Bueno, pues creo que ha llegado la hora. Clau no leas hoy, jajajajaj. Sorry peque
Kate seguía las indicaciones que Alex le había dado, durante el viaje parecían estar en mundos diferentes, cada poco la detective miraba a su acompañante comprobando que estuviera bien, las heridas aún estaban muy recientes y no habían cicatrizado. Alex tenía la cabeza girada hacia su derecha, contemplaba el paisaje y de vez en cuando se acomodaba el cinturón.
-¿Estás bien? – preguntó Kate sin apartar la vista de la carretera.
-Sí, tranquila es sólo que me roza en la herida del estómago, pero nada serio – contestaba girando la cabeza para mirar a Kate.
-¿Me vas a contar qué te pasa? – Alex la miró sin entenderla- Desde la llamada estás muy callada – le explicó.
-No me apetece hablar de trabajo, mejor planeemos lo que vamos a hacer al llegar.
-Como quieras - Kate sabía que era mejor no forzar, cuando Alex estuviera lista se lo contaría- ¿Cuál es el plan? – giró la cabeza y miró con una gran sonrisa a su acompañante.
-Verás, llegamos, nos instalamos, hoy lo pasamos en el amarre y mañana salimos a navegar y anclar en alguna de las pequeñas calas.
-Suena bien.
-Sí, y nos dedicaremos a hacer el amor sin descanso como si nos fuera la vida en ello – Alex comprobó como Kate se movió inquieta en su asiento- Nikki es broma, te dije que iríamos a tu ritmo.
-Ya, pero en el fondo eso es lo que quieres que pase.
-Una cosa es lo que yo quiera y otra lo que pasará. Nikki, si por mí fuera habrías estado en mi cama desde el mismo día que entraste por primera vez al Pecado – Kate la miró durante algunos segundos.
-Para mí es algo nuevo, nuca me había fijado en una mujer, aún estoy tratando de asimilar lo que siento por ti, necesito mi tiempo.
-Lo tendrás, ya te lo he dicho – Kate asintió.
Tras aquella pequeña conversación ambas guardaron silencio, cada una regresó a su mundo, Kate luchando por encerrar a su cerebro e intentar sólo disfrutar de lo que vendría y Alex intentando asimilar lo que Will le había dicho, sólo le daría aquel aviso, la siguiente vez ella sería un cadáver.
Años tranquilos, años en los que habían sido intocables y de repente todo estaba saltando por los aires, sus chicas eran detenidas, las compras se veían truncadas por la llegada de los agentes de la ley, y Will continuaba sin saber quien formaba parte del grupo que iba tras ellos.
-¿Te imaginas una vida diferente a la que ahora tienes? – Preguntó de repente Alex.
-¿A qué te refieres?
-A hacer otras cosas, a no ser camarera, a ser abogada o doctora o lo que sea.
-Creo que mi vida ya está cambiando lo suficiente, me he fijado en una mujer – contestó Kate.
-Es cierto – Alex posó su mano sobre la pierna de su acompañante- A veces me imagino mi vida si tuviese otra profesión. Me imagino teniendo un horario, una familia, me veo haciendo lo que hace la gente corriente y me gusta. Pero entonces recuerdo quien soy y sé que nunca tendré la casita con la valla blanca – Terminaba diciendo encogiéndose en su asiento- Gira a la derecha, al final de esa calle está el puerto.
Castle salió del coche moviendo el rabo, mirando a todos los lados, sintiendo en su hocico los nuevos olores que le llegaban, daba pequeños ladridos.
-Parece que le gusta – Alex comenzó a acariciarlo.
-Sí, eso parece, ponle la correa y le llevas tú y yo llevaré las maletas.
Alex se paró frente a un velero blanco, anclado en el amarre 47.
-Libertad – leyó la detective.
-Sí, porque cuando estoy en él es cuando realmente me siento libre – contestó Alex desde la cubierta.
Alex tomó de la mano a Kate y caminaron hacia la popa del barco, allí se encontraban las escaleras que bajaban hacia la zona camarotes.
-Espero que te guste – Alex se retiró para que Kate pudiera terminar de bajar y comprobase lo que allí había.
Ante sus ojos apareció un gran espacio central a uno de los lados se encontraban los armarios, justo en frente un sofá con una mesa.
Alex abrió los armarios, apareciendo ante los ojos de la detective una pequeña cocina, una televisión, justo al lado de los fogones había una pequeña nevera.
-Ven – dijo tendiendo su mano.
Al fondo había una puerta corredera, Alex la abrió y apareció el dormitorio y dentro del mismo un aseo.
-Tendremos que compartir cama, se me olvidó decirte que aquí sólo hay una.
-Ya, se te olvido, claro – Kate entró y se dejó caer sobre aquella cama- Es cómoda, también podrías dormir en el sofá.
Tras colocar el equipaje que habían traído en los armarios del dormitorio, decidieron salir a dar un paseo llevándose con ellas a Castle. Decidieron cenar en uno de los restaurantes del paseo marítimo, en la terraza para que Castle pudiera tener libertad.
