Bueno acá les dejo la continuación, espero les sea de su agrado

Como siempre cualquier duda (que no comprometa la trama o lo que pasara) sugerencia o critica son bienvenidas

Digimon y sus personajes no me pertencen

...

El Lobo Solitario

Los muelles del distritos sur de la capital mantenían un ambiente frio y húmedo. Marineros y vagabundos paseaban como si estuvieran en casa. Era un lugar de decadencia y oportunidades. Los bares ajetreados con marineros en busca de trabajos y mercenarios en busca de un objetivo. Se podía ver ladrones robando a ladrones. Peleas callejeras y traficantes ganándose la vida. Un lugar placentero pensaba un joven que parecía buscar algo.

-En donde demonios se metió ese idiota- Gruñía un chico de 24 años de pelo rubio largo y rizado. Traía unas ropas desgastadas similares a las de cualquier marinero. Una camisa con rayas horizontales rojas y blancas. No la más original para los marineros pero servía para no llamar la atención.- Juro que es la quinta vez que lo hace… Cuando lo encuentre le meteré su sable favorito por donde no brilla el…-

-¡THOMAS! ¡Encontramos el Lobo Solitario!- Se escuchó decir de parte de un grupo de marineros con vestimentas similares al final de la calle.

-¡CALLENSE IMBÉCILES! ¡¿QUE JAMAS HAN ESCUCHADO HABLAR DE UNA MISION DE INCOGNITO?- Thomas no pudo evitar gritar a sus compañeros, estos últimos no pudieron evitar rascarse la cabeza mientras reían despreocupadamente mientras se acercaban.

-Por cierto; ¿Dónde está Ishi...?- Pregunto uno de ellos pero pronto fue interrumpido por un golpe de Thomas en la nuca.

-POR LAS BARBAS DE POSEIDÓN, NO DIGAN NINGUN NOMBRE, NO DEBEMOS DE DEJAR NINGUNA PISTA- Gritaba desesperado Thomas.

-Disculpa Tho… es decir… emm... ¿Cuál era tu nombre código?- se disculpaba uno de los marineros

-Es la cuarta vez que se los digo. Es Centauro.- Decía Thomas molesto pero un poco más tranquilo…

-¿Estás seguro?¿Recuerdo que Ishi… es decir Casanova te había asignado otro nombre- Contesto uno de los marineros.

-¿Ah? No sé de qué hablas- Contesto nervioso Thomas

-Si... ¿Que no era Cairo... Cayo...? - Decía otro marinero pensando.

-¡Cairo! Si tienes razón es Cairo que tonto soy.- Contesto con una sonrisa nerviosa.- Bien andemos.- se apresuró a decir.

-¡Ya lo recuerdo, es Caireles!- Dijo el marinero con un aire de victoria. Todos los demás marineros se soltaron a reír. Thomas con la cara enardecida y cerrando su puño con ira no aguanto más. Si bien era un tipo rudo su cabello no lo ayudaba. Por más que intentaba ocultarlo su pelo rizado dejaba caer unos caireles parecidos salidos de un salón de belleza. El jura que su pelo se pone en esa forma naturalmente. Claro que eso no evita que sus compañeros se rían a su costa. Él se los cortaría por su propia voluntad pero tenía razones personales para no hacerlo

-¡SILENCIO SABANDIJAS DE PACOTILLA SI NO QUIEREN QUE LOS PONGA EN EL MIRADOR DE GUARDIA TODAS LAS NOCHES POR TODA UNA SEMANA EN EL VIAJE DE REGRESO A CASA!- Grito exasperado Thomas.

Todos los demás marineros cerraron la boca y se pusieron en una posición firme y completamente nerviosos. No había nada peor que estar de vigía en el mirador, el frio es abrumante y la noche es larga y aburrida, es el peor trabajo que uno podía hacer mientras estaban de viaje.

-¡Disculpe Señor!- Todos alcanzaron a decir al unísono. Thomas sonrió levemente, ser el segundo al mando tiene sus beneficios. Aunque sabía que si todo salía acorde al plan descendería al tercero al mando.

-En fin Caireles cual es nuestra siguiente orden.- Decía un marinero tratando de sostener la risa. Thomas ignoro la expresión.

