Caminaba enfundada en sus vaqueros pitillo negros, su top de tirantes negros se ajustaba a su cuerpo como una segunda piel, por encima de él llevaba su vieja cazadora de cuero, tapando sus ojos sus gafas preferidas de sol, y su melena suelta, taconazos fue lo que se puso ese día, unas botas por encima de la rodilla con tacón de 12 centímetros.
Al abrir la puerta todos los que se encontraban en aquel lugar se giraron y la miraron de arriba abajo, haciendo que ella dibujase una sonrisa bastante pícara en su rostro, comprobando que había logrado el efecto que buscaba al vestirse de aquella forma.
Se acercó hasta la barra, y sólo cuando el camarero se acercó hasta ella se quitó las gafas de sol sujetándolas en su pelo.
-Buenas tardes, ¿el encargado? – preguntó al tiempo que bajaba la cremallera de su cazadora haciendo que los ojos del hombre siguieran el recorrido de aquella, ella se mordió el labio - ¿El encargado?- repitió.
- Sí, claro un momento – dijo el hombre cuando logró hablar.
Le vio salir de detrás de la barra y perderse por un pasillo, ella mientras se sentó en uno de los taburetes y se giró para fijarse en la gente que se encontraba allí dentro, varias parejas, algunos hombres con el portátil encendido, algunos grupos de amigos y amigas.
El camarero regresó al poco tiempo siendo acompañado por un hombre algo mayor que él, señaló hacia ella y se perdió nuevamente por el pasillo.
-Buenas tardes, soy Peter Wilson, el encargado, ¿usted es? – dijo tan pronto llegó hasta la altura de la mujer.
-Nikki, Nikki Heat – contestó ella tendiendo su mano- Encantada de conocerlo señor Wilson – dijo cuando él tomó la mano entre la suya, a modo de saludo- Estoy buscando trabajo y me preguntaba si necesitarían alguna camarera – dijo poniendo la mejor de sus sonrisas, haciendo que el hombre se perdiera en ella.
-¿Tiene experiencia? – Ella asintió- ¿Ha traído su cv? – Kate abrió su mochila y sacó el mismo de ella entregándoselo al hombre- Bien, ¿por qué quiere trabajar con nosotros, señorita Heat? – preguntó al tiempo que comenzaba a leer el cv.
-Me han dicho que éste es uno de los locales de moda de la ciudad, y supuse que siendo así necesitarían gente.
-Ya, tenemos una plantilla muy amplia de empleados, la verdad es que en estos momentos la tenemos completa – Kate dejó de sonreír- Pero si en algún momento tenemos una vacante le avisaré. Lo siento, de verdad. Y ahora si me disculpa tengo una reunión y debo marcharme. Ha sido un placer – dijo tendiéndole la mano, siendo ésta tomada por Kate.
El camarero regresó justo en ese instante – Charly, lleva el cv de la señorita a mi despacho, y sírvela lo que quiera tomar, invita la casa – dijo dirigiéndose hacia la salida.
Kate no quiso tomar nada y salió del local de bastante mal humor, aquello no había salido como ella esperaba.
-Charly, dame los papeles de la chica que termina de salir.
-Claro señorita Vause – le tendió los papeles y ella regresó a su mesa.
Desde que Kate había entrado en el local ella no le había quitado la vista de encima, le pareció tremendamente sexi, pensó en que la chica tenía un cuerpo de infarto, y un culo que debería ser pecado.
-Alex, ni lo pienses.
-Vamos, sólo quiero echar un vistazo a su currículum – contestó poniéndose las gafas y comenzando a leer.
-Nos conocemos lo suficiente, no es en su currículum en lo que estás interesada y recuerda como terminó todo la última vez – Alex la miró quitándose las gafas.
-Red no eres mi madre.
-No, sólo soy la que recoge tus trozos cuando ellas te hacen daño – contestó poniéndose en pie para marcharse, sintiendo como Alex la detenía.
-En serio, sólo quiero ver si es apta para trabajar en este local – se colocó nuevamente las gafas y continuó la lectura. Red se marchó negando con la cabeza.
Kate se montó en su Harley y se alejó de aquel lugar, callejeó por aquella ciudad hasta llegar al cementerio, paró la moto y se bajó de ella, dejando el casco sobre el asiento, caminaba por aquellos adoquines pensando en que en unos días debería estar trabajado en aquel lugar.
Se paró en seco, no podía creer lo que sus ojos le estaban mostrando.
-No esperaba verte aquí.
-No sé porque, vengo muy a menudo. Aunque te cueste creerlo para mí también es muy dura su ausencia.
-Ya, será mejor que me vaya, ya regresaré en otro momento – se giró para marcharse pero sintió la mano de él sobre su hombro.
-Kate, intentemos llevarnos bien, no te pido que volvamos a ser amigos, pero al menos no nos tratemos como desconocidos, y no intentemos hacernos daño con las palabras – Kate se mantenía de espaldas a él, no quería volverse- Kate, hagámoslo por ella – entonces sí se giró y lanzó su puño contra el rostro de él, logrando que se tambalease.
-Acepto lo que tratarnos con respeto – dijo alejándose de allí.
Esposito no podía enfadarse con ella, sabía perfectamente que Lanie no habría muerto si él no hubiese querido ser el héroe del caso, pero ya no había nada que pudiera hacer. Aquel día no sólo perdió a la mujer a la que quería, sino que también perdió a su mejor amiga aquella que para él era casi una hermana.
-La cagué – dijo mirando la lápida de la forense- Nunca recuperaré a mi amiga, de la misma forma que nunca volverás a mí. Lo siento, si pudiera regresar al pasado no te dejaría sola, lo siento tanto Lanie.
Alex entró en el despacho del gerente encontrándoselo hablado por teléfono, pero él en cuanto la vio cortó la llamada.
-Hola Alex.
-Peter – dijo sirviéndose una copa y sentándose en el sofá – quiero que llames a la señorita Heat y la contrates – dio un sorbo a la copa de burbon.
-Pero Alex, tenemos toda la plantilla de camareros llena – objetó él.
-Eso no me importa, la quiero trabajando aquí, y quiero que sea lo antes posible – contestó ella cruzando las piernas sobre la mesa baja que se encontraba justo delante del sofá.
-No la veo necesaria – continuó oponiéndose él.
-No es una sugerencia, es una orden – Alex se puso en pie y tras beber de un trago el contenido de la copa se acercó hasta la mesa del hombre apoyando las manos sobre ella- Te recuerdo que la jefa aquí soy yo, si no te gustan mis decisiones tiene fácil solución, te despido y listo.
-No hace falta, no te preocupes, mañana mismo la llamaré y la citaré para que empiece el jueves – sabía que negarse a los deseos de Alex, por más tiempo, supondría perder el trabajo.
-Perfecto, nos vemos el jueves – dijo caminando hacia la salida.
No podía negar que quería volver a ver a aquella mujer, abandonó definitivamente el local tras despedirse del camarero, caminó hasta llegar a su coche, un Aston Martin, y tras ponerlo en marcha se perdió por las calles de la ciudad.
Cuando llegó a su casa Alex, se puso en contacto con un viejo amigo, quería toda la información posible sobre Nikki Heat, su conocido le dijo que se pondría de inmediato a ello y que en cuanto tuviera lo que buscaba se lo haría llegar.
