Alex salía de la cama, el incesante sonido del timbre que llevaba ignorando cerca de diez minutos le impedía volver a quedarse dormida. Miró el reloj al tiempo que se ponía una bata de seda para cubrir su desnudez, las nueve menos cuarto de la mañana, nadie que la conociese aparecería en su casa a esas horas tras regresar ella de un viaje.

La sorpresa se instauró en su rostro al ver a la persona que estaba al otro lado de la puerta.

-Mucho mejor abrir con algo puesto, traigo café- entró sin esperar que Alex la invitase- Será mejor que te duches y te vistas, ¿prefieres el café antes de eso? – Alex continuaba en la misma posición inmóvil, al lado de la puerta de entrada- ¿Piensas reaccionar pronto? lo digo porque el café se enfría – Fue caminando hacía la cocina y se sentó a esperar a Alex en uno de los taburetes que había en la isla.

Por fin Alex pareció reaccionar y con una sonrisa dibujada en su rostro se dirigió ella también a la cocina.

-Veo que por fin te mueves – dijo al tiempo que tendía el vaso de café a la Vause.

-¿Qué haces aquí? – preguntó y después dio un largo trago al líquido humeante.

-Nos vamos de compras – Alex la miró sorprendida- Muebles, ¿recuerdas? – Kate bebió de su café.

-¿Muebles? –Kate asintió- Ok, has venido a estas horas a mi casa, porque quieres que salgamos a comprar muebles – Kate sonrió y volvió a asentir- ¿Estás de coña?

-No, es totalmente en serio. Necesitas muebles para tu casa, y yo nunca dije que no te acompañase a comprarlos – Alex la miraba como si le costase entender lo que ella le estaba diciendo.

Tras varios minutos de silencio, en los que ambas mujeres terminaron sus cafés, Alex se dirigió hacia el baño.

-¿Te apetece una ducha? – preguntó al tiempo que dejaba caer su bata mostrando a la detective su cuerpo desnudo.

-Ya me he duchado – contestó sonriendo.

El juego que ambas mujeres empezaron el día anterior parecía que seguía en marcha, la única duda que reinaba en el ambiente era cual de las dos saldría vencedora.

Alex tenía muy claro que pese a lo que el costase quería a aquella mujer en su cama, mientras que por su parte Kate tenía claro que su misión era terminar con la red de narcotráfico, ambas sabían que querían.

La Vause regresó ya vestida, aquella mañana decidió ponerse algo sencillo, unos vaqueros ceñidos, una camiseta negra de escote en pico y unas botas sin tacón, el pelo decidió recogérselo en una coleto, y aquel día pasó de ponerse las lentillas así que apareció con sus gafas de pasta negra.

-¿Nos vamos?

Kate la miró de arriba abajo –Vaya, pero si tienes ropa de sport – Alex rompió a reír.

-Claro preciosa – le tendió la mano para que se levantase.

Justo en aquel momento la puerta de su casa se abrió dando paso a Niky, ésta al ver a ambas mujeres juntas se sorprendió.

-Vaya, ¿qué haces aquí? – preguntó dirigiendo su mirada a Kate.

-Nos vamos de compra o al menos nos íbamos – Contestó mirando a Alex.

-¿Qué haces aquí? – preguntó a la pelirroja.

-Vine a hacerte compañía – contestó Niky acercándose hasta Alex de forma sugerente.

-Pues ya ves que vamos a salir – contestó con bastante enfado alejando a Niky- Deja las llaves de mi casa al salir – Niky la miró sorprendida.

-¿Estás de coña? – Alex la miró con seriedad- Me lo estás diciendo en serio, ¿por esa? – Dijo señalando a Kate - ¿Te ha contado que nos la encontramos el otro día pasándoselo de muerte con un tío? –Alex se giró mirando a Kate- Vaya parece que no te lo había contado – dijo la pelirroja sonriendo.

-Alex, creo que aquí sobro, dejemos las compras para otro momento, ahora creo que tienes que solucionar las cosas con tu novia – dijo totalmente serena Kate.

