Bueno, pues llegamos al capítulo final de este fic, "La última mujer". Ha sido un placer compartir esta historia con todas vosotras, aunque sea a través de una traducción en la que se pierden muchísimos giros, expresiones y sentimientos plasmados en el texto original. Pero esa era la única forma que tenía de hacerlo llegar a los lectores hispanohablantes.

Muchísimas gracias por sus reviews a: RociRadcliffe, MoonyMarauderGirl, Clio Pooh, YenneferdeVergnenberg, MakaBeRed y Dark Luar.

Muchísimas gracias también por haber añadido este fic a sus "historias favoritas" a: Rianne Black, MoonyMarauderGirl, Clio Pooh, RociRadcliffe y MakaBeRed.

Y muchísimas gracias también por marcar el "story alert" de actualizaciones de este fic a: RociRadcliffe, Vima Black y estrella solitaria.

(Si me dejo a alguien, decídmelo por favor y lo rectificaré inmediatamente)

Y por último, muchísimas gracias también a todos aquellos que han seguido esta historia en el anonimato :).

Snakky me ha pedido que os agradezca de todo corazón el seguimiento y el apoyo que habéis tenido con esta historia. Su historia. Aunque ha añadido algo así como que la traducción ha sido excelente y bla, bla, bla.... Naaa..... Tonterías... (:P).

Una última cosita... ¡Muchas felicidades a RociRadcliffe por su cumpleaños! XD (hoy, día 2 de junio :D).

Bueno, y ahora, que disfrutéis de la lectura de este último capítulo.

Un beso a todas :).

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LA ÚLTIMA MUJER

Potter se detuvo y elevó su mirada hacia mí.

- ¿Él vino a verla después de la muerte de Dumbledore?

Yo sonreí evasivamente, recordando los febriles ojos de Severus cuando se precipitó sobre mí aquella noche.

El hombre de ojos verdes que se había convertido en el Superviviente, dejó el diario incompleto sobre la mesa y volvió los ojos.

- ¿Qué pasó después?

Parecía estremecido por lo que había leído en aquel viejo diario.

- Vino a verme con el Sr. Malfoy y...

Hice una pausa, todavía turbada por los ojos de Severus cuando me agarró del brazo para implorarme.

- Necesito entender...

Harry Potter, padre de familia, bajó la cabeza. Madre de una gran familia, yo elevé mi mentón.

- Me dejó a cargo del Sr. Malfoy. Lo hospedé durante algunas semanas... Y él conoció a mi sobrina, Astoria.

- ¿Su esposa es vuestra sobrina?

Parecía sorprendido. Los Greengrass eran una familia de magos de sangre pura, una línea de nobleza. Una de sus miembros era una simple prostituta.

Se hizo un silencio molesto durante el que las exclamaciones de los clientes y las risas de las chicas golpearon mi ventana.

- Su madre me la había enviado para protegerla... –murmuré.

¿Cómo entender que sólo un mundo tan sucio como este podía estar fuera del alcance de todo lo que ocurría a nuestro alrededor? El Señor Tenebroso jamás habría pisado un callejón tan vulgar, tan bajo, como los deseos que conducían a los hombres más respetables hasta nosotras. La Orden del Fénix tampoco se ocupó nunca de las prostitutas. Era un reino demasiado vil para aventurarse en él.

Tan sólo el hombre de la oscuridad, aquel que había penetrado los cuerpos y las almas de las que vivían aquí abajo, podía entenderlo.

Continué.

- La Historia está plagada de historias ruinosas.

Potter se mostró más interesado todavía.

- Cuénteme, se lo ruego...

Entonces, lanzando una última mirada sobre la noche que cubría el exterior, empecé a explicarle.

- Yo formé parte, en otro tiempo, de una familia poderosa, rica y respetada. Pero yo era una mujer. Una mujer perteneciente a una familia de sangre pura está hecha a la imagen de una princesa: adulada en la medida en que es considerada como un partido a casar y un vientre para dar herederos. Yo era un año mayor que Lucius Malfoy. Era yo la que debía, en un principio, convertirme en su esposa y en la portadora de su linaje. Sin embargo, mientras estudiaba en Hogwarts, me enamoré de un sangre sucia, Sturgis Podmore.

- ¿Podmore? Formaba parte de mi guardia durante el verano en el que Ojoloco fue asesinado...

- ¿De veras? –dije yo con algo de sarcasmo.

Él se mordió los labios y esperó a que yo continuara mi historia.

- Fui renegada por mi familia, por mis más allegados, por mis amigos... Sturgis me abandonó también... Y después de haber obtenido mis EXTASIS, no tuve otra opción más que prostituirme para ganarme la vida. Algunos años después, llegó Severus. Yo sabía que él tenía la Marca, mi hermana me tenía al corriente de las actividades del Señor Tenebroso. Toda mi familia cayó bajo su puño.

