CAPITULO 5
Alex terminaba de aterrizar en Paris, Will le había comunicado esa misma mañana que ella era quien tenía que viajar, el cliente sólo quería hablar con ella.
Salió del aeropuerto Charles de Gaulle, cómo siempre un vehículo la esperaba en la puerta, a veces desearía coger un taxi, un bus incluso el metro, pero eso trabajando con Will nunca llegaría a suceder.
-Señorita Vause, bienvenida a París – fue el saludo que recibió al tiempo que abrían la puerta trasera del coche para que ella entrase.
Esa fue toda la conversación que mantuvo con su chofer, su destino cómo siempre era la place Vendome, lujo en estado puro, se repetía que esta vez no entraría en ninguna de las joyerías de la plaza, sólo caminaría perdiéndose por las calles de París.
El vehículo se detuvo apareciendo inmediatamente el portero para ayudar con el equipaje.
-La estábamos esperando mademoiselle Vause – el portero dejó el equipaje en la recepción llamando a uno de los botones.
El registro fue rápido, no podía ser de otra forma siendo la habitación que Will tenía reservada siempre en París, Alex tan solo subió a la misma a darse una rápida ducha, cambiarse de ropa y salir a disfrutar de aquella ciudad que la había enamorado tantos años atrás.
Miró su reloj antes de salir de la habitación, eran las 12 de la mañana, la ducha parecía haberla despejado algo. Negaba con la cabeza, tomó el vuelo el martes a las 20:55 y llegó a Paris el miércoles a las 10:30, era incapaz de dormir en los aviones, así que llevaba más de 24 horas despierta, tenía que logar no dormir hasta la noche o no se recuperaría en el resto de días. Claro que siempre era peor a la vuelta, ya que retrocedía en el tiempo, como ella decía era un viaje al pasado.
Se pudo las gafas de sol en cuanto su pie pisó la acera de la plaza, no tuvo dudas, decidió caminar en dirección a la plaza de la opera, para ellos giró a la izquierda tomando la Rue de la Paix, que la llevaba directamente hasta la Opera.
Mientras caminaba, su estómago le recordó que llevaba varias horas sin alimento, entró en una panadería y pidió un Èclair relleno de vainilla y un café para llevar, no quería perder tiempo en su paseo, el día siguiente estaría repleto de reuniones.
Continuó su paseo, cruzando la Rue Daunou, siempre por la Rue de la Paix hasta finalmente desembocar en la plaza de la Opera, una vez en ella se acercó hasta el imponente edificio de la Opera y se sentó en la escalinata lateral de entrada. Colocó sus gafas en su pelo y simplemente se dedicó a observar el ir y venir de la gente parisina.
-Perdón, ¿habla mi idioma? – Alex levantó la vista encontrándose con unos preciosos ojos azules y una tímida sonrisa.
-Sí, ¿necesitas ayuda? – Preguntó con la mejor de sus sonrisas y poniéndose en pie.
-Gracias a dios, no hablo nada de francés y parece que soy experta en encontrarme con gente que no habla inglés. ¿Sabes cómo llegar a la Rue du Mont Thabor?
-Está cerca, la verdad que yo voy en esa dirección, si quieres vamos juntas, yo voy camino de la Madeleine, por cierto soy Alex.
-Ups, qué cabeza la mía, perdona, soy Rachel – ambas mujeres se dieron la mano- Perfecto, en mi guía decía que la Madeleine es uno de los lugares de París que hay que visitar.
Caminaron por el bulevar de la Madelaine hasta llegar a la iglesia del mismo nombre. Alex fue explicándole a Rachel todo lo que sabía a cerca de esa iglesia.
-Parece un templo romano – decía Rachel mientras sacaba fotos.
-Sí esa era la idea, ya te he dicho que es de estilo neoclásico, querían ser lo más parecido a la época clásica – repetía sonriendo, mientras se mordía el labio mirando el cuerpo de la joven.
-Siempre he sido una negada para el arte – decía Rachel encogiéndose de hombros.
-No pasa nada, a mi no me importa ir explicándotelo – le decía mientras apoyaba su mano en la espalda de la joven- No sé tú pero yo me muero de hambre, ¿te apetece comer?
-Pero yo invito, que ya bastante estás haciendo con acompañarme. ¿Conoces algún sitio que esté bien y que no sea muy caro?
-Conozco el lugar perfecto – Alex la tomó de la mano y tiró de ella, Rachel sonrió y se dejó llevar.
Comieron en la terraza de un pequeño bristol justo en el cruce de la Rue Saint Honorè con Rue Royale. La conversación fue desviándose de París hacia temas más personales.
-¿Has venido sola?
-Mi novio me dejó hace dos semanas, necesitaba salir de mi pueblo o me volvería loca, así que me armé de valor y me vine a París. A la ciudad del amor sin un amor – las lágrimas se agolpaban en sus ojos.
-Lo siento – intentaba consolarla posando sus manos sobre las de ella- Debía ser un idiota, para dejar escapar a una chica tan guapa, simpática y dulce como tú – comprobaba como Rachel se sonrojaba y agachaba la cabeza.
-Gracias – contestó algo tímida.
