Capitulo 2: See me Through

Poesía y letras en Cursiva.

Poema: Para un extraño de Walt Whitman.

De seguro en alguna parte

He vivido una vida de alegrías junto a ti,

Todo es recordado mientras revoloteamos por el otro,

Fluido, tierno, puro, maduro,

Elsa regreso a su lugar favorito con ambas, miedo y emoción, corriendo por sus venas. Su estomago se revolvía, no podía decir si estaba mareada o nerviosa. Ninguna era favorable y esperaba que ese sentimiento desapareciera. Pero su corazón no dejo de latir más rápido de lo normal ante la posibilidad de ver a la corredora.

La rubia reclamo su asiento, cruzó sus piernas envueltas en un oscuro jeans y bebió un sorbo de su café negro. Escucho a la otra chica antes de poder verla, volteándose casi instintivamente, observo a la corredora.

Sus ojos se encontraron. Elsa no esperaba la genuina sonrisa que apareció en su rostro ante la sola presencia de la mujer. La reacción era extraña para ella. Normalmente, una sonrisa genuina estaba reservada para amigos cercanos y familia directa. Pero la corredora le había mostrado una enorme sonrisa y sus músculos faciales reaccionaron.

La corredora no entendía porque un sobrecogedor calor envolvió su corazón luego de ver la gentil sonrisa. Los ojos azul cielo la hipnotizaban con sus misteriosas profundidades. Su trote disminuyo hasta una caminata y sus brazos bajaron hasta sus costados mientras se dirigía a la banca.

El cobrizo en su rojo cabello brillaba con los dorados rayos de luz mientras caminaba hacia la rubia. Tímidamente saludó con la cabeza y movió un perdido mechón tras su oreja. "Puedo?" Pregunto nerviosa a la otra mujer.

"El lugar es tuyo cuando quieras." Respondió Elsa.

La corredora se sonrojo levemente, pero no se notó porque sus mejillas ya estaban rojas por el ejercicio. "Gracias."

Se sentaron en medio de un incomodo silencio, viendo salir el sol.

"Tu café huele realmente delicioso." Anna se arrepintió de lo dicho tan pronto las palabras dejaron sus labios. Se volteó de los sorprendidos ojos de la rubia, regañándose internamente por sonar como una idiota.

Elsa decidió seguirle el juego, "Kona Café." Elsa levantó su taza, "por si te interesa."

"Oh. Que bueno saberlo." Anna asintió como entendiendo y agregó luego de pensar, "De hecho no tomo café. Solo me gusta su olor." Sus ojos se abrieron ante su respuesta, su cerebro obviamente no estaba funcionando. Cerró de golpe sus ojos, rezando por una piedra donde poder esconderse.

Elsa mordió su labio para evitar reír ante el adorable balbuceo proveniente de los labios de la otra. Tratando de evitar que la otra mujer se sintiera demasiado avergonzada, respondió "Con mi madre es igual. Adora el aroma, pero prefiere el té verde con azúcar. Pero es más azúcar con un pequeño toque de té verde para cuando ya lo prepara."

Anna sonrió tímidamente a la amable rubia. Agradecida de que no se riera de ella. Hubo una pausa en la conversación hasta que sintió la necesidad de romperlo, "Lo siento. Soy horrible con este tipo de conversación y los silencios incómodos. Comienzo a decir cosas al azar. Es como si mi cerebro no estuviera conectado con mi boca. Iba a preguntar 'Cómo va tu día?', pero eso no tendría mucho sentido ya que el día esta recién comenzando. Entonces te iba a preguntar que es lo que hacías, pero sonaba demasiado personal. Y ahora estoy divagando. Wow." Un brillante sonrojo se poso sobre la cara y cuello de la chica Noruega.

Diversión y fascinación bailaban en iris azul cielo . Temiendo que la otra chica se alejara dijo, "No soy muy buena para empezar una conversación, así que me alegro de que tomaras la iniciativa." Ojos azules lucían agradecidos por la aceptación.

