Love: beyond the paper.
Summary: Edward se enfrenta a su tratamiento con madurez, mientras que Bella comienza a notar los cambios en su amado ¿Podrá soportar el amor los grandes cambios que les depara el futuro? Secuela Paper Love.
Descalimar: Los personajes no me pertenecen, ellos son creación de Stephen Meyer. La trama es mía por lo que queda prohibida su reproducción parcial o total sin mi consentimiento.
Capítulo XV
Frágil y fuerte
Previamente en Love: Beyond the paper:Bella le cuenta su pasado a Edward cuando reconoce que es tiempo. Jacob le había aconsejado que lo hiciese, porque ya no tenía importancia, él no había venido a arruinarle el matrimonio, todo lo contrario deseaba su felicidad. Cuando Bella le cuenta todo a Edward, este marcha dejándola sola a mitad de la noche.
Edward condujo hasta que ya no supo donde ir. No sabía si se sentía mal consigo por haberse marchado o si había hecho lo correcto. Se sentía tan confuso que prefirió salir de esa habitación cuanto antes, no sabía si estaba enojado porque ella había hecho todo eso o porque no se lo había contado, no había sido sincera, pero de cierta manera era su pasado, era su historia y él aún no había estado en ella, pero aún así se sentía dolido, decepcionado y traicionado. No lo podía evitar. Cuando entró a la carretera, se orilló y apagó el motor.
El celular estaba sonando, era Bella que le estaba llamando, pero él no quiso contestar. Dejó el celular a un lado y pudo pensar tranquilo sólo cuando dejó de sonar.
—¿Puedo pasar? —dijo Rose aún de pie en el umbral.
Bella había estado llorando toda la madrugada, Rose no pudo evitar sentir la puerta que se cerraba de Edward y luego escuchó a Bella llorando, por lo que supo de qué iba todo. No iba a dejar a su amiga sola en estos momentos, probablemente le necesitase más que Edward.
—Sé que todo se ve mal ahora, Bells, pero ya verás que fue mejor —le acarició la espalda mientras Bella lloraba a mares sobre su cama.
—E-Es que s-se fue —sollozaba.
—Tranquila, de seguro necesitaba pensar las cosas —susurró tiernamente Rose.
—P-Pero m-me dejó s-sola —seguía llorando con más ganas.
Rose supo que lo mejor sería no insistirle, probablemente lo que necesitaba ahora era descargarse y llorar hasta quedar seca, por lo que no le habló más, solo estuvo a su lado acariciándola hasta que se quedó dormida ahogada en llanto.
Cuando Edward despertó fue por el bocinazo de un camión que pasaba por la carretera. Tanto había pensado que no supo cómo ni cuándo se quedó dormido. Se acomodó el cuello que le había dolido por la pésima postura en la que había estado y encendió el motor. Aún no deseaba ver a Bella, por lo que se fue a una cafetería.
—¿Por qué Edward no la llama? —murmuró Alice cuando vio que Bella se levantó con los ojos hinchados.
—Probablemente necesite tiempo —susurró Jasper.
—Si me haces eso alguna vez, te mataré —le susurró en respuesta.
Rose intentó ser atenta con Bella y le sirvió el desayuno, pero esta no quiso comer nada, revisó su celular por lo menos tres veces en cinco minutos. Estaba desesperada por tener noticias de Edward, pero este parecía no estar interesado en entregárselas.
—Quizá sea mejor salir a dar una vuelta —murmuró Rose, pero Bella pareció no escucharle.
—Podríamos salir de compras, hace tiempo que no lo hacemos —le animó Alice.
—Creo que Emmett y yo podríamos acompañarlas —dijo Jasper sin ánimo, pero ayudando a la causa.
Emmett le lanzó una mirada asesina a Jasper por haberle comprometido, él sabía lo que era una Bella como esta, pronto ingeriría grandes cantidades de chocolate y gastaría cuánto dinero encontrase, lo mejor era encontrar a Edward, pero no podría hacerlo y por más que llamaba a su teléfono este no contestaba.
—Un moca cargado, por favor —dijo Edward a la mesera.
Seguía sin ordenar sus pensamientos, por lo menos ya no se sentía pasado a llevar del todo, por lo menos se sentía menos herido que unas horas atrás, aunque claramente el dolor de cuello que le había dejado dormir de esa manera era testigo fiel que no había sido una buena noche. Su bíper sonó, no hacía mucho que lo tenía por lo que le sorprendió que sonase, se lo había dado su profesor de facultad cuando tenían prácticas, así constataban como estaba el paciente.
