Hola mis queridos lectores. He regresado con un nuevo capítulo después de una larga ausencia. Antes que nada me quiero disculpar por no haber actualizado en un largo tiempo por situaciones que describiré más adelante. Pero como saben y es costumbre empezare con responder los reviews que me hacen el gran favor de dejarme por orden cronológico.
Lynn.- Cielos ¿Qué hare contigo? :( Me llenaste de culpa por tardarme tanto. Te juro que no soy malo ni lo hago apropósito. Si me tardo tanto es por lectores como tú que les gusta mi historia y no quiero decepcionarlos con un capitulo hecho a las prisas. Como siempre me alegra leerte por acá y qué bueno que te guste mi historia lo suficiente para poner en riesgo tu salud mental :).
anaiza18.- ¡Ya se! a mí también me desespera todavía no aclararles todas mis dudas. Pero quiero elevar el suspenso lo suficiente para que valga la pena revelarlas. Ken esta en los planes de alguien, y tal vez sean de los de Matt. ¿O tal vez no? (inserte risa malévola acá)
nalia-san. Qué alegría leerte de nuevo. No sé cuando volvamos a tener a Takeru de nuevo pero te aseguro que ya tengo planeado como será y valdrá la pena la espera (o eso espero). No te preocupes por no escribir en cada capítulo ni te sientas obligada. Ojala y te vuelva a leer por acá.
Ivymon.- En efecto Kari pudo salvar el libro más importante. Lamento tardarme tanto en escribir este capítulo. ¡Un placer leerte!
Melissa.- ¡Feliz cumpleaños! :D Qué bueno que te haga gustado el capitulo. ¡Te juro que intentare escribir mucho más rápido los próximos capítulos! Lamento haberme tardado tanto
Isabel-takari.- Supongo que hay que entender a Taichi. Ella solo busca proteger a su hermana, a lo mejor simplemente no sabe cómo. ¿¡Que planeo con lo de Ken!? ¡Nada, es pura casualidad! ¿Alguien te dijo algo? . .
Owl9.- Que bueno que te guste, ojala y lo sigas disfrutando. Espero leerte de nuevo
cerexorosa.- Me alegra que te agrade la intriga. A mí ya me desespera no poder decirles lo que planeo por tanto tiempo. Espero que las revelaciones estén a la altura :). Nos vemos
AmayaKasamatsu.- Me gusto mucho tu review y qué bueno que le hayas dado una oportunidad a mi historia y me alegra que esta mejoro lo suficiente para que te gustara. Eso me alienta a seguir escribiendo. Entenderé que a lo mejor me salgo un poco de personalidad con los personajes y te aseguro que me tratare de apegar lo más que pueda a ellos pero, por cuestiones de la historia tendré que modificar un poco sus personalidades, pero te aseguro que me mantendré lo más fiel que pueda a ellos. También toma en cuenta que es una vida y un ambiente diferente al que estaban en la serie, así que eso también afectara en sus decisiones. Las razones de Tai son muchísimo más profundas de lo que aparentan y luego sabremos por que Tai actuó como lo hizo, además recuerda que hasta lo que sabemos Tai cumplió su deber, ¿hubiera sido mejor traicionar a su patria a favor de un pirata y un criminal?. De nuevo, me gusto mucho tu review ya que le ha dado una crítica a mi historia con un argumento válido. Eso solo le da más rango para mejorar más adelante. Ojala y te vuelva a leer por acá ;)
Luz.- ¡No esperes más! espero que este capítulo cumpla con tus expectativas
Como saben agradezco todos los reviews que me dejen. Es una forma de relacionarme con mis lectores y ver que hay gente que disfruta lo que escribo es la mayor satisfacción que pueda tener. Sin más por decir al momento acá el siguiente capitulo
Seis años después.
Un destello de luz que se escabullo entre el ventanal medio abierto escondido detrás de sus cortinas se poso en el rostro cansado de una castaña. Los ojos cafés de Kari se abrían lentamente tratando de despertarse. Era un soleado día del otoño de la Capital. El frio empezaba a apoderarse de las mañanas pero la intensidad del sol contrarrestaba los helados vientos que presagiaban la pronta llegada del invierno. Con unos movimientos de rutina de estiramiento logro despertarse por completo. Lo primero que hizo al salir finalmente de su cama fue verse al espejo para intentarse arreglar antes del día.
El espejo ya no mostraba a una linda niña con el cabello castaño corto y rasgos infantiles en el rostro. En cambio esa imagen de adolescente inocente había sido reemplazada por una chica adulta de veintidós años cumplidos. El cabello superaba sus hombros. Su cuerpo había tenido otros cambios bastante notorios. Si bien la altura de Kari no había sufrido grandes cambios su figura si los tuvo. Kari siempre había sido una chica linda pero los años han desarrollado curvas en su cuerpo que la hacían notarse más.
