Navidad en Brooklyn
Segunda Parte:
Nota del autor: Sé que dije que la segunda parte se llamaría Brooklyn, pero he ampliado un poco el principio, y ahora será llamado... Vermont. ; ) ¡Espero que estén disfrutando de esta serie! Estoy muy contenta de ver muchos más fics de Oye Arnold! en este sitio últimamente! Disfrútenlo ~ H.P.
Segunda Parte: Vermont
"Vendí mi alma ... ¿cuál es su valor?"
Cenizas,
A Life Less Ordinary"
Helga se levantó de su cama de hospital por última vez el 16 de diciembre. Sus dos tobillos habían sanado rápidamente, y aunque su brazo todavía estaba enyesado, sus otras heridas ya estaban volviendo a la normalidad. Su cabello era ahora más corto y tenía una cicatriz permanente en la frente, pero los moretones y cicatrices de quemaduras se habían curado, y ella se sentía mucho mejor.
Phoebe entró en la habitación mientras Helga estaba preparando sus cosas para salir. Bebía de su coca de dieta habitual, observaba a Helga con cuidadoso desdén.
"Bueno, Pheebs, gracias por salvarme la vida y todo eso," Helga gorjeó con alegría.
"De nada. Pero ya sabes que no me corresponde salvar lo que queda de ella," Phoebe se burló "Siempre fuiste resistente," dijo "aunque a veces era pura farsa. ¿A dónde vas a ir , a propósito? Creí que tu marido te había dejado."
"Jesús, Pheebs, gracias por decirlo con tacto" Helga murmuró. No es que realmente se preocupara por Dirk. Él había dado un poco de chispa a su vida, pero nunca hubo más que eso.
"Te dije que dejaras de llamarme Pheebs. Nadie me llama así ya. Nadie me ha llamado NUNCA así, aparte de ti."
"Si quieres saberlo en verdad" dijo Helga, ignorando su último comentario, "Me dirijo de nuevo a Vermont para poner mis cosas en cajas. A menos que el abogado de Dirk se apoderara también de mis camisones y champús, además de la casa y los coches... no es que no le haría lo mismo si fuera yo."
"¿Vas a enfrentar Dirk de nuevo tan pronto?" Phoebe preguntó mostrando algo de incredulidad "Hablando como una divorciada, eso es ser valiente."
"En realidad, no," respondió Helga , lanzando su bolso sobre su hombro bueno "Dirk debe estar en Holanda esta semana, si mi memoria no me falla."
"Todas las pruebas indican que tu memoria está intacta," Phoebe murmuró .
"Excelente" dijo Helga, acercándose a Phoebe y golpeando cariñosamente en la espalda a la pequeña mujer, agregó. "Entonces me voy. Buena suerte. Lo digo en serio, Pheebs... perdón, Dra. Phoebe. Siento que hayamos perdido contacto. Fuiste mi única amiga durante todos esos 'malos tiempos'."
"Mmm," Phoebe murmuró , mirando por la ventana, "Espero que no estés bebiendo otra vez"
"No por el momento", respondió Helga , " Y no lo he hecho por años. No te preocupes , este divorcio no me va a sacudir tanto. A decir verdad, ya tenía tiempo viéndose venir, sólo que yo no quería admitirlo. Y sin embargo ... ya me estoy MURIENDO por un palito de esos, provoca-cáncer."
"¡Vaya cliché!", dijo Phoebe , "Incluso yo intenté fumar después de mi divorcio."
Helga se quedó callada por un momento. Y luego: "Lo dije en serio, Phoebe. Mis mejores deseos. Adieu."
"¡Helga!" Phoebe gritó mientras ella caminaba hacia la puerta. Helga se volvió e hizo un gesto de sobresalto. Phoebe suspiró profundamente y rodó los ojos .
"¿Necesitas ayuda?" finalmente preguntó con cierta reticencia, "¿Para mudarte, quiero decir? Porque sé lo que estás pasando. Y, diablos, yo también te extrañé. De algún modo."
Helga estaba sorprendida. ¿La prestigiosa Dra. Phoebe quería ayudarla? Ella jugó con la correa de su bolso.
"Sí, claro ", dijo Helga, aun conmocionada. " Me vendría bien un par extra de manos ... por no hablar de tu coche."
"Porque tengo unos días de vacaciones," Phoebe explicó tímidamente . "Y Dios sabe que no tengo planes de volar a Bora Bora en el corto plazo."
"Amen a eso", dijo Helga con una sonrisa escondida, y los dos salieron juntas por la puerta.
