Mil disculpas a los que esperaban esta historia. Realmente tenía en la mente la idea principal de este capítulo pero no sabía de qué forma podía abordarlo sin revelar demasiados detalles. No estoy completamente satisfecho de la forma en como revele parte de la trama, sin embargo creo que pude despejar algunas dudas y mantener nuevas incógnitas para mi historia.
Anaiza18.- Me alegro mucho que te guste mi historia, bueno tu duda será despejada en este capítulo, lamento la tardanza para actualizar.
Valechan92 .- Yes, it was kind of a narrative flashback of the events that occur the night before the trial. You will not have to wait anymore to know what happens in this trial.
IVYMON.- Que bueno que te gusto, espero que te guste este capítulo también.
Como saben agradezco infinitamente a los que se toman la molestia de darme un review y también a los que sigan esta historia.
Digimon no me pertenece como ustedes saben
Y ahora… la continuación de la historia.
El juicio del capitán Ishida
¿Hikari? ¿Estás bien? – Davis le dijo preocupado a su amiga, había pasado mucho tiempo con una cara de horror pegada en su rostro.-
-¿Ah? Discúlpame Davis pero es que…- Kari dijo algo insegura.- Juraría haberlo visto antes.-
-¿Bromeas? Creo que te equivocas, es imposible.- Dijo algo alarmado Davis.
-Bueno a él no… pero alguien muy parecido a él.- Kari respondió.
Si bien es cierto que eran los mismos ojos azules y profundos y el pelo rubio con prácticamente el mismo tono dorado, estos no pertenecían al chico que la salvo el día anterior. A menos de que hubieran pasado algunos años sin que ella se hubiera dado cuenta entre ayer y hoy. Si bien no parecía tener la edad de un hombre de mayor edad que le cause inconvenientes al imperio, si era un poco mayor que el chico que la salvo del salvaje que la ataco y esa edad se podía percibir en el rostro de Yamato. Pero aunque no sean la misma persona el parecido era increíble. Bien podría ser su primo o incluso su hermano.
Davis le parecía sospechoso. Se preguntaba dónde podría haber visto a alguien parecido a Yamato Ishida. Esos rasgos no son muy comunes en el Imperio. A menos de que hubiera ido al extranjero, pero no recuerda que se lo hubiera mencionado su hermano Taichi o incluso ella.
-Curioso, no hay muchas personas con esos rasgos. ¿Dónde lo viste? – Pregunto Davis intrigado.
Kari pensó dos veces antes de responder. No veía conveniente contarle a Davis sobre el atractivo marinero que la salvo de un brabucón en los distritos del sur de la zona comercial. No veía conveniente hablarle de cualquier hombre pensándolo mejor.
-Un chico que conocí.- Kari dijo. -De hace mucho tiempo.- continuo Kari viendo un poco la molestia en el rostro de Davis. Él podía ser igual de celoso que su hermano, pero al menos de parte de su amigo le parecía un poco gracioso.
-¿Y quién es ese chico? a lo mejor lo conozco.- Davis pregunto sabiendo que no había forma de saber quién era. Pero por alguna razón quería saber todo sobre ese chico.
-Nadie importante.- Mintió Kari.- Alguien que probablemente no vuelva a ver.- Término con la verdad. Davis quedo satisfecho con la respuesta.
Kari se sintió aliviada evadiendo el tema. Aunque la verdad no quería hablar sobre su "ángel guardián", se decía que lo mejor sería olvidarlo, no podía ser tan difícil. Por lo pronto tenía que quitárselo de la cabeza. Su hermano ahora era su preocupación número uno y todo lo que pueda descubrir de este juicio puede ser determinante para saber por qué actúa de forma tan extraña.
(-)
-¿Yamato Ishida?- Pregunto uno de los jueces perplejo.