"Luego de ayer, no creo que las preguntas personales estén fuera de los limites." Dijo Elsa alegremente, Anna visiblemente se relajo. "Así que para responder a tu pregunta, mi día acaba de terminar." Con seriedad y una voz que le imitaba, admitió, "vendo drogas." Anna se alejo un poco y sus ojos se abrieron cómicamente. Elsa rió ante la reacción y negó con la cabeza, "Estoy bromeando. Trabajo en un club." La rubia se encogió de hombros pensando que era la mejor opción, "algo muy similar a vender drogas."

La pequeña broma hizo que Anna riera, Elsa no pudo evitar fascinarse.

"Y mi noche estuvo…. Bien." Anna se sintió tentada a preguntar porque su noche estuvo solo 'bien' pero se contuvo. "Que tal tú? Que te ofreció la vida como profesión?"

"Fisioterapeuta. Me gusta ayudar a las personas a recuperarse. El verles lograr aquello que veían como imposible. Algo casi mágico." Elsa no ignoro en brillo en esos ojos cobalto. El feliz brillo desapareció y fue reemplazado por la tormentosa tristeza que había visto el otro día. "Pero, no se si seguiré trabajando luego de la boda. Mi prometido gana realmente bien y creo que su madre preferiría que me hiciera cargo de las cosas de la casa." Anna rodó los ojos y suspiro en irritación.

"Qué dice él al respecto?" Elsa asintió, aceptando la información sin mucha dificultad. Suele tratar con unas cuantas de ese tipo.

"No dice nada cuando se da el tema. Se queda callado y no se molesta en defenderme."

"Podrás estas casándote, pero eso no significa que tu prometido o su madre sean tus dueños. Y no deberías sentir como si les debieras algo a ellos." Dijo Elsa con sinceridad.

"Lo sé. Es solo que…" Anna sacudió su cabeza y suspiró. La derrota escrita sobre sus facciones.

"Demasiada presión." Anna sonrió agradecida de encontrar a alguien que entendiera. "Mi madre me dijo que mujeres como tu futura suegra jamás han trabajado un día de sus vidas, pero siempre son las que tienen las manos más sucias."

Anna rió y sugirió, "Debe ser por toda la jardinería."

Elsa asintió, "Y las clases de cerámica."

"Cómo pude olvidarlo." Dijo la corredora con falsa consternación. Ambas compartieron una risa y Elsa se deleito con el alegre sonido. La sonrisa en el rostro de Anna debía permanecer ahí, no la adolorida expresión que traía en ocasiones.

Las palabras dejaron su boca antes de poder callarse a si misma, "Deberías hacerlo más seguido."

Anna arrugo sus cejas confundida.

"Tienes una hermosa risa. No quiero decir que no seas hermosa, porque lo eres. Mucho. Hermosa. Y ahora estoy divagando." Las orejas de Elsa se tornaron rosas con la confesión. Trató de esconder su vergüenza observando a las gaviotas sobre el calmo mar.

Un sonrojo apareció en las mejillas de Anna mientras tímidamente bajaba la cabeza y movía un mechón de su rojo cabello tras su oreja. "Gracias." Respondió calladamente. Se sintió tentada a comentarle a la dorada rubia lo preciosa que lucia con un simple sweater y jeans negros. En vez de eso, jugaba con los bordes de su blanca polera. Agregándola a la larga lista de cosas que no se dirán entre ellas. "Vienes aquí todas las mañanas?"

"Por qué? Planeas acosarme?" Bromeo Elsa, juguetonamente. Evitándole mayor vergüenza, respondió seriamente, "La mayoría del tiempo. Es el único lugar al que puedo huir si necesito un descanso."

"Oh, así que estas huyendo. Tal vez en serio seas un criminal." Bromeó Anna. Elsa simplemente sonrió, meneando la cabeza.

"Tal vez. Pero no soy yo la que trae zapatillas para correr." Elsa le sonrió mientras le asestaba la amistosa puñalada.

"No corro de nada." Lo que decía no era una mentira, se repetía Anna. "Corro para encontrar… claridad." Asintió, entregando la explicación de la mejor manera para describir el porque de correr por las mañanas.