Un agradable aroma llego a ella y volteo a ver su buró. Un delicioso desayuno se podía ver. Kari sonrió pues sabía que muy probablemente Yolei había sido la que se había tomando la molestia de servírselo. Después de disfrutar de su desayuno en su cama decidió que era momento de dejar de holgazanear. Se vistió un atuendo muy poco común para cualquier chica de la nobleza en su posición; un chaleco de cuero encima de una camisa holgada blanca y unos pantalones cortos y cafés que llegaban un poco más de las rodillas. Una joven dama con ese atuendo llamaría muchísimo lo atención pero Kari tenía la excusa perfecta para usarlo. En el club de tiro que había entrado la Castaña se requería un atuendo clásico para poder practicar. Aunque muchos de sus miembros se quejaban de lo poco glamoroso que podía resultar ese atuendo a Kari le gustaba mucho. Después de terminarse de arreglar Kari salió de su cuarto en dirección a la entrada de su casa.
-¡Kari! ¡Espera!- Kari reconoció de inmediato la peculiar voz de su mejor amiga tratando de llamar la atención.-
-Buenos días Yolei.- La castaña saludo a su amiga con una amable sonrisa.- ¿Qué se te ofrece? Ya me tengo que ir al campo de tiro.
-¿Y cómo piensa practicar sin esto señorita Yagami?- Yolei le mostro un arma de fuego a su amiga. Kari se enrojeció al darse cuenta de su despiste. No sería tan embarazoso si no fuera por la sencilla razón de que era segunda vez que le pasaba… esta semana. La castaña hizo una risa nerviosa.
-Gracias Yolei.- Dijo Kari algo nerviosa.-
-Cielos Kari, no sé si alguien tan despistada como tu debería tener acceso a armas de fuego.-
-¡Hey! Tal vez sea un poco distraída…- Kari dijo pero su amiga la interrumpió con una pequeña risa. Kari la ignoro y continuo.- Pero nadie puede dudar de mi puntería.- Kari dijo con mucho orgullo.
Y era cierto. Desde lo sucedido hace seis años Kari sabía que no podía seguir dependiendo de otras personas para salvarla en todo momento, así que había decidido encontrar la forma de poder defenderse en momentos así. Al principio su hermano protesto pero Kari lo hizo recapacitar que saber defenderse podría ayudar en algún momento ya que él se había encargado de convencerla sobre lo peligroso que su vida se había vuelto. Kari ya se había cansado de que Tai la siguiera molestando con eso. Si aquellos hombres querían lastimar a su familia ya lo hubieran hecho. Tai se vio obligado a acceder. Aunque ese fue el primero de sus problemas. Primero intento con la opción más lógica que era el esgrima. Si bien Kari no tenía la esperanza de ser la próxima prodigio del imperio con el sable tampoco imagino que se le sería tan difícil. Si bien domino los aspectos básicos de la espada sabía que no le ayudarían en una situación como la que había vivido algunos años atrás. Era bastante torpe y no tenía la coordinación para ser una gran espadachín. Fue hasta que un día acompañando a su hermano que quería comprar una nueva arma de fuego para su próxima misión en el club de tiro del Imperio, donde por pura curiosidad entro a uno de los campos de tiro del club. Ahí un instructor le llamo la atención una chica en su área de entrenamiento y la invito a practicar algunos tiros. Al parecer Kari tenía cierta afinidad con el arma de fuego. Después de algunos intentos logro dar en los objetivos. No empezó siendo una gran tiradora pero con mucha paciencia y algunos años de arduo entrenamiento ya era una de las mejores tiradoras de su edad en el campo. Había participado en un torneo donde quedo entre los primeros diez lugares siendo la más jóvenes de todos ellos.
Kari y Yolei se dirigían a la salida de la casa. Cuando llegaron finalmente al pórtico un joven de pelo oscuro las estaba esperando en la entrada.
-Buenos días señorita Yolei, señorita Hikari, ¿como las trata esta linda mañana?- Ken las saludo con suma cortesía, Kari le regalo una sonrisa pero Yolei solo se quedo con los ojos en los suelos y con el rostro visiblemente sonrojado. Seguía siendo el mismo pálido chico que habían conocido hace algunos años pero tenía un cuerpo mucho más fornido.
-Por Dios Ken, creo que ya nos conocemos lo suficiente para dejar atrás todas estas formalidades.- Kari le dijo riendo.
Kari había tenido sus dudas con el joven militar, pero al paso de los años conociéndolo le pareció un chico bastante agradable y amable. El hecho de que se hacía de la vista gorda de vez en cuando con ciertas cosas le daba puntos a favor.
-Mil disculpas señorita Hikari, es la costumbre lo que me obliga.- Ken le respondió.
-Bueno al menos puedes referirte a mi amiga Yolei con mayor naturalidad. Después de todo, si supieras la forma en cómo se refiere ella de ti te darías cuenta que las formalidades son lo último que pasa por su mente.- Kari le dijo con una sonrisa picara a su escolta y con una mirada de malicia a su amiga. Yolei por el contrario se erguió de inmediato con una cara mucho más roja que antes.
-¿Huh? ¿A que se refiere señorita Kari?- Ken le pregunto con una mirada de curiosidad.
-¡Cielos! ¿Acaso es un invasor aquella persona que se está tratando de saltar la reja? – Yolei dijo rápidamente señalando hacia la el final de los jardines de la entrada de la casa. Justo en el momento que Ken volteo a ver al lugar que apuntaba Yolei agarro de sorpresa a Kari ahorcándola y zarandeándola de un lado a otro mientras le preguntaba qué demonios tramaba.