-Si quieren pueden decirme Matt si se les dificulta mucho mi nombre.- Dijo completamente confiado.-
Los jueces estaban impactados, habían intentado sacarle el nombre por días sin éxito usando técnicas que algunos no considerarían las más éticas del mundo. Jamás se imaginaron que su prisionero entregara su nombre sin tantas dificultas.
-¿Por qué tan sorprendidos? ¿No es lo que han estado tratando de sacarme estos días? Debo de aceptar que me halaga que el imperio usara métodos tan polémicos que van en contra de sus principios como golpear a un prisionero solamente para sacarle su nombre a un joven de 23 años.
Murmullos se escucharon entre las personas que se encontraban siendo testigos del juicio. Siempre se han presumido los códigos de honor en la naval del imperio. Golpear a un joven antes de un juicio justo para sacar información no parecía nada honorable. Hikari escuchaba con atención todo lo que sucedía. Si bien antes jamás hubiera creído que la naval se rebajara tanto después de lo que paso con su hermano siendo la persona más honorable que había conocido nada le sorprendería.
-Ese maldito mentiroso…- Davis le murmuro a Kari.- Tratar de incriminar al imperio con una mentira tan vil con tal de mostrarse como un mártir.- Kari simplemente mantenía la mirada fija en el juicio.
El juez principal aporreo su martillo para tranquilizar los murmullos.
-Capitán Ishida, no se toleraran calumnias al Imperio a esta corte. Mucho menos de un criminal.- Uno de los jueces dijo con cierta agresividad.
Matt sonrió y respondió.- Me tacha de criminal sin siquiera haber terminado el juicio. Esto le quita imparcialidad a este juicio ¿no creen? Me parece un poco injusto un juicio donde uno de los jueces ya me sentencio, si no me equivoco entre las leyes del imperio, si existe algún conflicto de interés entre acusado y juez se debería de anular el juicio- El rubio término satisfecho. La gente volvió a murmurar, el rubio tenía un punto valido.
-Eso no es lo que quise decir. No distorsiones mis palabras maldito malna…- El juez se detuvo al percatarse del error que iba a cometer. Miro hacia la audiencia y vio como algunos de los ahí presentes no parecían muy satisfechos con el inicio del juicio.
El juez en el centro parecía nervioso. Al parecer no se esperaba esta situación. No pensó que el rubio pudiera montar un embrollo como este. Lo subestimo, el joven pirata al parecer tiene el carisma y el temple para estas situaciones que su padre carecía. Hiroaki era conocido por ser extremadamente serio y cerrado. Hombre de pocas palabras. Tendrá que tomar esto muy en serio pensó.
-Lamento la situación que está aquí presente Capitán Ishida. Tiene razón. Juez Siddons me temo que tendrá que tranquilizarse podría parecer que hay un conflicto de intereses.
-Claro que hay un conflicto de intereses, ese maldito ha matado a muchos soldados, deberíamos de mandarlo directo a la horca.-
-Juez Siddons le tendré que pedir que se retire de este juicio.- Dijo el otro juez con pesadez..
El juez Siddons quedo en completo shock, no podía ser cierto lo que su superior estaba diciéndole. Jamás se había encontrado en esta situación.
-Juez Carter, tiene que ser una broma no pue…- El juez decía pero se detuvo al ver la mirada del juez principal. Entendió la situación y prosiguió.- Entiendo señor. Por la honorabilidad indudable de este juicio lo mejor será retirarme.- Decía casi escupiendo el juez. Se levanto y no sin antes dar una mirada asesina al rubio que no perdía su arrogante sonrisa y retirarse.
-En fin capitán Ishida supongo que podemos conti…- Carter hablo, el juez principal, pero la risa incontrolable de Yamato lo interrumpió.- Perdón capitán, ¿Pero que es tan gracioso?
-Increíble, había escuchado rumores pero no pensé que fuera así. Ustedes de verdad que hacen un espectáculo sus juicios. Debo admitir que solo lo hice para fastidiar al tipo, no pensé que se tomaran tan en serio todo este circo.-
El juez Carter se miraba con su compañero y dio una mirada pesada hacia el joven rubio.