"Para encontrar respuestas." La bella pelirroja sonrió triste porque Elsa había dicho parte de la verdad. La otra mitad era para escapar del departamento, que últimamente sentía como una sofocante prisión. Elsa se dio cuenta de la verdad, pero no dijo nada.

El silencio era incomodo y hacia que ambas chicas se removieran incomodas. "Mejor me voy." Dijo Anna mirando su reloj de pulsera, luego a Elsa. Su corazón se sintió pesado al ver melancólicos iris azul cielo.

"Bien." Ninguna se movió. Ambas están atrapadas, tratando de descifrar el propósito de su encuentro. Cayeron en su propio mundo. Desesperadas por entender porque no se podían ir, porque sentían ciertas cosas. Esperaban encontrar las respuestas sumergiéndose en los ojos de la otra. Pero mientras más a fondo buscaban, más grande se volvía el puzzle. Era mucho más de lo que podían controlar.

Elsa rompió su conexión levantándose abruptamente. No se podía permitir sentirse atraída por alguien, cuyo corazón yacía con otro.

La corredora estaba momentáneamente sorprendida por el lazo roto. No podía ver el rostro de Elsa, pero escucho el frío tono en la voz de la rubia. "Nos vemos."

Para protegerme, pensó Elsa. Estaba protegiendo su más valiosa posesión.

El dolor se hizo evidente en el rostro de Anna tras recibir la distante despedida. Solo pudo responder con un débil "Si, hasta pronto."

Sintiendo el dolor subyacente en la voz de la corredora, Elsa se volteó y le llamo. "Anna."

La corredora se dio la vuelta para mirar a la otra mujer. "Si?" Su ansiosa reacción no paso desapercibida, sino ignorada por si misma.

Mechones rubios rodeaban sus angelicales facciones mientras observaba el suelo pensando en sus palabras. "No hay una respuesta que pueda hacerte feliz. O a aquellos que te rodean. Pero estoy segura de que existe una que te dejará tranquila al final del día." Elsa hundió los hombros y agrego. "Espero que eso ayude."

Anna sonrió débilmente. "Lo hace."

"Que bueno." Elsa asintió tontamente, insegura de que más decir. "Sabes donde encontrarme si necesitas hablar."

La corredora se mordió el labio y tomo la cinta de sus azules shorts para correr. "Cierto."

Elsa sonrió, una mano sujetando su taza mientras la otra estaba metida en su bolsillo trasero. "Cuida de ti… Anna." Las simples palabras fueron dichas con pura sinceridad. El calor lleno a la corredora mientras un nudo se formaba en su garganta.

Trago sonoramente antes de responder "Buenas noches." Anna se alejo, tratando de escapar de la fuerza de iris azul cielo. "Cuídate Elsa."

La trabajadora del club sonrío agradecida y se alejo.

Anna le sonrió a sus amigas mientras se sentaba en la mesa para comer. Sus amigas rápidamente notaron la sonrisa que se reflejaba en sus ojos cobalto.

"Te ves feliz." Dijo Rapunzel sin rodeos.

"Lo soy." Respondió Anna automáticamente.

Merida arqueo una ceja. "Descubriste que era lo que te molestaba?"

Anna frunció el ceño momentáneamente pero respondió suavemente, "No."

"Oh." Dijo su pelirroja amiga luego de tomar un sorbo de su té helado.

Merida no apreciaba las limitadas respuestas y decidió simplemente preguntar, "Por qué pareces feliz?"

Anna miró fijamente a su insistente amiga, "No tengo permitido ser feliz?"

"Eso no es lo que mi idiota quiere decir. A lo que se refiere es, porque hoy luces tan feliz si las ultimas semanas…"

"Meses." Interrumpió Mérida , viendo con desaprobación a su prometida en el proceso.

Rapunzel ignoró su mirada y arreglo la frase, "meses lucias como un…"

"Vampiro emo." Termino Mérida .

"Y eso ya es algo porque los vampiros de por si ya lucen emos."

"Gracias por la honestidad."