-No podemos hacer nada hasta encontrar a Casanova.- Suspiro Thomas. – Phoenix , acompáñame - se dirigió a un pelirrojo entre el grupo- todos ustedes buenos para nada vayan al punto de reunión en la Casa de las Musas…

-¡Wohooo!- Sin siquiera esperar a que diera la orden para cortar filas gritaron todos en unísono mientras se iban corriendo hacia el final de la calle de la forma menos sigilosa posible entre gritos y celebraciones. Basta decir que Thomas no para nada feliz con la actitud de sus camaradas.

-Idiotas...- Alcanzo a decir Thomas

-Diablos, yo quería conseguirme una mujer- Protesto el pelirrojo frustrado y resignado

-Silencio, ya habrá tiempo para rameras, tenemos una misión que completar.- Respondió Thomas.- Guíame hacia la bestia.

El pelirrojo se le quedo viendo confundido

-… Nuestra misión- siguió Thomas perdiendo la paciencia

-Ah cierto, el Lobo So…- Dijo "Phoenix" pero fue interrumpido con un golpe en la nuca nuevamente.

-¡¿ES QUE ACASO LO HACEN APROPOSITO? ESTUVIMOS PENSANDO EN NOMBRES CLAVES POR UNA RAZON.- Thomas gritaba a todo pulmón. Estaba a punto de perder completamente la razón

-Disculpa Caireles- Decía con burla mientras se sobaba la cabeza. Thomas se sonrojo, tenía que aprender a elegir sus batallas.- Sígame, está por acá.- "Phoenix" se dirigió hacia el este del distrito de los muelles

Thomas suspiro, estaba más que frustrado. Parecía ser que él era el único que se tomaba muy en serio todo esto. Aunque probablemente se debía a cierto joven rubio de ojos azules el comportamiento de sus compatriotas. Él está por encima de el en cuanto al mando, con justa razón, podrá ser un bastardo despreocupado pero no se podía negar su efectividad. Suele ser muy tolerable con sus subordinados, incluso rayando en lo ridículo, pero pensándolo profundamente solo suspiro rendido y pensando.

"De tal palo tal astilla"

Concluyendo su reflexión se apresuró a seguir a Carles, el nombre del pelirrojo. Mientras más pronto terminen su misión más pronto podrán regresar a casa.

(-)

Los muelles no transmitían un sentimiento más seguro que el interior de los distritos y la cantidad de militares rondando por las embarcaciones preocupaban a Thomas, pero sabía que sería un problema que tendrá que buscar la manera de solucionar. Había grandes barcos militares por doquier, esto podrá representar más problemas de los que pensó al inicio pero no le sorprendió tomando en cuenta el valor del tesoro que resguardan. El Lobo Solitario. Una bestia de gran poder, sería una ventaja injusta para el Gran Imperio, aun mas de la que ya tenían, mantener una fiera de esa clase a su favor.

-¿Dónde se encuentra la bestia Phoenix?- Susurro Thomas escondido detrás de unas cajas de carga cerca de los muelles.

-Sígame por acá señor, la bestia se encuentra por aquí.- Respondió Carles con total seriedad. Este no es momento para bromas pensó. Thomas agradeció pero no le sorprendió esta nueva actitud, gran parte de los objetivos de su misión dependía de toda la información que podrían sacar de esto.

El distrito de los muelles estaba en muchísimo mejor estado que el resto del lugar. Las embarcaciones llegaban por acá ahí que debían de tener una mejor presentación.

Sigilosamente corrían atreves del muelle pasando de cualquier objeto donde se pudieran ocultar. Desde cajas de cargo como barriles con suministros. Siempre evadiendo la vista de guardias despreocupados. Así estuvieron atravesando los muelles por 5 minutos hasta que por fin encontraron su objetivo.

Thomas sonreía, el capitán Ishida estará bastante satisfecho que su mascota favorita no tenía ni un solo rasguño.

-Phoenix, toma nota de cuantos soldados hay en la región por la izquierda y yo cubriré por la derecha, nos vemos acá en algunos minutos.-

-Entendido señor.-

Pasaron algunos minutos donde se reencontraron en el mismo lugar Carles y Thomas, discutieron sus hallazgos que no eran para nada alentadores.