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Helga y Phoebe se dirigieron a Vermont en el clásico Cadillac verde-azul de Phoebe. Phoebe se sentó firmemente en el asiento del conductor, el sol se reflejaba en sus pequeñas gafas, haciendo círculos de color amarillo brillante de la luz sobre los ojos.
Helga se relajó en el asiento del pasajero, picando aburridamente el empaste de su yeso. Ella realmente no sabía lo que iba a hacer después de que saliera de la finca de Vermont: no tenía otro lugar a donde ir. Aunque tenía un poco de dinero ahorrado, en realidad no era suficiente para comprar una casa, no sin alguna garantía.
"Entonces," Helga trató de iniciar conversación : "¿Sigues viendo a alguien del viejo vecindario?"
Phoebe rodó los ojos: "No," respondió en un primer momento . "Pero sé en qué andan casi todos, debido a que aun visito Brooklyn para ver a mis padres. De hecho, me mudé para allá por un par de semanas después del divorcio. "
"¿Y cómo está ese viejo lugar?" Preguntó Helga , tratando de no parecer demasiado curiosa. Realmente no había pensado en eso desde hace mucho tiempo.
"Está bien, supongo", Phoebe dijo: "Es un poco más peligroso de lo que era cuando éramos niños, por supuesto. Y un montón de los viejos conocidos ya se han ido. El hombre paloma, el viejo carnicero, los abuelos de Arnold..."
"¡Arnold! " Helga dijo con dramático desdén. "¡Ciertamente no le había dado a ese nombre ningún pensamiento en años!" mintió. "¿Es ese perdedor vive todavía en Nueva York? "
Phoebe asintió lentamente. "Se mudó de regreso después de que murió su esposa."
"Whoa," dijo Helga en voz baja. "¿Estaba casado?"
"También lo estabas tú" Phoebe le recordó.
" ¿Pero eso qué tiene que ver con esto?" Helga se impacientó. Aún se negaba a admitir, incluso ante Phoebe, que había tenido sentimientos por Arnold.
"Él estaba viviendo en Nueva Escocia después de la preparatoria", dijo Phoebe , "Luego comenzó a trabajar como fotógrafo, viajando por todos lados. Y terminó en ... ¿Escocia?, creo, donde conoció a su ex esposa... se me olvida su nombre. Bueno, ella era británica , y ellos vivían en Londres antes de que ella muriera".
"Británica," Helga murmuró con un gesto de disgusto. Miró por la ventana y observó el paisaje cubierto de nieve pasar rápidamente, mientras se dirigían hacia la que alguna vez fue su casa. Algunos niños estaban fuera, en sus patios, construyendo monos de nieve, colgando luces de Navidad, jugando hockey sobre hielo... Helga se encontró anhelando su juventud. Recordó cuando el abuelo de Arnold solía unirse a los niños en las peleas con bolas de nieve en el antiguo barrio...
"En cuanto al resto de ellos," Phoebe continuó, "Gerald aún está en Nueva York, trabajando para su padre . Hablamos brevemente mientras yo estuve en casa. Está… casado... también..." su voz se fue apagando con tristeza. "Y Harold sigue ahí, cuidando de su madre. Él es... raro... déjame ver ... Eugene vive en algún lugar en el oeste, no tengo ni idea de lo que ha pasado con él. Rhonda, por supuesto, tiene un elegante apartamento-estudio en el centro" Phoebe rodó los ojos "¿Has oído que escribió un libro?"
"¿Qué?" Helga le preguntó con incredulidad. "Esa cabeza hueca que estaba loca por la moda, Rhonda, ¿escribió un libro?"
"Uf , sí, " Phoebe confirmó : "Ella lo escribió , por supuesto, bajo el nombre de Rhonda Rosewood. Trata acerca de su amargo divorcio de ese actor... ¿cómo se llama, Devon Woodward? Quién la robó descaradamente y la dejó para criar sola a su hija... ¿Puedes creer que me deprimí tanto después de que Richard me dejó que yo, de hecho, lo leí?"
"Ew, Dios," Helga se quejó : "¿Cuál es la historia con este tal Richard , de todos modos? ¿Es algún compañero doctor? "
"En realidad," dijo Phoebe , "Es un enfermero. Trabajamos juntos en el Manhattan International. Estuvimos casados durante tres maravillosos años. Y entonces él conoció a Ashley."
"Oh", dijo Helga , "¡Vaya nombre para una amante."