"De nada." Respondió seria Mérida, sin captar el sarcasmo en la frase de su amiga. Rapunzel le dio un codazo a la pelirroja en el costado.

"Para que sepan yo… tuve una agradable corrida por el parque esta mañana." Anna no hizo caso de sus escépticas miradas.

"Claro." Rapunzel dejo el tema para intentar cambiarlo, temiendo que Mérida siguiera investigando. "Así que tu corredora aun esta rota?"

"No, la arregle la semana pasada." Su enfadada amiga paso desapercibida para Anna mientras ordenaba su pollo con ensalada cesar.

Anna tomo un sorbo de su vaso de agua notando los entrecerrados ojos de Rapunzel. "Qué?"

"Nada." Descarto Rapunzel .

"Aun corres fuera? Creí que preferías utilizar la corredora."

"No. Yo solo… la corredora es más fácil. Ya saben, porque esta justo ahí." Anna volvió a encogerse de hombros.

"Tal vez deberías ir a correr conmigo." Sugirió Rapunzel.

"No gracias." Se apresuró en responder Anna. La rápida respuesta solo aumento la curiosidad de Mérida.

"No quieres ir a correr conmigo?" Acuso Rapunzel mientras Mérida frotaba su espalda para tranquilizarla.

"N-no es eso. Me gusta correr sola. Es mi tiempo para pensar." Respondió a la defensiva la bella pelirroja . Recordando su conversación con Elsa.

"En que parque estas corriendo?" Insistió Merida.

"Por qué el repentino interés en mis hábitos de ejercicio?" Bufó Anna y antes de que le dijeran algo anuncio con exagerada emoción, "Oh miren, la comida. Muero de hambre." Efectivamente logro desviar cualquier otra pregunta de sus amigas mientras comían.

"Las veo mañana." Dijo Anna animada mientras se daba la vuelta e iba antes de que la pareja dijera adiós.

"Adiós!" Grito Mérida , molesta por la conducta secretiva de Anna. "Algo esta pasando." Murmuro la pelirroja a su esposa, "Esta ocultando algo."

"Tal vez, pero al menos ahora esta feliz." Rapunzel dio pensativa golpecitos con un dedo en su mentón, pensando profundamente, "Sea lo que sea, me pregunto cuanto durara."

Ambas chicas suspiraron con algo de frustración por no saber que era lo que provocaba el cambio en su amiga.

"Quien sabe, tal vez ni siquiera ella lo sabe?" Reflexionó Mérida.

Las calles de la ciudad zumbaban con actividad. Señales de neón de varios colores y faroles con tenues luces amarilla armaban el ambiente. Entusiastas trasnochadores formaban líneas por las sucias aceras, ansiosos por entrar al club más candente de la ciudad. Ante la vista de una próxima hermosa rubia, el corpulento y estoico guardia se desarmo dándole una calida sonrisa. "Hey Mack.", le dio una palmadita al musculoso brazo del intimidante hombre.

"Elsa," asintió reconociéndola, "creo que te están buscando."

Elsa rodó los ojos y paso junto al enorme hombre, "gracias por la advertencia."

"No hay problema." Respondió Mack por sobre el hombro enganchando la terciopelada cuerda en su lugar, bloqueando la entrada. La sonrisa en el guardia instantáneamente desapareció mientras se volteaba a ver a un tipo que se quejaba. El fiestero de unos veinte y algo, estaba reclamando por la fácil entrada de la rubia. "Tienes algún problema?" Tan pronto las palabras dejaron la boca de Mack el pelinegro guardo silencio, moviendo su cabeza en negación. "Lo supuse."

Elsa pasó a través de la multitud, ignorando las numerosas miradas cargadas de deseo enviadas en su dirección. Encontró a su objetivo tras la barra ubicada en la pared a su derecha. La pelirosa barwoman pasó varios tragos multicolor a los clientes ubicados frente a la semi-circular barra. Levantando la vista, azules ojos captaron a la rubia. La seria expresión de la barwoman no cambio. "Finalmente," la alta mujer suspiró, "No creí que te fueras a aparecer."

