Hola ¡hola mis queridas seguidoras! Espero no me hayan extrañado mucho por acá, tengan ustedes ¡otro capi de la historia!
Este es el último, si, es un fic corto, jajajaja ¡fue hasta donde salió! Jejenes ¡lo siento!
¡Gracias por leer! A las que han llegado hasta aquí.
¡Déjenme saber su parecer!¡con un buen REVIEW!
Sailor moon, es propiedad de Naoko Takeuchi, yo solo, meto en problemas a Black Lady.
Querido diario: ¡hola querido diario! Espero estés bien, tengo algo complicado que contar, acabo de regresar de una discusión con mi hermano Diamante, cuando fui a buscar consuelo con mi hermano Zafiro de las duras palabras que mi hermano Diamante me ha dicho ¡dijo que me lo merecía! La verdad, no lo merezco querido diario, soy una chica buena, trato de ayudar a todo aquel que se me pone al frente ¡no se porque todos son tan duros conmigo! En fin; te cuento verás:
Era el día que mas había estado esperando ¡maquillaje! Quien no se maquille para andar en la ciudad o campo, exceptuando playas no es nada ni nadie, es nuestra filosofía ¡las nemesianas somos todas o el 80% coquetas! Excepción al maquillaje: playa y deportes, pero en lo demás ¡sea bienvenido el labial! Como sabía que eso era lo que mi hermano quería, y mi cuñada estaba en mi poder, pues, me propuse a hacerle ese favor ¡para que se viera hermosa! Si, ella es muy bonita, pero maquillada se vería hermosa, como debe ser, estábamos desayunando, mi cuñada con ese hermoso vestido negro que le compré.
-hermosa. Dijo mi hermano Diamante - ¿Qué pasó con tus vestidos rosa? Ella alzó la mirada ¡a veces me parece que es demasiado dramática mi cuñada querido diario! Como no podía responder, yo me apresuré a hacerlo por ella:
-ha dejado el rosa hermano, ese color todo el tiempo…la hace ver…muy infantil, este la hace ver, elegante. Los ojos de mi cuñada se cristalizaban, mi hermano Diamante me miró, mi hermano Zafiro igual.
-estaba hablando con hermosa Lady, no contigo. ¡Lady! ¿Me ha dicho Lady? Diablos, solo me dice Lady cuando está muy, muy, muy enfadado conmigo.
-hermano, mi cuñada, hermosa lo piensa ¿verdad cuñada? Todos volteamos a mirarla, ella asiente con los ojos cristalizados, las lágrimas rodando por las mejillas.
- ¡ah por favor!¡ese vestido lo has escogido tu! Dije a la desesperada para poder escapar de la frialdad de los ojos de mi hermano Diamante, mi cuñada se levantó.
-se me quitó el hambre. Dijo mientras salía corriendo, me dediqué a comer, ignorando las miradas frías del resto del comedor ¡mis hermanos no entienden nada!.
Luego, fui a buscar a mi cuñada –de acuerdo. Le dije - ¿Qué pasa? Ella me miró.
¿Qué pasa? Yo te diré que pasa, me criticas mi ropa, el largo de la ropa que a ti te desagrada, mis trajes de baños, los que no te gustan, mis shores, mis pijamas ¡me lo criticas todo! No eres tu la que se viste, soy yo ¡yo! Lo entiendes, esto no soy yo. Me crucé de brazos ¡no podía entender su ingrata actitud! La miré con frialdad.
-es verdad, eres una monja, hay cosas de tu armario que no quedan bien, eres demasiado sencilla, para el estándar nemesiano, no entiendo porque te quejas ¡te he llevado de compras! Mi cuñada pateó una piedra imaginaria.
- ¡son tus compras Black Lady!¡no las mías! Me quedé de pie ¡primero el me dice Lady! ¿y ahora? ¡ella me llama Black Lady!¡por Nix! La miré.
