Decir que la vida adquirió tonos coloridos que hicieron sentir extasiados a Loki y a Nit no es exageración. Entre ellos las cosas habían mejorado, aunque Nit dudaba en ocasiones, sin expresarlo, si las acciones de Loki no eran parte de un juego. Continuaban practicando movimientos de lucha, probando armas nuevas y enterrandose bajo pilas y pilas de libros que Loki leía gustosamente a Nit.

También coqueteaban y jugaban como dos niños enamorados cuando creían que nadie les prestaba atención. Cuidaban que los miembros de la corte y el resto de los asgardianos no tuviesen conocimiento de su relación, pues aunque no era algo prohibido, Nit estaba segura de que no obtendrían una buena aceptación y la bendición del Padre de Todo.

El tiempo para disfrutar y hacer cosas placenteras se acortaba conforme pasaban los días, pues pronto les asignarían su primera misión como grupo de batalla. Ahora que contaban con la participación de Frandall y Volstagg , podrían luchar mejor y conquistar la victoria. Loki no estaba tan entusiasmado con la idea, al menos no tanto como Nit y Thor, pero estaba dispuesto a dar lo mejor de sí mismo cuando el momento adecuado llegara. Practicó, en privado, las ilusiones de cuerpo entero que su madre le había enseñado algunos meses antes.

Loki deseaba sorprender a Nit con sus ilusiones corpóreas para mostrarle que él también contaba con armas secretas que sus enemigos no siempre podrían anticipar. Se volvió experto en realizarlas en cuestión de horas. Parecía que al fin había encontrado algo en lo que era bueno naturalmente, sin necesidad de esforzarse o ser opacado por Thor. Estaba feliz de compartir algo con Frigga, era como si estuviesen reforzando el lazo especial que los había conectado desde siempre.

Cuando llegó el día en que Odín, Padre de Todo, les asignaría su primera misión, el grupo de guerreros se dirigió al gran salón para recibir indicaciones. Las grandes puertas doradas se abrieron y Loki sonrió felizmente ante la mirada de orgullo que Frigga le dirigió. Luego deslizó su mano hacia atrás y sintió los delicados dedos de Nit; sintió escalofríos y su estómago de pronto se volvió extremadamente pesado. Recordó con placer y urgencia, las mañanas, tardes y noches que había compartido con Nit en los últimos días. Quiso besarla y tocarla ahí mismo, tan embriagado de amor se sentía. Nit dejó de tocarle pero la magia entre ellos no se rompió.

Odín habló con tono autoritario cuando les asignó que salvaran a algunos pobladores del mundo de Dreigard que habían sido esclavizados por unos gigantes de roca. Luego les deseó buena suerte y solicitó hablar con sus hijos a solas.

"Afuera, los peligros los acecharán. No hablo como su rey cuando les digo que lo primordial es que mantengan a salvo sus vidas y que deben cuidarse el uno al otro. Estoy muy orgulloso de ustedes, hijos míos" Odín abrazó a Thor y luego a Loki. Frigga bajó las escalerillas del podium y, con ojos llorosos, besó a sus hijos en la mejilla. Al abrazar a Loki, ella susurró: "sé qué hay entre Nit y tú. No te preocupes, hijo, es un secreto."

Ambos chicos salieron del gran salón y se reunieron con sus compañeros de batalla en la armería. Tomaron sus armas: espadas, arcos y flechas, dagas para Loki y el manífico martillo para Thor. Luego, con pasos rápidos, se dirigieron al ala este de los terrenos, donde sus caballos los estaban esperando. Velozmente cabalgaron por el puente para encontrarse con Heimdall en el bifrost.

Arribaron y dejaron los caballos. Entraron y todos, absolutamente emocionados, se colocaron donde el guardián del bifrost les indicó y se convirtieron en parte del arcoiris que los transportó a Dreigard. Aterrizaron en una superficie cubierta de pasto verde; la brisa era fresca y deliciosa, les agitó los cabellos. El sol de ese mundo apenas comenzaba a asomarse por el horizonte, tiñiendolo con tonos violáceos.

"Es hermoso" murmuró Nit.

"No venimos a admirar la belleza del lugar" gruñó Thor. "Aunque es obvio que mi hermano no puede dejar de verte" Nit hizo una mueca burlona a Thor y luego se encontró con Loki mirándola embelesado. Sonrió. Los ojos de Loki se habían vuelto incluso más azules con la belleza del mundo inexplorado que los rodeaba. "¡Quizá deberíamos haberlos dejado atrás para que estuviesen todo el día juntos haciendo cositas con sus cuerpos!" se burló Thor.

"¡Cállate, Thor!" exclamó Nit avergonzada. La sangre le subió a las mejillas y no pudo evitar confirmar las sospechas del dios del trueno.

"¡Oh, pero ya lo han hecho!" el dios tenía una risa gutural que contagió a sus amigos, excepto a Sif.

"No es tiempo de hacer bromas" gruñó la chica.

"¡Lo que hagamos en nuestro tiempo libre no es asunto de todos ustedes!" gruñó Loki, todo rastro de diversión escapando de sus ojos.

"Mi hermano ha perdido su inocencia" dijo Thor, casi rompiéndose de risa.

"Eres un cerdo asqueroso" gritó Nit.