"Sabes que he venido incluso más tarde que esto." Respondió la rubia mientras pasaba a la parte trasera de la barra. "Este no es mi único trabajo."

"Seh, como sea." La barwoman no tomo importancia a la excusa y tendió otra orden.

"Mack dijo que me estabas buscando." Dijo Elsa mientras evitaba interponerse en el camino de su amiga.

"Si, alguien dejo un mensaje diciendo que quería reservar el cuarto VIP o algo. Y el jefe de bomberos paso hace como diez minutos. Lo mande hacia arriba, a la sección de Kerri."

"Mierda." Elsa suspiró y paso las manos por sus dorados cabellos. "Entiendo. Gracias, Luka." La rubia se encogió de hombros.

"De nada. Buena suerte."

"Si." Murmuro mientras caminaba a prisa a través de la multitud con dirección a las escaleras. Tan pronto llego al segundo piso el ritmo de 'Could you believe' de ATB se desvanecía en el fondo. El segundo piso no esta tan lleno como el primero, pero casi todas las mesas estaban ocupadas. El piso en el centro del cuarto tiene una forma rectangular y con paredes de vidrio en los bordes. Las personas sentadas cerca de la pared ven a la multitud bailar. Elsa camino directo hacia el área de Kerri buscando al jefe de bomberos. Vio la parte trasera de su cabeza e inmediatamente se relajo. "Hola, Dave."

"Ah, Elsa." El rubio hombre le sonrió, "Me estaba comenzando a preguntar si aparecerías."

"Lo siento mucho. Tenia planes previos que tardaron un poco más."

"No hay problema. Tan solo estoy revisando. Tengo unas cuantas preguntas."

"Entendido. Vamos directo a la oficina." Elsa guió al hombre hasta un ascensor resguardado por dos guardias. Se dirigieron hasta el sótano para hablar. Una vez terminado sus asuntos, Elsa se despidió y fue hasta el segundo piso para ayudar a atender una de las barras.

Hombre y mujeres probaban su suerte intentando coquetear con ella. No les respondía con más que una halagada sonrisa y educados rechazos. La hora de cerrar llego rápido y Elsa ayudo con la limpieza, entonces cerró cuando todos ya se fueron. Bajo hasta la oficina, recogió algunos papeles para llevar con ella. El aroma del café lleno el lugar mientras se preparaba.

Concentrándose en su trabajo intentó ignorar la emoción que corría por sus venas. El trabajo y el mantenerse ocupada la habían sustentado durante los años. Si dejaba de trabajar, seria abrumada por cosas en las que prefería no pensar. Mantenía a parte su tiempo en el parque para pensamientos que se referían a su vida. Era el único momento en el que se permitía vivir.

Ya casi eran las cuatro cuarenta y cinco, cerro el lugar y comenzó la travesía hasta su banca. Cuando alcanzo su lugar se detuvo. Una gentil sonrisa se apodero de ella mientras observaba largos cabellos rojizos en un par de trenzas. La otra mujer mantenía sus largas y delgadas piernas abrazadas por sus brazos y llevadas hasta su pecho. Su mentón descansando en sus rodillas. Asumió que los ojos de la corredora estaban vidriosos, sumidos en pensamientos como ya había visto antes.

Sintiendo ojos sobre ella, Anna salió de su estupor en busca de esos ya tan familiares iris azul cielo. Cobalto colisiono con Cielo. Elsa se pregunto quien seria el afortunado que poseería a esta mujer. Anna, aparentemente, se derritió al ver a la rubia e inconscientemente una tímida sonrisa apareció en su rostro. El saludo se deslizo sin su permiso, "Hola."

"Hey." Respondió Elsa inmediatamente, caminando hasta su asiento.

La magnética fuerza estaba presente y Anna hizo todo lo posible por permanecer en su lado de la banca. Azules ojos inspeccionaron el negro pantalón de cuero y la ajustada polera amarilla. Ambas aferradas al cuerpo de la rubia perfectamente. Sus pantalones negros dejaban algo para la imaginación, pero no demasiado. Anna se sonrojo en demasía cuando sus ojos dieron a parar en el escote de la rubia. Elsa no noto las miradas. Con gentileza dejo su bolso de cuero en la banca y tomo con firmeza su café.