La bestia se encontraba completamente rodeada y protegida por una gran cantidad de soldados del ejército del Imperio. No solo eso, los muelles estaban completamente resguardados por el ejército, contaron al menos 200 hombres de cada lado del muelle superando por mucho la cantidad de hombres disponibles que tengan, así que un enfrentamiento directo por el objetivo acabaría en fracaso. Thomas pensó un momento y decidió que no tenía elección. Tendría que ir por Casanova para poder decidir su siguiente jugada, pero al menos la primera parte del plan estaba completada

-Regresamos al norte del distrito Phoenix, nuestro trabajo acá termino.- Hablo Thomas

-Que haremos señor.-

-Ir por Casanova…-

(-)

La tarde continuaba sin percances, sin embargo los dos jóvenes marineros continuaban su búsqueda. Nunca habían estado en la capital del imperio. No es el lugar más querido para su gente, ciertamente menos para ellos. Si bien no podían evitar quedarse fascinados con la inmensidad que representaba el distrito de los muelles, no olvidaban lo que este lugar representa. Pensar que gran parte de la grandeza y riqueza de este lugar estaba manchado con el sacrificio de muchos de sus compatriotas.

-Señor, creo que ya pasamos por acá.- Decía Carles un poco aburrido

-¿Crees que no lo se?- Respondió el rubio mientras volteaba por todas direcciones.- Este estúpido lugar es inmenso, como se supone que la gente no se pierda

-Emm… señor… usted ha estado caminando en círculos, cualquiera pensaría que está perdido.-

-Silencio- Contesto Thomas sonrojado. Aunque él sabía muy bien que Carles estaba en lo correcto. Nadie puede cuestionar las habilidades de liderazgo de Thomas, no solo eso si fidelidad y disciplina son raras para cualquier persona que asume ese compromiso, incluso sus habilidades de combate cuando la acción lo amerita lo vuelve un poderoso aliado. Pero la razón principal por la que nunca podría ser capitán o primer oficial son sus terribles habilidades de ubicación. La legendaria historia de cómo se perdió en los pasillos de la embarcación hace algunos años sigue siendo popular entre los marineros, algunos dicen que le tomo más de 4 horas llegar a cubierta. Claro que nadie podía relatarla mientras el este de supervisor si no quería pasar el resto del viaje pelando papas. Siguieron caminando otros minutos más

-Por Dios santo donde se pudo meter ese idiota.- decía frustrado Thomas. Habían estado buscando a Casanova por todo el distrito. –Le dije que no se perdiera, probablemente está buscando alguna zorra capitalina para podérsela…

-Señor, cálmese, no creo que sea tan difícil de encontrarlo.- Dijo Carles mirando hacia el final de la calle

-Si claro por qué lo vamos encontrar jugando con su espadita haciendo una escena en medio de las calles- Respondía sarcásticamente Thomas

Pues de hecho señor…- Prosiguió Carles señalando hacia una dirección.

Thomas volteo hacia la dirección que señalaba Carles. Había algunas personas alejándose del lugar y otras prestando atención a cierta escena.

Un rubio tenía su sable en una posición amenazadora a un tipo grande y fornido, no había duda, ese sable le pertenecía a Casanova. Pero algo anormal había en esa escena que puso nervioso a Thomas

-Vamos señor, al parecer Ishida se está divirtiendo sin nosotros- Dijo Carles en tono de broma pero una mano lo detuvo. Cosa que extraño al pelirrojo, hubiera esperado un golpe o un insulto de Thomas por usar el nombre de Casanova. Volteo a verlo y noto la cara de preocupación de su superior. Confundido volteo a ver a Casanova y lo entendió. La legendaria mirada fría y asesina estaba posada en el rostro de Casanova.

-Ponte en guardia Phoenix, esto se puede tornar muy mal.- Dijo Thomas sosteniendo su espada envainada en su cinturón

-Entendido señor.- Carles con una expresión totalmente seria busco su arma de fuego escondida en su camisa con su mano.

-Veamos cómo se desarrolla esto.-

La escena curso de una manera tranquila tomando los estándares en las que este tipo de escenas suelen terminar cuando esa mirada se cierne en el rostro de Casanova. Mientras la escena tomaba su curso tanto Thomas y Carles entendieron lo que paso, o por lo menos la razón de porque Casanova tomo esa postura. Una chica y un niño. Cualquiera que haya visto con anterioridad esa mirada sabía que alguien había abusado de su fuerza contra alguien indefenso. El peor error que puedes hacer si Casanova estaba de testigo. Probablemente la única razón por la que ese hombre conservo todas las extremidades intactas es porque Casanova llego antes de que lastimara a alguien.

-Creo que esto termino bien.- Dijo Thomas mucho más relajado.

-Así lo parece señor- El rostro despreocupado y bromista de Carles había regresado.- Vamos por el señor.

