Hola mis queridos lectores. Aquí les dejo el desenlace del juicio. Para los que querían saber que sucede después de la sentencia del capitán Yamato Ishida no esperen más.

Antes que otra cosa me gustaría agradecer a los que me dejaron un review. Recuerden que por más simple que sea les agradezco la molestia de escribir algo. Rompimos el record del numero de reviews por capitulo en esta historia. Eso me motiva mas a escribir para ustedes :D.

nalia-san – Me alegro muchísimo que pienses que valió la pena la espera. No creo que deje esta historia sin terminarla. Tengo varias ideas que me gustaría explotar.

anaiza18 – Me alegro que te gustara. Quise hacer la entrada de Casanova lo más dramática posible. Espero que haya cumplido las expectativas de los lectores. Intentare actualizar lo más pronto posible sin embargo debido a situaciones como la universidad y el trabajo no serán siempre posibles.

patriot117- Me alegro volver a leerte entre mis reviews :). Así es, algunas emociones salieron a la luz en el capitulo anterior. No esperes mas para este capitulo

IVYMON – Me alegro que te gustara el capitulo anterior. Así es, Yamato y Taichi tienen más historia de lo que el capitulo describió. Pero eso será explicado en capítulos futuros. Habrá muchas dudas más a futuro pero te prometo que para el final del fic todas se revelaran. ¡Ya no esperes más por este capítulo!

Andrea – Lamento si te confundí un poco pero esa era mi intención jajajaja. Qué bueno que piensas eso y espero que este capítulo satisfaga tus expectativas.

Saandy – Me alegra muchísimo que te gustara mi historia. La escribo por gente como tú que la disfruta y me pide que la continúe. ¡Para servirte!

Taioralove.- Así es, habrán mas parejas y otros triángulos amorosos pero prefiero no revelar cuáles serán hasta que se hagan públicas para no arruinar mucho la sorpresa. Me alegro que te gustara el capitulo.

Ishida Mel – Gracias por los cumplidos :) espero que este capítulo también te guste

Isabel-takari.-Hola Isabel. La traición de Tai tiene más historia de por medio pero tendrás que esperar más para saber los detalles. Matt se dio cuenta de las negras intenciones de los jueces y no permitió que se aprovecharan de él ¿Cuáles eran las verdaderas intenciones de los jueces? quédate acá y lo sabrás ;) Y por supuesto que no podíamos permitir que Matt dependiera de la suerte. Teníamos que ayudarlo

Espero que les guste este capítulo ya que es de los que me dieron la idea sobre gran parte de esta historia pero no les relevare más.

Sin nada más que agregar, disfruten la lectura.


Hasta luego.

Era imposible poder describir la sorpresa de Hikari en esos momentos. Había escuchado hablar sobre coincidencias y destino, pero jamás en su vida se podría imaginar estar en esa situación. Frente a sus ojos se encontraba el chico que la había salvado el día anterior y del cual le era imposible quitarse de la cabeza. Justo cuando se había convencido que lo mejor era olvidar aquel rubio pues parecía ser muy complicado poder verlo de nuevo, al parecer la suerte tenía otra cosa que decir al respecto.

Al parecer el rubio no se había percatado de su presencia, y algo él decía que no había hecho esa entrada tan dramática para invitarla a tomar el té uno de estos días. Junto a él podría contar otros seis hombres que no parecían tener las mejores intenciones.

La gente estaba algo temerosa, no había ningún disturbio, pero Kari sabía que era cuestión de tiempo. También le hecho de quedos de los hombres que acompañaban al rubio se habían colocado armados en la única salida que podían usar.

-¿Se puede saber qué demonios se creen que son para interrumpir de esa forma ante este tribunal? - El juez Carter estaba algo temeroso mientras decía esto.

- Nuestro nombre poca importancia tiene en este asunto.- El rubio dijo desde lejos del tribunal. Debido a que este estaba colocado un piso arriba de donde se realizaba el juicio no podía acercarse más.

A Kari no le gustaba hacia donde se dirigía todo esto. Volteo a ver al capitán Yamato pues muy probablemente todo este tumulto tenía algo que ver con él. Esperaba ver una sonrisa arrogante de triunfo de este pero sencillamente vio una mirada seria e indiferente.

-En eso tienes razón.- Dijo el juez perdiendo la paciencia.- Guardias detengan a esos hombres.

Los guardias que estaban en el piso de arriba arremetieron rápidamente contra el rubio. Kari pensó que los hombres que quedaban a lado del rubio harían algo para protegerlo pero no parecieron moverse. El rubio desenvaino su sable rápidamente y con un movimiento veloz saco fuera de combate a uno de los hombres y con la misma inercia del ataque desarmo al otro. El movimiento fue tan rápido y espectacular que Kari apenas pudo captarlo. Era más que obvio que el rubio era un gran espadachín para poder desarmar con tanta facilidad a dos soldados del Imperio.

-¡Maldito bastardo!- Davis exclamo con ira y estuvo a punto de arremeter contra el rubio, pero este ultimo apunto su sable hacia él lo que lo hizo detenerse en seco.

-Deja que los adultos hablemos aqu…- El rubio hablaba en tono de burla pero al voltear a ver hacia Davis se percato de una figura bastante familiar.- ¿Kari?