-Le aseguro que tomamos muy en serio esta situación capitán, muy a pesar de su insistencia de pasar por encima de los procesos legales, es nuestra obligación hacer un juicio justo y de ser necesario aplicar una sanción por cualquier acto del que se le haga responsable.- El juez Carter decía inmutado. La gente al parecer parecía satisfecha con la postura del juez.
-Estoy seguro que será un juicio justo e imparcial.- Dijo Matt con sarcasmo.
Kari estaba algo sorprendida, gracias a su hermano le había tocado ver varios juicios y efectivamente, nunca le había tocado ver un juicio de esta manera. El hecho de que le permitieran a cualquier persona ver un juicio militar le parecía demasiado extraño. Y los juicios que le había tocado no eran tan imparciales como este parecía ser. A Kari no le gustaba pero a ella también le parecía un circo esto. Se preguntaba por qué darle tantas facilidades a este acusado.
-En fin, Yamato Ishida, se le acusa de la muerte y desaparición de más de mil seiscientos soldados y trescientos civiles del imperio, el saqueo de catorce barcos comerciantes, la destrucción de ocho navíos de línea imperial. También se le juzgara por actos de terrorismo y destrucción de propiedad del imperio en ocho comunidades rurales costeras. Tortura y violaciones ordenadas por usted en todos esos lugares, esto solamente en el último semestre. ¿Tiene algo que decir a su favor? – Finalizo el juez seriamente.
-Si…- Yamato dijo con la mirada cabizbaja.- Ha sido unos meses lentos y me he sentido mal.- Dijo con diversión el rubio como si todo esto fuera una broma.
Los testigos del juicio volvieron a murmurar y hablar entre ellos, Kari pudo leer el sarcasmo saliendo de la boca del acusado.
El juez Carter parecía satisfecho y continuo.
-¿Así que acepta todos los cargos?
-¿Qué acaso son idiotas? – Respondió el rubio con cierta burla.- Ni siquiera mi padre podría cometer todos esos actos en un año si así se lo propusiera. Me siento halagado que me consideren una amenaza de esa calibre pero ni en mi mejor año podría producir todo ese daño. Tendría que ser un almirante naval del Gran Imperio para cometer todos esos actos en tan poco tiempo.- Término con cierto rencor el rubio. A la gente no le pareció caer bien ese último enunciado.
Para sorpresa de Kari el juez pareció quedar satisfecho con la respuesta del rubio, pero este prosiguió.
-No tiene por que dirigirse con tanta hostilidad hacia esta corte o al pueblo y mucho menos a una institución tan noble como la fuerza naval del imperio, y los valores que esta representa, a la que usted ha atormentado. Le recuerdo que esta corte ha sido muy generosa con su caso, le recomiendo que demuestre un poco de agradecimiento.- Decía el juez y trato de ignorar la risa que mostro el rubio.-
-Entonces empecemos con este circo.- Yamato dijo con una calma impresionante.
Por lo que había visto Kari sabía que el capitán Ishida no era ningún idiota. El debía de saber que en el Imperio a los hombres que se les acusa con la mitad de crímenes que a él le culpan terminan en la horca, y aun así parecía calmado y despreocupado. Incluso había tenido la audacia de burlarse de sus verdugos y del pueblo que lo acusaba. No entendía como un hombre como él podía tener alguna relación con su hermano y la razón de su comportamiento. Lo único que veía era un pirata siendo acusado como sucede comúnmente, sin embargo, tenía un presentimiento que acá había algo bastante sospechoso. Volvió a dirigir su mirada hacia su hermano que prácticamente paso desapercibido por toda la situación y noto cierta mirada melancólica y con cierto enojo.
(-)
Pasaron algunos minutos antes de que el juicio tomara un rumbo fijo. Los jueces dictaban los crímenes de los que era acusado Yamato Ishida.