"Siempre es una Ashley" dijo Phoebe con un movimiento de cabeza, " ¿O una Brittany? ¡Oh, diablos! Ya estoy bien ahora. Debo estar agradecida. Lo tuve para mí tres años. Realmente lo amaba como no tienes una idea."
"Yuck, ¿cómo puedes hablar así? " Preguntó Helga, sentándose. "El tipo es un idiota rematado. ¿Cómo pudo dejarte? ¡Eres perfecta! "
"Oh, por favor," dijo Phoebe : "No soy la mujercita más atenta. Siempre estaba trabajando... Hice más dinero que él ... Creo que lo hizo sentirse menos"
"¡Esa es pura mierda!" Helga exclamó: "Confía en mí, estás mejor sin él."
"Lo que tú digas," Phoebe murmuró.
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Llegaron a la finca de Helga y Dirk en Vermont un poco después de mediodía. Helga se bajó del auto y abrió los portones, y Phoebe se maravilló del lugar mientras conducía hasta la majestuosa entrada. Helga amaba estar aquí... realmente echaría de menos el lugar. El aire olía a pino y tenían una hermosa vista del ocaso desde el ventanal de la cocina.
Las dos mujeres entraron y Helga encendió las luces. Subió a su habitación y comenzó a meter toda su ropa en cajas. Se sentía un poco como si estuviera robando a un extraño, y le gustaba la sensación. Le gustaba sentir como si no perteneciera a todas esas costosas camisas de seda que estaba empacando y a esas faldas caqui que la hacían lucir muy responsable. Se dio cuenta de una lucecita parpadeante en la esquina de la habitación, y se volvió para ver que su contestador automático estaba vivo con un mensaje.
Phoebe entró con más cajas mientras Helga apretaba el botón de "Play". Reconoció la voz de su jefe Jerry inmediatamente.
"Hey, Helga querida ", su voz grabada la saludó: "Mira, cariño, siento mucho tener que hacer esto cuando tendríamos que estar hablando de vacaciones, pero realmente tenemos que dejarte ir. Simplemente no podemos esperar a que compenses la semana perdida y sabes bien que te perdiste una reunión que era clave para esta época del año. Mira, buena suerte y todo, eres una verdadera muñeca. Te estaremos enviando las cosas de tu oficina el miércoles. Así que no te molestes en regresar. ¡No es nada personal! ¡Feliz Navidad y saluda a ese bribón de Dirk de mi parte!" BEEEP.
Helga se quedó en silencio por un momento, Phoebe observándola con una mirada llena de compasión . Ella suspiró, tratando de no dejar que las circunstancias la derrotaran. Después de todo, sabía que esto podría suceder.
"Mira," Phoebe dijo: "Si necesitas un lugar para alojarte..."
"Oh, Phoebe," dijo Helga, volviéndose hacia ella. "¡Realmente eres la mejor! ¿Sabes que Dirk y yo no teníamos un solo amigo? Solo socios de negocios. Tal vez este accidente con el ascensor fue... una bendición disfrazada. Para empezar, logró que el dúo terrible volviera a verse, ¿no es verdad? "
"No te aceleres," Phoebe la paro en seco: "No quiero escuchar de ninguna revelación acerca de haber visto la luz o de que dejarás atrás tu viejo estilo de vida... Sólo te estoy ofreciendo el sofá en la sala de mis padres, y tal vez algo de cereales y pastelillos de arroz."
"El sofá en, er, ¿la sala de estar de tus padres?" Preguntó Helga, sorprendida .
"Bueno, sí," Phoebe ofreció , "Yo no tengo espacio para ti en mi casa. Sinceramente. ¿Sabes que cuesta un ojo de la cara vivir en un armario en la ciudad? ... Y bueno, mi apartamento es un armario."
"Dormiría en el refrigerador," Helga murmuró.
"No tengo refrigerador, " Phoebe le dijo: "No hay lugar."
"¡Por el amor de Dios!" Helga exclamó. "¿Con tus padres? Lo agradezco Phoebe... son gente agradable y todo... ¡pero no puedo volver a Brooklyn ahora! ¡Después de todo esto!"
"¿Por qué no?" Phoebe preguntó en un pequeño grito. "Te haría bien estar rodeada de amigos."
"¿Qué amigos? " Helga murmuró . "Toda esa gente me odió en la escuela secundaria . "
"Corrección", dijo Phoebe , "TÚ los odiabas A ELLOS. Nunca te excluyeron, Helga, es sólo que te volviste *demasiado dura* para nosotros."
"Oh, ¡eso es mierda!" Helga espetó: " Eran groseros conmigo desde el jardín de niños."