"¡Basta ya!" dijo Sif una y otra vez, pero Thor continuaba burlandose y Loki y Nit defendiéndose, mientras que Frandall y Volstagg reían a mandíbula abierta. "¡Ya, paren! Nos escucha-" la guerrera fue interrumpida por un rugido horrible que le erizó los vellos de la nuca. "Son unos estúpidos" dijo con un susurro.

Alertas, miraron a su alrededor y escrutaron los bosques que los rodeaban y que mantenían la lejanía en la oscuridad. De pronto, los pinos comenzaron a crujir bajo la fuerza de una criatura desconocida hecha de roca.

"Oh, no" murmuró Nit, pensando en que no tendrían oportunidad alguna de ganar su primera batalla. La bestia, con extremidades gigantescas y un tronco corporal robusto, avanzaba a una velocidad increíble hacia ellos. "Tenemos que hacer algo."

Si se iban a enfrentar a varias criaturas de esas, no podrían ganar, a menos de que conocieran sus puntos débiles. Entonces notaron que tras la criatura, se deslizaban dos decenas de guerreros de otro mundo, no nativos.

Una flecha zumbó cerca de Thor y él apenas pudo esquivarla. La piel de los guerreros era de un color amarillo mostaza y vestían túnicas moradas que los hacían ver más amenazadores.

"¿Vamos a su encuentro?" preguntó Frandall.

"No, déjalos venir" respondió Thor. "Vamos a aplastarlos, ¡JUNTOS!"

"Ellos no son de aquí" dijo Sif. "No sabemos a quiénes nos enfrentaremos. ¿Qué hacen aquí si tampoco son del mundo de los gigantes de roca?"

"Es obvio. Usaron a los gigantes para escudarse y protegerse y colonizar este mundo. O destruirlo" dijo Loki.

"Y ahora nosotros estamos justo en el medio" completó Nit.

"¡Podemos enfrentarlos!" Thor sonrió confiado y presumido. "¡Llevaremos la gloria a Asgard!"

Loki puso los ojos en blanco y se preparó para luchar; sus músculos se tensaron y no pudo evitar preocuparse por Nit.

El gigante de roca se acercó y arremetió contra ellos con sus extremidades delanteras, intentando golpearles. Ellos apenas pudieron esquivarlo e intentaron atacarlo con sus armas, pero eran completamente inútiles con la coraza de roca de aquella inmensa criatura. Loki, Frandall y Volstagg pasaron de largo al gigante y arremetieron contra los guerreros amarillos. Ellos eran bueno esquivando las espadas y armas de los asgardianos, pero una vez que estos entendienron sus evasivas, pudieron atacarlos e hincar el filo de sus instrimentos en su piel blanda. La sangre morada brotó de sus heridas y fue así, como poco a poco pudieron defenderse; pero tampoco se libraron de obtener unas cuantas heridas.

Mientras tanto, Thor intentaba golpear al gigante con su martillo pero la criatura lo esquivaba magnificamente.

"¡Los ojos!" gritó Nit, de pronto, a nadie en específico. Lady Sif brincó alto, impulsada por los brazos de Thor y se aferró a la espalda del gigante con sus delgadas piernas y ensartó una daga en uno de sus ojos y luego hizo lo mismo en el otro, dejando completamente ciega a la criatura. Bajó de un salto, rodando en el pasto y lastimándose una pierna. Thor usó entonces su fuerza y mandó su martillo al cielo y luego éste se estrelló estrepitósamente contra la cabeza del ser. Sif tuvo que rodar dolorosomante sobre su pierna para evitar que el gigante la aplastara cuando se derrumbó en en suelo.

Nit chilló al sentir el filo de un arma sobre su pecho cuando un guerrero amarillo apareció sorpresivamente en su campo de vista. La herida fue superficial, así que la chica pudo arremeter contra su atacante y hundirle su espada en el pecho después de unos cuantos intentos fallidos. Sintió un frío intenso recorrerle el cuerpo en la fracción de segundo en la que se percató de que había quitado una vida. Escuchó en la lejanía cómo los demás proferían gritos de lucha y se sintió tan lejana. Había entrenado para eso pero quitar una vida, ni siquiera para defenderse, era lo que deseaba hacer por el resto de su vida.

Volvió a la realidad cuando escuchó la voz familiar de Thor gritar: "¡LOKI, NOOO!" Su cuerpo reaccionó enseguida, un instinto para salvar a quién amaba. Corrió y se lanzó entre el guerrero y Loki. Y luego la lanza del guerrero amarillo se enterró profundamente en su corazón al mismo tiempo en que él siseaba palabras desconocidas -probablemente un hechizo oscuro, pensó-. Pero algo faltaba: el impacto con el cuerpo de Loki nunca llegó y Nit se encontró sintiendo cómo una energía cálida se desvanecía detrás de ella, donde se suponía que debía estar Loki. Pero él no estaba allí. No. Loki estaba tras el guerrero amarillo, enterrando su daga en su espalda, exclamando de rabia y dolor.

El guerrero cayó sobre sus rodillas y se desplomó después. Loki pateó su cadáver y se acercó corriendo a Nit. La tomó en sus brazos y le besó la frente, mojándola con sus lágrimas.

"Resiste" dijo él.

"Te quiero" fue su respuesta. Nit trató de resistir, pero el dolor era tan fuerte que poco a poco la obligaba a sumergirse en la oscuridad.

"Nit, resiste."

"¡Heimdall!" escuchó Nit gritar a Thor.

"No me dejes" le pidió Loki.

Nit quiso decir 'Lo siento' pero la oscuridad ya se la llevaba.