La mención de su nombre por parte del rubio le saco una pequeña sonrisa al rostro asustado de Kari. Aunque de nuevo la escondió rápidamente, sabía muy bien que esta no estaba en una buena situación. Lo más probable es que se encontraba frente a un criminal y por lo que vio uno muy peligroso.

-Hikari. ¿Cómo demonios ese tipo conoce tu nombre?- Davis pregunto intrigado y algo molesto. Kari vio a su amigo un poco preocupada y sabia que tendría que explicárselo después.

-Es una larga historia…-

El rubio por su parte estaba asombrado. De todas las personas que podía encontrarse en estos últimos días jamás se imagino volver a verla a ella. Por un momento perdió completamente la concentración pero recordó que este no era un buen momento. Vio una pequeña mirada temerosa de la chica que salvo el día anterior y simplemente suspiro. Tiene asuntos más importantes por el momento.

-Te tardaste bastante tiempo enano.- Dijo con un tono indiferente Yamato. Casi parecía que lo esperaba.

-Ya estábamos en el lugar correcto hace varios minutos.- El otro rubio contesto divertido.- Solo estábamos esperando el momento correcto.-

-¿Y cuál era ese momento?- Yamato pregunto con seriedad.

-El momento para que nuestra entrada sea lo más dramático posible.- Le contesto de una forma divertida.

Kari estaba perpleja. Dos jóvenes que parecían ser de las mayores amenazas conocidas por el imperio bromeaban sin complejos en una situación tan comprometida como esa. Lo peor de todo es que no parecían tan peligrosos como deberían de ser para ser considerados una amenaza. Pero si algo había aprendido de su poca interacción con los jóvenes rubios es que con ellos las apariencias engañan.

-Tú nunca cambias hermano…- Dijo con un suspiro y resignado Yamato.

La sala pareció callarse por varios segundos. El capitán Yamato parece tener un hermano. Al parecer la semilla de Hiroaki Ishida viene por par.

-Vamos, no todos los días podemos divertirnos de esta forma en el imperio, además deberías de ver la cara del juez en estos momentos.

Si bien, en el interior de Kari le alegraba conocer más sobre aquel rubio la declaración de Yamato confirmo sus peores temores. Su salvador es un criminal. No solo eso también es el hijo del criminal más famoso de los mares. El rubio simplemente rio de la situación como si fuera lo más casual del mundo.

-¡Basta!- El grito molesto del juez Carter se cruzo por todo el salón.- No permitiré que un par de mocosos haga de esto un maldito espectáculo para humillar al imperio. Cuando termine con todo esto yo personalmente les amarrare el maldito nudo en la soga que soporte su cuello.-

-¿Y sin un juicio justo?- Con una risa le contesto el joven rubio.- ¿Si apenas tengo diecisiete años todavía califico para ser juzgado como menor? -La burla no pareció caer bien ante el juez.

-¡Guardias, capturen a esos hombres vivos o muertos!- Ordeno ya desesperado el juez Carter.

Los guardias restantes sacaron sus armas y embistieron en dirección hacia los hombres. Los piratas vencieron fácilmente a los soldados. Increíblemente los hombres del rubio parecían estar mejor capacitados que los soldados del imperio. El juez Carter se mostraba incrédulo ante lo que presenciaban sus ojos.

-Carles, Dante, Louis y Lisandro vayan por mi hermano.- El rubio ordeno a cuatro de sus hombres.- Philip, Rafael y yo nos encargaremos de los soldados que estén acá.-

-Entendido capitán, ¿está seguro que no quiere acompañarnos para ayudar a su hermano? – Pregunto un pelirrojo.

-No Carles, ustedes están más que capacitados para afrontar esto por su cuenta, además, creo que acá las cosas pueden ser un poco más interesante.- El rubio dijo con una sonrisa enfocándose en Kari.

-Como usted prefiera capitán, vamos muchachos.-

-Ah.. y Carles…- El rubio se volvió a dirigir a su amigo.

-¿Si capitán?

-En cuanto liberes a mi hermano… ya no me llames capitán.- Dijo bastante satisfecho el rubio. Con una sonrisa asintió Carles y se dirigió hacia el balcón y salto hacia el piso inferior sosteniéndose con algunas cortinas que colgaban para facilitar su caída otros tres sujetos lo siguieron.

La castaña se puso algo nerviosa por el comentario, o más bien la mirada de su salvador. No parecía tener la intención de rendirse y las cosas se pueden tornar más peligrosas.

-¡Ni siquiera se te ocura acercate a ella sabandija! – Davis se volvió a dirigir hacia el rubio con una postura defensiva. Casanova hizo una pequeña mueca de fastidio pero su temple relajado regreso sin de inmediato.

-¿No crees que Kari está lo suficiente grandecito para elegir a sus amigos? – Respondio en tono de burla al moreno que se interponía en su camino.

-¡¿Cómo te atreves a referirte a ella de una forma tan casual?- Davis se enfrento enfurecido tratando de golpearlo. Casanova solamente pareció un poco confundido pero divertido y lo esquivo con cierta facilidad y aprovecho el movimiento del moreno para colocarse cerca de Kari

-Veras Kari y yo tenemos historia.- Dijo el rubio acomodando su brazo en el los hombros de la castaña de la forma más natural. Kari se sonrojo inmediatamente confundida hacia donde el rubio quería llegar. Estuvo a punto de protestar pero al ver la forma en cómo se saco de encima a Davis supo que no trataría de lastimarla ni a su amigo. Si él lo hubiera querido hubiera podido sacar de combate con el arma que tenia empuñada a su amigo. Davis podía ser realmente irresponsable y explosivo. Atacar a una persona armada de esa forma fue demasiado arriesgado.