-Yo no veo nada señorita Yolei.- Ken dijo antes de volver a voltear a su protegida y para ese momento Yolei ya había soltado a su amiga y tenía una sonrisa de inocente estampado en su rostro. Kari por el contrario no paraba de toser aunque parecía como si estuviera riendo.
-Oh, probablemente lo habré imaginado.- Le dijo con dulzura la peli morada.
-Se imagina las cosas más extrañas señorita Yolei.- El militar le dijo algo extrañado.- ¿Se encuentra bien señorita Hikari?- Ken le pregunto a la castaña al ver que esta no paraba de toser.
-Estoy bien Ken, probablemente no es nada.- Dijo entre risas y tosidos.
-Tal vez deberías de dejar de hablar tanto. Podría matarte algún día.- Yolei le respondió maliciosamente con una sonrisa perturbadora. Kari rio un poco mas pero decidió dejar de hablar pues no parecía que su amiga bromeara.-
-Son una pareja bastante peculiar.- Ken les dijo confundido.- En fin, el carruaje ya está listo señorita Hikari, nos iremos en cuanto esté lista.
-Gracias Ken, ¿Nos acompañas Yolei?-
-No sé, la verdad no me gustaría estorbarle en su práctica.-
-No podrías, no dejan entrar a nadie que no sea del club de todas formas, lo decía para que le hagas compañía a Ken en lo que me espera.- Kari le respondió con una sonrisa y un guiño.
-Supongo que podría tomarme algunas horas para acompañarlo.- Dijo Yolei con cierto entusiasmo
-Excelente, es un placer contar con su compañía señorita Yolei.- Ken se dirigió a Yolei bastante feliz. Ella en cambio se sonrojo un poco.
Los tres jóvenes se dirigían hacia la entrada del hogar de la familia Yagami. A Kari no le gustaba tener a un guardaespaldas todo el tiempo. Extrañaba mucho la libertad de poder salir sola y tener un poco de privacidad. Dicho esto también Kari había desarrollado una gran simpatía con Ken. Pensaba que sería el típico militar adulador y sin criterio propio. Cosa que no podía estar más alejado de la realidad. Su escolta resulto ser una persona bastante culta e interesante para conversar. Bastante permisible en varios aspectos. Kari y el tenían un acuerdo de palabra no establecido pero inducido. "No te metas en problemas graves y no me meteré en tus asuntos". Incluso Kari no era la única que pensaba que Ken era una gran persona. Yolei estaba fascinado con su escolta. La peli morada pedía a Kari no decirle a nadie pero no había necesidad. Al parecer la única persona que no estaba al tanto de los sentimientos de Yolei hacia Ken, era el mismo. Kari sospechaba que su escolta simplemente te hacia el tonto y no prestaba atencion a las obvias insinuaciones de su mejor amiga para no lastimarla en el caso de que el no correspondiera a los sentimientos. Pero Kari se había percatado que Ken mostraba signos de interés y cariño hacia su amiga, aunque eso sí, no tan obvios como los de su amiga. Ken siempre se muestra atento a las necesidades de Yolei y ofrece una atención especial a ella. Eso es lo que más confunde a Kari, a veces piensa que muchos aspectos de Ken eran una fachada impuesta por el cargo que tiene y está segura que hay aspectos sobre la vida de Ken que desconoce y que deben de ser muy importantes. Incluso hay ocasiones en las que tiene un semblante oscuro en él como si ocultara algo. Kari finalmente concluyo que no son de su incumbencia, todo mundo tiene secretos. Ella lo sabia mejor que nadie, pero tomando en cuenta lo que ha vivido con Ken y ha conocido de él se ha ganado su confianza y quizás más importante, su amistad.
-Señorita Hikari ¿se encuentra bien?- Ken se dirigió a su protegida.- La pregunta saco de sus pensamientos a Kari.-
-Claro que si Ken, solamente tenía la cabeza en otro lugar.-
-Por supuesto, disculpe mi intromisión, en fin ya está todo listo.- Dijo Ken abriéndole la puerta del carruaje para que Yolei y Kari pudieran entrar.- Yo conduciré en esta ocasión.- Dicho esto se subió a la parte frontal del carruaje y preparo a los caballos.
El camino al club de tiro parecía transcurrir de lo más normal, Kari y Yolei hablaban en la tranquilidad del final del otoño.
-¿Así que Kari, como te ha ido con tu nuevo novio? Ya van cuatro meses con el que has estado saliendo. Al parecer este si va en serio.- Dijo Yolei con una emoción notoria en sus ojos. Kari solamente suspiro.
-Eran tres meses…- Dijo Kari con mucha indiferencia.
-¿Eran? Dios Kari no me digas que…- Yolei dijo visiblemente desilusionada.
-La semana pasada.-
-¡Por Dios mujer! ¿Hablas en serio?- Su amiga ahora visiblemente alterada exclamo.- Ni siquiera tu puedes darte el lujo de terminar con Lio Artami.
