Capitulo 6: Longing.

Flashback en Cursiva.

Cita en Negrita.

Cita: Edna St. Vincent Millay

Donde solías estar, hay un agujero en el mundo,

donde me encuentro a mi mismo constantemente,

caminando durante el día, y cayendo durante la noche.

Te extraño demasiado.

"Meg, no me siento muy bien. Creo que tan solo…" Anna tomo unos cuidadosos pasos hacia atrás, tratando de refugiarse en su cuarto.

"Anna." Gruño Megara, "Ven aquí." Anna esquivo las extendidas manos de su compañera de piso, pero no pudo huir por segunda vez. Meg sonrió triunfal, sosteniendo el antebrazo izquierdo de Anna como premio. "Creíste que podrías huir de mi? Gane una carrera sosteniendo un huevo con tacones de seis pulgadas."

"Eran tacones de cuatro pulgadas." Megara dejo pasar las palabras de Anna, "Son lo mismo." La chica las acerco hasta la puerta. "Suelta el sillón!"

"No! No quiero ir!"

"Oh vamos, Anna! Necesitas salir." Meg lucho para alejar a Anna del sillón. "Es sábado por la noche! No te voy a dejar sentada en el sillón malgastando tu vida viendo dramas coreanos."

"No puedo evitarlo. Son adictivas." Se quejó Anna. "No quiero ir!"

Meg bufó molesta y soltó a la alta mujer. "Anna," dicha mujer se volteó para ver los ojos a de su amiga, "Han pasado cuatro meses. Bueno, tres meses." Los ojos de Anna se abrieron ante el recordatorio. "Pero esa vez no cuenta. Solo fuiste por ahí besando a cualquier chico o chica. Aun estoy sorprendida de que no agarraras nada." suspiro sabiendo que no estaba ayudando, "No te voy a obligar a salir y conocer a alguien. O que lo hagas con la mitad de la población. Siendo sinceras preferiría no volver a verlo." Meg golpeteo su mentón con su dedo índice, "y si te vas a casa con alguien que no conozca, me molestare."

"Dudo irme a casa con alguien. Y si de algo estoy segura es que esa niña estaría encantada de irse a casa contigo." Anna sonrió, recordando a una muy joven pelirroja saliendo a escondidas de la pieza de Meg una mañana.

"No soy ningún pedófilo! Tenia veinti-uno." Meg miro enfadada a la fisioterapeuta. Anna sonrió satisfecha,

"Se veía mas de doce." Meg entrecerró sus ojos.

"Fue desafiada verticalmente, y que." La Meg sacudió su cabeza. Sabia que su amiga y compañera de trabajo estaba intentando distraerla, "Por favor Anna. No te estoy pidiendo que encuentres a alguien. Tan solo sal y diviértete. Vive otra vez." Los hombros de Anna decayeron ante la petición

"Okay."

"Si!" Meg saltó y le dio un abrazo de oso a Anna. "Creí que tendría que llamar a Merida. Sacarte de aquí con fuerza bruta." Anna sonrió, tomando su bolso al salir del departamento.

Megara repetía la frase 'Party like a RockStar' mientras bajaban por las escaleras. La pequeña chica camino confiadamente hasta el guardia.

"Estamos en la lista." El alto, musculoso hombre miró a ambas mujeres de arriba abajo con el ceño fruncido.

"nombre?" " Megara Banz y mi invitada." Señalo a Anna, quien sonrió tímidamente. El hombre reviso la lista y encontró su nombre.

"Tengan una buena noche, señoritas." Quejidos y 'boos' vinieron de la larga cola de personas. El guardia solo rodó sus ojos. Meg y Anna se encaminaron a través del repleto lugar para encontrar a Merida y Rapunzel en el segundo piso.

"Finalmente!" Exclamo Merida y se levantó de su asiento para abrazar a las recién llegadas. Rapunzel estaba justo detrás de ella, brazos abiertos para exprimir la vida de Anna. La fisioterapeuta podía ver la sorpresa en los ojos de Merida.

"Te alabo, Meg." La chica ladeo su cabeza confundida, "No creí que actualmente sacaras a la ermitaña de su caparazón."