Anna comenzó a ver el agua, temerosa de ser atrapada mirando el cuerpo de la otra mujer. Sus manos se movían arriba y abajo por sus suaves piernas con la esperanza de poder alejar el frío. Elsa noto los movimientos de la corredora y se quito su chaqueta. Se la ofreció a la otra mujer, "Toma."

Volteándose a ver a la rubia, sus ojos se abrieron ante la acción. Aparente, perfecta piel de porcelana, torneados brazos, grandes pechos que parecían presionar la brillante tela amarilla. El pantalón era apretado y hacia que sus piernas lucieran aun más alargadas. Era un crimen, Anna lo decidió.

Entonces, recordó la chaqueta ofrecida hacia ella y sacudió su cabeza en negación. "No gracias. Estoy algo sudada. No quisiera…" La chaqueta de cuero fue puesta sobre sus hombros, todos los reclamos murieron en su garganta. La cercanía hizo que se mareara con la fragancia de la rubia. Elsa le sonrió amablemente y ajusto la prenda con cuidado.

"Lo siento. Soy algo terca. No podía dejar que te congelaras."

"Gracias." Dijo Anna tímidamente.

"No debes agradecerme, Anna." Le recordó amablemente la trabajadora a la otra mujer. Elsa regreso a su asiento, cruzó sus piernas. Respiró profundamente saboreando el fresco aire de la mañana antes de tomar un sorbo de su café. Antes había notado las miradas de Anna pero no lo comento. Las personas siempre se le han quedado mirando por variadas razones. Debido a eso aprendió a ignorarlas. Esta vez, asumió, la fija mirada se debió dar por sus ropas.

"Por qué dices eso?" Anna frunció el ceño, dejando sus suaves manos sobre sus rodillas.

"Siendo sincera," Elsa suspiró, pasando una mano por su espeso fleco rubio. "No lo sé." Pero la respuesta no era completamente cierta. Las verdaderas razones corrían por su mente y la asustaba. Había dos razones por las cuales no necesitaba el agradecimiento verbal de la mujer. La primera era que la mera presencia de la corredora era un regalo. La segunda y posiblemente la más aterradora razón era… Su simple deseo de ver las ocultas y dolorosas emociones residiendo en esos ojos cobalto desaparecer aunque fuera por solo un momento. El ver la luz de la alegría reemplazar el vacío de la depresión.

Anna arrugo su frente, la respuesta la dejaba pensando. "Oh." Dijo tranquilamente.

Mordiendo su labio, Elsa decidió expresarse a la confundida alma. "Porque el ver tu sonrisa es suficiente para mí," admitió. La rubia evito su vergonzoso sonrojo mirando hacia las ondulantes olas.

La honestidad provoco que Anna se recargara en la banca, efectivamente ocultando su brillante sonrisa y coloradas mejillas tras sus rodillas. Dio un vistazo en dirección a Elsa, notando las coloradas mejillas de la rubia. Decidiendo evitarle a la chica más vergüenza, cambio el tema. "Y cómo estuvo el trabajo?"

"Bien." Sintiendo un toque de incomodidad al compartir detalles de su vida personal, la rubia lucho contra el. Ya raro de por si, confiaba en la extraña, "Hubieron un par de peleas. Ya sabes como es. El alcohol nunca ayuda a las personas con pocas neuronas. O a tipos con sobredosis de testosterona." Anna rió por los reclamos y por la cara de irritación de la rubia. "Una bruja buscado actuar como una perra. Perdona mi lenguaje."

La trabajadora nocturna sacudió su cabeza en frustración, "Nunca entenderé porque mujeres sin pantys son más propensas a luchas UFC a muerte." Anna se rió algo más fuerte y Elsa continuó frustrada, "Al menos el jefe de Bomberos se fue antes que todo el exhibicionismo comenzara. Luego de ese fiasco todo estuvo muy tranquilo."

"Suena… emocionante." Comentó Anna, "y un poco peligroso."

