CAPITULO 6

Kate aparecía a la carrera, se le había hecho tarde porque el paseo con Castle aquella tarde se había alargado un poco. Se sentía culpable de tener que dejarle tantas horas solo y sobre todo siendo la mayoría de ellas de noche.

Sonrió al verlo jugar con algunos niños del parque, no podía alejarse de los niños, recordaba todas aquellas conversaciones que habían mantenido en las cuales siempre salía a relucir las ganas de él de ser padre y cómo él siempre decía, tenía que darse prisa o jugaría con sus hijos usando un taca-taca.

-Ey – dijo a modo de saludo al llegar a su lado.

-Llegas tarde – sonrió Ryan poniéndose en pie- Bueno chicos, os dejo – ambos comenzaban a caminar alejándose de la zona de juegos infantiles.

-¿Un café? – le preguntó ella agarrándose de su brazo.

-La respuesta a eso siempre será la misma, sí. ¿Te parece bien allí? – preguntó señalando la cafetería al otro lado de la calle.

-Perfecto, mientras me pueda sentar.

-¿Muchas horas de pie?

-Demasiadas.

Entraron al local y se dirigieron a una de las mesas libres al lado del ventanal.

Ambos se sentaron y comenzaron a charlar, desde una mesa cercana alguien no apartaba la vista de ellos, observando cómo se reían, como se tomaban de la mano.

-Eso no le va a gustar a Alex- al escuchar aquello su acompañante dirigió la vista hacía donde miraba la persona que había hablado.

-Ups, ¿no es esa la nueva?

-Así es.

-Pues tienes razón, cómo Alex se entere que anda con alguien se va a enfadar, está empeñada en llevársela a la cama y más desde que ella le dio calabazas – dejó de mirar y bebió un trago de su cerveza.

-Esperemos que nadie se lo diga – ella continuaba mirando con disimulo.

-¿Y quién se lo va a decir a Alex? Aquí sólo estamos nosotras dos.

-Ya, Niky espero que no se lo sueltes.

-Oh vamos Red, ¿por quién me tomas? La verdad es que la Heat está muy buena.

-Olvídalo, la Heat como tú la llamas, de entrar en la cama de alguna será en la de Alex, así que ni se te pase por la cabeza ir tú detrás de ella – Red la miró completamente seria.

-Que yo vea no lleva un cartel de propiedad privada.

-Pues lo es, es propiedad de Alex – la tomó del brazo – en serio Niky no hagas una tontería.

Mientras tanto Kate y Ryan continuaban poniéndose al día ajenos a la conversación que mantenían aquellas otras mujeres.

-¿Has logrado algo? – preguntó Ryan.

-Nada o casi nada.

-¿Y eso significa?

-Alex cada vez se interesa más por mi – contestó dando un sorbo a su café.

-Ten cuidado, por lo que sabemos el interés de esa mujer significa terminar metida en su cama y no todas las que han pasado por ahí continúan vivas para contarlo.

-Lo sé, tranquilo, sé cuidarme – le dijo con una sonrisa- ¿Y tú?

-Bueno, estoy en el servicio de protección – Kate le miró esperando la continuación- Estoy con el número 3, pero de momento soy el "canguro" de sus hijos. No me he podido acercar a él.

-Bueno, al menos estás dentro. ¿Qué sabemos de Espo?

-Parece que él está ejerciendo de camello, en algunos locales, pero está lejos de la cúpula.

Red y Niky se pusieron en pie y comenzaron a caminar en dirección a la mesa que ocupaban los policías.

-Vienen compañeras tuyas – dijo casi en un susurro Ryan a Kate señalando disimuladamente con la cabeza.

-Entonces Colin, ¿te apetece que vayamos al cine? – le preguntó Kate usando su nombre de infiltrado.

-Pues a mí sí, pero ¿te apetece a ti Nikki? – continuó él.

-Vaya, esto sí que es casualidad – Dijo Red al llegar a la altura de los policías- No te había visto.

-Hola Red, nosotros tampoco os habíamos visto, ¿qué tal Niky?

-Bien, ¿es un amigo? – preguntó señalando a Ryan.

-Sí, Colin, ellas con unas amigas, Red y Niky .

-Encantado – se puso en pie saludando a ambas mujeres- ¿Queréis sentaros con nosotros?