"Me he enterado de lo de Bella, si quieres conversar avísame"
Era Carlisle, ¿Cómo se había enterado de su discusión con Bella y cómo había obtenido su bíper? Era y sería un misterio. Tecleó rápidamente para dejarle en el mensaje que no necesitaba de ayuda, que estaba bien y que conversaría con Bella pronto. Al parecer los secretos matrimoniales eran igual que los secretos de estado: estaban lejos de permanecer en el anonimato.
—Edward —murmuró Bella dejando un mensaje en la contestadora —. Soy yo, necesito hablar contigo y pronto, ya estoy cansada de hablar con la maldita contestadora, ¿podrías responder aunque sea una maldita llamada de una buena vez?
—No es la mejor manera de hablarle a tu marido luego de una discusión, de seguro así contestará el teléfono —rió Emmett.
Las miradas asesinas de todo el resto que iba a bordo del Jeep fueron claras: no les había gustado para nada la manera en que había tratado a su hermana, pero Emmett no tenía ni tendría delicadeza cuando se trataba de Bella, la conocía demasiado bien y nunca tuvo ese toque con ella como para intentarlo ahora, por más que Rose le mirase con ganas de sacarle los ojos.
Edward se fue a pensar a un parque en las cercanías de la cafetería, dejó su automóvil estacionado y caminó sobre el césped aún húmedo. Se sentó en una banca y pensó todo aquello que en la noche no había sido capaz. Recordó la conversación, recordó las lágrimas de Bella y sintió el mismo dolor punzante en su pecho, así como un par de lágrimas volvieron a caer en su rostro. ¿Cómo había llegado hasta allí todo esto? No sabía con precisión, pero sentía que tarde o temprano la burbuja de la perfección se rompería.
—¿Qué tal si le llamas de nuevo? —dijo Alice al ver que Bella no se despegaba del celular.
—No, ya me ha enviado a buzón de voz no sé cuantas veces —murmuró.
—Quizá no sea tan malo salir a buscarle —susurró Emmett cerca de Jasper.
—Si no contesta el teléfono, dudo que podamos encontrarle aquí —respondió.
Alice, Rose y Bella se fueron a una cafetería del centro comercial a beber algo, Bella necesitaba azúcar, le compraron un chocolate y Alice le pidió a Bella que le contase lo que había ocurrido y el por qué estaban así. Entonces Bella le repitió la historia entre sollozos intentando no llamar la atención del resto de clientes que permanecían allí.
—Creo que Edward actúo bien —reconoció Alice.
Rose y Bella la miraron sorprendida.
—¿Qué? —frunció el ceño —. Peor hubiese sido que te gritase quizá que cosa sin sentido, que se hubiese dejado llevar por la rabia y ahora esas palabras hirientes dieran vuelta por tu cabeza destruyéndote toda esperanza.
—Pero ahora el silencio hace que me imagine todo aquello que pensó que no dijo para no lastimarme y que quizá es mucho más grave que los insultos que imagino —sollozó —. Es que si le hubieses visto la cara, estaba tan decepcionado, lo pude ver en sus ojos, me rechazó cruelmente en ese momento.
—Piensa que si él hubiese sido quién te ocultase algo tan importante de su pasado, ¿Cómo habrías actuado tú? —intervino Rose, nuevamente.
—Probablemente le habría criticado el ocultármelo —reconoció Bella.
Jasper intentó llamar nuevamente a Edward, pero este aún permanecía fuera de contacto, bajo la necesidad de hablar con él, llamó a Carlisle una vez más para que le diese el número de su bíper, necesitaba contactarse con él cuanto antes, quería evitar el dolor de Bella y también el que sufriría él si es que Bella terminaba muy herida y dispuesta a no perdonarle, las cosas solían ser así cuando había una discusión de esta envergadura. Quién estaba molesto primero, terminaría pidiendo disculpas por no perdonar antes.
"Edward, Bella te necesita cuanto antes, esto ya ha llegado demasiado lejos"
Cuando Edward leyó el mensaje, sonrió. Sintió el aroma fresco una vez más en su nariz, aquel aroma exquisito que tanto le gustaba, un perfume especial que le hacía recordar a Esme cuando le abrazaba y se levantó de la banca en la que se había sentado horas antes a pensar, pero no le respondió el mensaje a Jasper, había tomado una decisión importante por sí sólo.
—Nada —murmuró Jasper a Emmett.
—Si esto sigue así creo que no habrá retorno. Bella está sufriendo mucho y conociéndola, pronto terminará reclamando contra Edward y si este vuelve no le perdonará por orgullo — reconoció Emmett.
—Es común eso, sólo esperemos que Edward se aparezca cuanto antes.
Edward aceleró hasta el fondo, la carretera recta parecía ser sinfín, no supo cómo había llegado anoche hasta esos lugares, pero ahora se sentía mucho más seguro que cuando manejó por primera vez hasta allí. Se detuvo sólo una vez en una tienda para comprar algunas cosas y entre eso algo para comer y continuo su viaje.