"Hey!" Anna golpeo juguetonamente el brazo de Merida.

"Oh, aun violenta. Que bueno saber que algunas cosas nunca cambian." Rapunzel rió ante el mohín que recibió. Tomaron sus asientos e inspeccionaron a la multitud bailando en el primer piso.

"Aun no ordenan nada?" Meg levanto una ceja. "Por fin la embarazaste, Merida?" Molesto la morena. Merida intento lanzarse por sobre la mesa pero se detuvo cuando Rapunzel golpeteo su espalda.

"Casi Meg. Pero me temo que lo entendiste al revés." La castaña heredera froto gentilmente el suave abdomen de Merida. "Pero no puedo culparte. Tan solo tiene seis semanas." La mandíbula de su pelirroja prometida cayó, verdes ojos llenos de falso dolor. Meg y Anna rieron ante las acciones de la pareja. Rapunzel se disculpo con una terca Merida mientras la mesera llegaba.

"Hola señoritas, que puedo traerles?"

"Hola Kerri," Dijo Meg, leyendo el nombre de la chica en su gafete. "Yo tomare un Martini, dulce."

"Mojito." Pidió Merida y le dio un suave codazo a Rapunzel para que ordenara.

"Haywire." Pidió la castaña, aun un poco molesta con su prometida.

"Yo solo tomare ag…"

"NO!" Las tres mujeres le gritaron a Anna.

"Nada de agua," Agrego Meg. Kerri alzó una ceja ante la manifestación pero no dijo nada. "O bebida."

"Toma!" añadió Merida

"Bueno, bueno." Anna lo pensó, entonces noto el nombre del club. "Un blue sky, por favor."

"Buena elección." La mesera sonrió y escribió sus órdenes. "Ya vuelvo."

"Gracias." Dijo Anna, entonces escaneo a los bailarines desde su alta silla de bar. "Cómo te metiste en la lista?"

"Mi antigua compañera de piso. Su novia trabaja aquí. Bueno, en realidad," Meg sonrío, "su novia es la co-dueña de este lugar. Es amiga de la otra dueña también. Impresionante, cierto?" rapunzel ladeo su cabeza hacia un lado y frunció el ceño

"Las dueñas de 'Crimson' son Megurine Luka y Elsa de Arandelle, cierto?" El corazón de Anna dio un salto ante el nombre, pero rápidamente se recordó que no era su Elsa.

"Sip, Miku se mudo con Luka, pero la elusiva Elsa sigue soltera." Dijo Meg con cierto brillo en sus ojos.

"Déjame adivinar, es gay?" Anna sonrió ante el brillo en los ojos de su amiga. Meg suspiro

"Eso creo. Quiero decir rechaza a todos los que la invitan a bailar. Chicos y chicas."

"Pero oí algo sobre que salió con una restauradora de arte y una modelo o algo." Merida se encogió de hombros.

"Tal vez si tenemos suerte podrás verla." Meg guiño un ojo y le dijo a Anna, "Tal vez deberías probar tu endemoniada suerte e invitarla a salir." Anna rodó sus ojos y rió

"Claro." Pese a su sonrisa sus ojos cobalto escondían la familiar tristeza que surgía cada vez que oía ese nombre, Elsa.

La camarera hizo su camino a través de los grupos de personas alrededor de sus respectivas mesas. "Luka," llamo a la barwoman mientras entraba al circular bar, "Ten." La peliazul camarera le tendió cinco pedidos.

"Hey Luka." La dorada diosa saludo, "Kerri."

"Hola Jefa." Respondió Kerri mientras preparaba tragos para una de sus mesas.

"La princesa por fin aparece." Gruño Luka, pero siguió con los pedidos. "Por qué la llamas 'Jefa', pero a mi me llamas por mi nombre?" Kerri soltó una risita, pero no miro a Luka mientras respondía.

"Porque no te veo como una figura de autoridad."

"Qué?"

"Seh." La mesera dejo unos tragos en su bandeja. "Ella es como una diosa inalcanzable." Kerri observo a su Jefa, "Y bueno…" miró a Luka de arriba hacia abajo deteniéndose en algunas manchas, "Tú eres mas como una campesina. Yo también lo soy. Es por eso que somos tan buenas amigas." Termino alegremente la peliazul.