-Simplemente no estaba destinado a funcionar.-
-No me vengas con eso Yagami…-
-Es un gran chico. Pero no era mi tipo.- Kari contesto un poco molesta sin ganas de seguir con la plática.
-Ah mil disculpas señorita Yagami. Supongo que a nadie les gusta los jóvenes atractivos, ricos y de excelente familia.
-Sabes bien que son cosas que no me interesan.-
-Con eso empezaba, también cosas como amable, atento, cariñoso, inteligente y culto...-
-Yolei, por favor…-
-Como olvidarlo, supongo que lo que le falta es atacar a media infantería, robarle al imperio y romper todas las leyes posibles, todo eso en un solo día.-
-Sabes Yolei de verdad no tengo ganas de hablar de esto.- Dijo ya bastante molesta Kari.
Yolei se quedo pensando un momento preguntándose cómo seguir o si debía seguir. Ella sabia realmente cual era el problema pero tampoco quería abordar en el. Pero no veía otra salida, Kari tiene que entender que no se puede seguir así.
-Han pasado seis años Kari.-
-Esto no tiene nada que ver con Takeru.-
-Todo tiene que ver con Takeru, tienes que olvidarlo.-
-Ya lo olvide. ¿Crees que si aun estuviera esperando a que llegara cabalgando un corcel a mi balcón estaría saliendo con otras personas?- Kari le respondió aun más molesta.
-De que sirve salir con toda la capital si nadie podrá cumplir con tus ridículas expectativas. Nadie será como Takeru.
-No quiero a Takeru…- Kari dijo apretando las manos sobre su regazo, parecía estar perdiendo la paciencia
-¿Entonces qué diablos quieres?-
-¡Quiero lo que él me hizo sentir!- Kari exclamo furiosa. Yolei se le quedo viendo algo sorprendida, no era normal verla hacer un arrebato así.
-Está todo bien ahí atrás señoritas, me pareció escucharlas gritar.- Ken dijo desde afuera del carruaje abriendo una de las ventanas.
-Todo está bien Ken, gracias.- Kari dijo recuperando la compostura.
-De acuerdo.- Dicho esto Ken cerró de nuevo la ventana para darles privacidad.
El silencio se adueño del carruaje por un minuto, ni Yolei ni Kari parecían querer romper el silencio.
-No soy tonta ¿de acuerdo?- Kari finalmente hablo. Yolei solo se le quedo mirando.- Acepto que tuve fantasías sobre el regreso de Takeru. Pero también tengo los pies sobre la tierra. Sé que eso no pasara y sé que lo que vi de él no es suficiente para llamarlo amor. Bien podría pasar una tarde con él y darme cuenta que es solamente un idiota que busca una conquista más a su record. No guardo ilusiones de pasar mi vida con él. Ni que lo pudiera cambiar.- Kari se tomo un segundo para poder pensar bien lo que iba a decir.- Pero lo que él me hizo sentir no tiene nada que ver con dinero, personalidad o fantasía. Todo mundo te puede contar como se siente cuando besas a alguien que amas y ninguna palabra podrá hacer justicia a lo que paso en ese día. El mundo pudo haberse ido al diablo en ese momento y no me hubiera importado. Fue como si en un instante tuviera todas las respuestas sin saber que tenía tantas preguntas.
Yolei escuchaba con atención a su amiga, sabia lo mucho que significaba para su amiga esa tarde pero no tenía idea de cómo se sentía realmente Kari.
-Durante meses pensé que Takeru regresaría, que el sintió lo mismo aquella tarde que yo senti. Me di cuenta que eran fantasías tontas de una niñita. Si acaso el sintió algo similar no fue tan importante para él, así que decidí que seguiría con mi vida. Y no fue tan difícil al principio. Aceptaba las invitaciones de varios chicos ya sea por medio de Mimí o mi Madre. Algunos fueron mejores que otros, lo acepto. Muchos eran todo lo que una chica quisiera tener a su lado. Pero cuando finalmente pensé que el siguiente chico podría ser el correcto y nos besábamos… No mentiré, era agradable y hasta lindo. Pero no es ni cerca lo que sentí hace seis años. Es como comparar una vela con el sol.
-Kari…- Yolei trataba de consolar a su amiga que se veía algo afectada pero Kari no la dejo hablar, se limpio las lágrimas y continuo.
-Amiga, sabes bien que he renunciado a muchas cosas que para mi eran importantes. Deje de pintar cuando mi hermano descubrió ese cuadro que pinte de Takeru.- Kari hablo y su amiga recordó ese incidente. Yolei también pensaba que Taichi había exagerado en esa ocasión.- Renuncie a mi libertad, soy prácticamente una prisionera en mi casa, no recuerdo la última vez que pase un día completo sin tener un guardia a unos metros. Renuncie a cosas que nunca pensé que iba a dejar atrás, mis libros, pinturas, mi privacidad…-Kari se tomo un segundo para recomponerse.- Pero jamás voy a renunciar a eso que sentí hace algunos años.-La castaña miro fijamente a su amiga mientras resaltaba la segunda palabra que salió de su boca.- No me importa si solamente es Takeru el que es capaz de hacerme sentir así o el pescador más humilde del Imperio. Prefiero morir sola que conformarme con sentir algo ligeramente parecido, no me voy a rendir a esa esperanza de que haya alguien ahí afuera que me haga sentir así otra vez. Así que no me pidas que lo olvide… No lo hare.-
El silencio esta vez parecía ser lapidario. Al parecer Kari no iba a volver a romper el silencio. Yolei comprendió que esto que le acababa de confesar su mejor amiga era algo que se tenía guardado mucho tiempo. Entendió un poco mejor a su amiga y su comportamiento. No pudo evitar sentirse algo culpable por ser de las que más la presionaban cuando debió de estar de su lado como ella siempre lo ha estado.