—¿Hay alguien? —dijo cerrando la puerta detrás de sí.
El silencio de la casa era extraño, los platos y las tazas permanecían sucios en la mesa luego del desayuno, pero no había nadie, Edward caminó hacía su habitación, la cama estaba deshecha, las cortinas seguían cerradas y el pijama de Bella estaba tirado en el suelo. No había rastro de ella por ninguna parte, ni tampoco de su hermana. Edward salió desesperado de la casa en búsqueda de Bella, no sabía dónde podría estar, pero tenía esa necesidad de encontrarla pronto.
—Será mejor que nos marchemos —dijo Rose.
Bella, Alice y Rose se reunieron con Jasper y Emmett y decidieron volver a casa luego de haber almorzado, comido, bebido y comprado en el centro comercial. Esta vez Emmett fue más precavido para manejar y disminuyó notoriamente la velocidad, sólo esperaba que Edward estuviese en casa cuando regresaran. Rose y Alice llevaban abrazada a Bella en el asiento trasero, intentaban darle ánimos, pero todo parecía fallido, aún así no dejaban de intentarlo.
Edward llevaba un buen rato dando vueltas en círculo en su vehículo, planeaba rendirse en su búsqueda cuando vio el jeep de Emmett en la esquina siguiente. Aceleró a fondo para alcanzarles, tocó la bocina desesperado, el resto de los conductores creyendo que se le había cortado los frenos o algo por el estilo se hicieron a un lado de la calle para dejarle pasar.
—¿Qué demonios? —murmuró Emmett mirando por el espejo retrovisor.
—Ten cuidado —le recomendó Rose —. Nunca se sabe cuando nadan borrachos por estas calles.
Edward seguía tocando la bocina, pero al parecer la distancia y el resto de los automóviles le impedían a Emmett verle. Hasta que le alcanzó y cuando el semáforo se puso en rojo, se bajó del automóvil y recién allí Emmett le vio.
—¡Es Edward! —chilló Alice apenas le vio.
El semáforo volvió a cambiar de color, pero a Edward no le interesó subirse nuevamente a su vehículo, se acercó al Jeep y abrió la puerta de un solo golpe, frente a él estaba Rose. La tomó del brazo y le pidió que bajase, entonces vio a Bella envuelta en los brazos de Alice. Tenía el rostro cansado, los ojos hinchados y ojeras negras.
—Ed —murmuró Bella.
A pesar de la imagen de Bella que Edward tenía, intentó recordar aquel día en que la había conocido en la preparatoria de Forks, cuando ella llegó pareciendo ser la mujer perfecta, con una seguridad incalculable y aquella personalidad despampanante que le había intimidado, pero luego aquella dulzura en su rostro cuando le hablaba, la intención de conocerle a pesar de sus diferencias, le habían hecho llegar a conocer a quién realmente era. La amaba, con todo el deseo de seguir amándola y teniéndola en su corazón. Estiró sus brazos y Bella saltó de inmediato a ellos.
La fila interminable de vehículos estancados por la detención de ambos autos estaba tocando la bocina incansablemente. Edward se apresuró en llevar a Bella hasta su vehículo, abrió con una mano la puerta del copiloto, la sentó allí, besó rápidamente su frente y se fue hacía su asiento. Arrancó el coche y aceleró hasta el fondo.
—Edward —sonrió Bella aún cansada.
—Aún no —murmuró Edward.
Condujo rápido, quería llegar cuanto antes allí, quería que ella no hablase nada hasta que no estuviesen en el parque donde él había estado. Luego de unos interminables minutos para Bella vio el parque al que Edward le había invitado. Una vez que Edward detuvo el motor del coche, Bella le miró a los ojos y sintió miedo de que las cosas no estuviesen bien, pero una leve sonrisa en el rostro de Edward le calmó. Edward le abrió la puerta a Bella para que bajase del vehículo y ambos caminaron juntos hasta unos columpios, allí se sentaron.
