CAPITULO 9

Meses duros, tres en concreto, fueron los que habían transcurrido desde la salida de ambas mujeres a comprar el mobiliario para la casa de Alex. Tres meses en los que habían sucedido demasiadas cosas. Por un lado el juego entre ambas mujeres continuaba, más activo que nunca, habiendo días en los que parecía que Kate estaba a punto de ceder a los deseos de Alex, pero esos días daban paso a otros en los que Alex sentía lejana a Kate.

Pero la parte dura no estuvo relacionada con ese "juego" que ambas se traían, estuvo relacionado con lo que comenzó a pasar en el negocio de Alex.

De la noche a la mañana comenzaron a ser detenidos miembros de la organización, si hasta la fecha parecían inmunes, de repente comenzaron a ser perseguidos, detenidos, operaciones frustradas. Algo estaba pasando, y debían descubrir que sucedía.

Aquella mañana Kate y Alex habían quedado para desayunar juntas, pese a todos los esfuerzos que la detective estaba haciendo por mantener alejada a ésta última tenía que reconocer que cada día que pasaba le costaba más trabajo. En esos meses, en los que su amistad se había ido fraguando, Kate había descubierto la mujer que se escondía tras el personaje de Alex Vause, y tenía que reconocer que lo que había detrás del personaje le gustaba.

Alex llegaba tarde, aquello extrañaba sobre manera a la detective, así que cansada de esperar decidió llamarla, su extrañeza fue creciendo al descubrir que el móvil de Alex estaba apagado, lo intentó durante media hora, aquello no era nada normal.

Se montó en su moto ya que había decidido acercarse al pecado tras pasar por la casa de Alex y descubrir que allí no había nadie.

-Hola Red – dijo cuando vio a la mujer justo saliendo del local.

-Hola – le contestó sorprendida de verla allí a aquellas horas.

-¿Sabes algo de Alex? Es que habíamos quedado y no ha aparecido, he ido a su casa pero allí no estaba – explicaba la detective.

-Tiene una reunión importante de trabajo, supongo que se le pasó avisarte.

-¿Sabes si tardará mucho en terminar? Lo digo por esperarla dentro.

-No está aquí – Red la miraba intentado descifrar el interés de Kate.

-Vale, entonces será mejor que me vaya – tras charlar un rato ambas mujeres se separaron.

Kate llegó a su casa y llamó a Ryan, tras comentar lo de la reunión de Alex descubrieron que los jefes de ambos habían sido citados a reuniones de emergencia. Aquello sólo podía tener una razón, las últimas redadas llevadas a cabo por el departamento de narcóticos. Después de que ambos prometieran tener cuidado colgaron.

Alex permanecía callada escuchando las quejas de Will.

-No puede ser casualidad. En los últimos meses las redadas han ido en aumento. Varias operaciones de comprar-venta se han visto truncadas al ser detenidos o bien el comprador o bien el vendedor – exponía Will.

-Creía que tenías gente que evitaba eso – intervino Akiro, jefe de la rama de ventas.

-Y los tengo, pero al parecer esta operación ha salido del departamento, nadie de dentro sabe nada o al menos nadie ha hablado – continuaba Will.

-Hemos perdido demasiado dinero, hay otras redes que empiezan a creer que nos hemos vuelto débiles y eso es muy peligroso- Ahora era Alex la que intervenía.

-El resumen de todo lo que está sucediendo es muy fácil, tenemos un topo al menos en la organización – Alex y Akiro se miraron y asintieron- Sólo os voy a decir esto una vez, quiero el nombre del responsable en mi mesa lo antes posible.

Akiro y Alex asintieron, tras aquello Will dio la reunión por finalizada.

-Alex quédate – dijo cuando la mujer hizo el intento de ponerse en pie. Akiro se despidió de ambos, saliendo del despacho.

-Tú dirás – se quedó mirando a Will.

No lo esperaba, sintió el frío del acero sobre su cuello, escuchó abrirse la puerta, notó como le sujetaban los brazos.

