CAPÍTULO 17
Kate miraba las ventanas de la casa de Alex, había luz lo cual significaba que ella ya estaba allí, llevaba horas sentada frente a aquel edifico, tratando de saber qué hacer, una parte de ella le gritaba que subiera y le hiciera el amor mientras otra parte intentaba convencerla para que subiese y le metiese un tiro por lo que había sucedido con sus compañeros.
Su móvil volvía a sonar, lo miró descubriendo que nuevamente era ella llamándola, simplemente decidió silenciarlo. Cerró los ojos, suspiró y escondió la cabeza entre las manos. Sabía que en algún momento debería contestar de la misma forma que sabía que debía tomar una decisión, pero aún no se sentía con fuerzas.
Alex lanzaba con furia el teléfono contra la pared, odiaba cómo se sentía en aquellos momentos. Lo explicado por Red la había dejado muy tocada, ¿qué razón podría existir para que su novia se encontrase acompañada de un policía? Una parte de ella le decía que la respuesta era clara, Heat era la tercera infiltrada, otra parte le decía que el policía se había acercado hasta su chica para obtener información.
En cualquier otro momento de su vida no tendría dudas, la primera opción sería la que diera por válida, pero elegir esa opción significaba tener que matar a la mujer de su vida, por lo tanto luchaba con ella misma para encontrarle un sentido a todo. El que su novia llevase todo el día ilocalizable no ayudaba.
Se acercó hasta su portátil encendiéndolo, directamente se metió a ver todas las fotos que se habían tomado aquellos días que pasaron en el barco, ¿podía todo eso ser mentira?
Kate tomó una decisión, se puso en pie, cruzó la calle y entró en el edificio de Alex. El portero del turno de noche la saludo con una sonrisa. Mientras el ascensor subía, Kate apretaba los puños, tan fuerte que los nudillos estaban blancos. El sonido de las puertas abriéndose le indicó que había llegado a su piso, salió, dio unos pasos y se paró frente a la puerta. Cerró los ojos, sacudió la cabeza y llamó al mismo tiempo que tomaba aire.
Escuchó los pasos acercarse hasta la puerta, vio como la misma era abierta y sin esperar a que se abriera del todo entró.
-Vaya, estás viva – escuchó a su espalda, decidió ignorarla y continuó su camino hacia el dormitorio.
Abrió el armario sacando la ropa que tenía en él guardada.
-¿Se puede saber dónde coño has estado? – Le preguntó Alex al mismo tiempo que la sujetaba del brazo- Te he estado llamando todo el puto día – Se fijaba en la ropa tirada sobre la cama- ¿Qué se supone que estás haciendo? – apretaba el agarre sobre el brazo de la detective.
Kate se removió intentando soltarse del agarre, se giró mirando a su chica- Suéltame- le dijo con total frialdad.
-¡Contéstame! – le grito zarandeándola.
-No tengo nada que contestar. He presentado mi renuncia, creía que con eso quedaba todo claro – contestó empujando a Alex- Sólo he venido a recoger mi ropa, el resto de mis cosas las puedes tirar o dárselas a la próxima que pase por tu cama- Se quedaba mirando la ropa- ¿Sabes? Mejor tírala – dijo soltando la ropa en el suelo- Tampoco la quiero.
-De esta casa no vas a salir hasta que respondas a algunas preguntas – le dijo Alex acercándose hasta ella.
-¿Y cómo me lo vas a impedir? – le encaró la detective.
Ambas se quedaron mirando, ambas luchando por no lanzarse a por la boca de la persona que tenían enfrente, ambas sabiendo que su parte racional estaba ganando la partida y con ellos robándoles la posibilidad de amar.
-¿Qué he sido para ti?
-¿Eso importa ahora?- le contestó fríamente Kate- Se terminó, ¿acaso no está claro?
-¿Qué hacías reunida con un policía? –preguntó Alex apretando los puños.