-¿A qué demonios te refieres? ¡Y quítale tus manos de encima a Hikari!- Davis ya no sabía ni cómo reaccionar

-¿No le contaste a tu noviecito lo de…- El rubio decía divertido pero se detuvo al ver la cara de preocupación de la castaña. Por su mirada de suplica parecía que ella no quería que relatara lo que paso el día anterior.

Kari estaba realmente preocupada. Si alguien mas además de Yolei se entera donde estuvo el día anterior y su madre lo supiera jamás podría poner un pie fuera de su casa sin la supervisión de escoltas personales, sin mencionar los problemas que metería a su mejor amiga. Tal vez no era el asunto más importante en ese momento pero no dejaba de preocuparla. Al ver como el rubio se detuvo se sintió algo aliviada de que al parecer entendió que no quería que nadie supiera cómo se conocieron. Un alivio que no duro mucho cuando vio la sonrisa picara del rubio.

-… la aventura que tuvimos hace algunos años?- Termino el rubio con una sonrisa satisfecha.

-¿¡Qué!- Exclamaron Davis y Kari al unisonó y miraron al rubio completamente perplejos. Esta no era la forma en la que Kari quería que la cubrieran. Lo peor es que no sabía de qué forma podía desmentir a su salvador sin revelar como realmente lo había conocido. Davis miro incrédulo a la castaña.

-No… no… es lo que parece…- Kari dijo completamente enrojecida, luego se golpeo mentalmente por tan pobre selección de palabras. Basta decir que no estaba para nada contento con el rubio.

Casanova mostraba una sonrisa de un niño inocente que acaba de derramar agua sobre la mesa. Definitivamente había elegido bien al quedarse en el piso superior. Es mucho más divertido de esta forma.


Carles y sus compañeros llegaron al piso de abajo. Había varios hombres reguardado a Yamato. Este parecía despreocupado como si no estuviera pasando nada en el salón. Incluso parecía aburrido con toda la situación. Parecía haber olvidado incluso el arrebato de ira que le ocasiono la traición de Tai.

-Ríndanse o no tendremos piedad.- Uno de los soldados exclamo.

-Qué me dices Lisandro, cuatro contra ocho, me parece un duelo justo.- Carles le dijo a uno de sus amigos.

-No se… ya conoces a los militares del imperio. Yo creo que si me pongo de su lado será un combate más justo.- Le contesto su amigo con la misma burla.

-Malditas escorias.- El que parecía el capitán exclamo y junto a los demás se aventaron al combate. Solamente uno se quedo a resguardar al capitán Ishida.

El combate era bastante movido. Si bien los militares tenían superioridad numérica los jóvenes piratas podían repeler sus ataques. No eran tan afinos al combate con armas como parecía serlo Casanova pero se defendían bastante bien. Ellos también tenían una gran preparación con el combate y parecían estar entrenados.

Desarmaron a los hombres con cierta dificultad pero lograron ganar el combate. Dante pareció que recibió una herida superficial en su brazo pero nada que lo detuviera.

El último hombre que resguardaba al capitán Yamato que parecía ser el carcelero estaba helado por lo que había presenciado. No lo pensó dos veces y salió corriendo en lo que parecía ser una búsqueda por refuerzos.

Los cuatro hombres se acercaron a Yamato. Parecían estar sumamente contentos de ver al rubio

-Se encuentra bien capitán.- Carles fue el primero en hablar.

-Dentro de lo que cabe. Esas cobardes me dieron una buena paliza antes del juicio. Pero nada que los días no puedan curar.- Dijo suspirando el capitán Yamato Ishida.- ¿Donde se encuentra mi hermano?

-Pues vera… una chica…- Carles le respondió pero luego fue interrumpido por su capitán.

-No digas más. No necesito saber más.- Yamato dijo exasperado. No parecía muy contento con la respuesta de Carles.- Dios sabe que si estuvieran a punto de cortarle el cuello y su verdugo fuera una mujer el enano trataría de seducirla.- Continuo aun más desesperado y con la mano en la cara.

Carles reía un poco a la explicación de su capitán ya que debía de admitir que eso suena mucho a Casanova.

-En fin. No debieron de haber permitido que escapara ese tipo. El tenía las llaves de mis cadenas. Esto complicara el escape.- Yamato dijo suspirando.

-No se preocupe por eso capitán.- Lisandro dijo bastante confiado- Nosotros tenemos nuestros propios contactos.- Lisandro finalizo mostrando unas llaves. Yamato se quedo algo impresionado.

-De donde sacaste eso.- Yamato pregunto. Pero antes de que Lisandro pudiera contestar las puertas del salón se rompieron y de ahí varios militares mas salieron con las peores intenciones posibles.- Lisandro libérame y dame un sable. Su subordinado solamente sonrió y libero de sus cadenas al capitán Yamato.

-Capitán hay algo que debemos decirle.- Carles dijo poniéndose en posición de defensa.

