No podía creer que estuviese allí plantada, esperando que las puertas se abrieran y por ellas saliera Alex, ¿Por qué había aceptado sin rechistar ser ella quien la recogiera? La misión, eso es lo que se repetía una y otra vez, mientras se fijaba en el palen de llegadas, vuelo retrasado. Joder, hacia más de una hora que el vuelo procedente de París debería haber llegado, pero seguía estando retrasado. Caminaba por la terminal de llegadas, su enfado iba en aumento, decidió salir y así poder fumar, intentar calmar su enfado con el humo del tabaco.

Por fin tras cuatro cigarros, el avión de Alex tomó tierra, sólo esperaba que no hubiera facturado, y así poder salir de allí cuanto antes.

Al fin las puertas se abrieron y ante sus ojos apareció Alex, sólo tenía equipaje de mano.

-Ya era hora, que sepas que estaba a punto de largarme – Alex la miró alzando una de sus cejas.

-Yo también me alegro de verte – Kate había empezado a andar hacia la salida cuando notó como una mano se posaba sobre su hombro, haciéndola girar.

-¿Qué quieres? – preguntó a su jefa con bastante mal humor, Alex tenía una sonrisa dibujada en su rostro.

No lo vio venir, pero cuando quiso reaccionar tenía los labios de ella sobre los suyos – Tu problema es la falta de sexo – dijo al separarse y tras aquello Alex comenzó a caminar hacia la salida- ¿No tenias prisa? – dijo viendo que Kate no se movía.

Cuando Kate reaccionó, decidió morderse la lengua no era el lugar, pero no pensaba olvidar lo que Alex terminaba de hacer. Ambas caminaron en silencio hasta el lugar dónde Kate había dejado aparcado el coche. Alex iba pensando en lo rico que le había parecido el sabor de los labios de Kate, mientras ésta pensaba en cómo mandar a la mierda a su jefa. La misión era importante, pero no por ella estaba dispuesta a dejarse tratar así por la narco.

Cuando ambas estuvieron acomodadas en el vehículo la detective arranco, tras pasar la barrera de salida del parquin dio un frenazo, paró el vehículo y se giro.

Alex sintió la mano de Kate sobre su mejilla, el golpe fue de los que dejan señal durante horas - ¿Quién coño te crees que eres? No sé qué idea te has hecho de mi, pero te aseguro que no entra en mis planes el meterme en la cama contigo – Alex la miraba totalmente sorprendida, hasta ese momento ninguna mujer la había golpeado por besarla- No soy como el resto de tus empleadas, puede que ellas acepten el meterse en tu cama cuando a ti te apetezca, pero te aseguro que conmigo eso no va a suceder.

Tras decir aquello encendió nuevamente el motor y continuaron el camino hacia la casa de Alex.

Alex guardaba silencio, trataba de asimilar todo lo que Kate le había dicho y también el golpe recibido. Aquel enfado por parte de su empleada sólo hacía que las ganas de Alex por tenerla aumentasen, nunca había tenido que luchar tanto para conseguir lo que quería. Tenía que reconocer que la belleza de Kate aumentaba estando enfadada, era tan sexy, tan erótica toda ella, cómo le brillaban los ojos por el enfado.

Alex sonrió, aquello iba a ser muchísimo más divertido de lo que en un principio pensó. Posó su mano sobre la pierna de Kate, logrando que ésta se tensase al sentirlo. Kate miró aquella mano, posó la suya sobre la misma y la retiró.

-¿Qué parte no te ha quedado clara? – Preguntó sin apartar la vista de la carretera.

-Te has explicado de maravilla, pero eso no significa que no vayas a terminar en mi cama – Alex volvió a posar su mano sobre el muslo de la detective.

-Si no apartas tu mano te juro que te arrepentirás.

-¿Me vas a castigar? – Preguntó juguetona, pero no sólo no la retiró si no que comenzó a acariciar la pierna de Kate.

Frenó justo en la entrada del edifico antes de que pudiera darse cuenta Alex había quitado la llave del contacto y estaba fuera del vehículo, Kate salió del mismo con un gran enfado.

Su jefa la miraba divertida mientras veía como la detective se iba acercando, cuando la tuvo enfrente suya detuvo la mano de Kate que nuevamente iba dirigida hacia su cara.

-Una vez sí, dos nunca – Le dijo a Kate atrayéndola hacia ella, para así pegar sus cuerpos- Me encantas, y te quiero en mi cama, y para que lo sepas, yo siempre consigo lo que quiero – le dijo besándola nuevamente, pero ésta vez Kate mordió aquellos labios haciendo que sangrasen.

Alex la soltó y llevó su mano a la boca comprobando que el sabor metálico que notaba era por la sangre que brotaba de su labio inferior.

-Si vuelves a intentarlo ten por seguro que te arrepentirás – le dijo Kate antes de alejarse.

Alex se mantuvo en la misma posición, parada delante de su edificio viendo como Kate se montaba en el coche y sonrió alzando las llaves que aún tenía en su poder.

La detective se negaba a salir nuevamente del vehículo, golpeaba con frustración el volante del mismo, al tiempo que lanzaba un "joder" al viento.

Alex decidió llevar el juego un poco más allá y entró en el edificio, esperó la llegada del ascensor y tras comprobar que Kate no había llegado aún entró al mismo con una gran sonrisa.

Diez minutos después, Alex se encontraba vestida sólo con su ropa interior, esperando al lado de la puerta la llegada de Kate, sonrió al escuchar el timbre y abrió de aquella forma.

-¿Necesitas algo? – le preguntó a Kate comprobando como ésta recorría su cuerpo con la vista.

-Dame las putas llaves – contestó Kate cuando se recuperó de la impresión de verla así vestida.

-Tienes carácter, me encanta – Alex se giró y tomó las llaves del aparador de la entrada.

-Dámelas – Alex alejó de la detective la mano dónde estaban las llaves.

-Pídemelas bien – Ambas mujeres se miraban fijamente.

-Estás loca.

-Ya – contestó Alex apoyándose en el marco de la puerta.

Kate extendió la mano.

-Te he dicho que las pidas bien – Alex se alejó de la puerta y comenzó a caminar hacía el salón.

Kate entró y siguió los pasos de aquella, quedándose parada en medio del salón.

-Deberías amueblar esto.

-Cierto, ¿me acompañarás a comprar los muebles? – Alex se giró quedando frente a Kate.

-¿Te importa darme las llaves? –Alex alzó la ceja- por favor – terminó por decir Kate.

-Claro, ¿vendrás? – Alex le tendió el llavero.

-Gracias – dijo cogiendo las llaves y comenzó a caminar hacia la salida- Por cierto, bonito conjunto de lencería, pero deberías ponerte algo más para abrir la puerta, nunca se sabe quién puede estar al otro lado – tras decir aquello salió cerrando la puerta tras de sí.