-Para el crimen de saqueo de los barcos comerciantes se le acusa de robar mercancía y bienes con un valor de más de cincuenta mil doblones de oro en el último semestre. Básicamente señor Ishida se le acusa del mayor saque controlado en la historia de los mares…- El juez Carter le hace saber al rubio.
-Segundo más impresionante. Mi padre logro saquear doscientos cuarenta mil doblones de oro de valor solamente en navíos del imperio… ¿O eran trescientos mil? ¿Cuánto valía el buque "La ira de Dios"? .Ustedes saben… el barco que hace 25 años el Imperio decía que eran invencible y mi padre lo hundió en 4 horas de combate.- Ishida decía en tono de burla. El juez y los acompañantes no se mostraban nada contentos
Kari conocía la historia de la embarcación "la ira de Dios", como casi todo el imperio. Su hermano le conto que hace años se consideraba el navío de línea más poderoso de la flota imperial antes de que los actuales almirantes del imperio entraran en la guerra. Decía que era un barco impresionante y poderoso. Era el orgullo del Imperio y la promesa de la victoria de la gran guerra… Eso hasta que fuera hundido por una gran tormenta. Al menos eso era la versión que se había escuchado durante todos estos años.
-Es impresionante esa escoria.- Dijo indignado Davis a Kari.- Si no fuera porque ese barco fue hundido en esa tormenta la gran guerra hubiera durado menos de un año. Ahora quiere hacernos pensar que la basura de su padre fue responsable de eso.
-Capitán Ishida, si bien su padre fue un reconocido… capitán. El buque conocido como "La ira de Dios" desapareció durante un huracán hace ya varios años, realmente quiere hacernos pensar que Hiroaki Ishi…- Decía el juez Carter pero antes fue interrumpido por el capitán Ishida.
-Sabía que a mi padre le encantaba coleccionar las insignias reales de navíos de línea imperiales. Usted sabe que son ¿no? Aquellas placas doradas con el nombre forjado que tienen los capitanes de sus barcos comprobando que son los capitanes de una embarcación real.- Yamato explicaba
-No es necesario que nos de una explicación de cómo funcionan las cosas acá capitán Ishida. ¿Qué tiene que ver eso con…?- Decia de nuevo el juez y nuevamente el capitán Ishida lo interrumpió.
-"Almirante Milton, capitán de la embarcación Ira de Dios".- El capitán Ishida leía un medallón de oro que había sacado de su ropa. Luego lo volteo y mostro a la corte el sello real del Imperio. Un silencio espeluznante se adueño de la corte.
-Cielos.- Kari se dijo a sí misma. Durante años la Ira de Dios había sido un símbolo del poder de la naval del Imperio. El navío que se decía indestructible hoy cae a manos de uno de los piratas mas infames de la historia. Cuando la gente se entere de esto habrá un gran alboroto.
-Ese miserable…- Davis decía con un semblante de ira en su rostro. Kari sabía que para él como para su hermano el legado de la naval del imperio es sagrado. Un trago así no será tan fácil de digerir. De inmediato volteo a ver a su hermano y este parecía extrañamente calmado
Los testigos empezaban a hablar de nuevo entre ellos mismos sorprendidos. Estas noticias daban de que hablar. Unos martillazos se escucharon de nuevo. El juez Carter trataba de llamar la atención. Su mirada estaba llena de ira, no era algo que quería que pasara en su corte.
-Por que se sorprenden todos, realmente creen que esta es la única información que su impecable imperio les guarda. Ustedes están tan llenos de propaganda que…- El rubio decía dirigiéndose a los testigos del juicio pero de nuevo los aporreos del martillo del juez lo silenciaron. El simplemente se dirigió al juez con una sonrisa de un niño que acababa de cometer una travesura y se salió con la suya.
-Capitán Ishida está prohibido traer cualquier tipo de joyería o materiales valiosos al juicio.- El juez Carter hablo controlando su temperamento.
-Esta no pieza no es para presumir, es una pieza para mi defensa.- se defendió el rubio.
