Kate se despertó sobresaltada, no reconocía el lugar en el que estaba, poco a poco fue recordando todo lo sucedido la noche anterior, retiró la manta con la que se había tapado y se levantó del sofá estirándose para acomodar los maltrechos músculos.
-No es cómodo, lo parece cuando te sientas, pero no lo es- decía mirando el sofá.
Se colocó los pantalones y fue acercándose al dormitorio de Alex, abrió la puerta del mismo con mucho cuidado y observó como parecía estar dormida. Pese a esa impresión decidió acercarse hasta el cabecero de la cama y así poder comprobar si efectivamente su amiga dormía.
Se acercó un poco más y acarició con ternura la cara de Alex, tras hacer eso negó con la cabeza y salió del cuarto. No podía ser, daba igual cuales fueran sus sentimientos, ella estaba ahí para terminar con esa organización delictiva, debía recordar que Alex formaba parte de la cúpula de la misma.
-Céntrate- fue lo único que se dijo mientras ponía a preparar café.
Tras tomarse el liquido negro aún humeante, se dio una ducha rápida, se volvió a vestir con la ropa del día anterior y tras acercarse nuevamente hasta el dormitorio de Alex y comprobar que aún estaba dormida decidió acercarse hasta su casa, necesitaba coger algo de ropa limpia.
-Vuelvo en seguida – le susurró a Alex al tiempo que le dejaba un beso en la mejilla. Sonrió al comprobar que no la había despertado.
Antes de salir tomó las llaves de Alex.
Tras salir a dar un corto paseo con Castle, regresó al piso, preparó un pequeño bolso y salió de su vivienda, con el perro tras ella – Pórtate bien, no es nuestra casa- Castle la miró, movió el rabo y soltó un pequeño ladrido- Espero que lo cumplas porque si no te traeré aquí y te quedaras solo.
Nada más entrar en la casa de Alex escuchó el ruido del agua – Mierda- soltó el pequeño equipaje, llevó a Castle a la zona de la terraza y se dirigió hasta el baño.
-¿Qué se supone que estás haciendo? – preguntó nada más abrir la puerta del servicio.
Alex estaba limpiando las heridas, cambiando los apósitos y revisando que los puntos no se hubieran infectado.
-Hola, sólo comprobaba que todo estuviera bien.
-Ya, pues no deberías haberte levantado estando sola, ¿qué hubiera pasado si te mareas o algo así? – Alex la miraba alzando una ceja- Deja ya cambio yo los apósitos – dijo empezando a curar cada herida.
-Gracias, pensé que te habías ido – Kate levantó la vista y frunció el ceño- Lo siento.
-Sólo fui a casa a por Castle y a por ropa, no pienso irme hasta que tus heridas estén curadas – volvió a mirar los golpes- No sé cómo te comportarás tú con tus amigas, pero yo si éstas están heridas o tienen problemas no las dejo tiradas – Alex cerró los ojos al sentir las manos de Kate sobre su estómago.
-Lo siento, de verdad – fue lo único que pudo decir, posando al tiempo sus manos sobre las de la detective.
-Está bien, ahora cuando terminemos de hacer las curas te prepararé el desayuno y te tomarás las pastillas para el dolor.
Unos minutos después Alex esperaba sentada en el sofá a que Kate le llevase el desayuno, Castle la olfateaba y finalmente se sentó a su lado apoyando la cabeza sobre las piernas de ella.
-Castle, a la terraza, venga – el perro miró a su dueña, y salió disparado a la que ya era su zona en aquella casa- No le consientas, o la próxima vez se tumbará en el sofá – Kate colocaba la bandeja con el desayuno en la mesa.
-Es muy tranquilo – dijo señalando al perro para después fijar su vista en todo lo que la detective había preparado- No creo que pueda comer todo esto – zumo, café, huevos, tostadas.
-Debes intentarlo, tienes que recuperar fuerzas. Y respecto a Castle no dejes que te engañe, sólo se comporta así para que le dejes estar dentro de casa – Kate se sentaba al lado de Alex con una taza de café entre sus manos.
Mientras poco a poco Alex iba tomándose el desayuno, Kate le iba relatando anécdotas vividas con su perro.
-¿Siempre quisiste tener uno? – preguntó Alex sonriendo al ver que había terminado su desayuno.
-No, la verdad es que nunca quise, me daban miedo – La tristeza invadió a la detective.
-No tienes porque contarme nada que te haga daño – Alex había notado el cambio en el rostro de Kate y posó sus manos sobre la mano de ella.
Kate suspiró – No me gusta recordar algunas cosas- Se levantó llevándose la bandeja a la cocina. Alex la miraba, quería saber que era aquello que guardaba Kate en su interior, aquello que hacía que pasase de tener en su rostro una gran sonrisa a cerrarse en ella misma.
-¿Quieres dormir un rato? – preguntó nada más regresar de la cocina.
-Creo que he dormido suficiente, ¿te apetece ver una película? –Kate sonrió y asintió – Escoge la que más te apetezca – le dijo señalando los DVD del mueble. Sonrió al ver la que Kate había escogido- Es mi película favorita, no me cansaré nunca de verla.
- Entonces he elegido bien – Dijo Kate sonriendo y poniendo el reproductor en marcha.
Media hora después, Alex se encontraba tumbada sobre las piernas de Kate la cual sin darse cuenta acariciaba la cabeza de aquella con suma ternura.
-Es la mayor historia de amor, jamás contada – Decía Alex totalmente relajada.
-Cierto – continuaba con sus caricias.
No se movieron de su posición, Alex no quería que la cercanía que ambas estaban teniendo terminase y a Kate le encantaba lo que sentía al estar así las dos.
-Nunca creí que pudiera tener otro final – Dijo Alex cuando la película terminaba.
-¿Te imaginas que Rick se hubiera montado en ese avión y se hubiera ido con Ilsa? -Decía Kate simulando un escalofrío de sólo imaginárselo.
-Sería cualquier otra película pero no Casablanca, no podía tener un final mejor que el que tiene – Alex se giró quedando bocarriba sobre las piernas de Kate.
-Deberías ir un rato a la cama y descansar.
-No me apetece prefiero estar así – se giraba escondiendo su cara en el estomago de la detective.
-Alex – dijo Kate en un susurro.
-Nikki, no es nada malo – Alex salió de su escondite, se incorporó y se sentó de lado junto a la detective perdiéndose en los ojos de Kate.
-Debes descansar – Kate se levantó nerviosa y se acercó a la terraza- Y yo debo salir a pasear a Castle.
-Podría acompañarte – Alex se acercó hasta la detective y posó sus manos en la cintura de ésta.
-Prefiero que no lo hagas – Kate retiró las manos de Alex y se alejó de ella.
-Nikki – Dijo Alex pero Kate se perdió por el pasillo camino de su habitación- Joder – dijo Alex un tanto desconcertada.
Kate regresó al poco con la correa de Castle y una sudadera puesta, el perro entró moviendo el rabo tan pronto vio a su dueña con la correa en la mano.
-Estaré de vuelta para la hora de comer, traeré algo del chino – dijo Kate ya al lado de la puerta y sin esperar contestación por parte de Alex salió de la casa.