"No todos ellos," Phoebe le recordó. Helga recordó dolorosamente el único niño que había sido amistoso en su primer día de escuela. Arnold. Él le había dirigido la palabra después de caminar sola en la lluvia ...
"Está bien, ACEPTO" Helga accedió a regañadientes. "Pero pensé que habías dicho que casi todo el mundo dejó Hillwood, de todos modos? Excepto Harold, y um, Arnold , ¿verdad? "
"Bueno , estoy segura que todos van a volver a casa para la Navidad", dijo Phoebe "Incluida yo. Sólo tengo una semana más en el hospital, y luego me desaparezco por las vacaciones. "
"GENIAL" Helga gimió, "Un gran y estúpida reunión."
"Siempre podrías elegir dormir en la calle," dijo Phoebe con convincente frialdad.
"¡Por el amor de Dios!" Helga exclamó, recogiendo un par de cajas llenas de ropa. "¡Aceptaré tu mezquina hospitalidad! ¡Caray!" Con eso salió de la habitación.
Phoebe alzó los ojos al techo. "Tan agradecida como siempre" murmuró para sí misma.
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Helga se quedó dormida en el coche de camino a Brooklyn. Mientras perdía conciencia pensaba en Arnold. ¿Y si se lo encontraba en la frutería? ¿Y si él había cambiado, al igual que Phoebe, y bueno, ella misma? ¿Qué pasaría si el chico idealista que ella había amado y odiado ahora era cínico y endurecido como el resto del mundo?
"¡Helga!"
Se dio la vuelta, y él estaba allí de pie. El Arnold de doce años. Allí, de pie, la edad que tenía cuando aún se permitía amar toda su inocente y bienintencionada estupidez.
"¡Aléjate de mí " Helga se oyó decir con dureza. ¡No, niña estúpida! Ella pensó, ¡lo perderás de nuevo! Pero no podía forzarse a disculparse, ella no tenía ningún control sobre su voz en su sueño.
"¡Helga , por favor!" Arnold dijo con tristeza: "Te he echado de menos... y , los dos estamos solos. Es Navidad. ¿No podemos perdonarnos y olvidar? "
" ¡Oh cállate! " Helga se oyó decir impaciente, y retrocedió horrorizada. Al darse cuenta de que sí tenía el control de sus movimientos, ella se volvió hacia él y miró sus inofensivos y heridos ojos. Caminó lentamente hacia él, extendiéndole la mano, haciendo que sus ojos demostraran lo que realmente sentía aun cuando sus palabras se negaran a expresarlo.
"Helga" dijo en voz baja, extendiendo los brazos hacia ella. Helga encontró que ella también tenía doce años, el último año que había dejado que su madre la vistiera con ese tonto conjunto rosa y con ese ridículamente enorme lazo en el pelo.
"¡Déjame en paz" ella gritó , pero había una grieta en su voz, y una lágrima se resbaló por su mejilla mientras lo decía.
Siguió caminando con cautela hacia los brazos extendidos de Arnold, deseando ser abrazada finalmente por él con tanto deseo que temblaba en los zapatos Mary Jane de su juventud.
Justo cuando las puntas de sus dedos se tocaron, el cielo se oscureció por encima de ellos. Helga sintió una fuerte brisa soplar contra ella, empujándola hacia atrás un poco. Ella se agachó para sostener el borde de su vestido y evitar que volara alrededor de su cara.
"¡Helga!" Arnold gritó, y ella levantó la vista para ver que estaba muy lejos de repente. Estaba siendo empujada y rápidamente arrastrada hacia atrás por una fuerza increíble, y cuando trató de moverse vio que era inútil, la fuerza del viento era enorme.
"¡Arrrrnold!" ella gritó en agonía mientras volaba hacia atrás en un mar de oscuridad. Él era un punto en el horizonte desapareciendo hasta que finalmente se fue, su voz en el viento la llamaba en vano mientras ella desaparecía en la nada.
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Helga se despertó y su cinturón de seguridad la ajustó mientras Phoebe pisaba los frenos para evitar que su coche colisionara con un taxi en frente de ellas. El rostro de su pequeña amiga se torció con la ira del clásico conductor neoyorkino mientras tocaba el claxon al taxista infractor. Helga se frotó la cabeza. Llovía en Brooklyn, y estaban atrapadas en el tráfico del puente.
"¿Estás bien?" Phoebe le preguntó, agravada. "Estabas lloriqueando en tu sueño, me estabas asustando."