"Mucho. Juro que una tenia garras de por lo menos doce centímetros." Dramatizo, mostrando hasta donde creía que llegaban las uñas de la mujer.

"No eran doce centímetros." Anna reclamo por la exageración de Elsa

"Ya, ocho entonces." Elsa levanto sus manos al aire defendiendo sus palabras. "Me sorprende que no le hubiese sacado los ojos a la otra chica."

"Aun no te creo." Anna meneo su cabeza a la trabajadora del club. "Pero tengo una confesión que hacer."

"Oh no… eres una peleadora sin pantys, cierto?" Elsa suspiro dramáticamente, viendo con desaprobación a la corredora.

"No!" La bella pelirroja empujo el hombro de la bromista rubia. "Una amiga se metió en una de esas peleas porque otra chica le agarro el trasero a su novia. Estaba usando esta casi inexistente tanga y todo estaba por todas parte." Anna sacudió su cabeza ante el recuerdo de Mérida masacrando una ebria castaña. Con un tono positivo en su voz agrego, "pero le logro romper la nariz a la otra chica y unas cuantas costillas… cuando le estrelló un banquillo de madera en la espalda."

"Wow." Elsa frunció el ceño, la preocupación escrita en su perfil. "Eso es… wow."

"Seh… Tuvo que hacer servicio comunitario y tomar terapia para el control de la ira."

Elsa asintió preguntándose si eso era todo. "Claro eso es…" No muy segura de cómo continuar, levanto los hombros y dijo, "bueno para ella. Supongo."

"Sip, ayudo un poco. Yo también fui, para dar apoyo moral y porque fui quien le paso el banquillo." Elsa entre cerro sus ojos mirando a la otra chica, captando la escéptica mirada de la rubia Anna rió, "Estoy bromeando. Tan solo le pase una botella de cerveza," rápidamente añadió, "Estaba algo ebria."

"Creo que estabas muy ebria." Elsa sonrío, "Creo que tu y tus amigas deberían mantenerse lejos de mi club." Anna rió. "Muy, muy lejos."

"Por qué? Haríamos tu noche mucho más excitante."

"Estoy segura." Respondió Elsa sarcástica.

"Hey! No somos tan malas. Mi amiga pago por los gastos médicos y la otra chica aprendió su lección." Añadió Anna fácilmente, "Y ahora todas somos amigas. Nos mete gratis en conciertos."

"Voy a ser honesta," Dijo la rubia con rostro serio, "estoy un poco preocupada. Golpeas a todos tus amigos hasta que se rinden?"

"No!" La corredora nuevamente se defendió. "No a todos," Anna sonrió avergonzada, "No te he golpeado a ti." Dijo sin pensarlo, deteniéndose para considerar la insinuación.

"Así que ahora somos amigas?" Pregunto la rubia, medio enserio, medio en broma.

"Si. A menos que no quieras ser mi amiga?" Pregunto Anna juguetonamente, pero sus ojos mantenían una fuerte muestra de vulnerabilidad y desesperanza.

"No, si quiero" La rubia bajo la cabeza, sintiéndose tímida, "ser tu amiga." Compartió la brillante sonrisa que recibió.

El aire que las rodeaba era calmo y tranquilizador. El sentimiento era similar a una taza de chocolate caliente en un frío día de invierno. Algo tan reconfortante por estar en la cercanía del otro. Anna era incapaz de entender como la rubia pasó de ser una extraña a una amiga en solo unos días. Encontraba difícil el determinar porque todo fluía tan fácilmente con ella.

El tranquilo momento fue interrumpido cuando Elsa maldijo por lo bajo. "Mierda. Tengo que irme." Miro su reloj nuevamente, como si esperara que estuviese mintiendo. "Lo siento, de verdad necesito irme. Adiós." La rubia tomo sus cosas. Casi sale corriendo, pero recordó algo. "Toma, esto es para ti." Dejo un sobre en blanco en el regazo de Anna y salio corriendo con el bolso sobre su hombro. "Adiós!"