-¿Te importaría esperarme abajo? – Le contestó Alex – por mi parte el plan de las compras sigue en pie, pero antes quiero hablar con Niky.

Kate salió de la casa y como Alex le había pedido bajó hasta la calle y se sentó a esperarla sentándose sobre el capó de su coche.

Mientras en la casa Alex se acercaba hasta Niky y tomándola del brazo la llevaba hasta el salón.

-Cría que estaba claro, pero te lo explicaré una sola vez. No eres nadie para montarme escenas de celos, entre nosotras – señalaba a ambas alternativamente con el dedo- no hay otra cosa que sexo esporádico. ¿Te queda claro? – La miró esperando una respuesta.

-Alex – Niky se acercó un poco más a ella posando sus manos en las caderas de su amiga.

-Niky – dijo Alex quitándose las manos de Niky de encima- no me hagas enfadar. Sal de mi casa y deja las llaves, no quiero que vuelvas nunca más. Es una pena porque teníamos buen sexo, pero nadie se mete en mi vida.

-Alex, olvida lo que he dicho, ¿sí?

-Es tarde, lárgate Niky – le dijo sujetando la puerta abierta.

Niky pasó por su lado, dejó las llaves en la mano de Alex y salió de aquella casa sabiendo que había cometido un gran error, Alex jamás le perdonaría la reciente escena de celos que había tenido.

-Ten cuidado, en serio Alex, hay algo en Heat que no me termina de convencer. No quiero que te haga daño.

Kate vio salir de edificio a Niky, ambas mujeres se miraron fijamente, y tras aquello la pelirroja empezó a caminar perdiéndose por las calles de Nueva York, Kate fijó su vista en el portal, viendo como Alex salía y comprobando que en su rostro se había instaurado un gesto duro.

-¿Nos vamos? – dijo Alex al llegar a la altura de Kate.

-¿Todo bien? – preguntó Kate mientras arrancaba el coche.

-Sí – fue lo único que Alex contestó- ¿Dónde me vas a llevar a ver muebles?

Ambas mujeres pasaron la mañana de tienda en tienda, Kate la llevó a una zona de pequeñas tiendas de muebles artesanos, dónde Alex encontró la mayoría de su nuevo mobiliario.

Tras pasar la mañana entre muebles, decidieron que era hora de parar a comer decantándose por un pequeño restaurante de comida asiática.

-¿Quién era el tipo con el que te vieron? – Alex decidió que ya era hora de hablar sobre el tema. Kate la miró alzando la ceja- ¿Quién era? – repitió Alex ignorando el gesto hecho por Kate.

-¿A ti que narices te importa? – contestó mientras continuaba degustando su plato de pato.

-¿Quién era? – le repitió por tercera vez tomándola del brazo.

-Suéltame – el tono empleado por Kate hizo que Alex la soltase de inmediato y se la quedase mirando- Un amigo, un buen amigo, casado y con una niña. ¿Contenta?

-No era tan difícil.

-No tengo por qué darte explicaciones.

-Cierto, al menos aún – dijo mordiéndose el labio.

-¿Tu novia se ha enfadado mucho? – preguntó Kate ignorando la última frase dicha por Alex.

-No es mi novia, sólo teníamos buen sexo.

-¿Teníais?

-No me gustan las escenas de celos, y mucho menos cuando no eres nadie con derecho a sentir celos.

-Ya, y Niky ¿sabía que no erais pareja?

-Sí.

-Pues parece que no lo tenía tan claro.

Tras aquella mini conversación ambas se quedaron en licencio.

-Será mejor que te lleve a casa, me gustaría descansar un poco antes de ir al trabajo – Dijo finalmente Kate, Alex tan solo asintió.

Ambas mujeres se tumbaron en sus camas tan pronto regresaron a sus casas, Alex comenzó a darle vueltas a lo que le sucedía con aquella mujer, y tras mucho pensar finalmente tuvo que aceptar que sin saber muy bien cómo había pasado se había enamorado de aquella camarera.

-Mierda Alex, estás jodida – fue lo último que dijo antes de quedarse dormida.