"Feliz cumpleaños, hijo mío" susurró Frigga al oído de su hijo. "Mi dulce Loki."
A Loki se le subió el color a las mejillas. Saber que su madre aún lo veía como un niño dulce, le hizo sentirse mejor. Era su cumpleaños y había rechazado una celebración en grande. A pesar de sus deseos, Odín había hecho los preparativos para no romper la tradición: cada cumpleaños de Loki, una enorme celebración, igual de grande que la de Thor, tenía lugar en el palacio. Y esta era importante, ya que indicaba el cumplimiento de la mayoría de edad del príncipe asgardiano.
"Sé que no te agradan tanto estas celebraciones, hijo, pero luces especialmente disgustado esta noche. ¿Es por la ausencia de Nit?"
Loki tragó sonoramente, la manzana en su cuello subiendo y bajando. No quería contarle a Frigga -ni a nadie- sobre lo ocurrido. Era suficientemente doloroso recordar por sí solo su última conversación con Nit como para darle todos los detalles a su madre.
"Estoy bien, madre" fue su escueta respuesta. "Es solo que, como has dicho, no me gustan estas fiestas. Y estoy cansado."
"Sabes que cuentas conmigo, Loki. Hoy y siempre."
"Lo sé, madre. Te quiero" se inclinó y besó a Frigga en la mejilla.
"¿Por qué no intentas ir a bailar?" bromeó la mujer. Rió al ver la expresión de su hijo. "Quizá no."
"No" confirmó Loki. Su madre se retiró y él no pudo evitar recordar la vez en que intentó practicar un baile clásico con Nit.
"Pelear es como bailar, Loki. Si sabes cómo luchar, si aprendiste cómo hacerlo, cómo manejar las armas como si fueran otra parte de tu cuerpo, ¿por qué no podrías aprender a bailar?" expresó Nit. Tenía quince años, igual que Loki, y se movía en medio del salón como si fuera una bailarina de la corte. "Ven aquí, no tengas miedo."
"No tengo miedo" replicó Loki. Estaba sentado en los escalones, alejado de Nit, con los brazos cruzados sobre su pecho. "Ven, no te voy a morder."
"No le temo al baile. Temo no ser bueno en ello. Ser el hazmereír, no ser tan bueno como Frandall y Thor."
"¡Vuelves otra vez con eso!" Nit dejó de ensayar sus pasos y caminó hasta llegar a Loki. "No necesitas ser como ellos, Loki. Eres perfecto siendo tú y si no pueden entenderlo, si no les agradas, entonces debes dejarlo así. No tienes que cambiar para tener a todos contentos. Jamás podrás agradarles a todos. Y si les agradaras a ellos, entonces no me agradarías a mí."
Loki la miró preocupado, taladrando sus ojos color chocolate con su mirada.
"Te quiero así como eres" ella le dió un beso en la mejilla y después enlazó sus dedos con los de él. Lo arrastró al centro del salón y le rogó: "Quiero bailar contigo en mi fiesta, toda la noche. Pronto cumpliré dieciséis y papá me ha prometido una fiesta. Será pequeña, pero fiesta al final. ¡Y quiero bailar contigo!"
"Pero…"
"Solo ésta vez. Al menos inténtalo."
Loki sonrió y colocó, tontamente, una mano en su hombro. Gentilmente, Nit colocó la otra mano en su cintura y después tocó firmemente el hombro y la espalda de Loki con sus manos. Estar tan cerca de él se sentía bien. Podía olerlo, ése aroma dulzón que lo caracterizaba.
Nit comenzó a moverse, a dirigir a Loki. Lo corrigió cuando daba algunos trapiés y también lo atrajo hacia ella cuando él quería darse por vencido. Ella sonreía, feliz, mientras que Loki solo podía ser conciente de la cercanía entre sus cuerpos, de la hermosa sonrisa de Nit, de sus labios y sus manos tocándolo y las suyas tocándola.
Se imaginó más cerca de ella, tomándola por la cintura, ella enterrando sus dedos en el cabello de él, mientras que sus labios danzaban juntos. Había visto a Thor hacer lo mismo, tras unas cortinas en el pasillo, con una chica mucho mayor que él. Y por alguna razón, él quería hacer algo parecido con Nit.
Y entonces ocurrió. Dio un paso en falso, tropezándose con Nit y provocando que ambos trastabillaran hasta caer con un sonido sordo en el suelo. Sus brazos detuvieron a su cuerpo, provocando que su peso no cayera completamente sobre el de su mejor amiga. Nit se quedó sorprendida, mirando los ojos azules de Loki, sintiendo un bulto -de Loki- en su abdomen. Y entonces ella lo atrajo hacia sí y le dio un besito pequeño en los labios. Y él quería besarla profundamente, como había visto que Thor había hecho con la otra chica, pero se quedó cogelado, preguntándose qué iba a ocurrir.