-Gracias, pero nostras ya nos íbamos – contestó Red haciendo que su acompañante pusiera cara de fastidio- ¿Has hablado con Alex? – le preguntó a Kate.

-No, ¿debería? – contestó ella un poco fuera de juego.

-Deberías, dijo que la llamases, quería que fueras a recogerla al aeropuerto cuando regrese de su viaje a París.

-Entonces luego lo haré.

-Que no se te olvide, Alex te quiere allí. Bueno nosotras nos vamos, disfruta de tu día libre – Red y la pelirroja se marcharon.

Los detectives pagaron sus consumiciones y salieron a los pocos minutos caminaban charlando hasta el lugar dónde Ryan había aparcado su coche.

-¿Te llevo?

-Gracias, pero prefiero caminar un rato.

-Son imaginaciones mías, o ahí dentro Red defendió lo que Alex desea.

-Creo que justamente eso fue lo que hizo, por lo que he podido averiguar Red es como la madre de todas, pero sobre todo de Alex – contestó suspirando- Y por lo que parece, ellas dos han decidido que ya tengo dueña.

-Te lo repito, ten cuidado. Haz tu trabajo, pero cuidado con Vause.

Ambos se despidieron con un abrazo y mientras Ryan se metía en su vehículo y lo ponía en marcha, Kate cruzaba la calle para perderse por NY.

Alex despertaba en aquella gran cama de hotel, giraba sobre si misma encontrándose a su lado a Rachel, sonrió al recordar que finalmente la joven había terminado en su cama.

Salió de la cama y se puso la bata sobre su desnudo cuerpo, se dirigió hasta el baño y una vez allí abrió el agua dejando que tomase temperatura, tras darse una reconfortante ducha salió del baño.

Rachel hacía pocos minutos que se había despertado, al principio le costó reconocer la habitación en la que se encontraba, pero poco a poco las imágenes de la noche anterior llegaron a su mente.

Giró la cabeza justo en el instante en el que Alex salía del baño, sintiendo como la vergüenza la invadía.

-Es hora de salir de la cama, preciosa – le dijo Alex mientras se comenzaba a vestir.

-Ya – fue lo único que la joven fue capaz de contestar.

-¿Vergüenza? – le preguntó Alex mirándola.

-Un poco – contestó tímidamente al tiempo que su rostro iba adquiriendo un tono rojizo.

-Ya veo – Alex se acercó y se sentó al borde de la cama- No tienes por qué sentirte así, lo que ha pasado en esta habitación no es nada malo, sólo han sido dos mujeres teniendo sexo, y eso no es malo – Se terminaba de poner las botas- Me encantaría poder pasar más tiempo contigo, pero mi vuelo sale en tres horas – Se ponían en pie- Quédate el tiempo que quieras, la habitación está pagada – Se acercaba hasta su maleta y ya con ella caminaba hasta la puerta de salida.

-Alex – Rachel salía de la cama – ¿Nos veremos cuando regrese a Estados Unidos?

-Preciosa – le comenzó a contestar acariciando su rostro- Dejemos que lo que hemos tenido se quede en Paris – terminó de decir besando los labios de la joven.

-Pero, yo creía.

-Ha sido un buen polvo, pero sólo eso, pequeña, y créeme nunca sería nada más – Rachel comenzaba a llorar, dándose cuenta de lo estúpida que había sido al dejar embaucar por aquella mujer.

Como siempre el coche estaba esperando a Alex, justo a tiempo, en la puerta del hotel.

-¿Ha disfrutado de París? – preguntó el chófer mientras le abría la puerta del vehículo.

-No sabes cuánto – contestó sonriendo.

-Algún día me tiene que contar cómo logra salirse siempre con la suya – le dijo mientras el coche comenzaba a rodar camino del aeropuerto.

-Algún día – contestó soltando una carcajada.

Sintió como su móvil vibraba, y lo sacó del bolsillo de la chaqueta, sonrió al comprobar que era un WhatsApp de la nueva.

" ¿A qué hora llegas?"

Contestó de inmediato: " Hola Heat, a las 12 de la mañana. Espero que no llegues tarde"

"Allí estaré, señorita Vause" es la contestación que le llegó.

Tenía que reconocer que aquella camarera, se le estaba resistiendo, pero antes o después lograría meterla en su cama, sintió un cosquilleo por su cuerpo al imaginarse a Nikki Heat entre sus brazos en una cama.