"Creí que también éramos amigas, Kerri." Elsa hizo un mohín.

"Aww… Por supuesto que lo somos, Jefa. Es solo que ya no le tengo miedo." Asintió viendo a Luka, "luego de ver lo azotada que es."

"Seh, es bastante difícil tomarte en serio luego de ver como te pateaban el trasero por no sacar la basura." Elsa se rió ante el recuerdo de una Luka con su cola entre las piernas luego de que Miku verbalmente la destruyera.

"Ninguna de ustedes irán a cenar otra vez." Se quejo Luka, "Aquí tienes Diosa, ayuda a los plebeyos." La pelirosada barwoman le entrego a Elsa la bandeja con uno de los pedidos. La rubia solo se rió y tomo la bandeja.

"Cuál mesa?" Pregunto Elsa.

"46!" Tanto Kerri como Luka respondieron.

"Gracias." Dijo Kerri mientras se iba a dejar los otros pedidos.

"No hay problema." La rubia se abrió paso a través de la multitud hasta la mesa 46. Luego de hacerse paso entre los asistentes al club finalmente se acerco hasta la mesa. La alta tabla estaba justo a un costado del alto vidrio con cuatro mujeres sentadas a su alrededor. Reconoció a Merida y a Rapunzel de corona nde unas de las tantas galas de caridad a las que asistía de mala gana. Merida vestía un corto vestido de un ligero azul sin tirantes y Rapunzel vestía un vestido rojo con un corte a mitad del muslo. Sacudió su cabeza ante la elección, fuego y hielo. Frente a ellas se sentaba una chica con un vestido gris y negro sin tirantes y una mujer de rojo cabello que hizo que contuviera el aliento.

Regreso hasta la banca de un parque y ojos cobalto que hacían que su corazón se acelerara. Rápidamente, recupero su compostura y continúo. La mujer en un blanco corsé y una falda azul marino no era la bella pelirroja que continuaba persiguiéndola. Acercándose a la mesa con renovada confidencia se concentro en Merida, a quien vio decir algo al resto del grupo.

"Hola señori…" Elsa se detuvo en medio de su saludo cuando cielo se encontró con cobalto. Sin vacilar Elsa inmediatamente continuó, rompiendo la conexión con la que a menudo soñaba. "….tas." Continuó con el proceso de entregar los tragos, sin levantar la mirada para encontrarse con los ojos que sentía sobre ella. "Martini," entrego a las ansiosas manos de Meg "Mojito," sabia que pertenecía a Merida y dejo la botella de cerveza en frente de Rapunzel, "Haywire." Reunió todo su coraje para no tartamudear mientras tomaba el último trago en la bandeja, "y un blue sky." Su voz se suavizo mientras se daba otra oportunidad para mirar a la corredora.

"Gracias." Susurró Anna mientras observaba a la rubia como si estuviese viendo a un fantasma. Cuando Merida menciono que la dueña se estaba acercando resistió la esperanza y el mirar hacia atrás como deseaba. Entonces repentinamente su Elsa estaba de pie justo ahí con una bandeja de tragos.

No podía respirar.

No quería pestañear por si la rubia desaparecía y fuese a despertar de un sueño. Reacia a dejar que las emociones la superaran, Elsa se volteo hacia el resto de la mesa. "Merida, Rapunzel, Meg que coincidencia. Le informare a Luka que estas aquí, Meg. Espero que pasen una buena noche. Los tragos van por la casa, esta noche."

"No es necesario que hagas eso." Respondió rápidamente Merida.

"No es nada comparado con todas tus contribuciones a la fundación. Piensa en ello como un gracias." Elsa sonrió educadamente, demostrando su practicada etiqueta. Merida sonrió genuinamente

"Es un verdadero placer el apoyar tan maravillosa causa. Pero, gracias, Elsa." La heredera llevó su mirada hasta Meg, "nos acabamos de enterar que estas familiarizada con Meg. Que pequeño mundo." Merida sonrió mientras tomaba un sorbo de su Mojito.

"No creerías cuanto." Elsa sonrió débilmente, tan solo no queriendo otra cosa que salir corriendo.