-Dios Kari, a veces puedes ser una verdadera reina del drama.- Yolei le dijo a su amiga. Kari la vio completamente impactada. Ella acababa de abrir su corazón y confesar muchas de sus inseguridades. Pero al ver la cara de Yolei y su sonrisa de simpatía sabia que solamente estaba tratando de hacerla sentir mejor de la única forma en que ellas sabían hacerlo. Las dos soltaron una risa incomoda.
-Supongo que puedo ser una tonta romántica sin esperanza.- Dijo Kari con algo de melancolía.
-Eso está bien Kari. Eso solamente significa que no has permitido que el mundo te someta.- Yolei le dijo con una sonrisa a su amiga. Kari le regreso la sonrisa.
-Disculpe las molestias señoritas.- Ken se dirigió de nuevo hacia las dos chicas al abrir la ventana del carruaje.- Hemos llegado.-
Kari había dejado atrás a sus amigos. El club era extremadamente exclusivo y solamente permitía la entrada a los miembros y militares. Además contaba con su propia guardia. No le gustaba dejar a sus amigos esperando pero pensándolo mejor ella pensó que Yolei y Ken estarían mucho mejor solos. Una pequeña risa se le escapo.
-Buenos días señorita Yagami. Su entrenador la espera en la sala de tiro.- El recepcionista la saludó.
-Muchas gracias.- Con mucha cortesía Kari le respondió y se dirigió hacia los campos de tiro.
La entrada al club estaba formada por una gran zona ajardinada enfrente del edificio principal. El edificio estaba decorado de una forma elegante pero solamente servía como un lugar para pasar el tiempo entre practica y socializar, además claro del gran mercado de armas de fuego donde las mejores armas del Imperio se podían conseguir acá. El verdadero club de tiro se encontraba en la parte posterior del edificio que estaba formado por grandes campos exteriores de tiro. Lo miembros podían elegir entre diferentes actividades para practicar como lo es tiro al blanco y caza. También se podían especializar con mosquetes o pistolas. Kari siempre había elegido práctica de tiro al blanco y la pistola era su especialización. No le agradaba matar animales solamente como forma de práctica y sabia usar el mosquete pero la versatilidad de la pistola le agradaba mucho más.
-Señorita Yagami, es un poco tarde no cree.- Un hombre de mediana edad hablo en la espalda de la castaña cosa que la agarro por sorpresa a esta.
-Perdón entrenador Clifford.- Kari hizo una reverencia. Se sentía realmente apenada. No le gustaba hacer esperar a la gente y mucho menos a su entrenador.
-Le recuerdo señorita Yagami que esto es una actividad seria, le ofrecí mis servicios como entrenador porque veo potencia y talento natural en usted. Pero nada de eso sirve sin consistencia y disciplina. Así que espero que se tome mas enserio esto.- El hombre le dijo con dureza a la castaña.
-Mis más sinceras disculpas entrenador.- Kari volvió hacer una reverencia.- Le prometo que no volverá a pasar.
El hombre se rasco la cabeza y dio un suspiro.
-Hikari, de verdad no quiero ser tan duro pero sabes de mis métodos y mi filosofía.- El hombre hablo un poco más relajado y con cierto mirada empática.- Tú sabes lo que siempre digo, un arma puede salvar la vida a un enemigo en las manos correctas…
-O quitarle la vida a una persona inocente en las incorrectas.- Interrumpió a su entrenador con seguridad. Su entrenador le sonrió.
-Es por eso que mis estudiantes deben ser sumamente responsables.-
Kari sonrió ante la forma de pensar de su entrenador. Para Kari el entrenador Clifford eran de sus personas favoritas en la capital. El fue el instructor que invito a la castaña a probar con las armas de fuego. Aunque podía ser muy severo en sus lecciones y consejos fuera de las armas era una persona bastante amable. Para él un arma siempre debe ser un arma de protección y no para infligir daño a las demás personas, y es precisamente esa filosofía por la que Kari sabía que él debía ser su maestro. Claro que no es sencillo ser uno de los pupilos del entrenador Clifford. Este es un multi campeon nacional de tiro en todas las especialidades. Es altamente estricto y espera solo lo mejor de sus pupilos. El imperio muchas veces le ha ofrecido un jugoso sueldo a cambio de sus servicios para entrenar a los cadetes de la base militar pero siempre lo ha rechazado. Una vez Kari le pregunto por qué había rechazado un cargo tan importante a lo que su entrenador le respondió es que su filosofía no encajaba con la forma de pensar del ejercito.