-Y que precisamente es lo que quiere demostrar.- Decía el juez perdiendo la paciencia.
Yamato de nuevo se dirigió al público que era testigo del juicio y respondió.
-Que no todo lo que les dice el Imperio es cierto. Hay cosas que les ocultan y que no quisiera que…- El rubio decía a un público atento pero también fue interrumpido
-El imperio no está en juicio capitán Ishida. Lo está usted y le repito que no permitiré que se burle de esta corte. Lo que hubiera pasado hace años no tiene nada que ver con lo que se le acusa a usted. Así que más vale que se comporte. Le recuerdo que es su cuello lo que está en juego acá.-
-¿Es acaso una amenaza honorable juez?-
- Es una advertencia.- Finalizo duramente el juez Carter esperando calmar la situación pero el daño ya estaba hecho la gente empezaba a murmurar entre ellos, el rubio parecía haber prendido alguna idea entre los testigos.- Alguacil retire ese objeto de la corte.
-¿Que acaso no lo puedo usar como defensa?- El rubio dijo con burla
-Suficiente capitán.- Dijo el juez mientras uno de los soldados le arrebato el medallón de las manos del capitán. Este se lo entrego a juez.
-Espero que no se pierda, odiaría que ese medallón desapareciera misteriosamente para seguir engañando a su pueblo.-
-Capitán Yamato Ishida, también se le acusa del genocidio de una gran cantidad de militares y civiles. ¿Qué tiene que decir a su favor?- El Juez Carter cambio el rumbo que el interrogatoria había tomado
-¿Tiene testigos que me puedan reconocer de esos crímenes? Según tengo entendido los cuentos que le dicen a sus inocentes soldados antes de meterlos en la cama son sobre el temible y malvado capitán Ishida que extermina a cualquier persona que se le presente sin importar nada. Como diablos podrían saber que yo cometí todos esos crímenes.- Sonreía Yamato mientras lo decía.
El juez Carter sonrió por primera vez en todo el juicio de una forma tan obvia, esto incomodo un poco a Yamato, no se podía imaginar que carta tenia bajo la manga.
-Vera capitán Ishida, nuestro testigo puede confirmar que usted es responsable de todos los crímenes a los que se le culpa, pues él estuvo presente en todos y cada uno de ellos.- Decia el juez Carter.
-¿Como puede ser posible eso?- Yamato se mostraba incomodo por primera vez en todo el juicio, no le gustaba hacia donde estaba se dirigía el juicio.
-Comodoro Yagami, podría hacernos el favor de pasar al estrado por favor.-
Kari observo como Tai salió del lugar donde pasaba desapercibido, y se dirigía lentamente hacia el frente del juicio para que todo mundo pudiera verlo parecía un poco nervioso. Incluso tropezó con el escolta que parecía ser el carcelero de Yamato, no parecía sentirse muy cómodo con la situación. Yamato rio ante la orden del juez.
-Vamos no pueden tienen que estar bromeando, un militar como testigo sabe que eso no es para nada imparcial, que tiene que decir que no podría decir otro…- Yamato decía confiado pero se detuvo en seco al ver el rostro del hermano de Kari.
La mirada de Yamato pasó de burla a horror. Kari se percató de esto y por alguna razón esto le incomodo. Parecía que veía un fantasma o algo peor. En sus ojos se podía notar la incredulidad y confusión. El estado en shock en el que se encontraba Yamato también le parecía incomodo. ¿Que tenía que ver aquel criminal con su hermano? Se preguntaba Kari.
La castaña trataba de leer los pensamientos de su hermano sin éxito. Este se mostraba indiferente y con una postura fría. No parecía ser su hermano, parecía un poco pensativo.
¿¡Ta… Ta… Tai!- Exclamo incrédulo el capitán Ishida.- ¿¡Qué demonios haces acá!
