"¿Qué…? ¿Qué quieres decir con eso de que jamás despertará? Es ridículo."
"Lo siento, hijo."
"Pero no tiene sentido…"
"Loki" comenzó Frigga, tomó la mano de su hijo y la separó de Nit. "No despertará. No lo hará… porque no sabemos cómo traerla de vuelta. Esta magia viene de otro mundo. No sabemos cómo. Lo siento mucho, hijo mío."
Loki comenzó a llorar ruidosamente. El aire le faltaba en el pecho y sentía que su cabeza le iba a explotar, pero no podía dejar de llorar. Pasó varios minutos así, aferrándose a la mano de Frigga como si eso le diese el equilibrio que necesitaba en su mundo justo en ese momento. Cuando se tranquilizó, su madre lo dejó a solas con Nit.
"Lo siento" dijo, creyendo que ella aún podía escucharlo. "No debí hacerlo. No debí… No quería que nada malo te ocurriera y… Lo siento tanto, Nit. Tienes que regresar. Tienes que probarles lo equivocados que están. Tienes que…" se interrumpió de pronto, pues las lágrimas volvieron a romper sus palabras.
Después de componerse, Loki besó delicadamente la mano de Nit.
"Eres mi mejor amiga. Tú me salvaste de tantas maneras… Y me enamoré de ti. Y tú de mí. Y ahora esto…" se inclinó sobre ella y besó su frente. El cabello de Nit estaba desparramado sobre la almohada y se veía tan hermosa, tan pacífica. Loki besó sus labios y esperó, lleno de esperanza, que sus labios le respondieran como la primera vez en que se besaron. "Te amo."
Pero Nit no despertó. Ni tampoco lo hizo el día siguiente, ni el siguiente a ese. No despertó incluso con las lecturas que Loki le hacía, ni con sus besos y caricias. A veces él le susurraba que la amaba, que la extrañaba y necesitaba. A veces pasaba todo el día allí e iba a dormir unas cuantas horas a sus aposentos por la noche, pero la mayoría de las veces se quedaba dormitando junto a ella, soñándola.
Loki se paró en medio de los jardines. El aroma de las rosas lo embriagó en cuanto una brisa fresca revolvió las hojas de los rosales. Mágicamente, los pétalos se levantaron con el aire y flotaron bajo la luz de la luna, formando un remolino aromático alrededor del jóven y después dispersándose y flotando en el vacío.
"¿Loki?" preguntó Nit. Estaba hecha de niebla y era muy traslúcida. "Estoy aquí."
"Lo sé" fue lo único que pudo decir él, pues el dolor de su alma amenzaba con romper su voz.
"Lo lamento" susurró ella. Se acercó a él, adquiriendo solidez y estirando un brazo para tocar la suave piel del rostro de Loki. "Quisiera poder quedarme contigo para siempre."
"Vuelve a mí."
"Nunca me iré, no realmente… porque viviré para siempre en ti" Loki la miró tiernamente, tomando el rostro de Nit entre sus manos y besándola suavemente al principio y después, apasionadamente. "Prométeme que esto no te cambiará" murmuró Nit al oído de su amigo. "Prómete que no dejarás que la oscuridad llegue a tu corazón, a tu alma."
"Nit, Nit… No puedo continuar sin ti."
"Mira las estrellas, Loki" Nit cambió abruptamente de tema, haciendo que la desilusión creciera en él. "Mira las estrellas y siempre me encontrarás."
"Te quiero aquí, no en el cielo."
Nit sonrió tristemente.
"Nuestro amor, Loki, es como las estrellas: eterno, siempre vivo incluso cuando ha muerto de cierta manera; siempre estará ahí, incluso cuando no puedas verlo." Loki la miró al rostro con sus ojos cubiertos con una capa de lágrimas. Nit repitió: "Observa las estrellas." En esta ocasión, Loki lo hizo y se maravilló al ver los pétalos blancos flotando contra la oscuridad del cielo y a las estrellas, doradas y brillantes, en el fondo. "Siempre fuiste oro para mí, siempre creí en ti… Incluso cuando no te conocía, creí en ti y en tu amor."
"¿Por qué dices todo esto?"
"Quiero que sepas que, aunque todo se desvanezca, siempre estaré a tu lado, siempre podrás contar conmigo. Estaré a tu lado incluso cuando mi cuerpo no sea más que polvo de estrellas."
"Nit, no digas esas cosas…" Loki se sintió como un niño, tan asustado y pequeño. "No puedes irte."
"Ya te lo dije, mi chico travieso: Nunca te dejaré. Solo necesitas encontrarme en las estrellas."
Loki besó a Nit nuevamente, sus labios intentando retenerla y sus manos capturando su cuerpo y pegándolo al suyo. Pero pudo sentir cómo los pétalos comenzaron a caer alrededor de ambos y supo que ella volvería a convertirse en niebla. Así fue, Nit se desvaneció en aua brazos y se encontró a sí mismo, solo y observando las estrellas.
Después de aquel sueño, del que Loki se despertó llorando, pasó un mes y Nit no despertó. La vida en Asgard continuó como si nada hubiese pasado, como si Nit no se hubiese ido. Hubo más misiones para el grupo de batalla en las que Loki no participó y los salones de sanación se llenaron y vaciaron, los árboles desprendieron sus hojas y la nieve cubrió las calles de piedra de Asgard.