-Sera lo más conveniente.-Decía Thomas- Pero recuerda guardar un poco de discre…

-¡CASANOVA! Luego seduces a las jóvenes del distrito, ya encontramos el Lobo Solitario.- Grito a todo pulmón Carles

Sin pensarlo dos veces Thomas le metió uno de sus patentados coscorrones en la nuca de Carles

-¡IDIOTA, ESO LO HICISTE APROPOSITO!- Grito enardecido Thomas

Casanova, o el joven Ishida para sus camaradas, mostro una sonrisa a sus files amigos.

(-)

-¿Dónde diablos te escondiste?- le reprochaba Thomas al joven Ishida. Este solamente le devolvió una sonrisa despreocupada

-Acaso estas cuestionando las acciones de tu superior.- Dijo Ishida en un tono completamente sarcástico, la autoridad no le sentaba a su carácter tan relajado.

-No digas tonterías, sabes la seriedad de nuestra misión, después de todo la vida de tu- Thomas dijo pero fue interrumpido

-Estoy consciente de la seriedad de todo esto Thomas, pero tenía que hacer algunas diligencias que tenía que hacer- Decía Ishida.- Créeme que no tengo ningún deseo de mantenerme más tiempo del necesario en la capital mundial de escorias de los mares.

Thomas le sorprendió un poco la seriedad en la que hablo Ishida, no estaba acostumbrado a ella. Pero decidió que la aprovecharía

-Perfecto entonces cuáles son sus órdenes "Capitán".- Dijo Thomas resaltando la última palabra

Ishida solamente sonrió, sabe que Thomas estaba tan incómodo como el en la capital, el también sufrió perdidas por los perros del Imperio. Eso sumándole al difícil rato que sus camaradas le debieron de haber dejado pasar. Casi se sentía culpable por haberle pedido a su tripulación que el primero que haga hacer que Thomas se arranque el pelo le doblaría la recompensa de su siguiente botín. Casi.

-Guíame hacia la bestia Caireles.- Dijo Ishida sonriendo. Thomas sonrojo.

-¿Por qué diablos elegiste ese maldito nombre clave para mí?- Respondió enseguida Thomas.- ¿Sabes el mal rato que me has hecho pasar?

-Pero si yo no lo elegí ese apodo.- Respondió Ishida con una expresión de sorpresa.- Fue tu amada Penélope la que dio vida a tu nombre clave.- Thomas enardeció nuevamente pero por razones completamente diferentes.- ¿Cómo era que me decía? Por favor mantén a mis hermosos Caireles seguros por mi capitán, no sé qué haría sin el.- Decía el joven Ishida imitando una voz femenina

Carles se tiro al suelo en un ataque de risa

-Espera a que le diga esto a los muchachos.- Decía el pelirrojo

-¡Suficiente!-Exclamo al fin Thomas.- Phoenix guíanos de nuevo a la bestia-. Thomas termino mientras se dirigía a la dirección contraria al distrito de los muelles.

Carles y el joven Ishida simplemente se miraron riendo.

(-)

El transcurso de regreso al sur de los muelles fue tranquilo, al menos hasta que se dirigieron de nuevo hacia el lugar donde la bestia estaba resguardada. Aparecía más seguridad mientras se acercaban hacia el lugar que Carles los guiaba. Cosa que Ishida agradeció, no creía poder llegar a su objetivo este siglo si fuera Thomas su brújula. Mientras más se adentraban a los muelles había más guardias, y estos empezaron a verlos de forma sospechosa. Ishida comprendió que para seguir avanzando sin generar sospechas debían de proseguir con cautela. A partir de ahora irán en hurtadillas.

Siguieron avanzando de la misma forma en la que lo habían hecho Carles y Thomas al principio pero Ishida los detuvo.

-De acuerdo, antes de que sigamos avanzando tiene que explicarme como está la situación.- Dijo Ishida

Carles y Thomas explicaron a detalle todo sobre la situación en la que estaba resguardada la bestia. Ishida los escuchaba seriamente.

-Bueno no es el escenario más prometedor.- Reía Ishida mientras los escuchaba

-Ni que lo menciones, ni con todos nuestros hombres podemos rescatar a la bestia sin bajas profundas, eso sin mencionar la forma de sacarlo del muelle de la capital.- Comento Thomas algo preocupado

Ishida se sentó un momento a analizar, la verdad no quería sufrir bajas de ninguno de sus camaradas. El bien sabía que todos sus hombres darían la vida por el pero no por eso le gustaba la idea de mandarlos a una muerte segura. Medito durante unos momentos más y busco algo en los alrededores que pudiera usar a su favor. Sonriendo vio en la distancia algunos edificios viejos y abandonados, a punto de colapsarse.