Tras una cena divertida en la que ambas se relajaron regresaron hacia el barco, sus manos iban enlazadas, sonreían, bromeaban y cada ciertos pasos se detenían regalándose tiernos besos.
Acomodaron al perro en la cubierta del barco, y tras aquello decidieron bajar a ponerse ropa más cómoda.
-¿Te apetece tomar una copa en la cubierta? – preguntó Alex mientras terminaba de cambiarse.
-Si te soy sincera estoy algo cansada, podríamos dejarlo para mañana – contestaba Kate escondiendo un pequeño bostezo- ¿En qué lado duermes? – preguntó haciendo que Alex sonriese.
- Me da lo mismo, te dejo escoger.
Cuando Alex salió del servicio se encontró con Kate acostada en el lado derecho de la cama, sonrió al verla dormir, se tumbó en su lado con sumo cuidado de no despertarla, y durante varios minutos se dedicó a observarla dormir dibujando en su rostro una sonrisa.
-Duerme bien cariño – susurro dejando un beso en el hombro de la detective.
No abrió los ojos, decidió quedarse en la postura en la que estaba, sintiendo como las manos de Kate recorrían su cuerpo, despacio con calma, parándose en algunas zonas, le estaba costando horrores continuar con los ojos cerrados y en silencio, pero decidió dejar que ella explorase sin interrupciones.
Cuando sintió la mano de Kate entre sus piernas no pudo evitar que de su boca saliera un suspiro haciendo que la detective retirase de inmediato su mano y escondiese su cabeza en la almohada.
-Nikki ¿qué estabas haciendo? – Alex se giró quedando enfrentada a la detective- Nikki – repitió logrando que ésta levantase su cabeza.
-No sé – Alex alzó una ceja- Sólo quería sentir tu piel, quería saber que sentía al tocarla – decía volviendo a esconder su cara.
-Ya, ¿y qué has sentido? – preguntó apartando el pelo de la detective de su rostro.
-Quiero más – contestó tras varios segundos en silencio.
-¿Quieres más?
-Sí, quiero que me hagas el amor – Dijo finalmente mordiéndose el labio.
Alex aceró su boca al cuello de la detective la cual al sentir aquellos labios sobre ella cerró los ojos – Alex- dijo la detective obteniendo por respuesta un solo dime que pare y lo haré.
Alex sonrió, sus manos comenzaron a desabotonar la chaqueta del pijama de la detective dejando ver el torso desnudo de Kate, aquella visión la excitó más si cabe. Perdiéndose nuevamente en aquel cuello que cada vez la recibía más gustosamente. Sus labios decidieron abandonar aquel lugar y dirigirse a conocer a unos nuevos amigos. Comenzó con un saludo lento, ejerciendo la presión justa, separándose apenas para volver a mirarla a los ojos, volviendo a unirse un segundo después. Los labios se abrían por completo ansiosos por abarcar espacio, por dejar paso libre a la lucha de esas dos lenguas sedientas. Poco a poco el ritmo fue bajando, quedándose ambas mirándose a los ojos.
La mano de Kate recorría el rostro de su amante, descendiendo después por su cuello, aquella caricia quemaba en la piel de Alex.
Alex volvió a su boca, se sentía como si fuese su primera vez, deslizó sus manos, recorrió la cintura de su acompañante, bajando hasta sus piernas y regresando por el mismo camino, perdiéndose nuevamente en el cuello.
Alex sacó aquella chaqueta que aún tapaba parte de la piel de Katherine, necesitaba poder sentirla por entero.
Su boca fue bajando hasta llegar a los pechos firmes de la detective, los besó. Tomó entre sus labios el pezón endurecido, lo lamía, lo mordía, recorría con su lengua la separación entre ambos pechos dejando a su paso un rastro de saliva, lamía el otro pezón mientras con su mano masajeaba el que su boca había abandonado.
-Bésame – La voz de la detective sonaba entre cortada por el deseo.
Alex la ignoró, llevando su boca nuevamente hasta sus pechos, comenzando a recorrerlos con su lengua, logrando sacar un nuevo suspiro de su chica, aquello la excitó aún más si cabe, y mordió aquel pezón que crecía dentro de su boca.
Sin cesar en los besos, Alex se sacó la camiseta que la cubría, tomó la mano de Kate llevándola hasta su pecho, ésta sintió bajo su mano el pezón expectante de su amante.
Kate cerró sus ojos, por un instante su mente se nubló.
-Tranquila, mírame, tócame sin miedo – Decía Alex, llevando hasta sus pechos las manos de Kate.
Alex posó sus manos sobre las de ella para acompañar cada caricia.
Lentamente se dejó caer sobre el cuerpo de Kate, comenzando de nuevo una batalla de besos, lentos, suaves al principio como pidiendo permiso, su lengua se abrió paso y fue recibida con alegría.
Sus respiraciones volvieron a acelerarse, las manos de Kate comenzaron a recorrer la espalda de Alex quien acallaba un gemido en la boca de aquella.
Alex notaba su humedad entre las piernas, movía sus caderas levemente hacia delante. Kate aún mantenía los ojos cerrados, temiendo que si finalmente los abría no podría continuar. Sentía como el deseo crecía en su interior, como con cada caricia dejada por Alex su piel ardía.