-No volverá a pasar entrenador.-
-Espero que no.- Le contesto a la castaña.- En fin, deje ya preparado las balas y tú puesto de tiro. Regresare en un momento, tengo que llenar unas formas en el club y no podre acompañarte el día de hoy. Realiza algunos tiros para calentar y luego pide cambiar a rifle con un blanco a ciento veinte metros.
-Pero entrenador…-
-Se que no es tu fuerte Kari pero tienes que ser capaz de dominar ambas especialidades. No te preocupes tiene la capacidad para dominarlo.-Dijo su entrenador con seguridad. Kari lo pensó por un momento pero asintió.
Kari estaba practicando como era costumbre. Había alcanzado buenos puntajes para su estándar. Se sentía bastante bien y creía que podía alcázar su record. Estaba intentando concentrarse pero la conversación de otros dos hombres, que por su técnica era más que obvio que eran aficionados, la distraían.
-Por cierto. ¿Has escuchado las últimas noticias de los hermanos Ishida?
-Por Dios, ahora que hicieron esos terroristas.
-Atacaron otra nave de guardia naval del Imperio.-
-Cielos, es la cuarta en estos dos meses.-
-Es increíble como es que el imperio todavía no haya acabado con esos criminales.
-¿Has escuchado sobre los rumores del hermano menor? Dicen que es aun peor que su hermano y más sanguinario. Dicen que ataco uno de los barcos comerciantes privados del Imperio y liquido sin piedad a su tripulación. Solamente hubo un sobreviviente.
-Increíble que alguien tan joven pueda causar tantos problemas. Dicen que cuando asaltaron la sala de justicia uno de los testigos dijo que solamente parecía tener unos diez y siete años.
-A esa edad y causando tanto daño…-
-También dicen que es un enfermo. En la misma sala uno de mis más cercanos amigos dijo que ataco sin piedad a los guardias. Los masacro sin piedad y se propaso con una joven presente.-
Kari fallo su tiro por mucho cuando escucho eso último.
No era la primera vez que había escuchado sobre ese tipo de rumores. Para los nobles lo que paso en ese salón de justicia fue un genocidio impactante que fue controlado gracias a la valentía de los guardias del Imperio. Pero lo que fue el colmo del cinismo es que muchos de los testigos aseguraron que violo a una chica ahí enfrente de todos. Kari dio gracias a Dios que nadie la reconoció sino su vida sería más difícil de tolerar por rumores sin sentidos.
-¿Todavía no saben nada sobre él?
-Lo de siempre, solamente saben que es hermano de Yamato Ishida y su nombre es Takeru.
-No puedo creer que en todos estos años ha sido lo único que hemos sabido de ellos.
-Han causado tantos daños al Imperio que algunas personas piensan que son aun peor que su padre.
-Pues ya sabes lo que dicen, la manzana no cae muy lejos del árbol.-
-Lo peor de todo es que al parecer ya son dos barcos piratas los que manejan los hermanos.
-¿Así que el Lobo Solitario ya tiene un hermano a su lado?
-Testigos que han sobrevivido a los ataques de los piratas dicen se llama "El Ángel", algunos militares ya le llaman el Angel de la Muerte. Dicen que tiene un aspecto tenebroso, casi fantasmal y el Takeru el que lo comanda.
-Y que barco ocupa. ¿Un navío de línea como el de su hermano o una Galera impulsada por esclavos?
-Ninguno. Al parecer utiliza una Fragata.-
-¿Una Fragata?, ahora resulta que el mocoso tiene clase.-
-Yo también me sorprendí cuando lo supe.-
Kari había prestado bastante atención mientras practicaba, no era ninguna experta en barcos pero entendió la sorpresa de los hombres. Su hermano antes le encantaba explicarle sobre los grandes barcos de Guerra. Las grandes Galeras eran barcos largos y enormes impulsados por una sola vela y por remos. Pero el verdadero poder de estos barcos era su tamaño y poder humano. Tienen una gran capacidad para albergar muchas personas y si alcanzaban a abordar el barco enemigo generalmente la superioridad numérica acaba con sus enemigos. Su desventaja era su velocidad y poca movilidad sin mencionar que son prácticamente inservibles a mar abierto. Los Buques son barcos con mayor movilidad pero su fortaleza era su resistencia y gran poder de fuego. No tenían la capacidad humana de la Galera pero con sus cañones podían decidir batallas. Las Fragatas no son los barcos con mucho potencial de fuego ni tampoco puede cubrir una gran tripulación. Estos barcos en cambio son muy veloces lo que los hacen perfectos para misiones de reconocimiento o de distracción. Bajo las manos correctas podían ser muy peligrosos ya que es muy difícil atraparlos y podían desgastar a sus rivales, pues es difícil lograr abordarlos y con su velocidad es difícil poder acomodarles golpes directos con los cañones si se mueven con inteligencia. Sin embargo no son la mejor opción para combatir mano a mano con barcos del imperio. Si Takeru hacia tanto daño como se sabía debía ser un gran estratega.