-Creo que tendrá que esperar Carles, es hora de empezar este show. Esta vez no se retengan, si es necesario derramar sangre no duden en hacerlo.- Dijo el capitán bastante serio.

-Pero señor no es neces…- Lisandro empezó a hablar pero Yamato lo detuvo.

-Nos superan cuatro a uno. No podemos arriesgarnos.- Dijo Yamato antes de que los soldados arremetieran contra ellos.


Davis estaba en completo shock. No podía creer lo que habían escuchado sus oídos. Kari había tenido una aventura con un criminal. Y no cualquier criminal, si no el hijo del mayor fugitivo de la historia del imperio. Esto tenía que ser una broma.

Kari por su parte estaba completamente enrojecida. La situación la tenía bastante incómoda y no solamente por el hecho de que estaba en un lugar bastante peligroso.

Tras mucho pensar la cabeza de Davis seguía confundido. Kari no es el tipo de chica que parecía tener aventuras con cualquier niño malo. Algo más profundo tenía que haber pasado había pasado. Estaba seguro que ese canalla debió de aprovecharse de su inocente amiga. Su mente paso por una infinidad de situaciones hasta que llego a una conclusión. Ahora todo tenía sentido. Por eso su amiga se había mostrado sorprendida al ver a Yamato ya que le recordaba a su hermano con el que de seguro se había aprovechado de ella. Y cuando le dijo que era de un chico que muy probablemente no vuelva a ver es por que como era un criminal el que había abusado de su pobre amiga le había dicho que escaparía para que nadie la creyera. Pobre Kari todo lo que debió de haber soportado por un canalla como este. Y ahora tenía que revivir toda esa pesadilla. La mente de Davis pasaba de escena en escena donde la pequeña Hikari gritaba por auxilia mientras era perseguido por un pervertido rubio de ojos azules. De inmediato en su mente se imaginaba así mismo con una armadura brillante salvando a su princesa castaña de las garras del malvado pirata.

Mientras todo ese embrollo mental aparecía en la cabeza de Davis, Casanova y Kari lo veían un poco preocupados.

-Es normal que tu novio se quede pensando así de esa manera.- El rubio le pregunto a Kari con una mirada de confusión.

-Lo normal con Davis es una línea bastante estrecha… Y no es mi novio.- Kari respondió. Aunque no sabía por qué aclaro su relación con Davis. Si hubiera fingido que es su novio a lo mejor dejaría de insinuársele. El rubio como era de esperarse solamente le dio una de sus sonrisas que volvió a ruborizar a Kari.

-¡Aléjate de ella maldito dragón pervertido de cuatro cabezas!- Davis le grito a Casanova completamente alterado. Casanova lo miro incrédulo y pestañeo dos veces.

-Ni siquiera quiero saber cómo demonios trabaja tu cabeza para llegar hasta ese lugar.- El rubio dijo con el ceño fruncido. Kari mentalmente también estaba de acuerdo.

-¡Casanova creo que este no es el momento adecuado para conseguirte una chica!- Uno de los compañeros de el rubio le reclamo mientras peleaban con algunos soldados. El rubio los miro algo frustrado y suspiro.

-Ustedes son los peores compinches que existen.- Les respondió el rubio.- En fin preciosa fue un gusto volver a verte. A lo mejor nos veremos algún otro día.- Casanova término con ella con un guiño en el ojo.-

Kari pensó en decirle algo pero su sentido común la detuvo. Sera mejor no tentar su suerte y dejar que las cosas sigan su curso.

-¿Davis estas bien?- La castaña se acerco a su amigo que parecía un poco alterado.

-¿Cómo podría estarlo? Después de que ese maldito se aprovecho de ti.- Davis reclamaba algo exaltado todavía

-El solamente te estaba molestándote.- Kari trato de calmar a su amigo con un suspiro.- No paso nada entre nosotros.- Con ese último comentario su amigo pareció calmarse un poco

-¿En serio?- Davis dijo un poco aliviado a lo que la castaña simplemente asintió.

-Le enseñare a ese maldito a no burlarse de mi.- Dijo Davis de nuevo con esa mirada enardecida que lo caracterizaba.

-Davis creo que lo mejor es escapar mientras ellos están ocupados.-

-Tu escapa Kari yo no permitiré que se salgan con la suya.-

Kari estaba preocupada, no quería seguir arriesgándose pero no quería dejar a su amigo solo. La mirada de Davis se desvió hacia uno de los guardias que ya habían sido derrotados y vio algo que le regreso su sonrisa. Kari vio como Davis se escabullo entre la batalla y recogió uno de las armas de los soldados. El moreno vio como uno de los hombres vencía al último de los soldados que estaban en el balcón de los testigos y arremetió contra él.

Casanova estaba ayudando a uno de sus compañeros con los últimos soldados y los despacharon sin ningún problema con el rubio de su lado.

-Muy bien Philip.- Dijo el rubio satisfecho.- Creo que con esto basta, preparemos la huid…- Casanova fue interrumpido por un grito de dolor. Al voltearse se impresiono de lo que veía. El amigo de Kari se veía satisfecho con un sable empuñado, y a su lado vio a su amigo Rafael sosteniéndose un brazo sangrado. Vio como el sable de su amigo se encontraba en el otro lado del salón por lo que supo que el moreno había desarmado y vencido a su amigo.-

-Ese perro militar.- Philip dijo enojado y estuvo a punto de arremeter contra Davis pero el brazo de Casanova lo detuvo.