-para tu desgracia, estás en mi apuesta y vas a tener que ir conmigo al centro comercial quieras o no. Mi cuñada se cruzó de brazos.
-no quiero ir. Dijo –mala suerte para ti, yo gané. Dije y la arrastré.
Yo era feliz pero ella no, les ponía mala cara a los dependientes, eso no me ayudaba, algo que no cambio aretes y cabello excepto en fiestas y ocasiones importantes, pero estaba pensando en cortarle el cabello ¡para que aprenda a respetar! Pero no, no me apetecía realmente, pasamos ese día, muy distantes, muy calladas, cuando regresamos al castillo, yo fui a tomar un baño ¡necesitaba relajarme querido diario! Escucho cosas quebrándose, alguien corriendo hacia un dormitorio, los murmullos de la voz de mi hermano, los gritos de mi cuñada, me imaginé que era otra de esas discusiones por cualquier niviedad, terminé de arreglarme y fui a ver que pasaba, ahogué el grito al entrar, el maquillaje, la ropa, los zapatos ¡todo roto! El perfume que me…que le había gustado, mucho ¡todo en el suelo desparramado!.
- ¡donde estás Serena Alejandra!¡donde estás! Exclamé, cuando la vi, llebava un atuendo deportivo de mi hermano.
- ¡que Hades te pasa llevando eso!¡mira lo que has hecho con tu ropa! Ella me miraba, llorando histérica.
-para quien comprabas era para ti, no para mi, odio el maquillaje de diario, prefiero la belleza natural cotidiana, cuando quiera resaltar si me maquillaré, me gusta el negro, pero no como mi color insignea, me gustan tanto las faldas largas como las cortas, los pantalones a la cintura como los pantalones a la cadera, las batas largas o cortas, todo depende, de la faceta que quiera mostrar, si dulce, atrevida, recatada, práctica, elegante, modesta, fashion, preciosa, linda, bella, sexy o lo que sea, esto no es para mi, nada de esto y si voy a tener que cambiar de ser linda, bella, bonita o preciosa, o incluso hermosa, para ser como todas las nemesianas sexys ¡no lo quiero!¡me voy a casa! Miré con horror a mi cuñada irse con ese traje deportivo que le quedaba tan grande.
-espero estás complacida Black Lady. Me dijo mi hermano Diamante detrás demi, estaba de brazos cruzados, me di la vuelta y lo miré.
-hermano. Dije, pero el no me dejó terminar.
-sabes que Serena me terminó, solo por esta maldita manía tuya de pasar por encima de la gente. Bufé ofendida.
-tu también eres como yo. Protesté –en cosas puntuales Lady ¡pero jamás intenté cambiar a nadie! Cuando yo, me enamoré de Serena, lo hice precisamente por eso, porque no se parece a todo lo que tengo a mi alrededor, me enamoré de ella, por su inocencia, por su color favorito, por ese aspecto de ser niña y mujer a la vez, por el color natural de su piel, sus labios y sus mejillas, por el tono cremoso natural, por lo que es ¡incluso sus imperfecciones me gustan! Negué.
- ¡es desaliñada! Exclamé, el rió - ¿desaliñada? Insinúas tu que para estar bien arreglado ¿hay que estar maquillado? reí.
-tu eres chico, no lo entiendes. Negó –hay chicos en otros sitios que se dan color igual Lady ¿y tu llamas a mi princesa desaliñada? Hasta donde yo se, el desaliño, es andar despeinado, con ropa sucia, mal olor y cubierto de bellos innecesarios y no agradables a la vista, eso es el desaliño hasta donde yo se, no el decidir ser natural como un paisaje o llamar la atención como un pájaro con exóticos plumajes. Lo miré atónita.
- ¿dices que soy como un pájaro? Pregunté, el asintió –quieres resaltar siempre, no me quejo, pero hay otras personas, que son felices resaltando dentro de su cotidianidad. Dijo mientras se alejaba.