-En fin lo sorprendente es que parecen siempre estar un paso delante de la naval.-
-Eso es demasiado sospechoso. Incluso dicen que hay traidores en la naval.-
-Tienes que estar bromeando.-
-De que otra forma explicarías que siempre estén un paso adelante. Lo bueno es que acaban de nombrar al Contraalmirante Yagami para darle fin a esto.-
Kari hizo una mueca de disgusto. Desde que volvieron a ascender a Taichi la palabra Contraalmirante ya la tenía desesperada. La escuchaba al menos diez veces al día por parte de los conocidos de su familia y otras veinte de parte de su madre.
-Si lo logra lo más probable es que lo asciendan a Almirante. Justo como su padre.
-Su familia debe de estar muy orgullosa aunque no deben de estar muy sorprendidos. Tiene el mar en la sangre.
Kari ya había tenido suficiente. Ya había terminado su práctica y realmente no quería seguir espiando conversaciones ajenas. Además no era algo que no hubiera escuchado antes. Los hermanos Ishida ya se habían convertido en toda una leyenda urbana por toda la capital. Los hermanos que desafiaron al Imperio. No han sido los primeros en hacerlo. Pero lo sorprendente es que después de su padre, Hiroaki Ishida, han sido los criminales que más tiempo han durado atacando sin cuartel a los navíos del Gran Imperio. Esto ha sido un tremendo insulto al legado de la fuerza naval del Imperio. En el transcurso de los años han hundido una gran cantidad de barcos militares y han asaltado barcos comerciantes del imperio. Eso además de afectar el transporte de impuestos también ha afectado el comercio interno de la capital. Y aunque el Imperio ya había tenido ese tipo de problemas, el hecho de que sean prácticamente dos jóvenes los que causen semejantes problemas quitaba credibilidad a la fortaleza del Imperio. Nadie sabe exactamente como lo hacen pero los hermanos parecían estar siempre un paso adelante del Imperio. Sabían donde estaban los buques de guerra más indefensos, y los barcos comerciantes. Por eso se han desatado rumores de que hay traidores en las filas del Imperio. La guerra del Golfo Rojo había terminado hace dos años. Si bien ninguno de los bandos puede considerarse que perdieron tampoco se cumplieron las demandas del Imperio por lo que se consideraron cinco años tirados a la basura y una gran cantidad vidas perdidas. Fue el primer fracaso de los grandes almirantes del Imperio. Aunque después de lo que sucedió en la Gran Guerra seguían teniendo una reputación temida. Algunos decían que los hermanos Ishida tuvieron algo que ver con el Imperio finalizando la Guerra. Así que ahora los grandes líderes navales podrán enfocarse en la captura de los criminales más peligrosos de los mares.
Kari guardo sus cosas y se dispuso a abandonar el club. Había terminado con la rutina que le dejo su entrenador. Generalmente se hubiera quedado más tiempo y practicar algunas horas extras pero se preocupaba de que sus Ken y Yolei estuvieran aburridos. Finalmente la castaña salió del club de tiro y se dispuso a alcanzar a sus amigos.
Kari se encontraba ya cerca del carruaje pero cuando llego finalmente vio como Yolei reía sin complejos con Ken. Parecían bastante a gustos ellos solos. Kari dudo si debía de interrumpirlos pero Ken se percato de su presencia antes de que pudiera esconderse así que decidió ir con ellos.
-Hola señorita Hikari, como estuvo su práctica.- Ken le pregunto con su habitual amabilidad
-Sin ninguna novedad, espero que no se hayan aburrido estando aquí solos.-
-De ninguna manera, la señorita Yolei es de excelente compañía.- Esta vez Ken se dirigió a la peli morada. Yolei no pudo evitar sonrojarse.
-Por lo que pude apreciar a ver Yolei parecía disfrutar bastante de su compañía.- Kari le guiño el ojo a su amiga mientras decía esto. Yolei solamente le hizo una mueca con las manos que provoco la risa de Kari.
-En fin Ken, seria mucha molestias si nos acompañas a la plaza principal de la capital, me gustaría despejarme un rato.
-Por supuesto señorita Hikari.-
-En realidad no creo que sea conveniente.- Dijo Yolei algo preocupada.
-Cielos Yolei, te juro que no me escapare a ningún lado.-
-No lo digo por eso, aunque confieso que es una buena razón.-
-¿Entonces por qué?-
-Se me olvido decirle que hoy habrá una cena importante con su hermano y un invitado especial de la naval.- Dijo algo preocupada Yolei. Tanto Kari como Ken mostraron interés en lo que decía la peli morada.
-Alguno de sus superiores supongo, no creo que me extrañe muchísimo arruinando su cena.- Dijo con algo de disgusto Kari.
-Kari, no creo que esta sea una cena a la que puedas faltar…- Yolei se veía algo preocupada cosa que le extrañaba a Kari. Ken también noto eso.
-¿Por qué lo dices?- Kari ahora tenía curiosidad.
-El invitado es el Almirante de flota Merrill Gallaher.-
-¡¿Que?!- Un grito casi ahogado rompió el silencio de la tarde. Yolei esperaba esa reacción, lo que no esperaba era que la persona que reaccionara así fuera Ken. Kari también se había sorprendido por la reacción de su escolta. Aunque para ella también era una impresión el saber que el hombre más poderoso de los mares se quedaría a cenar en su casa.