-Lo tengo.- Repuso Ishida, Thomas lo observo con atención. Podrá ser un bastardo despreocupado pero algo que sabía muy bien el rubio de cabellos rizados es que Ishida podía ser bastante creativo e inteligente para salir de problema.- ¿Nos quedan cartuchos de dinamita?

-Creo que Lisandro todavía tiene señor- Respondió Carles rápidamente.- ¿Cuál es su plan?

-Una distracción. Incendiaremos aquellos edificios, y mandaremos unos hombres para detonar los cartuchos. Esto atraerá la atención de gran parte de la guardia de la ciudad.-

-Muy bien señor pero no creo que manden a todos sus hombres.- Parecía agradarle el plan a Thomas pero aun así tenía esa preocupación.- Definitivamente podremos ocuparnos de los que queden pero podríamos tener bajas

-Conoces bien a los perros militares de la capital.-Decía Ishida apresuradamente.- Entran al ejercito por necesidad no por habilidad, al menos la gran mayoría.- No creo que sospechen que alguien se atreva a atacar los muelles del ejército. Si logran derribar siquiera a uno de nuestros mejores hombres será por suerte- Ishira odiaba todavía la idea de perder camaradas pero no sería la primera vez. Además él sabía que probablemente habrían bajas entre sus camaradas, pero así es la vida que llevaban y la habían aceptado hace mucho tiempo

-De acuerdo.- Thomas parecía satisfecho con el plan, era lo suficientemente loco para funcionar, un plan Ishida definitivamente.- Sobre el otro objetivo señor

-Yo me quedare con otros 10 hombres acá llévate a todos los demás hombres para sacar a la bestia de ahí.- Dijo Ishida

-Con gusto lo acompañare.- Propuso Thomas

-De ninguna manera, tu serás el capitán mientras yo no este.- Dijo sonriendo Ishida. Esto sorprendió completamente a Thomas

-Pero señor…-

-Basta.- Lo corto el joven Ishida.- Ambos sabemos que yo soy el capitán por sangre, no por capacidad.-

-Eso es mentira.-

-Tal vez. Pero si algo me pasara tu eres el más apto para tomar ese puesto.- Decía con una sonrisa Ishida.- Es lo que el verdadero capitán hubiera querido

Thomas solo le dedico una sonrisa y dentro del agradecía la confianza que el joven Ishida le tenía y solamente entendiendo la situación asintió

-De acuerdo, Phoenix, guíanos hacia la bestia. La quiero ver antes de ir por los demás

-De acuerdo Casanova.- Sonreía el pelirrojo

Siguieron infiltrándose más y más adentro hasta que llegaron a la bestia.

Llegaron al mismo lugar de antes. Ishida habia visto miles de veces antes a la bestia pero siempre que la veia pensaba lo mismo, le daba esa misma impresion una y otra vez, despues de todo era una belleza.

Ahí estaba, esa bestia magnifica, aquel lobo rugiendo sobre sus dos patas. Una cicatriz en uno de sus ojos. Esa postura de ataque imponía orgullo y fiereza, virtudes perdidas del antiguo ejército naval del Reino del Manto Celestial del archipiélago de cristal. Este Mascaron de Proa* de oro era solamente una pequeña parte de la verdadera bestia que resguardaba.

El último gran Buque de Guerra de su amada patria que se mantenía a flote. 90 cañones listos para rugir, 63 metros de longitud y el espacio para resguardar a al menos 150 valerosos bucaneros. Esta bestia ha derribado y hundido más escorias del Gran Imperio que todas las imponentes galeras de los salvajes del Oeste de los mares.

"El Lobo Solitario". La bestia guardiana del legendario pirata que atemorizo el gran Imperio. El buque de guerra del difunto capitán Hiroaki Ishida, arma que dejo heredada al primero de sus dos hijos.

...

Bueno este capítulo fue más corto de lo que había imaginado. Pero esta semana tendré exámenes y no quería dejar la historia así, quería aventarles al menos algo para tomar su atención ;)

Espero que les guste, sé que la forma en la que estoy dando la historia los puede confundir pero confíen en mí, tratare de explicar y desarrollar todo en los próximos capítulos.

El Lobo solitario está basado en la Santísima Trinidad, acá les dejo una imagen para que se puedan imaginar el navío

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