¿Ves querido diario? ¡mi hermano y mi cuñada han sido malos y groseros conmigo! Han tirado mis esfuerzos a la basura por ayudarles, no lo puedo tolerar, así que: no les hablaré ¡ni a Diamante tonto! Ni a Zafiro neutro, a nadie ¡absolutamente a nadie! Entró alguien a mi dormitorio de repente, es Galaxy, la mejor amiga de mi hermano.
-querida Rini, vengo a hablar contigo. La miré –si has venido a decirme que disculpe a mi hermano, voy a decirte Galaxy que…ella me detuvo.
-vengo a decirte que tu estilo es horrendo. Me quedé de piedra, no lo podía creer.
-mi ¿mi estilo horrendo? Ella asintió mientras me miraba –si, utilizas demasiado negro, parece que tuvieras problemas con el mundo, es tan mortuorio, es tan deprimente. Me ofendí.
- ¡mi estilo no es mortuorio!¡ni deprimente! Exclamé enfurecida –pareces una vampiresa con tanto maquillaje, y hasta donde yo se, no grabas una película de terror. Me horroricé.
- ¿Por qué me dices esas cosas? Pregunté dolida –porque son la verdad Black Lady, eres demasiado obscura. Dijo y sin mas, salió de mi dormitorio, me lancé a llorar ¿así era como había hecho sentir a mi cuñada? Oh Nix ¿así de miserable se sintió? Que horrible se siente eso, de verdad ¡que horrible se siente! Estaba orgullosa de ser sexy, de que me admiren, pero realmente parece que soy horrorosa hasta para mi, alguien mas entró a mi dormitorio, una mano se posó en mi hombro mientras yo lloraba.
-ahora sabes lo que yo sentí. Miré a mi cuñada - ¿lo hiciste tu? Ella negó.
-lo hice yo. Dijo mi hermano Diamante detrás de mi, lo observé.
- ¿Por qué me has hecho esto? Le pregunté para que sientas lo que los demás sienten, cuando los ofendes y los criticas porque son cosas que aunque se ven bien, no te gustan, la gente se puede vestir bien, de diferentes estilos y el hecho de que no te guste el estilo, automáticamente, no quiere decir que se vistan mal. Mi cuñada me sonrió.
-hay muchos estilos Rini, para que puedas decir que uno es el correcto y el resto es basura, lo único que puede ser catalogado como blanco o negro, son las conductas, pero los estilos, las maneras de ser, las personalidades, son los colores en los que cada uno se representa y es feliz y muchos colores encajan con otros. Dijo mi hermano Diamante.
-si vieras, no solo en lo que las diferencia Rini, podrías encontrar lo que las une. Dijo mi hermano Zafiro - ¿Qué es aquello que las une? Me preguntó.
-a mi cuña, le gusta la moda. Respondí, el asintió –así es, a ambas les gusta la moda. Mi hermano Diamante abrazó por detrás a mi cuñada, quien, tenía un vestido rosa con morado.
-nos gusta ir de compras. Mi cuñada asintió –así es, lo importante Rini, no es lo que nos diferencia, sinó lo que nos deja ser amigas, los gustos en común, a pesar de nuestras diferencias. Asentí, reconocí el modelo del vestido por fin.
-fue el que te compré. Mi cuñada asintió –pero en el color que yo lo quería. Miré a mi hermano.
-lo siento… comencé pero el, me interrumpió.
-las disculpas son para hermosa, no para mi. Asentí.
-cuando estés lista, deberías disculparte. Dijo mi hermano Zafiro, mi cuñada sonrió.
-sin embargo, he juzgado necesario…hacer una modificación en tu closet Rini, tienes demasiados zapatos altos y demasiadas cosas negras y aunque usas otros colores combinados con negro, es hora de que uses otros colores combinados entre si. Y así ¡todos se fueron querido diario! Dejándome muerta, pero bien muerta de miedo.