"Lo siento, no debí…" dijo Nit, intentando deshacer la incomodidad que se había forjado entre ellos. "Ignora que esto pasó"
Aunque su voz sonó fuerte, Loki pudo identificar un tonito de dolor en sus palabras. Y quiso hacer algo, quiso decir algo, pero no pudo, así que hizo lo que Nit le pidió: lo ignoró. Pero jamás lo olvidó.
"¡Por Loki!" dijo la multitud al unísono.
Loki sonrió y alzó, en agradecimiento, la copa de vino que sostenía en una mano. Bebió el líquido y buscó con esperanza el rostro de Nit entre la multitud, pero su ausencia le hizo sentir un dolor en todo su cuerpo.
Una parte de él odiaba a Nit por ser tan terca y permitir que su dolor y coraje le impidiera perdonarlo; y al mismo tiempo se odiaba a sí mismo por no haber intentado algo con ella antes de que la maldita apuesta de Thor hubiese ocurrido.
"¡Hermano!" exclamó Thor, abrazando a su hermano y dándole fuertes palmadas en la espalda. "¡Gracias a ti de nos asignará nuestra primera misión fuera de Asgard!"
"¿En serio?" fue lo único que se le ocurrió decir. No tenía ganas de hablar con Thor porque en su mente, una voz le decía que gracias a su él, Nit no estaba allí. Escuchó hablar y hablar a Thor, mientras caminaban entre la multitud y se dirigían al balcón para ver el siguiente tributo por su cumpleaños; no había puesto atención a las palabras de su hermano y por ello mismo, el muchacho se sorprendió mucho cuando Loki habló: "¿Cómo puedes estar aquí hablándome de cosas que no me importan cuando eres el responsable de que Nit y yo no seamos amigos? ¿Cómo puedes fingir que nada pasó?"
Thor tomó a su hermano por los hombros y le habló como jamás le había hablado a nadie: "Crees que no me importa, Loki, pero sí me importa. ¿Crees que no he notado lo cambiado que estás conmigo desde que aquello ocurrió? ¿Crees que Padre, ni que el reino entero se ha percatado de que su príncipe Loki no es el mismo que solía ser?" Loki solo pudo desviar su mirada hacia los jardines que se extendían bajo el balcón en que se encontraban. "A todos nos importas. En especial a mì. Pero no puedo deshacer lo que hice ni obligar a Kranit que te perdone. Le he explicado todo y aún así no quiere entender. He hecho todo lo que está en mis manos…"
"¡Pues no has hecho lo suficiente! La amo, Thor. Es un sentimiento, es algo que no espero que entiendas porque… porque a ti solo te gusta jugar con las chicas. Pero yo no quiero eso, no con Nit. Yo la quiero, la necesito. Ella me hace una mejor persona. Quiero pasar con ella el resto de mi vida."
"Hermano, he tratado hacer que ella regrese a tí. Hablé con ella para que viniera a la celebración, pero no quiso…"
"Siempre puedo hacer una excepción" dijo una voz femenina. Ambos chicos se giraron para ver a Nit. "¿Puedes dejarnos solos, Thor?"
Thor asintió con la cabeza y se marchó.
El silencio se extendió entre Loki y Nit. Ambos se miraron al rostro y sonrieron tristemente.
"Feliz Cumpleaños, Alteza."
"No me llames así" pidió Loki.
"Pero eres parte de la realiza, Loki."
"No me sirve de nada si…"
"Escucha" lo interrumpió Nit. "Thor está en lo cierto: él hizo todo lo posible por hacerme regresar a ti."
"¿Escuchaste eso? ¿Todo?"
"Pues… sí. Lo escuché todo."
"Entonces debo decírtelo, Nit. Nadie te ama más que yo. Te amo como amiga, confidente, como amante y bailarina, te como el cielo ama a las estrellas. Te amo" Loki se acercó a Nit y besó sus labios, primero suavemente y después, hambriento de ello.
"Te amo, te amo, te amo…" repitió una y otra vez entre besos.
No había sonido alguno a su alrededor, pues todos los asistentes a la celebración habían bajado del palacio para contemplar el tributo, lo que les dejó una situación perfecta a Loki y Nit.
"Te amo, Loki" gimió Nit de placer, cuando los labios de Loki se deslizaron por su barbilla hasta su clavícula. Las manos del príncipe viajaron de sus hombres hasta sus pechos y después a sus caderas. Él volvió a besarla en la boca y gimió al sentir la lengua de Nit explorando la suya.
"Por favor no me dejes" suplicó Loki.
"No lo haré, lo prometo."
Ambos continuaron besándose y tocándose hasta que escucharon el familiar sonido de las luces azules que ascendían de los jardines del palacio y que siempre poblaban los cielos en el cumpleaños de Loki desde su llegada a Asgard.
"¿A dónde crees que van?" preguntó Nit.
"No tengo idea" confesó Loki y enlazó sus dedos con los de Nit.