-Usted se dirigirá a mí como Comodoro Taichi Yagami.- Dijo con frialdad Tai
-¿Qué carajos estás diciendo idiota? ¿Esto acaso es una broma de mal gusto?- Decía perdiendo completamente la cordura el rubio.- Me debes la maldita vida ¿Y así me lo pagas?-
Tai hizo una ligera mueca de dolor de la cual Kari se percato pero este la hizo desaparecer de inmediato.
-No le debo absolutamente nada a un criminal como tu.- Dijo con cierto rencor Tai.
-Maldito canalla hijo de…- Yamato intento decir pero unos martilleos lo interrumpieron, pero se podía ver claramente que no podía contener su frustración, era la primera vez que había perdido su temple en el juicio.
-Capitán Ishida, aun se encuentra en presencia de la corte así que le pido que guarde la compostura y le permita al comodoro Yagami que haga su testimonio.- El juez Carter dijo con una obvia sonrisa en su rostro. Kari podía notar que la carta bajo la manga de los jueces había dado en el blanco.
El rubio parecía tener una batalla interna en la cabeza. Kari noto que realmente no esperaba ver a su hermano declara en su contra. Pero aun no sabía qué relación tenían los dos jóvenes en todo este asunto. Mientras trataba de analizar toda esta situación su concentración fue interrumpida por una risa contenido que provenía de su amigo.
-Al parecer el graciosito no se esperaba ese golpe, lo tienen justo donde querían.- Davis dijo con completa satisfacción.
-¿A qué te refieres?- Pregunto Kari interesada, a lo mejor su amigo sabía algo que le podía ayudar a entender toda esta situación.
-¿Recuerdas que te dije sobre como capturaron a Ishida?-
-Sí, me habías dicho que fue gracias a un esp…- Kari dijo pero de inmediato pudo unir las piezas de rompecabezas en su cabeza
Recordó que su hermano le había comentado que su última misión fue en archipiélago de cristal, también dijo que no podía perderse por nada este juicio por que por lo visto su testimonio es invaluable para este. Él era el espía que contribuyo a capturar a uno de los criminales del mar más buscados en los últimos años según lo que dijo Davis. Y lo que sucedió mientras estaba infiltrado debe de ser lo que lo cambio tanto. Toda esta cadena de pensamientos fue de nuevo interrumpida cuando su hermano se sentó en el estrado y el juez empezó a hablar.
-Muy bien Taichi Yagami, puede decirnos su cargo en la naval y la razón por la que se encuentra aca.-
-Por su puesto su excelencia. Mi cargo a partir de hoy es de primer comodoro del ejército real del Imperio, soporte de la tercera fuerza marítima de la brigada de control. He sido llamado a este juicio para atestiguar sobre los acontecimientos que se han librado en los últimos diez meses en los cuales me encontraba como informante del fugitivo capitán del buque conocido como "El lobo solitario".- Tai hablo sin parar un minuto con una frialdad digna de un militar. Parecía un reloj más que otra cosa al hablar.
Yamato lo veía un poco más tranquilo pero su ira podía sentirse por todo el salón de justicia. Si las miradas mataran Tai habría muerto en ese momento. Pero Kari pudo leer por primera vez la expresión del capitán Ishida. Más que irá por haber sido capturado por su hermano tenía una mirada que gritaba traición. Aquel rubio calmado y sarcástico que se presento en la sala de juicio se había ido. El imperio había logrado su cometido y se metió en la cabeza del pirata. Kari recordó una frase muy famosa. Nadie le roba o engaña al Imperio tan fácilmente.
-Muy bien comodoro, podría darnos un breve relato sobre los acontecimientos que pudo presenciar mientras estaba en la tripulación del acusado, el capitán Yamato Ishida.- El juez se dirigió a Tai. Este dio un breve suspiro y se tomo unos cuantos segundos antes de responder.
-Hace alrededor de diez meses logre localizar a la tripulación del capitán Yamato, durante los meses siguientes trabaje duro para ganarme la confianza de este ultimo y su tripulación. Finalmente me aceptaron como un miembro de su tripulación.-
-¡Te aceptamos como un camarada maldito canalla!- Matt volvió a estallar y de nuevo fue silenciado por el juez.