-Llévate a Rafael de aquí en cuanto puedas.-

-Pero…- Philp protesto pero vio la mirada seria del rubio lo que lo detuvo.

-El no es un militar normal. No cualquiera desarma a uno de mis mejores hombres tan fácilmente. Deja que yo me ocupe de él.- Dijo fríamente el rubio. Por primera vez en todo este momento no sonreía.

-Entendido…-

La preocupación de Kari volvió a llegar. Pero en esta ocasión no se preocupaba por su seguridad ni por la de su amigo. Davis no era un aspirante a la naval como cualquier otro y aunque no lo quería admitir, la seguridad del rubio le preocupaba.

-Ahora yo seré tu adversario.- Casanova se refería al moreno y una sonrisa se volvió apoderar de él.

-No tengo ninguna objeción contra eso maldita sabandija. De una vez te advierto que no tendré compasión por una canalla como tú.- Davis apunto a su nuevo oponente con una sonrisa confiada.

-Por qué no te llevas a Kari a un lugar seguro y dejas de intentar jugar con los adultos. Estos son asuntos que no te incumben.- Dijo el rubio tratando de provocar al moreno.

-Eres un criminal buscado por el imperio. Por lo tanto esta situación me conciernen.- Dicho esto el moreno arremetió contra el rubio.

El rubio pudo bloquear los ataques del moreno con facilidad. Davis no se detenía en sus ataques y aunque eran rápidos no parecía algo que Casanova no podía manejar.

-Como pensé, careces de técnica y habilidad. Eres mucha actitud pero es más que obvio que no podrías durar más de…- Casanova decía confiadamente mientras combatía con Davis, pero mientras bloqueaba uno de los ataques de Davis el moreno con un movimiento improvisado saco de balance al rubio por lo cual perdió la defensa un segundo. Con la misma inercia de su ataque dio un peligroso golpe que el rubio logro esquivar por puros reflejos más que por talento. Casanova se alejo rápidamente completamente atónito. No esperaba eso.

-Pero qué demonios…- Dijo el rubio asombrado. Una ligera cortada se vislumbro en la mejilla de este y unas cuantas gotas de sangre empezaron a salir, con su mano paso la herida que acababa de recibir y vio su propia sangre en sus dedos. El rubio se dio cuenta que si hubiera reaccionado un segundo antes hubiera perdido algo más que el combate.

-Permíteme presentarme sabandija. Mi nombre es Daisuke Motomiya. Cadete de las fuerzas armadas de la naval y futuro almirante de la Real Naval del Imperio. Soy el campeón del torneo de duelistas y esgrima nacional del imperio y permíteme decirte que no tienes ninguna esperanza contra mi.- Davis le dijo a su oponente con una sonrisa confiada.

Los temores de Kari se hicieron realidad. Ella sabía de las capacidades de su amigo con el sable. Existían muy pocas personas no hablemos en la capital si no en el imperio que podían enfrentarse a su amigo. Y no importa que tan bueno sea el rubio. El no tenía ninguna esperanza contra su amigo. Y aunque Kari apoyaba a su amigo no quería ver al rubio siendo lastimado o con un destino peor. El corazón de la castaña se encontraba en un conflicto.

-¿Casanova, estas bien?- Philip dijo algo preocupado mientras ayudaba a su amigo.

-Lárguense de acá, yo los alcanzare.- Dijo algo molesto el rubio. Philip no parecía muy convencido pero luego el rubio les dio una sonrisa.- Confíen en mi.- Dicho esto los hombres se fueron al piso de abajo. Davis se reia confiado.

-Tienes que saber que después de ese movimiento no tienes ninguna esperanza. Tu defensa no es perfecta y no tiene esperanza contra mi estilo.-

El rubio lo miro seriamente y luego sonrió algo confiado.

-Tienes razón mi defensa no es perfecta. Pero tampoco lo es tu ofensiva. Admito que te subestime pero no me equivoque. Careces de técnica. Pero con tu velocidad e instinto te hace impredecible por lo cual no puedo contragolpearte con facilidad.- Explico el rubio.- Pero tengo un as bajo la manga.- El rubio dicho esto se puso en posición de defensa e invito al moreno a que lo atacara. Davis titubeo un poco pero se puso también en guardia. Era obvio que el rubio estaba mintiendo. Solo lo hace para ganar tiempo. Kari pensó exactamente lo mismo pero por alguna razón al ver la sonrisa del rubio parecía haber un poco de verdad en sus palabras.

El moreno volvió a arremeter contra Casanova y los resultados parecían ser los mismos. El rubio bloqueaba al principio con facilidad sus ataques pero cuando Davis hacia un movimiento espectacular el rubio parecía tener complicaciones a la hora de bloquear los ataques.

El combate se mantenía de esa forma. Casanova retrocedía ante los ataques continuos de Davis. En más de una ocasión estuvo a punto de darle un golpe mortal pero con dificultad el rubio logro esquivarlos. Kari veía asombrada el combate. No pensó que el rubio fuera tan buen duelista. Mientras lo veía podía ver su mirada seria y concentrada. No parecía ser mejor que Davis pero su amigo es un estándar muy alto. Su salvador misterioso estaba lleno de sorpresas. El combate parecía servido para el moreno. Era cuestión de tiempo hasta que uno de los ataques de el diera en el blanco. El rubio no podría mantener ese ritmo de combate durante mucho tiempo.