"Pero te apuesto que no conocías a Anna." Agregó Meg con malicia en sus ojos. Elsa quiso reírse ante el comentario y decir 'cuánto?' pero no lo hizo. "

No, no le conozco. Elsa de Arandelle," extendió su mano hacia Anna. "Pero estoy segura que ya sabias eso." Sonrió con complicidad a la mujer que de seguro estuvo hablando de ella.

"Si, pero no esperaba verte." Admitió Anna y rápidamente se contuvo. Casi tiembla cuando su mano tomo la de Elsa, "Anna Cold." La bella Pelirroja soltó a regañadientes la mano de la rubia.

"Será mejor que me vaya. Disfruten su noche." Se volteo a Anna ignorando el dolor presionando su corazón ante la idea de alejarse. "Fue un placer conocerte." La honestidad de las palabras brilló a través de esos orbes azul cielo.

Anna sonrió y contuvo sus lagrimas, "el placer fue todo mío." Ojos cobalto inmediatamente se fijaron en el trago de un Azul claro, imaginando los ojos de Elsa. No soportaría ver alejarse a la rubia. Meg frunció los labios.

"Eso fue algo raro." Tres pares de ojos fueron a dar en Anna quien estaba perdida en el recuerdo de la última vez que vio a Elsa.

"Fue casi como si te reconociera." Pensó Merida en voz alta.

"Anna?" "Huh?" rapunzel levanto una ceja ante los ojos vidriosos de su amiga. "La conoces?" Anna mordió su labio y entonces mintió,

"No." Tomo un largo trago de su bebida y miro hacia la multitud.

"Bueno, por la forma en la que te miro. Diría que tienes una muy clara posibilidad de que te de un 'si' para bailar." Anna sonrió

"Creo que bailar conmigo es lo ultimo que querría hacer."

"Nunca se sabe." Dijo Meg y volvió a observar a las chicas en la multitud. Rapunzel miraba de reojo a Anna, notando la forma en la que parecía tener la mirada perdida en la muchedumbre que bailaba en el primer piso. La mirada era la misma que tenia cuando observaba por su ventana.

O cuando le preguntaba por que repentinamente termino con Kristoff. Nanoha intento lo mejor que pudo el no pensar en la rubia. Solo tomo unos cuantos tragos, no muy interesada en despertar con resaca. Cuando Meg la saco a bailar intento dejarse llevar por la música, pero unos ojos cielo aparecían tras sus parpados cada vez que los cerraba.

Se quedaron hasta la hora del cierre y afuera con el resto de los asistentes al club. Anna se despidió de Merida y Rapunzel, observando como el taxi desaparecía. Meg, efectivamente, se fue a casa con la misma 'niña' con la que la había molestado antes. Aparentemente, la pequeña pareja de Meg tenia veintiún años y su nombre era Gil.

Hubiese tomado el mismo taxi que Rapunzel y Merida, pero no estaba de ánimos para que comenzaran a besarse en el asiento trasero con ella ahí. Sentada en la cuneta se dio cuenta que tenia las manos vacías y se apresuro a volver al interior del club.

"Esta cerrado," el guardia le advirtió mientras intentaba entrar.

"Lo siento. Olvide mi bolso." El guardia levanto una ceja, pero la dejo entrar.

"Gracias." Él se encogió de hombros y comunico a los otros guardias sobre su presencia a través de la radio. Se acerco a una pelirosada barwoman, "Disculpa. Perdí mi bolso."

"Espera un segundo." Tomó el teléfono tras la barra y marcó un número, "Hey, hay una chica diciendo que perdió su bolso." Luka escucho, se volteó a verla nuevamente, "Color y marca."

"Un Chanel blanco, un bolso de mano." Contestó Anna. Luka asintió y apunto un elevador bloqueado por dos guardias de seguridad.

"Te llevare abajo. Tienes suerte de que este en la oficina."

"Muchas gracias." Repitió Anna agradecida.

"No me agradezcas aun. Todavía necesito ver si es tuyo." Luka inserto su llave y presiono el botón B1. Anna siguió a la barwoman hasta lo que asumió era una oficina.