-Te dije que el próximo fallo en una entrega lo pagarías tú – Alex sintió como aquella hoja afilada recorría su cuello- No prestas atención a lo que debes, tu aportación ha descendido, has cometido fallos al elegir a las chicas de entregas. Por no hablar que tu parte de la organización es la que más está siendo atacada por la policía. Seguro que a partir de hoy pondrás mucho más interés en tu trabajo – Alex tragó en seco, sabía que Will no amenazaba en falso- Es toda tuya – le dijo a la persona que la sujetaba por los brazos.

Alex sintió como algo golpeaba su cabeza haciendo que todo se volviese negro al instante.

Cuando por fin abrió los ojos, vio a Hunter frente a ella, desde hacía años la presencia de aquel hombre significaba que alguien había fallado en su trabajo a los ojos de Will.

-Hunter – fue lo único que ella dijo.

-Alex, nunca pensé que algún día tú estarías frente a mi – dijo tomando una silla y sentándose frente a la mujer.

Alex reconoció la habitación en la que se encontraban, era la de invitados de su propia casa, aquello le sorprendió.

-¿En mi casa?

-Sí, pero sólo por ser tú. Así no tendrás que ver cómo te las apañas para volver a ella.

-Es un detalle – contestó ella con ironía.

-El traje es nuevo, no quiero ensuciarlo con tu sangre - Hunter se levantó y se colocó el mono negro sobre la ropa, odiaba mancharse de sangre.

Kate terminó su turno en El Pecado, llamó por enésima vez a Alex aquel día, pero como todas las veces anteriores, el móvil continuaba apagado. Empezó a sentir que algo no iba bien, era cierto que las reuniones de Alex podían alargarse en el tiempo pero lo de aquel día no era normal.

Llegó al edifico de Alex, paró la moto, se sacó el casco y entró siendo saludada por el portero de noche.

-Buenas noches señorita Heat – Kate le saludó con la mano.

Llamó al timbre de la puerta, esperó, pero al otro lado no hubo respuesta, insistió con el móvil, nada apagado, volvió a llamar al timbre. Bajó hasta el garaje de la finca y allí se encontraba aparcado el coche de Alex, regresó a la planta dónde se encontraba la vivienda, y decidió entrar.

Sacó de su cazadora lo necesario para abrir aquella puerta, oscuridad es lo que había al otro lado, decidió entrar sin encender las luces, tras cerrar la puerta se paró y escuchó, nada en aquella casa no había ni un solo ruido. Encendió las luces, y entonces vio que sobre el sofá del salón se encontraba el bolso de Alex.

-Alex – dijo elevando un poco su tono de voz.

Recorrió la casa, no encontrando a la mujer en ninguno de los cuartos, tan solo le quedaba mirar en el de invitados, aquel cuarto en el que hacía tan solo dos semanas ella se había quedado a dormir tras una noche de fiesta en aquella misma casa.

-¡Alex! – gritó al abrir la puerta.

Se acercó corriendo hacia la cama en la que la mujer estaba tirada.

Posó sus dedos sobre el cuello de ella intentando tomar el pulso, suspiró al comprobar que al menos estaba viva.

Tenía el rostro totalmente deformado por la paliza que había recibido, el pelo estaba pegado a la cara por la sangre seca que lo cubría, le abrió la camisa del todo y comprobó que tenía la zona de las costillas llenas de golpes.

-Dios, Alex ¿qué ha pasado? – tomaba el móvil para llamar a emergencias pero sintió como era detenida por una mano.

-No – salió de la boca de Alex como un susurro.

-Alex, debes ir a un hospital.

-No – insistió Alex.

-Pero – clavó su mirada en los ojos, casi cerrados por los golpes, de Alex y en ellos había una súplica- Está bien, voy a ir a por agua para limpiarte y así podré ver las heridas – pero continuaba al lado de ella sin ser capaz de moverse.

Algo en su interior se había roto al ver en aquel estado a Alex, por fin soltó el agarre al que estaba siendo sometida por la Vause y se dirigió hasta el aseo, una vez allí se dio cuenta de que lo mejor sería intentar llevar hasta aquel lugar a Alex.

-Vas a intentar ponerte en pie, yo te ayudaré. Iremos juntas al baño, allí te ducharé y curaré tus heridas – dijo totalmente convencida.

Kate llevaba agarrada por la cintura a Alex, la cual arrastraba los pies.