-Déjate, llevar. Sólo disfruta – aquel susurro la hizo estremecer.
Kate sentía descargas con cada caricia de Alex, notaba como su piel estaba sumamente sensible.
Las uñas de Kate se clavaron en la espalda de Alex al sentir su mano subir por su muslo hasta alcanzar la cadera. La boca de Alex jugaba con el lóbulo de la oreja de la detective. Lentamente introdujo su mano por el pantalón de Kate hasta tocar su piel, aquel contacto hizo que ésta se estremeciera bajo el peso de Alex, la cual al sentirlo no pudo evitar sonreír.
Alex, bajó el pantalón de Kate y junto con él su ropa interior, pasó su mano por la entrepierna de su chica notando la humedad de ella. Una vez la liberó se detuvo un segundo para observar la perfección del cuerpo que se mostraba ante ella.
Su mano comenzó a recorrer la pierna de Kate, la acariciaba hasta llegar a la ingle comenzando nuevamente su descenso y colocó una de sus piernas entre las de la detective dejando que sus cuerpos estuvieran más unidos. Sintiendo las caderas moverse al mismo ritmo.
La boca de Alex comenzó a descender por el vientre de Kate, quien sentía que aquella boca cada vez estaba más cerca de su sexo. Se paró en el ombligo siendo éste succionado por su boca, siguió su descenso lamiendo sus muslos, acercándose al centro de su amante.
Alex separó las piernas Kate la cual no pudo ahogar un gemido cuando notó sobre su clítoris la lengua de su amante. Poco a poco notaba como aquella lengua entraba y salía, saboreaba su sexo. Con cada movimiento Kate se retorcía de placer, sus manos se aferraron a las sabanas.
-¡Dios! – Kate gritaba de placer.
Alex sentía como el clítoris de Kate estaba hinchado y su lubricación al máximo, con cada roce de su lengua sentía que el orgasmo podría llegar y ella no quería que aquello sucediera aún. Sus dedos resbalaron por el centro de la misma entrando sin dificultad y presionando al mismo tiempo con su dedo pulgar el clítoris de Kate, la cual gemía sin poder guardar silencio y enterraba sus manos entre el pelo de Alex. Siendo consciente de que el fin estaba a punto de llegar aceleró el ritmo de sus dedos y sustituyo aquel pulgar por su lengua notando como con cada movimiento los fluidos crecían.
-¡No pares! – Kate apoyó sus manos en los hombros de Alex, intentando encontrar algo de estabilidad.
-No pienso parar, preciosa– Aumentó el ritmo de la penetración, cuando sintió que Kate estaba a punto de correrse sacó los dedos de su interior.
Alex se tumbó sobre ella, retomando la penetración al tiempo que comenzaba a morder con furia los pechos de Kate, haciendo que su chica soltase un grito de dolor – Lo siento- Dijo mirándola y viendo como se retorcía bajo su cuerpo.
Comenzó a descender por el cuerpo de Kate dejando a su paso un rastro de saliva - ¡Joder, me estás volviendo loca! – dijo ésta al tiempo que levantaba sus caderas.
Alex pasó su lengua por el clítoris de su chica haciendo que soltase un gemido aún mayor, comenzó a lamer el abultado botón, Kate agarraba con fuerza la colcha de la cama, necesitaba un punto de apoyo porque estaba al borde del abismo.
-Aguanta un poco más – dijo Alex retomando de inmediato lo que estaba haciendo un segundo antes.
Lamía, chupaba los genitales de Kate mientras sus dedos se movían en el interior de la vagina, aceleró la penetración al tiempo que mordió el clítoris de la detective, sentía como los músculos de la vagina se cerraban alrededor de sus dedos, el orgasmo estaba cerca. Introdujo un tercer dedo en ella y aceleró los movimientos.
Finalmente llegó la ansiada explosión. Alex bebió cada gota procedente del sexo de Kate, quien soltó un desgarrador gemido, las piernas de ésta atraparon el rostro de la joven. Cuando la liberó, Alex ascendió por su cuerpo hasta perderse en su boca, dándola a probar su propio sabor. Comenzó nuevamente una guerra de besos, una batalla de lenguas.
Alex no había tenido bastante de Kate y el deseo aún la consumía, bajó una de sus manos hasta el sexo de la detective comenzando a estimularlo con sus hábiles dedos mientras se perdía en su boca, Kate se dejaba besar.
Alex notando como había aumentado la humedad introdujo sus dedos en su amante, sintiendo como ésta arqueaba su cuerpo, escuchado sus gemidos, una vez dentro estos entraban y salían acelerando el ritmo cada vez, cuando notó que el fin estaba cerca sacó sus dedos del sexo de Kate y encajó sus sexos, comenzando entonces a mover sus caderas acompasadamente, mientras se devoraban la boca.
-Vamos Nikki, déjate ir – suplicaba Alex.
Llegando las dos al clímax, se dejaban caer sobre el colchón, con sus cuerpos sudorosos, ambas intentando recuperar sus respiraciones.