—Edward, sé que de decepcio…
—No —dijo secamente —. No quiero que digas nada. Bella, sé que cada uno tuvo un pasado del que seguramente no querremos oír hablar nunca más. Tú estuviste para mí en cada momento que te necesité, fuiste incondicional, jamás me pusiste peros, incluso cuando ni siquiera te pedí que estuvieses, pero yo, yo me avergüenzo de mí mismo, he dicho que te amo en innumerables ocasiones, pero cuando me necesitaste por primera vez, te di la espalda y te dejé sola. Necesitaba pensar, pero nunca pensé que mi silencio te hiciese más daño que mis palabras y fui egoísta en solamente pensar en mí y en lo que me habías ocultado. No niego que me costó superarlo, me sentí traicionado, pensé que no confiabas en mí, pero luego comprendí que no te di alternativa, te puse tan arriba que tenías miedo a decepcionarme contándomelo, pero tú, amor, jamás podrías decepcionarme, todo lo contrario, soy yo quién se ha decepcionado a sí mismo y debo pedirte perdón por…—Edward se detuvo para acariciar el rostro de Bella del que brotaban copiosas lágrimas —. No llores amor, quiero pedirte perdón por salir por la puerta trasera, por dejarte allí con todo el dolor que tenías en ese momento. Somos un matrimonio, debemos estar unidos por nuestro amor, pero te amo tanto, Bella, tanto que no supe qué hacer, no supe que decir y me arrepiento de haberte dejado sola, pero ahora siento que te conozco completamente. No hay nada de ti que no sepa y no hay nada que no quiera saber, porque si se trata de ti quiero saberlo todo y quiero ser parte de todo, porque te amo y cuando digo que te amo, amo todo tu pasado, porque gracias a ese pasado llegaste a ser quién eres, amo tu presente, porque gracias a tu existencia puedo permanecer a tu lado y amaré tu futuro si me perdonas, porque no tu futuro será siempre al lado del mío…
Bella estaba ahogada en sollozos de alegría, tenía sus manos en el rostro de Edward, acariciaba sus mejillas mientras él le hablaba y de vez en cuando hipaba sin poder decir nada y ante la necesidad de decir algo, se acercó a Edward y le besó fervientemente. Era la única respuesta que podía darle. Acarició el cabello de Edward y sintió el calor de su cuerpo contra el suyo, sintió como todo ese dolor que había sentido antes se desvanecía ante la fogosidad de los labios de su marido, entonces quiso perderse en ellos.
Se abrazó a Edward agradecida por todo lo que había ocurrido, se abrazó tan fuerte a él que no quería soltarle y entonces Bella pudo ver a cuatro personas que estaban a las espaldas de Edward, era un cuarteto de cuerdas y estaban sonando la melodía que Edward había creado para ella, estaban tocando su canción.
—Porque preferiría un mundo sin mí, antes que sin ti —murmuró Edward en su oído y la volvió a besar con necesidad.
—T-Te amo, Ed —dijo con voz entre cortada.
En ese momento, en ese preciso instante supo que jamás había conocido a alguien como Edward, así como Edward sintió que no tenía nada más que conocer de Bella, por primera vez comprendió lo que significaba amar las virtudes y los defectos de otra persona, amo de Bella su pasado, presente y futuro, sabiendo que ambos permanecerían en el futuro del otro unidos por lo que comenzó como una amistad y que terminaría siendo la razón de su vida. Bella se mantuvo abrazada a Edward sintiendo la seguridad que sólo él podría darle, la seguridad de un amor sincero.
El futuro permanece para aquellos que caminan juntos, que tropiezan y se levantan juntos, el futuro permanece cuando el amor no se hace polvo ni se lo lleva el viento, es tan sólido como el granito y tan frágil como la confianza, pero una vez que toca hasta la última fibra de tu alma, no puedes negarte a sentirlo y luchar por él. Porque cuando se trata de amar nadie está libre de sufrir, pero cuando se trata de sufrir la única solución es amar.
FIN
Primero que todo: No me odien.
Estoy agradecida por todo, desde que me siguieron en Paper Love hasta hoy, sé que para muchas es una sorpresa que esto termine aquí, quizá esperaban que mostrase a Edward y Bella como padres, pero de eso ya habrá tiempo, les dedicaré una parte en el epílogo.
Para mí también fue una sorpresa terminar aquí este hermoso fic que para mí significó mucho. Pero como ya saben los personajes se mandan solos y ellos necesitaban su espacio.
Así doy por terminada una etapa importante que se quedará en mi corazón y en mis recuerdos.
Para quieran saber un poco más, estoy reeditando Paper Love con el fin de crearlo como un Original, quizá algún día se transforme en un libro de trama más madura.
Por ahora estoy publicando mi primer Original y se llama Lasciatemi, si quieren saber de qué trata aquí les dejaré una sinopsis breve:
Luca es huérfano y se ha enterado que tiene una enfermedad que le llevará a la muerte. Ha decidido no entablar ninguna relación amorosa, hasta que conoce a Mía una chica que cambiará completamente su vida. ¿Podría el amor superar la barrera de la muerte? ¿Será el amor suficiente para soportar una sentencia de muerte? ¿O será un impedimento?
Si quieres saber más de Lasciatemi visita: 3w . lasciatemi . tk (quita espacios)
Con cariño y más que agradecida.
Manne Van Necker