- ¡Merlín...! –resopló el hombre frente a mí, sorprendido.

Todavía me hacía mucho daño hablar de todo aquello.

- Supe más tarde que él era profesor en Hogwarts. Dumbledore lo había contratado y yo estaba completamente convencida de que el viejo tenía sus razones. Por otro lado, Severus había causado ya su efecto entre las chicas, y para bien.

Hice una pausa, cerré los ojos y cuando volví a abrirlos, Potter estaba allí todavía, esperando con una divertida impaciencia. Entonces, mi voz se elevó de nuevo, oxidada por los años.

- Cuando él vino a verme, hace ahora más de veinte años, yo ya era una madame, a causa de mi edad. Entró precipitadamente en mi habitación. Ordenó al joven Malfoy que esperase fuera y... Se echó a mis brazos y me apretó muy fuerte para murmurar con una rabia y una angustia que yo no le había conocido antes: "¡Lo he matado! ¡No soy un cobarde! ¡Lo he matado! ¡Lo he matado! ¡Soy un monstruo!". Permanecimos así minutos enteros. Después, sintió una atroz quemazón en su brazo y cuando levantó su manga, vi la Marca abrasándolo. Me suplicó que escondiera al joven que lo acompañaba hasta que el peligro hubiese pasado. Supongo que quería dar su versión de los hechos al Señor Tenebroso para proteger al chico.

- Draco cambió mucho durante su sexto año... –reflexionó Potter en voz alta.

- Después de eso, Severus desapareció para siempre –finalicé yo bajando la cabeza.

- Pero..., ¿no volvió a buscar a Draco?

Potter parecía desconcertado.

- Fue su padre el que se encargó de eso.

Mi propia voz estaba ronca por el esfuerzo. Recordaba también los ojos de Lucius. Aliviados y agradecidos.

Potter se levantó de su silla.

- ¿Por qué me ha hecho venir?

Él parecía repentinamente incómodo y yo le cogí el brazo dulcemente.

- Porque no quiero que mis chicas caigan en el olvido. Y porque no quiero que Severus caiga en el olvido tampoco. Es posible que convirtiera su vida en una pesadilla, Sr. Potter. Pero es necesario que entienda que, en contrapartida, muchos destinos fueron iluminados por su persona.

Él se volvió y me miró intensamente mientras murmuraba:

- Entonces, ¿usted es su décima mujer...?

Yo asentí sin decir nada, cerrando los ojos para no llorar, todavía abrasada por aquella mirada de niño perdido que me dirigió.

- Pero, ¿él le pagó? –preguntó muy serio.

Aquella pregunta, después de tantas declaraciones sobre el credo que todas nosotras alimentábamos por el dinero, me hizo sonreír.

- Él me hizo comprender muchas cosas aquel día.

- ¿No se acostó con él?

Su tono era molesto, pero era comprensible. Aquel había sido mi trabajo, al fin y al cabo. Respondí con paciencia.

- Él no tenía necesidad de eso, Sr. Potter. Mire, cuando vino a verme aquella noche, me magnificó tanto como a las demás.

- ¿Cómo? –se apresuró a preguntar, ávido de una nueva historia.

Me levanté a mi vez y volví a coger mi diario de encima de la mesa. Le respondí con una tierna alegría.

- Me convertí en su madre durante algunos minutos. Se estrechó contra mí como lo habría hecho con su propia madre.

Él retrocedió por la conmoción.

- Su historia con él está directamente relacionada con la que él tuvo conmigo, Sr. Potter –añadí tendiéndole el diario.

Lo cogió y con un nudo en la garganta, me preguntó por última vez:

- ¿Por qué me da esto?

Entonces, acercándome a él, levanté mi cabeza para hundir mi mirada en sus ojos verdes.

- Para que recuerde que una parte de él fue verdaderamente altruista, aunque se escondiera detrás de sus galeones para iluminar vidas.

Cuando Potter se marchó, me desplomé sobre mi silla y sonreí.

¿Es posible que un ser tan oscuro haya podido librar una batalla por unas mujeres que no conocía? ¿Devolviéndoles honor, abriéndoles los ojos, haciéndoles sonreír, marcándolas para más de una vida?

¿Es posible que haya podido luchar por tantas personas, al mismo tiempo que se mostraba tan egoísta cuando sus pasos no caminaban sobre nuestros sucios adoquines?

¿Es posible que seamos nosotras las que le hayamos pagado a él?

¿Es posible que nosotras le hayamos dado algo más valioso que unos simples galeones?

¿Es entonces Belleza lo que le dimos o, simplemente, un hogar donde nunca fue juzgado, sino respetado?

¿Es posible que Severus Snape nos haya amado por eso?

¿Es posible que él haya amado, no lo que nosotras teníamos de Único, sino lo que nosotras le ofrecimos convirtiéndolo en Único a él?

¿Es posible que Severus Snape haya amado a las mujeres más que a la Belleza?

FIN