-Silencio capitán Ishida, prosiga comodoro.- El juez Carter se dirigió de nuevo a Tai y este simplemente asentó para poder continuar.
-Durante meses fue testigo de la barbarie de los piratas del sur. Atacaban sin piedad a embarcaciones indefensas y atacaban sin advertencias a los navíos de la naval. No tenían piedad, y no tomaban prisioneros incluso cuando las embarcaciones se rendían abordaban los barcos para saquearlos y luego los hundían matando a todo el que estuviera adentro. Carecían de ética de honor y compasión. Tuve que cometer actos de barbarie para que no sospecharan mi posición. Finalmente después de haber visto demasiado y ser testigo de los actos más terribles que se podía cometer decidí que era suficiente y me contacte con mi superior para armar una emboscada.-
La gente empezó a murmurar entre ellos, era todo lo que necesitaban saber. Kari noto que la gente ya había dado su juicio. Uno de los más destacados cadetes de la marina había hablado y era más que obvia la culpa del capitán Ishida. Incluso ella también creía que merece un castigo ejemplar. Tales actos no podían salir impunes. Empezaba a entender el odio que había crecido en su hermano. Haber pasado tanto tiempo que personas con tan terribles intenciones y carentes de honor podía alterar a cualquiera. Se imagino todo lo que debió de haber presenciado. No creía que aun así semejante odio podía justificar el asesinato a sangre fría pero al menos entendía que los sentimientos de su hermano no eran malintencionados.
-¡Eres un maldito traidor y canalla Taichi!- El salón de justicia se quedo en completo silencio ante el grito desesperado del capitán.- ¡Te consideraba un hermano! ¡Todos confiamos en ti!- Kari podía notar el dolor que cargaba el capitán. Sea como sea se notaba que confiaba en su hermano. Kari vio a su hermano con una mirada fría sin sentimientos.- ¡Ricardo, Franco ellos dieron la vida por ti y por nosotros y asi les pagas, no tienes nada de honor!- continuaba el reclamo del rubio
Por un momento Tai parecía mostrar una mueca de incomodidad.
-Esos nombres no significan nada para mi, todos ustedes y ellos fueron unos criminales que merecen la horca.- Tai dijo tranquilamente
-Cállate maldito, te juro que esto no se queda así Taichi. Me asegurare que lo pagues. No descansare hasta poner mis manos encima y sacarte de este mundo. ¿Me entendiste? ¡A ti y a toda tu maldita descendencia!- Yamato ya había perdido la razón. Su ira lo había cegado y cavaba aun más profunda su tumba.
- Si me disculpa juez Carter es todo lo que tengo que decir. Tengo que ocuparme de algunos asuntos personales.- Dijo Tai calmadamente.
-Claro comodoro. Pero creo que aun puede contribui…- El juez Carter le respondía pero fue interrumpido.
-Con todo respeto su excelencia pero estoy agotado de lidiar con esa escoria y no hay nada más que pueda decir al respecto. Creo que con mi testimonio es suficiente.-
El juez no pareció muy satisfecho con la respuesta de Tai pero le permitió excusarse, tenía razón ya tenía suficiente material para levantar un veredicto. Tai simplemente se retiro tranquilamente del salón de justicia no sin antes recibir una terrible mirada asesina del rubio.
-Capitán Ishida ¿tiene algún comentario o algo que decir en su defensa?-
El rubio se encontraba en silencio y pensativo, seguía manteniendo una mirada asesina hacia la dirección donde Tai se había retirado.
-No permitiré que se salga con la suya, apenas me escape de aquí iré por el.- Se decía así mismo en voz alta.
-Tomare eso como un "no".- finalizo el juez.- Capitán Yamato Ishida. Por medio de este honorable juicio se le considera culpable de genocidio, saqueo, piratería, terrorismo y ataque directo hacia el Gran Imperio. Todos estos cargos son castigados con la muerte en la horca.