"Hey Elsa. Y bien, solo necesitas mostrar tu identificación y…." Dejo de hablar cuando se percato de que Elsa fijo su mirada con la de la mujer a su lado. Las bellas rubia y pelirroja parecían parapalizadas y Luka se sintió fuera de lugar en el cuarto.

"Sabes que, voy a dejar que te hagas cargo de esto." La barwoman abruptamente abandono el cuarto.

"Luka, espera…" Elsa suspiro mientras veía como la puerta del elevador se cerraba. "Hola." Dijo tímidamente la rubia.

"Hey." Dijo Anna apartando su mirada hacia el suelo. Mirando sus sandalias se sentía como una idiota por no conocer el apellido de Elsa. Aunque ella tampoco conocía el suyo. Sumando a las muchas cosas que debieron haberse dicho entre ellas.

"Debes de querer tu bolso." Elsa tomo el ítem de su escritorio y se lo entrego a Anna. "Solo necesito ver tu identificación."

"Por supuesto." Busco en su cartera y saco su identificación. "Toma," sus temblorosas manos entregaron la tarjeta a Elsa.

"Tienes algo de suerte. Kerri la encontró bajo la mesa." Le entrego la tarjeta a Anna cuidadosa de no rozar sus dedos.

"Suerte del demonio." Sonrió Anna. "Gracias." Elsa asintió, metiendo las manos en sus oscuros bolsillos de mezclilla.

"No hay problema. Te llevare arriba." Se volteó para irse, pero fue detenida por una mano en su brazo. Observó a Anna con una mirada interrogativa provocando que la bella pelirroja retirara su mano.

"Lo siento, Elsa." Fijo su mirada en ojos cielo, "Lo siento por haber huido. Lo siento por no haber vuelto. Lo siento por dejarte sin ninguna explicación." Anna mordió su labio, "Pero no lamento el haberte besado."

Observo sus negros tacones de tirantes recordando el evento.

Elsa tomo un sorbo de su cálido café negro. Oyó pasos tras ella y sus labios instantáneamente se curvaron en una sonrisa. Suaves manos cubrieron su vista.

"Quién soy?" Una suave voz pregunto, labios rozando su sensitiva oreja.

"Hm? Mai?" Es el nombre de una de sus ex de las que le había hablado a Anna.

Anna no apreciaba mucho a Mai una vez le reveló que la había dejado mediante un mensaje de texto.

"Elsa…" Gruño Anna en su oreja. Cubrió las manos sobre sus ojos con las suyas

"Anna," dijo de manera tan tierna que hizo sonreír ampliamente a la corredora. La rubia removió las manos y en un poco característico y atrevido movimiento beso la parte trasera de la mano izquierda de Anna. Inmediatamente, temiendo que el gesto pudiese incomodar a la corredora, soltó las manos de esta. Sin embargo, cuando levanto la mirada, Anna poseía un ligero sonrojo y una tímida sonrisa.

Sus preocupaciones desaparecieron mientras Anna se sentaba a su lado. Anna se movió hasta el lado de la rubia moviendo el brazo de Elsa por sobre sus hombros.

"Esta helado," murmuro abrazándose al costado de la rubia. Elsa no estaba sorprendida por la necesidad de contacto físico demostrado por la mujer. A la segunda semana de sus encuentros Anna había acortado la distancia entre ellas en la banca. Se disculpo la primera vez que apoyo su cabeza en el hombro de Elsa, pero no se alejo. En vez de eso, explico que era una persona de piel y no podía evitar abrazarse a sus amigos. Una verdad parcial… no podía resistirse al deseo de sentir el calor de la rubia. Le tomo a Elsa tres días el acostumbrarse a los abrazos, ya que ella era completamente opuesta a la pelirroja.

Nunca le gusto demasiado el contacto físico, pero aprendió a disfrutar de los abrazos con Anna.

"Cuál es tu favorito, amanecer o atardecer?"

"Amanecer." Respondió rápidamente Elsa.

"Por qué?" Anna observo a Elsa.

"Porque…." prefirió mirar a las olas en vez de los ojos cobalto fijos en ella, "puedo pasarlo contigo." Un sonrojo subió por su cuello. Anna bajo la mirada hasta el piso, luchando contra su propio sonrojo,

"Que encantadora."