El combate prosiguió pero no parecía dar los resultados que se podrían predecir. El rubio parecía poder asentarse mejor en el combate y parecía estar más confiado. Ya los ataques de Davis no lo agarraban de sorpresa e incluso podía dar un ataque el cual Davis tenía que bloquear aunque sin mucha dificultad. Pero el combate continuaba y el combate parecía mucho más disputado. La diferencia es que el rubio parecía estar mucho más confiado y mostrando una sonrisa arrogante.

-¿Por qué demonios sonríes?- Davis estaba ya exasperado.

-Ya perdiste.- Fue lo único que dijo el rubio.

-Admito que eres mejor de lo que pensé pero no me has podido conectar un solo rasguño.- Davis dijo burlándose.

-No es necesario. Si quisiera ya te hubiera lisiado.- Dijo confiado el rubio.

-Tu arrogancia no funciona conmigo idiota.- Davis le dijo pero el rubio se soltó a reír.

-¿En realidad no lo puedes ver, verdad?- El rubio solamente le dijo.

La batalla continuaba pero Casanova parecía estar en completo control de la pelea. Kari no daba crédito a lo que veía, incluso podía ver como el rubio parecía estar jugando con Davis. Bloqueaba ya con facilidad todos sus golpes y contraatacaba poniendo en aprietos a Davis. No lo podía creer pero al parecer su amigo podía perder ese duelo.

-¿No quieres saber cómo lo hago?- Decía Casanova mientras bloqueaba otra vez uno de los ataques improvisados del moreno.

-Cállate y pelea cobarde.-

-Vamos, estoy seguro que estas muriendo de curiosidad sobre cómo puedo anticipar todos tus movimientos.

Davis seguía atacando sin cuartel y el cansancio parecía afectarle. Ya el combate no estaba de su lado y la presión de Casanova estaba empezando a tomar efecto.

-Es muy fácil… veras puedo leer tu mente.-

Davis se detuvo en seco un poco asustado. Pero sacudió su mente de las mentiras del pirata. Es imposible lo que dice. Pero no podía encontrar otra explicación para lo que sucedía.

-A otro idiota con tus cuentos.- Contesto Davis y volvió atacar. Su oponente solamente volvió a sonreír.

-Déjame te lo pruebo.- Dijo el rubio.-

-Costado izquierdo.- El rubio dijo antes de que Davis atacara por su flanco izquierdo. Davis se quedo un poco sorprendido y enojado arremetió contra Casanova

-Derecha, derecha, rostro, hombro, brazo izquierdo, costado, pecho.-Por cada palabra Casanova bloqueaba un ataque. Todas las predicciones del rubio sobre por dónde atacaría Davis fueron ciertas. El moreno estaba incrédulo y por primera vez una mirada temerosa se cruzo en su rostro. Mirada que todos los presentes compartían. Al parecer el rubio era una especie de demonio.

-¿Cómo demonios haces eso?- Davis le exigió una respuesta a su oponente.

-Eres bueno Daisuke Motomiya. No cualquiera desarma con tanta facilidad a uno de mis mejores hombres y puedo ver por qué. Careces de técnica pero eres temerario. Velocidad e improvisación son tus mayores armas. Pero la técnica y disciplina existen por una razón. Eres impredecible porque nadie pelea como tú. Pero todos los estilos siguen ciertos movimientos. Ya sea a la hora de bloquear o hacer un fondo se puede predecir el movimiento por la forma en cómo mueves el brazo. Por eso al principio tú tenías la ventaja. Yo estaba completamente concentrado en la defensiva por dos razones. Una no sabía cómo ibas atacar y dos para poder leer tus movimientos.

-Esto tiene que ser una broma.- Davis dijo incrédulo.

-Sí lo es, todavía no llegamos al remate del chiste.- Le contesto Casanova.- Ya que analizaba tus movimientos me di cuenta de ciertos patrones. Como cuando quieres atacar hacia cualquier lado de mi costado izquierdo tu pierna se recarga en cierto Angulo. O si es hacia el lado contrario tu cuerpo hace un movimiento para acomodarse. Tu cuerpo te traiciona. Detalles que la técnica y disciplina corregirían pero hablo con un tipo que carece de ambas cosas. Mientras más peleábamos más me familiarizaba por tus pequeños tics a la hora de pelear. Hasta llegar a este momento. Donde eres un libro abierto. Amigo lamento informarte. Pero ya perdiste.- El rubio finalizo relajado.

Kari no lo podía creer. El rubio acababa de derrotar a uno de los mejores espadachines del imperio de una forma tan simple e increíble. No pensó que existiera alguien capaz de pensar tan fríamente y calcular tantas cosas en un duelo. Debía de admitir que de cierta forma eso lo hacía más atractivo. Pero considerando las circunstancias también lo hacía mucho más peligroso.

-Piensas que creeré toda esa basura. Ponte en guardia escoria.- Davis estaba completamente enfurecido. Sentía una terrible humillación. Kari sabía que su amigo no estaba acostumbrado a la derrota, mucho menos con las espadas.