Una vez llegaron al servicio Kate sentó en el inodoro a Alex mientras abría el grifo del agua, tras aquello se acercó y comenzó a desnudarla, para luego ser ella la que se quedó sin ropa. Le tendió la mano, y juntas entraron en aquella ducha.

Kate se puso una manopla y fue pasando la misma por el cuerpo de Alex, despacio, quitando cualquier rastro de sangre, luego le lavó el pelo con cuidado, sentía como el cuerpo de Alex se tensaba cuando las manos de la detective pasaban sobre alguno de los golpes que Hunter le había dado.

-Tranquila, ya falta poco – Decía Kata intentando calmar a Alex.

La envolvió en una toalla grande y comenzó a secarla con mucho cuidado para no dañarla más, puso una toalla en la cabeza para que el pelo se fuera secando mientras que para ella usó el albornoz que Alex le había prestado aquella vez que durmió allí.

La sentó nuevamente en el inodoro y comprobó las heridas que tenía en el rostro – Estás hecha un cromo – dijo intentando restar importancia al aspecto de Alex.

Salió de aquel baño y al poco regresó con el botiquín que encontró en la cocina, lo abrió y comprobó que tenía todo lo que necesitaba.

Usó varios puntos de aproximación para intentar cerrar las heridas de la ceja izquierda, la frente, y el mentón. Usó una venda para inmovilizar la muñeca derecha de la que Alex se estaba quejando.

-Tendrás que intentar coser esto – Alex miraba el corte que tenía en el estomago- No es muy profundo, pero te has quedado sin puntos de aproximación.

-Deberías ir al hospital – Dijo viendo como la herida de la cabeza volvía a sangrar.

-En mi baño, hay otro botiquín, ¿me lo puedes traer? – Kate asintió.

Cuando regresó se encontró a Alex mirándose en el espejo, se había puesto un tanga, pero el resto del cuerpo continuaba desnudo.

-¿Este? – dijo enseñándole lo que había encontrado.

-Gracias – Alex se sentó y lo abrió colocándolo en el lavabo, sacó una grapadora médica y se la tendió a Kate- Necesito que me grapes la herida de la cabeza – Kate la miró con sorpresa- Vamos, lo haría yo misma pero no creo que con una mano pueda – le dijo alzando la mano vendada.

Pese a las dudas iniciales Kate terminó poniendo en la herida seis grapas – Hecha un poco de este spray – dijo Alex tendiéndole un bote- Es desinfectante – cuando sintió el liquido sobre la herida tensó su cuerpo de la misma forma que había hecho con las grapas- Gracias, ahora sólo queda coser la herida del estomago.

-¿Cuántas veces has hecho esto? – preguntó Kate.

-Sobre mí es la primera, pero sí he tenido que ayudar a algunas amigas – fue la contestación que recibió- ¿Crees que podrás coserme? – le preguntó tendiéndole una pequeña aguja con la seda.

-Sí – contestó casi susurrando la detective.

Cuando terminaron las curas, Kate llevó a Alex hasta su dormitorio y una vez allí la ayudó a tumbarse en la cama, tapándola con cuidado. Después fue hasta la cocina a buscar algún calmante.

-Alex, tómate esto – le tendió un par de calmantes y un vaso de agua.

-Gracias – le dijo tras tomárselos.

-Descansa, estaré en el salón si necesitas algo sólo tienes que llamarme – Alex la miró sorprendida- No creerás que te voy a dejar sola.

-No hace falta que te quedes – dijo en medio de un gran bostezo.

-Eso no se discute, me quedo.

Alex sabía que era absurdo discutir con ella – Al menos duerme en la cama – dijo abriendo la ropa.

-No, podría hacerte daño mientras duermo, estaré en el sofá – se acercó y dejó un beso en la maltrecha frente de Alex- Descansa.

Salió del dormitorio dejando la puerta abierta para poder escuchar mejor si Alex la llamaba en mitad de la noche, cuando llegó al salón se dejó caer sobre el sofá y comenzó a llorar. No podía continuar negando lo que aquella mujer le hacía sentir, se miró las manos viendo cómo éstas temblaban por los nervios que había estado acumulando mientras curaba las heridas de Alex.

-Dios – dijo tumbándose- Estoy en un gran lío.