"Lo intento." Respondió Elsa con una sonrisa, pero la confesión era verdadera. Anna soltó una risita recargando su cabeza en el hombro de Elsa. Se sentaron en silencio disfrutando de la tranquilidad que las rodeaba y el rítmico retumbar de las olas contra el borde costero. La corredora desvió sus ojos desde el océano hasta Elsa. Memorizo los prominentes pómulos, la suave y clara piel, el aire de finura y el calmo y claro mirar.

Elsa se volteo con una ceja alzada, "Tengo algo en la cara?" Anna mordió su labio mientras curiosos ojos se clavaban en los suyos.

"No," sonrió y regreso su vista al océano. Sin embargo, Elsa continuó observándola. Mirando intensamente, se dio cuenta de los detalles y se detuvo sobre los labios de Anna. No se percato de que estaba hablando hasta que estuvo a la mitad de la oración.

"La primera vez que te vi…. No pude desviar la mirada. Creí haberte reconocido… algo en tus ojos." Suspiro antes de continuar, "Fui cautivada." Rió sin muchas ganas y regreso a las olas, "Disculpa, eso fue estúpido." Anna notó la tristeza que comenzó a llenar esos orbes azul cielo. Se acerco cuidadosamente moviendo la cabeza de Elsa para que pudiera verla. Cobaltos buscaron en las profundidades azul cielo por una respuesta que no sabia deseaba. En un mero susurro admitió

"Yo también lo estaba." Los corazones latían con la intensidad de su conexión y dijo, "Aun lo estoy," tomó un respiro, "cautivada." Normalmente hubiese desviado la mirada, roto la gravedad entre ellas. Esta vez no pudo encontrar la fuerza. Elsa sabia que no podía mantenerse atrapada en aquella competencia de miradas, pero su fortaleza estaba acabándose. La magnética fuerza era demasiada como para luchar. Lo que le quedaba de fuerza desapareció mientras Anna se acercaba.

Sus respiraciones se mezclaron por medio segundo antes de que la distancia fuese traspasada. La suave presión de sus labios hizo que Anna deseara más. Rompió el suave beso tan solo para regresar con uno más fuerte la segunda vez. Su pulgar rozaba la mejilla de Elsa mientras sus labios se movían en sincronía. Incapaz de resistirse, Elsa se volteó para estar de frente a Anna. Sujeto la cabeza de Anna por detrás, adorando la sensación de esos rojizos mechones pasando por sus dedos. La corredora se rindió ante el calor que nacía lentamente en su cuerpo, comenzando en su pecho y esparciéndose por sus miembros.

Más tarde compararía la experiencia con lava saliendo de un volcán y esparciéndose por la tierra. En su mente se preguntaba si el besar debería de sentirse así. Entre el besar a Kristoff y su experimentación un mes más tarde, se dio cuenta de que este beso era como ningún otro. El calor que sentía era específico de este beso… a besar a Elsa. La rubia sabia que debía detenerse, sabía que no podía permitir que su corazón se aferrara a esa felicidad. El placer que traía el besar a Anna. Pero era demasiado tarde y perdió la batalla en el momento en que sus labios se encontraron. Probablemente antes de eso. Aun así, su corazón no podía tomar ventaja de la confundida mente de Anna.

No podía arruinar su relación con la amabl chica cuya amistad y confianza había ganado. Cerró sus ojos con fuerza, memorizando la cálida mano de Anna en su mejilla, delicados labios moldeándose a los suyos. Y en ese momento su segundo acabo, removió la cálida mano y se alejo de esos adictivos labios. Ante la falta de contacto, los ojos de Anna se abrieron lentamente como un velo que le mostraba la realidad del momento. Retiro su mano de la de Elsa como si quemara y cubrió su boca. Podía ver la tristeza y derrota en esos orbes cielo. Anna podía sentir las lágrimas cayendo lentamente por su rostro.

