CAPITULO 15
Alexandra Vause, entró a formar parte del cártel con 18 años cuando comenzó a trabajar bajo las órdenes de Red, con el paso de los años fue ascendiendo peldaños, pasando de ser una simple camello a la número dos dentro de la organización. Durante todos los años que llevaba dedicándose a actividades delictivas nunca había sido detenida, mirando su expediente se podía comprobar que ni tan siquiera había una sanción de tráfico.
Propietaria de varios negocios, todos ellos rentables, y tras muchas investigaciones todos y cada uno de ellos, limpios. Ninguno de sus negocios eran tapaderas para el blanqueo.
-Es una lástima, si quisiera podría vivir a lo grande con tan solo lo que obtiene de ganancias con sus negocios legales- Decía en voz alta el detective Ryan, Kate levantaba la vista del expediente que tenía en las manos al escuchar la voz de su compañero, tras unos segundos bajó nuevamente la mirada perdiéndose en los papeles que tenía frente a ella.
Hasta la fecha, no se le había conocido ninguna relación, en su círculo más cercano siempre se había comentado la estrecha relación que la unía con Niky Nichols, la cual había sido detenida en la operación llevada a cabo el día anterior.
-Hasta el momento no ha dicho nada que inculpe a la Vause. ¿No te parece raro? – Kate miró a su compañero sin entender a lo que se podía estar refiriendo- Alex – dijo Ryan y Kate le miró esperando la continuación- Tú la conoces mejor, ¿nunca la has visto flaquear por alguna mujer? – Kate negó sintiendo como esa sola pregunta hacía que le hirviera la sangre- Pues eso, es raro. Nadie puede haber tan fría para no tener sentimientos por las personas con las que se acuesta– Kate sentía como se iba sintiendo enferma- Bueno, dejando eso de lado, Nichols no habla, y además no ha aparecido ningún abogado para intentar sacarla de aquí, es como si no les importase perder a sus hombres- Kate le miró dando gracias al cambio en la conversación.
-Supongo que para ellos, todos los detenidos hasta ahora eran simples peones, y no les importa sacrificarlos si con ello se logran mantener a salvo – Decía Kate, sintiendo un gran dolor al darse cuenta que también estaba hablando de la mujer que amaba.
Red, Galina Reznikov hasta la irrupción de Alex Vause, había sido la mano derecha del jefe, llegó a USA gracias a un visado de estudiante, procedente de Rusia. Se licenció en Derecho por la Universidad de Stanford, al poco tiempo logró entrar de pasante en un despacho de abogados de Brooklyn, siendo en estos momentos una de las socias de dicho despacho de abogados.
-Cuanto más estudio estos expedientes, menos entiendo nada, todas y cada una de las personas que aparecen en ellos tienen una posición económica elevada, todos podrían vivir sin estar relacionados con el narcotráfico, pero todos y cada uno de ellos decidieron estar al otro lado de ley – Decía Rayn pasándose las manos por el pelo.
-Ya sabes lo que dicen, cuanto más dinero tienes más quieres – contestaba Kate.
Niky Nichols, sus padres la echaron de casa a la edad de 17 años, al descubrir su adicción al alcohol y las drogas. Con veinte años logró desintoxicarse al lograr entrar a trabajar en el mismo local donde trabajaba Alex Vause, siendo ésta última la que logró que Nichols dejase sus adicciones. Tan solo dos años después pasó a ser la secretaria de Galina Reznikov, trabajo que continuaba realizando hasta la fecha.
-Por eso nunca hablará de la Vause, cree deberle su vida- Dijo Kate cerrando el expediente de Nichols- Le es totalmente fiel.
-Pero debe existir la forma de lograr romper esa fidelidad – Dijo su compañero- Tiene que haber algo que haga que Nichols deje de venerar a Vause – Kate suspiró sabiendo la respuesta, los celos, eso haría que Nichols bajase la guardia- ¿Dónde se ha metido Espo? – preguntó de repente Ryan.
-Dijo que tenía algo que hacer – contestó Kate.
En otro lado de la misa ciudad, Will, Akiro, Red, Hunter y Alex, tenían sobre la mesa varios expedientes.
-Detective Javier Esposito, durante años formó parte de la unidad de narcóticos hasta que pidió su traslado a homicidios – En la pantalla de aquel despacho aparecía la imagen del detective.
-Mío – dijo Red- ahora mismo debería estar haciendo una entrega – anotó una dirección en un papel que le tendió a Hunter- Me ha engañado durante meses, he estado a punto de decirle a su jefe que le diera operaciones mayores.
Hunter marcaba un número de teléfono, tras una breve conversación mandaba una foto y volvía a la reunión.
-Detective Kevin Ryan, desde el momento en el que salió de la academia ha formado parte de narcóticos. Experto en la mafia irlandesa, en la cual estuvo infiltrado durante más de un año sin ser descubierto – La imagen del detective aparecía en la pantalla.
-Hijo de puta, es el canguro de mis hijos – decía Akiro poniéndose en pie- Yo me encargo.
-¿Ya está? – preguntó Alex.
-No, capitana Victoria Gates. Formaba parte de Asuntos Internos, hasta que pidió el traslado a homicidios. Implacable, una autentica perro de presa. Capitán Montgomery, nada que deciros de él que no sepáis ya. Sabemos que los infiltrados son tres, pero del tercero no tenemos ninguna imagen hasta la fecha, es como si su identidad estuviera totalmente desaparecida – decía Will.
-Esposito trabajó con anterioridad en narcóticos seguro que coincidió con Ryan, investiguemos por ahí y con seguridad aparecerá el tercer integrante – decía Alex.
-Alex, el tercer integrante es cosa tuya – decía Will mirando a su número dos ella asintió- En cuanto a los capitanes, nada de ir a por ellos, al menos no de momento. Victoria Gates está casada y es madre de dos adolescentes, quiero saber cada movimiento de su familia – dijo Will mirando a Hunter.
-¿Montgomery? – preguntó Red.
-Le dejaremos para el final, quiero que vea como todos mueren por su traición – contestó el jefe.
-¿No vendrá a por ti?
-Nunca supo mi nombre, si ninguno de los presentes me traiciona- les miró con dureza- Nunca podrá llegar hasta mí.
-¿Qué hacemos con Nichols? – preguntó Alex.
-Me caía bien, pero ella sí es un riesgo, nunca fue muy dura – contestó sonriendo de forma cínica.
Un disparo, eso fue todo lo que resonó en aquella habitación, con cuidado el autor del mismo se acercó hasta el cuerpo inerte que yacía en el suelo, recogiendo el casquillo, sacó una foto del cuerpo que de inmediato fue enviada a un teléfono móvil.
-Uno menos – dijo Hunter enseñando la fotografía que terminaba de llegarle.
-Bien, todos sabéis lo que espero de vosotros, así que manos a la obra – Will se puso en pie dando por terminada la reunión.
El móvil del detective Ryan comenzaba a sonar, haciendo que ambos detectives dejasen a un lado los expedientes. Kate pudo observar como el rostro de su amigo comenzaba a palidecer, mientras en sus ojos se agolpaban las lágrimas.
-¿Qué sucede? – preguntó en cuanto Ryan dio por finalizada la conversación.
-Espo- fue lo único que pudo contestar antes de comenzar a llorar.
No hizo falta nada más para que Kate entendiera que había sucedido con su, en otro tiempo, casi hermano.
