaba mirarse al espejo.
—Perfecta, sólo intenta sonreír, recuérdalo —le sonrió su amiga.
Bella asintió en silencio. El trayecto le parecía eterno, había recorrido esas calles muchísimas veces, pero por primera vez sintió que jamás llegaría hasta la playa, pero cuando ya perdía las esperanzas, vio el sol reflejado en el mar, se veía espectacular, sin duda sería un momento único y a pesar de ver que ya faltaba tan poco para que todo fuese perfecto, aún permanecía ese nudo en su estomago y sus manos sostenían el ramo de novia a duras penas.
Charlie estaba esperándola a la bajada del automóvil, desde que bajó su primer pie, tocó la alfombra y vio a Edward al final, su corazón latió con tanta fuerza que creyó que el corsé se desataría en cualquier instante.
—Estás hermosa —sonrió Charlie.
—G-Gracias, papá —susurró Bella.
—Aún tienes tiempo de arrepentirte, pequeña.
—No esta vez, hace tiempo que tuve la oportunidad de arrepentirme, pero me vi atrapada por él —sonrió mirando a Edward.
Charlie besó la frente de su hija, le tendió el brazo y caminaron lentamente al sonido de la música, era el Canon de Pachelbel.
Edward observó aquel pasillo que los separaba, a su parecer, por tantos metros. La música calmada, por esta primera y única vez, el canon no le calmó. Sentía que el latir de su corazón era mucho más fuerte de lo que alguna vez hubiese sentido, incluso más que la primera vez que besó a Bella. El recuerdo de la primera vez que sintió los suaves labios de ella pareció la anestesia perfecta, aunque el hermoso vestido que llevaba puesto le deslumbraba.
—Edward —la voz de Charlie le sacó de su imagen mental —. Cuídala —sonrió mientras le tendía la mano.
Edward aceptó la mano, pero Charlie lo acercó para abrazarlo, este aceptó la muestra de afecto.
—Si no la cuidas —añadió al oído de Edward —, tendrás a toda la guardia presidencial en tu contra y no exagero cuando digo que tengo inmunidad diplomática en muchos países, hijo.
—Entendido, señor —dijo Edward.
Realmente le parecía una amenaza real, más que una broma de futuro suegro, así que se lo tomó con calma intentando pensar que aquello era una broma. Edward le tendió la mano a Bella y ella posó la suya sobre la de él y caminaron lo poco que quedaba hasta el altar. La unión suave y sutil de las manos de ambos les hizo temblar aún más, pues una carga eléctrica les recorrió haciéndoles sentir como si fuera la primera vez que se tocaban. Un primer nervioso contacto.
Fue así como en un ambiente lleno de ansiedad y nerviosismo se comenzó a celebrar este matrimonio. El presidente de esta ceremonia comenzó a recitar las típicas frases que se realizan en una celebración como esta, pero ni Edward ni Bella parecían estar conscientes de lo que él decía, estaban en un mundo completamente diferente, uno que los unía tanto como en sentimientos y sensaciones, como en amor, por lo que cuando tuvieron que decir sus votos, todos los asistentes sintieron la emoción del momento.
—Yo, Edward Anthony Cullen, me prometo a ti, Isabella, como tu esposo, para amarte y respetarte en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza, en lo bueno y en lo malo, sin importar las circunstancias prometo amarte como la primera vez que te dije que te amaba e incluso mucho más que ese momento. He sido muy afortunado de pertenecer a tu vida, de ser parte de lo hermosa que eres y estaré para ti por siempre, porque sea donde sea tendrás mi alma, mi vida y mi corazón, porque te amo, Isabella Swan.
Edward puso el anillo de matrimonio en el dedo de Isabella y besó su mano con una delicadeza única.
—Yo, Isabella Marie Swan, me prometo a ti, Edward, como tu esposa, para amarte y respetarte en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza, en lo bueno y en lo malo. Prometo estar a tu lado en cada paso que des, siendo parte de tu vida en cada instante, siendo tu compañera, tu amiga y esposa. Porque te amo, estoy aquí ante ti, entregándome por completo, siendo parte de este gran momento en el que al fin, seamos uno solo.
—Ahora, el novio puede besar a la novia —dijo el presidente.
Isabella se alzó en la punta de sus pies, mientras Edward rodeaba su cintura, se acercaron el uno al otro hasta que la distancia entre sus cuerpos no existió, fue entonces cuando Edward tomó la cabeza de Bella con sumo cuidado, enredó sus dedos en el pelo de ella y la acercó. Sus labios se unieron por primera vez siendo marido y mujer, nunca más olvidarían aquel momento en que fueron uno solo.
Hola chicas.
Lo siento muchísimo por el gran retraso de este capítulo, la inspiración estaba desaparecida,
era impresionante como tenía muchas veces pensado escribir, pero estaba en blanco por horas.
Lamento hacerlas esperar, sé que muchas me dejaron mensajes, pero animicamente hablando estuve por un momento bien complicado, así que gracias por su paciencia.
Además he estado muy pensativa e inspirada con un original.
Espero que este capítulo les haya gustado y lamento no haber devuelto sus reviews como siempre, prometo hacerlo esta vez.
Gracias por todo.
Manne Van Necker