Podía sentir el nudo formándose en su garganta. Podía sentir a su corazón encogerse dolorosamente. No solo había traicionado la confianza de Kristoff, era la causante del dolor que residía en los ojos de la rubia. Se levantó abruptamente y retrocedió retirándose de la abrumadora situación. Bajo la mano que cubría su boca para susurrar, "Lo siento tanto." Se quedo observando a Elsa lo suficiente como para ver a la rubia intentar levantarse y hablar, pero las palabras no salían. Mientras se volteaba para salir corriendo observo a la rubia desplomarse nuevamente en su asiento y bajar la cabeza. Furiosamente removió el continuó fluir de lágrimas con la manga de su camisa. Lucia como un completo desastre al momento de llegar a la vacía oficina pero no le podía importar menos su apariencia.

Paso una hora en la ducha llorando y tratando de sacarse la culpa. Esperaba que el agua removiera sus sentimientos de traición. Su corazón cargaría los recuerdos de la rubia, pero forzó a su mente a enterrarlos.

Para cuando salió del vestuario sus ojos estaban rojos e hinchados, pero sabia que volverían a la normalidad para la tarde. Se propuso a si misma dejar de pensar en la rubia y sus afligidos ojos azul cielo. Estaba determinada en intentar con mayor fuerza su relación y dedicar su atención a su prometido. Se recordó a si misma que estaba con kristoff Él era bueno con ella y… ella lo amaba…

Elsa no recordaba el viaje a casa. Tan solo se dio cuenta de que estaba ahí cuando sven, le salto y colocó sus patas en su abdomen. Se agacho sobre una rodilla y froto el pelaje del cuello del gran canino. El animal parecía sentir su tristeza y lamió sus húmedas mejillas. Acaricio la cabeza de sven "Prométeme que no vas a huir, okay?" sven ladeó su cabeza, entonces lamió otra vez la cara de Elsa. Sonrió pero no se reflejaba en sus ojos, "Quieres algo para comer?" Elsa camino hasta la cocina y abrió una lata de comida para perro. Dejo la mezcla con un poco de comida deshidratada en un limpio plato de acero. Todo esto mientras evitaba pensar en la pelirroja corredora, quien entro y salio de su vida. Intento ignorar la pesadez en su pecho. Su frágil corazón se esforzaba por mantenerse unido con frágiles hilos. Deseo por la fuerza para ser igual de fría que una roca, para separarse de emociones que la hacían sentir tan débil.

El deseo de no sentir nada con los recuerdos de la bella pelirroja que consumían su energía, dejándola triste y vacía a la vez. Tan pronto termino de pasear a sven, se ducho y colapso en su cama. Pero el sueño no ofrecía alivio a su situación mientras su subconsciente le mostraba imágenes de Anna.

Elsa respiró profundo y levanto su mirada color cielo hacia los cobaltos de Anna. Una gran variedad de sentimientos pasaron por ella, pero se aferro al único para el que conocía la palabra perfecta.

ESTOY DESNUDA ENFRENTE DE UNA IGLESIA!(bien ya tengo su atención asi que sigan leyendo)

Ahaa! A que no se la esperaban eh? Pues nada solo quiero decirte

YuiTainaka, que has acertado… te dare un premio, solo pidemelo!

Asi que ahora pasare a explicarlo rápidamente para que no se pierdan en la línea de la historia

Hace cuatro meses Anna y Elsa se besaron en la banca del parque. La pecosa huyo y se prometió esforzarse mas con kristofforo)? Pero esa misma noche (a las 3 am) dejo al rubio por que se dio cuenta que ya no podía seguir ahí. Elsa regreso al banco la mañana siguiente pero no después. Luego, la escena donde esta Anna viendo por la venta en la casa de Merida y Anna es una semana después. Un mes mas tarde Anna tiene su experimento en un bar y tres meses después del experimento Anna y Elsa se vuelven a encontrar

Las dejare sufriendo entonces ah…. Hablando de sufrimiento.

Actucalizare todos los fics sin excepción en estas fechas.

R9k Elsa suffering.- random viernes - ELSANNA

Frozen fractals.- random viernes- ELSANNA

Sad eyes- diaria- ELSANNA

Karakuri burst- random viernes- NEGITORO

Santa sangre- random viernes- NANOFATE

Por favor amamame.- random viernes.- NEGITORO

Kimi to koi limit.- random viernes .- NEGITORO