El publico exclamo emocionado y de acuerdo al fallo del juez. Estaban convencidos de que se había hecho justicia. Kari solo se preocupaba por su hermano. Quería hablar con él y disculparse con él. Aun le molestaba lo que había dicho pero ella pensaba que también fue un poco dura con él.
-Ahora empecemos el segundo juicio.- Declaro sonriendo el juez.
Yamato y todos los demás presentes se sorprendieron. Porque habría necesidad de un segundo juicio, ya el fallo se había dado.
-¿Qué quiere decir?- Yamato se encontraba confundido
-Según tengo información usted no actuó conforme a normas de pirata autónomo capitán.- Decía el juez con una sonrisa, al parecer este momento también lo estaba esperando.- Capitán Yamato ¿es cierto que usted actuó como corsario en nombre del Reino del Manto Celestial?
Davis y Kari se sorprendieron. A que quería llegar el juez con esto. No solo ellos todos los presentes estaban algo sorprendidos.
-Capitán Ishida si es cierto esta información entonces tendremos que juzgarlo como prisionero de guerra, las leyes dictan que usted no es responsable de los actos si estos fueron cometidos por ordenes de superiores a ustedes, su sentencia podría ser reducida simplemente la cárcel por un periodo de tema indeterminado pero podría salvar su vida.- Esta declaración del juez de nuevo dejo perplejos a todos.
-Qué demonios están tramando….- Ishida veía seriamente al juez. Su rostro se notaba confundido pero una expresión de horror se noto en su cara.- Ustedes no tienen honor malditas ratas desalmadas.-
El juez se mostro un poco incomodo y le respondió
-Capitán le repito que es su vida la que está en jue…- El juez Carter decía lentamente pero fue interrumpido.-
-Yo actué por mi propia cuenta. YO ordene la muerte de todas esas personas. YO personalmente mate a esa gran cantidad de militares y civiles. Fueron mis órdenes para saquear a esos barcos mercantes. El Reino del manto no tiene nada que ver.- Yamato hablo despacio para que lo entendieran sin inmutarse. Kari no entendía que pasaba, prácticamente le ofrecieron una salida al pirata y este la rechazo.
El juez no parecía nada contento con la actitud del rubio. AL contrario parecía más molesto que en cualquier otra parte del juicio, incluso cuándo el rubio parecía tener el control sobre el rumbo de este.
-De acuerdo capitán Yamato no me queda otra opción que sentenciarlo a la horca. ¿Alguien de aquí presente tiene algo que decir al respecto o tenga evidencia para cambiar el fallo? – El juez lo dijo como si fuera solamente una frase de protocolo.
Nadie parecía dispuesto a quebrar el silencio que en ese momento parecía adueñarse del salón de justicia hasta que un ruido estremecedor se escucho en dirección de las ventanas. El ruido de vidrios siendo estallados hizo eco en todo el salón. De las ventanas aparecieron varios hombres armados. Entre ellos una figura muy parecida para Kari. Su corazón dio un segundo brinco ese día. Pero esta ocasión era diferente, en este no quedaba duda. Aquel joven misterioso que había salvado su vida el día anterior se encontraba parado. Con los mismos ojos celestes profundos y cálidos. Esos mismos cabellos rubios guardados mediante una pañoleta verde. Y esa sonrisa arrogante estampada en su rostro.
-¿Es demasiado tarde para decir objeción su excelencia?.- Dijo aquel rubio con esa desafiante confianza que lo caracterizaba.
Por alguna razón que no entendía una ligera sonrisa se apodero de su rostro por un segundo de Kari. Pero este no duro suficiente. Sabía que esto no iba a terminar bien
Bueno ¿qué opinan? Espero que les guste el capitulo
De nuevo mil disculpas por haberme tardado tanto en subir este capítulo. Espero que la espera haya valido la pena.
Sin más que agregar me despido hasta la próxima