Davis se lanzo al ataque y como era costumbre el rubio bloqueo sus ataques, pero en esta ocasión se mostro más agresivo. Mientras intercambiaban toques con los sables el rubio parecía estar en control y presionando a Davis. Finalmente el rubio bloqueo uno de sus ataques y con la abertura ataco el brazo izquierdo de Davis. El grito de dolor no se hizo esperar.

-Eso fue por mi amigo Rafael.- Dijo seriamente el rubio. Davis herido todavía no podía tragar la humillación y a pesar de la herida volvió a embestir a Casanova. Este lo pudo evitar con mayor facilidad y con un rápido ataque le hizo una cortada en la mejilla del moreno.- Y ese fue por la cortada de hace rato. Ya estamos a mano Daisuke. Por favor no me hagas matarte por qué no dudare en hacerlo.- Esta vez las palabras del rubio fueron serias y directas.

Kari estaba al borde de las lagrimas, no quería ver a su amigo siendo herido de esa forma. Casanova se percato de eso y puso una postura más relajada.

-Daisuke mira a Kari. No hay necesidad de derramar más sangre ríndete o solamente la lastimaras a ella.- Dijo el rubio seriamente. Davis miro a su amiga y vio su rostro de preocupación. Pero no podía permitir que eso lo detuviera. Tenía su orgullo y no le importaba no permitiría que esa sabandija se lo quitara. Si tenía que morir que así sea.

-Davis, por favor.- La castaña le suplico.- Ya basta no tienes por qué seguir, hazle caso.

Davis se detuvo. No podía ver a su amiga de esa forma. Toda la culpa era de él y nunca se lo perdonara. Kari estaba suplicando por él. No podía permitir una herida tan profunda en su orgullo. Perdiendo completamente la razón el moreno se aventó con lo que le quedaba contra el rubio.

Casanova se sorprendió y estuvo a punto de terminarlo pero al ver a Kari en esa situación no pudo hacerlo. Solamente le quedaba bloquear sus ataques esperando que Davis hiciera un descuido y lo pueda desarmar sin tener que herirlo. Pero es demasiado difícil Davis era bastante capaz. Si esto se mantenía de esa forma no tendría otro remedio que acabar con él.

Kari estaba desesperada. Sin importar la fijación que tenia con el rubio no podía permitir que su amigo muriera en sus manos. Noto que el rubio se estaba reteniendo cosa que agradeció. Pero su lealtad estaba con su amigo. Tenía que buscar la forma de ayudarlo. Miro por todas partes y noto un jarrón en uno de los pedestales que servían como decoración. Esto sería lo más alocado y estúpido que haría en su vida pero la vida de su amigo dependía de esto.

El rubio a duras penas podía seguir manteniendo el ritmo bloqueando los ataques del moreno. Si bien podía predecir sus ataques incluso el tenia un límite para poder leer con velocidad suficiente los ataques del moreno. Al parecer Davis no cometería un error y no podrá desarmarlo sin herirlo y no podía seguir arriesgándose. Tendrá que acabar con esto quiera o no. Ambos estaban peleando enfrente de una de las pocas ventanas que quedaban intactas y el rubio noto algo en el reflejo de esta. Veía a cierta castaña acercarse sigilosamente con lo que parecía ser un jarrón algo pesado. De inmediato noto las intenciones de la castaña y una idea se le prendió. Mantenía al moreno ocupado y esperando al momento oportuno para actuar.

Kari ya estaba en posición agarro todas sus fuerzas para acomodar su golpe directo hacia el rubio para poder sacarlo de combate. Lanzo el jarrón con todo lo que tenía en dirección al rubio. Lo que paso después la dejo helada.

El rubio apoyándose con el reflejo se movió en el momento oportuno dejando el jarrón continuar su curso. Directo hacia la cabeza del moreno. Davis perdió completamente la concentración cubriéndose del golpe que acaba de recibir. Pero nada lo preparo para lo siguiente. Casanova le acomodo un derechazo directo en la testa. Ni siquiera supo lo que lo golpeo. Daisuke cayó completamente noqueado y fuera de combate. No pareciera que se iba a recuperar en un rato.

El color desapareció del rostro de la castaña. No era su intención ayudar al rubio a vencer a su amigo. Aunque se sintió aliviada de que al parecer su salvador no acabara con su amigo. Ese alivio no duro mucho tiempo cuando vio que el rubio volteo a verla con una mirada asesina. Este se dirigió hacia ella. Kari retrocedía poco a poco. Al parecer al rubio no pareció asentarle muy bien su última movida. Y porque habría de hacerlo. Estaba a punto de atacarlo por la espalda. Y eso tal vez le hubiera costado la vida. A nadie le hubiera sentado bien eso. Kari retrocedía poco a poco. Volteo a ver a las otras personas nadie pareciera que la ayudaría. Davis estaba inconsciente y la última persona que la salvo de una situación como esa es la que al parecer tenía todas las intenciones de matarla. Kari se ponía cada vez más nerviosa con cada paso. El rubio no cambia su mirada asesina y fría mientras se dirigía hacia ella. Finalmente la espalda de la castaña choco contra una pared. Lo único que separaba ahora a ella del rubio era su sable. Kari pensó que este era su final. Estaba realmente asustada. Cuando el rubio se quedo a una distancia considerable de ella, la mente de Kari paso por mil y un escenarios posibles. Se imaginaba al rubio insultándola. Solo dándole una mirada asesina y dejarla en paz. Y la peor que era vengarse con su sable. Peores escenarios cruzaban por su mente. Pero lo que hizo el rubio nunca se cruzo por su mente. Habían sucedido cosas muy extrañas en los últimos días, horas e incluso minutos en su vida. Pero nada se comparaba con lo siguiente.

