N/A: Nuevamente, responsable de todos los errores, y muchísimas gracias por los reviews del capítulo anterior. Espero que les guste también la segunda parte.


En cuestión de días

II

La primera vez que Darth Vader tuvo frente a frente al tal Luke Skywalker fue en la forma de un informe de menos de veinte líneas, conseguido a costa de exprimir hasta al último de sus informantes, agentes de inteligencia y espías. Paradójicamente, la breve información logró calmarlo. Se sabía que venía de Tatooine, lo que explicaba que fuese un buen piloto, dado que en ese planetucho no había nada mejor hacer, y donde estaba lleno de apellidos ridículos como "Skywalker".

Aparentemente el chico (porque era casi un adolescente, aunque no tuviese en claro su edad) había trabado amistad con la princesa Leia, que lo había introducido en su grupo subversivo. Fin del misterio. (esperaba algo más y)

Se sintió un poco decepcionado, tal vez porque en los meses que siguieron a la destrucción de la Estrella de la Muerte (que no es algo que Vader lamentase, mucho menos cuando se había llevado a Tarkin con ella) investigar al joven piloto se había convertido en un objetivo en sí mismo. Consecuencia, por supuesto, de que la existencia de un Luke Skywalker dando vueltas por la Galaxia, como una burla muy cruel, había logrado enfurecer a Darth Vader como ninguna otra que hubiese ocurrido en los últimos quince años.

Por si acaso, decidió mantenerlo vigilado.

El siguiente encuentro fue más cercano y tuvo la forma de un duelo, en el cual el chico también demostró ser impulsivo, innatamente talentoso y totalmente carente de sentido común. Nadie buscaba una pelea con Darth Vader si podía huir antes. Intentó no pensar demasiado en ello.

Cuando Palpatine le reveló la identidad del muchacho, Darth Vader pensó que debería haberse sorprendido un poco más, pero lo único que cambió fue que se encontró pensando en Padmé por primera vez en mucho tiempo. Aunque no quisiese admitirlo, sabía que ella se hubiese sentido orgullosa de que su hijo fuese parte de la Alianza. Demonios, Padmé habría sido parte de la Alianza.

(y Anakin, Anakin se habría sentido orgulloso de ese piloto extraordinario, habría sido parte de la Alianza porque Padmé lo hubiera sido, aunque nada de eso importaba porque Anakin y Padmé estaban muertos.)

El duelo en Bespin es crucial para ambos. Para Luke porque se entera de la verdad, y para Darth Vader porque además de descubrir que tiene algo por lo cual vivir, se encuentra haciéndole la oferta que sólo le había hecho a una persona antes. (también la rechaza.)

Acostumbrado a traicionar y ser traicionado (Obi-Wan, su maestro. Los Jedi, sus hermanos. Palpatine su amigo. Padmé su esposa.), Vader descubre que, milagrosamente, hay alguien que cree en él hasta el final, que confía en él de manera absoluta e incluso le entrega su vida en una bandeja. Que prefiera morir antes de pelear contra él lo desconcierta, porque a esa altura Luke debería entender que sólo uno de los dos puede seguir con vida. Y lo milagroso es que, al final, Darth Vader se encuentra merecedor de esa confianza.

La única explicación que Vader encuentra es que ese amor tan intenso, que lo toma completamente por sorpresa, se fue instalando de manera solapada, como una chispa que hubiese estado esperando el momento adecuado para hacer arder todo lo que estuviese a su paso (Palpatine es lo que está más cerca) y que aunque viviese cientos de vidas, ese chico imprudente sería siendo lo que más amase en la Galaxia. No puede evitar preguntarse si las cosas hubiesen sido diferentes si alguien más le hubiese demostrado ese tipo de confianza, antes.

Para cuando todo termina, Anakin Skywalker puede finalmente reconocer que no podría estar más orgulloso. De ambos.