Un mes se convirtió en dos, y esos dos en tres y Loki jamás se separó de Nit. No podía continuar con su vida. No sin ella. Algo, muy dentro de él, se había muerto, algo como una parte de su corazón, quizá de su alma. Se había jurado a sí mismo que no volvería a enamorarse, a amar como había amado a Nit, de esa forma ella sería para siempre la única chica en su vida, que de esa forma la protegería y se protegería.
A pesar de sentirse muy desanimado, continuaba pensando que Nit regresaría a él. Y por eso no se separaba de ella por más de algunas horas. Vivía en sus recuerdos e imaginando a Nit a su lado, besándola y ríendo con ella.
Loki no era el mismo chico y todos los sabían. Y aunque Thor trataba de covencerlo, no podía persuadirlo de abandonar el cuerpo de Nit. Pero ni su padre, ni su madre estaban dispuestos a verlo así por el resto de sus vidas y sabían que tenían que hacer algo para ayudarlo, aunque no quisiera ser ayudado.
"Tienes que dejarla ir" le dijo Frigga. "Tienes que hacerlo."
"No puedo."
"Hijo mío, no puedo dejarte así. Ha pasado casi un año. Tienes que vivir. Tienes que empezar de nuevo." Loki aferró con más fuerza la mano de Nit. "Ella no se irá de aquí y puedes regresar a visitarla, pero tienes que tener una vida fuera de estas paredes."
"No puedo dejarla sola."
"A Nit no le gustarían tus acciones, Loki. Ella preferiría que estuvieses afuera, haciendo algo… haciendo algo por ella" Loki no respondió. Frigga no podía dejar que su hijo estuviese así para siempre. "Me tienes preocupada. Quiero que tengas una vida otra vez, quiero que lo intentes… por mí."
"Trataré, Madre" prometió Loki. Pero no lo hizo. No pudo. Y eso atrajo consecuencias.
Loki dejó el área de sanación muy tarde de la noche y muy temprano del día, el cielo aún seguía estando oscuro y plagado de estrellas. Se encaminó a sus aposentos y se hundió bajo sus muebles de descanso, conciliando el sueño rápidamente. Despertó cuando las luces matutinas nacían en el horizonte, tomó una rápida ducha y vistió nuevamente su traje para visitar a Nit.
Al llegar a los salones de sanación pudo notar que algo iba mal. Algo.
Caminó airadamente por el pasillo y se internó en las habitaciones de Nit, pero ella no estaba allí. En cambio, se encontró con la imponente figura de su padre. Su madre también estaba allí.
"¿Dondé está?" les preguntó a ambos.
"Donde tiene que estar, Loki" respondió Odín. "Está en el lugar al que todos vamos cuando nuestras almas dejan nuestros cuerpos y ya no hay vida en ellos."
"¡No!" gritó Loki. "¡No serías capaz de hacer tal cosa! No serías capaz de hacerle esto a tu hijo."
"Era algo que debía pasar" fue la respuesta de Odín. "Fue por tu propio bien y por el descanso de ella."
"No… No… No…"
"Loki…" comenzó Frigga, pero su hijo no la dejó terminar.
"¡Haz algo!" le pidió el jóven dios a su madre.
"Lo siento, cariño. Está hecho" una lágrima se resbaló por la mejilla de la mujer.
"¿Cómo… Cómo fueron capaces de hacer esto?" gritó Loki. Su cuerpo comenzaba a sufrir espasmos debido a la rabia y sus ojos estaban llenos de lágrimas de decepción, dolor y coraje. Le habían arrebatado a Nit… para siempre.
"No hay nada que puedas hacer" dijo Odín y salió de las habitaciones.
Frigga se acercó a Loki e intentó tocarlo en el brazo, pero él rechazo su tacto. Se sintió traicionado por sus propios padres. Adolorido y enrabiado, se dirigió a sus aposentos y no salió de ellos hasta mucho tiempo después, cuando creyó que sus heridas habían comenzado a cerrarse.
Sin Nit, la vida era diferente. Era igual para los demás, pero muy distinta para Loki. Se sentía sumido en una profunda oscuridad de la que no podía salir; ya nada tenía sentido, las palabras que los otros le dirigían carecían de significado y las acciones que el mismo realizaba no tenían un propósito. Las estrellas seguían en el cielo por las mañanas aunque no pudiese verlas y se aferraba a ellas, porque le daban fuerza y le hacían recordar el sueño de despedida que tuvo con Nit.
Era su cumpleaños, otra vez. Y a pesar de no estar de humor para celebrar, Loki dio lo mejor de sí mismo. Saludó, conversó, agradeció. Despidió a sus invitados y luego se quedó a solas en el balcón que había compartido con Nit un año antes.
Recordó con una sonrisa en los labios los besos que se habían dado. Observó las estrellas y las tradicionales luces azules que ascendían al cielo en cada uno de sus cumpleaños. ¿A dónde irían? No sabía, pero le gustaba la idea de que iban hacia Nit, donde quiera que estuviese.
Le gustaba pensar que esas luces guiaban a Nit hacia casa, hacia él, justo como ella lo había guiado cuando eran más jóvenes; Nit le había ayudado a entender quién era y cuán especial siempre sería. Gracias a ella, había sido feliz aunque fuese por poco tiempo.
"Te amo, Nit" dijo a las estrellas. Loki suspiró y algo extraño lo inundó. Era como una confianza infinita y desconocida, una confianza en que Nit regresaría a él. Quizá Nit estaba buscando su camino para regresar a él, auqnue no fuese de una forma corpórea. Y cuando lo hiciera, él estaría esperándola. "Te amo."