Justo antes de que pudiera decir algo o hacer alguno movimiento Kari, el rubio clavo sus labios en los de ella. No había forma de medir la sorpresa de Kari. Ella no se atrevió a mover ni un centímetro. Estaba completamente paralizada ya sea por la sorpresa de las acciones del rubio o el miedo por la situación en la que se encontraba. Lo que parecían ser segundos en la mente de KAri se convirtieron en horas. El mundo pareció decidir pararse. La castaña podía escuchar cada latido que producía su corazón. Sentía los labios de aquel rubio moverse delicadamente en los de ella. Un calor indescriptible se apodero de ella y sin darse cuenta sus labios se movían sin su consentimiento. Su cuerpo no le respondía. Parecía estar hechizada. El rubio parecía poder leerle la mente sobre qué es lo que quería. Cosa que le extrañaba ya que ni ella sabía lo que quería. Las sensaciones que se pasaron por el cuerpo de Kari eran indescriptibles. Era la sensación más poderosa e intensa que había sentido en su vida. Finalmente el rubio cortó el beso. La castaña estaba perpleja pero estaba segura que debía estar completamente sonrojada. El rubio parecía estar un poco confundido. Como si él no entendiera tampoco muy bien lo que acababa de pasar. Reacciono rápidamente y le sonrió a Kari de una manera que nunca lo había hecho.

-¡Enano! ¡Qué demonios estas esperando tenemos que irnos de inmediato!- La voz de Yamato se escucho a lo lejos. El rubio volteo en dirección de donde la voz salió y dio una pequeña mueca de decepción. Casanova volteo a ver una última vez a la castaña que todavía estaba en un estado casi catatónico y se dirigió hacia el extremo del balcón donde sus otros amigos habían saltado.

Kari quería decir algo o hacer algo pero nada de lo que había vivido parecía real. La combinación de emociones era demasiado para ella.

-Te dije que algún día te cobraría ese beso.- El rubio le dijo recordando aquella promesa con una sonrisa y estuvo a punto de saltar pero se detuvo a verla de nuevo. No parecía querer irse.

La castaña todavía no reaccionaba, solamente puso sus dedos en sus labios tratando de entender lo que acababa de pasar. El rubio se percato de eso y soltó una pequeña risa.

-Si todavía te interesa… mi nombre es Takeru.- Casanova se dirigió a Kari. Esta solamente se le quedo viendo al rubio. Takeru luego continuo.- Pero la gente cercana a mi me llaman TK. Espero volver a verte preciosa.- Le regalo un último guiño con el ojo y salto hacia el piso inferior.

Kari finalmente reacciono. Entendió lo que había pasado. Había tenido finalmente su primer beso. Y no fue de la forma en la que siempre soñó que seria. En un lugar romántico con la persona correcta en el momento correcto. No fue así. Su primer beso fue robado por un criminal que probablemente se encontrara en la lista de los más buscados el próximo día. Si bien no era de la forma en la que ella quería. Se sintió muchísimo mejor de lo que se había imaginado y no lo cambiaría por ninguna de sus otras fantasías. Con esa última reflexión una pequeña sonrisa se asomo por el rostro de Kari.

-Espero volver a verte ti también Takeru…-


Estamos a pocos capítulos de terminar la primera parte de esta historia. No se preocupen todavía tengo varias ideas por explotar en esta historia y creo que va para largo.

Este capítulo es sumamente importante para mí porque escribi los primeros capítulos para que se pudiera presentar de esta forma.

La razón por la que no quería usar el verdadero nombre de Casanova (ósea Takeru) es que si bien sabía que ustedes sabían quién era el rubio misterioso Kari no lo sabía. No siempre será centrado en Kari como lo vimos en otros capítulos. Pero quería crear un ambiente de incertidumbre sobre la identidad de nuestro protagonista favorito. También quise despistarlos un poco haciéndoles dudar sobre la identidad de Casanova por eso me reusé a usar su verdadero nombre hasta el final de este capítulo. Aunque en el capitulo anterior si alguien tenía dudas las disiparon cuando revele que el acusado era Yamato.

SI alguien tiene dudas sobre cómo estaba relatado en cuestión de tiempos pongamos en orden la historia.

El primer capítulo es el inicio de nuestra historia. El segundo es lo que pasada después del encuentro entre Kari y Takeru. El tercer capítulo es lo que sucede al dia siguiente. El cuarto capítulo es lo que sucedió en la noche donde Takeru y Kari se conocieron. Y el quinto y sexto capítulo es lo que sucedió después del tercero.

Es todo un embrollo pero creo que con esto ya no habrá muchas dudas. Si aun así las hay no duden en preguntarlas. Obviamente las contestare si no son dudas relacionadas con las interrogantes que planto en la historia.

Como saben agradezco a cualquiera que se tome la molestia de dejarme un review. Agradezco a los pocos lectores que tengo y disfruten esta historia. Sin ustedes no tendría sentido escribir esta historia. Hasta el siguiente capítulo.