El almirante Gallaher es un hombre sumamente reservado. Si no está en los mares se encuentra en otras naciones ya sean por propósitos militares o políticos. Solamente el Emperador Van Hunter del Gran Imperio estaba por encima de el. Pero a pesar de eso se ha hecho un gran nombre en todo el mundo conocido. Se le atribuye a él la gloriosa victoria de Mayo en la que el gran Imperio destrozo la flota del Reino del Manto y con eso gano la gran guerra. No existe mandato u orden militar que se ejecute sin la aprobación del almirante Gallaher.
-Sera mejor que vayamos de inmediato a su casa señorita Hikari.- Ken dijo con un tono de nerviosismo que Kari detecto de inmediato.
-¿Estas bien Ken?-
-Por supuesto señorita Hikari, solamente creo que es de vital importancia que se presente a esa reunión.-
-Supongo que sí pero creo que podemos reservarnos unos minu…-
-Me temo que no puedo permitir esto señorita Hikari. Iré a preparar los caballos y saldremos de inmediato.-
-Vamos Ken, desde cuando eres así de estricto.- Kari le recrimino un poco esa conducta a su amigo. Era la primera vez que Ken mostraba esa actitud tan intransigente con ella.
-Esto no es negociable. Nos esperan en la mansión.- Dicho esto Ken se subió a la parte delantera del carruaje dispuesto a salir.-
-¿Cielos, que crees que le haya picado?- Kari le pregunto sorprendida a Yolei.
-No tengo idea, jamás lo había visto ponerse de esa forma.-
-Supongo que quiere causar una buena impresión, al final de cuentas no deja de ser miembro del ejército del Imperio. Bueno supongo que esto es más importante para el que para mí. Vamos Yolei.-
-Seguro Kari
El viaje de regreso a la mansión fue más rápido de lo normal. Ken se mostraba realmente ansioso por llegar por la forma en cómo conducía el carruaje. Finalmente llegaron al hogar de los Yagami. Justo cuando estaban saliendo Kari noto algo que la sorprendió. Su hermano, Tai, se encontraba esperándolas.
Los años también se mostraron en el rostro de Taichi Yagami. Se le veía mucho más madura y presentable. Un peinado clásico del imperio y un cuerpo mucho más embarnecido. Pero lo que sorprendió a Kari era ver en qué estado se encontraba su hermano. En los ojos se le podía ver cansancio junto con algunas ojeras. No solo eso. Estaba visiblemente alterado y nervioso. No parecía nada saludable y Kari se preocupo mucho por lo que vio.
-Hermano…- Kari se dirigió a Tai pero este la interrumpió.
-Hola Kari, permíteme a mí y a Ken un minuto. Tengo algo importante que hablar con el.- Al decir esto la castaña se mostro extrañada. Miro a Ken y a él lo noto también bastante alterado. No tenía idea de lo que sucedía acá. Pensó que algo tenía que ver con la llegada del invitado especial.
-Vamos señorita Yagami. Sera mejor que se preparare para la cena.- Yolei al notar la tensión que había en el ambiente decidió que eso sería lo mejor. Aunque la curiosidad de Kari no estaba satisfecha supuso que lo mejor sería dejarlos solos.
-De acuerdo. ¿Nos vemos adentro hermano?-
-Nos vemos adentro.- Tai le sonrió a su hermana y luego se dirigió a Ken fuera del rango de audición de la castaña. Fue un incomodo camino hacia la entrada de su hogar junto con Yolei y cuando volteo para ver como se encontraba su amigo y su hermano, los vio a lo lejos discutir. No podía escucharlos y no supo cuanto tiempo exacto paso antes de que Ken finalmente se retiro bastante molesto del territorio de la casa. Algo andaba mal acá.
Les seré sincero. No me siento completamente satisfecho con este capítulo. Originalmente era más largo pero si no lo paraba acá probablemente se hubiera alargado otras cinco mil palabras y hubiera quedado muy disparejo con el siguiente capítulo que hubiera escrito. Sin mencionar de que ya no quería hacer pasar más tiempo sin que supieran algo de esta historia. Pensé seriamente donde cortarlo y tampoco me agrado mucho el hecho de que pareciera que no lleva a algún lugar en especifico. He de advertirle que probablemente los siguientes capítulos sean así pero son necesarios para poder desenvolver la historia y les aseguro que serán necesarios para explicar algunas cosas más adelante. Lamento que no contengan la cantidad de acción o que sean tan interesantes como los anteriores pero pues supongo que en toda historia habrá capítulos de relleno que sirvan como preparación a lo que seguirá adelante.
La razón por la cual me tarde tanto en escribir es que apenas acabo de salir de finales en la universidad y mi trabajo me ha mantenido muy, pero muy ocupado. Me pondré a escribir la continuación de inmediato para tenerla lo más pronto posible. Intentare sacar el siguiente capítulo antes de que termine el año pero no les puedo prometer nada más que intentarlo. Me urge acabar con estos capítulos porque lo que le sigue es la parte que mas me va a gustar de esta historia.
Sin más por agregar. Espero que vuelvan a saber de mí lo más pronto posible