-¿Quieres café? – justo en ese momento el móvil de Alex comenzó a sonar- Perdona Rachel pero tengo que contestar – se levantó alejándose un poco de la mesa, tras varios minutos regresó- Bueno, pues lamentablemente no voy a poder acompañarte en el resto del tour, mi reunión de mañana se ha adelantado a esta tarde – Rachel la miró con tristeza- Cuando terminemos el café – continuó hablando mientras se sentaba- te acompañaré hasta tu hotel.
-Si tienes prisa no hace falta, me has dicho que la calle está aquí al lado, no quiero que tengas problemas por mi culpa.
-No los tendré, te llevo a tu hotel, el mío está muy cerca, cinco minutos andando, y desde allí me iré a trabajar – tomó el móvil de la joven apuntando en la agenda su número- Llámame si necesitas cualquier cosa, si mañana estoy libre y te apetece podríamos continuar con la visita.
-Sería genial – contestó Rachel sonriendo.
-Bien, ahora tenemos que irnos.
Alex se despidió de Rachel justo en la puerta del hotel de la joven.
-Gracias por todo Alex, he pasado una mañana increíble – se acercó hasta ella para dejar un beso en la mejilla, pero Alex giró su cara en el último momento haciendo que el beso quedase muy cerca de sus labios.
-Nos vemos mañana – dijo sonriendo al ver cómo el rostro de la joven iba cogiendo un tono rojizo por el casi beso en la boca- Eres preciosa cuando te pones tan tímida – le dijo dejando una suave caricia en su rostro.
Alex se alejó caminado en dirección a la place Vendome, llamó a su chófer citándolo para treinta minutos después y subió a su habitación a cambiarse para la reunión, cogiendo todo lo que necesitaba para la misma.
Mientras se cambiaba quitándose los vaqueros y la camiseta y sacando el armario uno de los trajes que había traído, sonreía pensando que si todo iba según sus planes al día siguiente Rachel terminaría en su cama.
Se miró en el espejo, se terminó de maquillar y tras ponerse la chaqueta y tomar el maletín salió de la habitación, en la puerta de entrada le esperaba puntual su vehículo.
-A Labat – dijo entrando en el coche.
-Sí señorita Vause – contestó el chófer arrancando el vehículo- Ha podido disfrutar poco de su paseo.
-Mañana lo terminaré – contestó sonriendo.
-No tengo la menor duda.
Al principio a Alex le había costado aceptar el grado de vigilancia al que Will la sometía cada vez que tenía que viajar el extranjero, pero tras darse cuenta que mientras ella hiciera bien su trabajo su jefe no se metía en su vida, lo aceptó. Además tenía que reconocer que varias veces esa vigilancia le había salvado la vida.
Tras media hora llegaron a su destino, Alex esperó a que el hombre le abriese la puerta.
-Estaré aquí esperando señorita –Alex asintió, se alisó la falda y comenzó a caminar hasta el portal del edificio en el que tendría lugar la reunión.
Respiró profundamente antes de entrar en el piso indicado, odiaba al hombre con el que se iba a reunir, él siempre intentaba sobrepasarse, tan solo imaginarse recibiendo los besos babosos que Dante dejaba en su mejilla hacía que se le revolviese el estómago.
-Querida Alex, bienvenida a Paris – Dante se acercó mirándola con lujuria y besándola demasiado cerca de los labios- Cuando Will me informó de tu llegada pensé que era una tontería esperar a mañana. Así esta noche podremos aprovechar para salir a cenar – posó su mano en el culo de Alex haciendo que ésta se tensase.
-Hablemos de negocios – dijo ella en tono serio al tiempo que retiraba la mano del hombre.
Dante la miró con cara de fastidio, pero sabía que por mucho que lo intentase esa mujer nunca terminaría en su cama a no ser que la pudiera sobornar con algo.
-En seguida regreso – Dante salió del cuarto dirigiéndose a la habitación contigua- ¿La habéis seguido?
-Sí jefe, parece que está interesada en esta joven – le mostraron la foto de Rachel.
Dante sonrió mirando la foto de la chica- ¿La conoce de antes?
-Parece que se terminan de conocer – le contestaron sus hombres.
-Bien, traed a la chica. Si no logro follarme a Alex al menos me divertiré con esta monada.
El móvil de Rachel sonó justo cuando ella iba a salir por la puerta de su habitación, le terminaba de llegar un WhatsApp.
"Hola Rachel, en la puerta te está esperando un coche, te llevará a Versalles, me dijiste que querías verlo. Después de eso te dejará en mi hotel, allí nos reuniremos"
Inmediatamente Alex obtuvo contestación " Hi Alex, acepto lo de Versalles pero lo de esperarte en tu hotel me parece algo fuera de lugar"
"Es sólo para ganar tiempo, cuando llegues te prometo que yo estaré ya allí y nos iremos a cenar directamente" le contestó Alex a la joven.
Tras varios minutos y ya durante la reunión a Alex le llegó el Ok por parte de la joven, haciendo que en su rostro se dibujase una sonrisa.
-Creo que deberás buscarte tú sólo la mujer que vayas a meter esta noche en tu cama – le dijo a Dante.
-¿Cómo lo has sabido?
-Son muchos años, deja de seguirme o tendré que informar de ello a Will y créeme eso no te gustaría – Dante la miraba con odio- ¿Continuamos?