"Disculpa que mi subconsciente te molestara," Helga murmuró. "¿Oye, Phoebe? Sabes que esto es un tema un poco delicado, pero... ¿sabes algo de mis padres? ¿Ya no están en Brooklyn, verdad?"
Phoebe negó con la cabeza, y un enorme peso dejó los hombros de Helga, sólo para sobrevolar su cabeza ominosamente.
"Desaparecieron después de que Big Bob Beepers quebró. Ernheart's Mobile Paradise fue el que los llevó a la quiebra... pero estoy segura que lo sabes"
"Vamos, Phoebe," Helga murmuró: "No he hablado con ellos desde la graduación." Eso no era del todo cierto. Helga había visto a su madre poco después, antes de que ella comenzara a asistir al Colegio Comunitario de Queens. Olga, enfundada en esa actitud de soy- más- buena- y-santa-que- tú, había arreglado una especie de intervención familiar para discutir el problema con la bebida de Helga: intervención a la que su padre no se había molestado en asistir.
"Está teniendo problemas en el trabajo," Miriam le había dicho, nerviosa, aun negándose a aceptar el abierto resentimiento entre Helga y Bob, como siempre. Bebía con nerviosismo de una taza de café a la canela escandinava que Olga había preparado, viendo a Helga desde detrás de los cristales de sus gafas, enmarcados en diminutos cuadros.
Helga se sentó encorvada en un sillón al otro lado de la habitación, encendiendo un nuevo cigarrillo que inspiró un coro de delicados tosidos de protesta de Olga.
"Helga" ella dijo, "Por favor, considera ponerte en contacto con él. Sé que es terco... pero muchas de las recientes dificultades en el trabajo se deben a su profunda preocupación por ti"
Miriam asintió lentamente. "Todos estamos preocupados, querida," murmuró ella en su no deliberado pero condescendiente tono.
"Bueno, ¡Siento mucho haber irrumpido en sus perfectas vidas!" Helga había gritado, dejando la casa antes de que empezaran a criticar más su imprudente estilo de vida. Tenía poco tiempo que se había dado cuenta de que era bastante bonita después de que toda esa torpeza de su adolescencia se había derretido. Se vestía con ropa sugerente y llevaba delineador de ojos muy oscuro. Había desplumado sus gruesas cejas hasta que tuvieron una forma femenina, y escogía sólo los zapatos de plataforma más altos que encontraba para pisar fuerte por toda la ciudad.
Ella salió corriendo a la calle ese día, y prometió no volver a hablar con ellos de nuevo. Las lágrimas le escocían los ojos mientras que con sus plataformas de charol rojo salió a las calles de Brooklyn golpeando rítmicamente el agrietado concreto.
Olga sería la única que se molestaría en tratar de comunicarse con ella después de eso. Sus padres se habían dado por vencidos tan fácilmente. Helga trató de no derramar más lágrimas sólo de pensar en ello.
Llegaron a la casa de Phoebe en el viejo barrio cuando las farolas comenzaban a iluminar la calle. Los postes habían sido decorados con el verde falso de la Navidad, con grandes lazos rojos y guirnaldas en la parte superior.
"Aquí estamos" dijo Phoebe, estacionándose en paralelo frente a su casa de la infancia. Helga trató de salir del coche y seguir a Phoebe a la puerta, pero no podía moverse. Estaba paralizada por el… ¿miedo? Algo capaz de paralizar el corazón la mantenía pegada al asiento del coche.
"¡Helga!" Phoebe gritó, sin olvidarse de mostrar su nueva impaciencia en este momento tan delicado. Helga se volvió hacia ella, y sus ojos siguieron de largo la calle. Esa calle. Su calle. Él vivía a cinco casas más abajo de la de Phoebe. Helga vio la señal de Sunset Arms Inn mecerse con la brisa navideña al tiempo que un par de díscolas gotas de lluvia se volvieron nieve en el congelante aire del viejo centro.
Arnold. Todavía lo amaba. Nunca había dejado de hacerlo.
CONTINUARÁ ...
En la tercera parte: Brooklyn
Nota de Traductor :D
Sus reviews con bienvenidas.
Gracias a Orkidea16, Alexamili, acosta perez jose ramiro, MarHelga, nova por siempre y Cerezo de Luna por sus reviews. A serendipityrain por su review en la historia original. También gracias a quien la marca como favorita o para seguirla. No quiero irme -por ahora-sin agradecer tambien a quienes han dejado reviews recientemente en mis anteriores historias. Nos seguimos leyendo.
T:12 de Marzo de 2014.
P:19 de Marzo de 2014.