"Adiós!" Grito Anna cuando logro entender lo que pasaba. La sorprendida y bella castaña miraba el blanco sobre, entonces se percato de algo. "Oh espera…." Grito en vano. La otra mujer ya había desaparecido para cuando se dio cuenta de que aun traía puesta la chaqueta de Elsa. Pensó en salir corriendo tras ella, pero no estaba segura de encontrarla en el amplio parque. Una pequeña parte de ella disfrutaba el estar rodeada por la esencia de la otra mujer. La chaqueta de cuero casi se sentía similar a la tranquilizadora presencia de la rubia.

Bajo sus pies al suelo y dejo que el sobre descansara en su regazo mientras pasaba sus brazos por las mangas. Una amplia sonrisa apareció en su rostro. Toques de electricidad corrieron por sus venas ante la expectativa de abrir el sobre. La parte frontal estaba en blanco, ninguna palabra que indicara su contenido ni quien la enviaba. Incluso el sello estaba sin utilizar. Abriendo el sobre, introdujo sus dedos buscando el contenido.

No había un saludo, solo unos cuantos párrafos escritos en una hermosa letra cursiva. Anna paso la yema de su dedo índice sobre la negra tinta. Podía sentir las hendiduras causada por la fuerte presión del lápiz de Elsa

"No se como empezar esta carta, así que iré directo al grano. Nuestras conversaciones se han quedado en mis pensamientos. Tus preguntas y emociones resuenan dentro de mí. El otro día no puse todos mis pensamientos en palabras, porque simplemente no pude. Pero aquí en el papel creo ser capaz de hacer un mejor trabajo. Estas palabras que siento, no suenan muy bien dichas en voz alta, tal vez, solo tal vez esta hoja y lápiz les hagan justicia.

Mi idea del matrimonio puede ser representada por una simple carta. Una relación comienza como un esqueleto que se presenta ante ti con un sobre y una hoja de papel. Si la relación continua, emociones y sentimientos se escribirán en ella. Mientras pasa el tiempo la tinta podría desvanecerse y las emociones tal vez tacharse. Como sea, si el tiempo continúa y la escritura nunca se detiene, la tinta se mantendrá intacta como el primer día. Entonces, la carta es introducida dentro del sobre.

El compromiso seria el sobre recibiendo una dirección. Marcando tu vida en un nuevo camino. El caminar hacia el altar es el colocar la estampilla que te pondrá en tu camino. Finalmente, cuando dices 'Si, acepto' sellas lo que seria una relación completa con una sólida base para un amor que viajara muchos años.

El sellar un sobre vacío es una lastima, porque seria demasiado ligero y podría salir volando durante el viaje. Perdido el cruel viento que podría llegar con el tiempo.

Desde afuera puedo decir estas cosas. Otros, incluida yo, te diremos que hagas todo lo posible por ser feliz. Pero yo se que no es tan simple. Todo lo que puedo entregarte son estas simples palabras y pensamientos de alguien que es ajeno, y mi más sincero deseo de verte sonreír libremente. Cuida de ti.

De,

Tan solo otra vendedora de droga."

Dos lágrimas cayeron sobre la despedida haciendo que la tinta se corriera hasta el final de la hoja. Antes de que otras pudieran escapar, Anna limpio sus ojos apartando cualquier futura lágrima. La única evidencia de su llanto era el ligero rojo en sus ojos. Cuidadosamente guardo la carta y la introdujo en el bolsillo interior de la chaqueta. Tragando el nudo que se había formado en su garganta comenzó a caminar hasta su oficina. Su corazón no era lo suficientemente fuerte como para regresar al departamento.

(^O^)/ hoooli. Aquí reportando me. Primeramente gracias a los que me dejaron sus review realmente, aunque sean pocos me animan a seguir escribiendo, traduciendo y adaptando. Todo es gracias a ustedes *abrazo* y Buehg que más? Ah si sí quieren hablar conmigo o lo que sea no se pueden dejarme un "mp" y eso. Me gusta hacer amigos y eso y bueno ya me extendí ya me calló ya ya bye .

Gracias por leer. Esperare ansiosa sus reviews