-Tomar café, me invitó, era guapo, así que acepte y después del café nos fuimos la cama- Alex le cruzó la cara al escuchar la respuesta- Vaya, no sabía que no podía tener sexo con quien me diera la gana- contestó la detective al tiempo que devolvía el golpe recibido- ¡En tu puta vida vuelvas a ponerme la mano encima! No soy una de tus mujeres.
Ambas guardaron silencio, clavaron sus ojos en la otra, ambas leyeron lo que aquellos ojos decían y ambas agacharon la cabeza sabedoras de que ninguna estaba siendo sincera.
-Adiós Alex – dijo saliendo de aquel dormitorio.
La Vause se quedó inmóvil hasta que escuchó el sonido de la puerta de la entrada al cerrarse entonces recogió la ropa del suelo, abrió la ventana del dormitorio y la lanzó a la calle, dejándose caer sobre el suelo.
Kate decidió bajar por las escaleras, una vez comenzó a descender, no pudo más y se sentó en uno de los peldaños rompiendo a llorar.
Los primeros rayos del amanecer llegaron encontrándolas despiertas en sus camas, ambas salieron de la cama sabiendo que aquel nuevo día era en primero de sus nuevas vidas, unas vidas dónde el amor había sido sustituido por la venganza y el odio.
Alex salió de su casa, en la calle tomó el primer taxi que pasó, dándole al conductor la dirección de la vivienda de la detective, pidiendo al conductor que parase en la esquina de la calle sin llegar al número exacto. En ese momento vio salir a Kate del edifico, la vio subir en su coche y entonces esperó a que se fuera.
A los pocos minutos, llegó al mismo sitio Hunter, ambos se saludaron – Tú dirás – dijo el hombre.
-Quiero que me ayudes a entrar en una vivienda- Hunter la miró sorprendido.
-Pensé que sabias hacerlo tú.
-Pensaste mal, ¿me ayudarás?
-Claro, ¿supones que es la casa del tercer infiltrado? – preguntó mientras caminaban hacia la entrada posterior del edifico.
-Digamos que quiero averiguar algunas cosas – contestó Alex.
Hunter decidió no preguntar más, sabía que si ella le estaba pidiendo ese favor estaría relacionado con su misión.
Una vez la puerta estuvo abierta, Alex le pidió a su acompañante que se fuese, el hombre intentó convencerla para quedarse a su lado por si necesitaba ayuda. La conversación terminó cuando ella le mostró su arma.
-Si me necesitas, sólo llámame- dijo marchándose.
Castle comenzó a ladrar, Alex se acercó hasta la terraza, saliendo, cuando le perro la olió se calló y comenzó a mover el rabo.
-Eso está mejor – dijo acariciándole- Ahora veamos los secretos de tu dueña- dijo regresando al interior de la vivienda.
Kate llegaba al hospital, necesitaba saber que su compañero y amigo se encontraba bien, necesitaba verle.
En la puerta de la habitación de Ryan se encontró con los capitanes Gates y Montgomery, ambos se sorprendieron de verla allí.
-¿Qué se supone que haces aquí? – le preguntó su capitán.
-Necesitaba verle.
-No es seguro que estés aquí, podrían descubrirte – insistió Montgomery.
-No tengo muy claro que no lo hayan hecho ya – contestó entrando en la habitación de Ryan.
Sólo necesitaba comprobar que estaba vivo, sólo eso. No podría perderle a él también, no lo soportaría.
-No puedes morirte – dijo entre lágrimas tomando de la mano a su amigo- Somos un equipo, ¿recuerdas? Debes vivir.
Sólo era eso lo que necesitaba, sólo comprobar con sus propios ojos que él estaba vivo, grave pero vivo. Ahora ya podía seguir con su trabajo.
-Mañana llegará un nuevo cargamento, en principio Red y Akiro estarán presentes en la entrega, al menos ese era el plan – dijo a los capitanes.
-Sabemos lo del cargamento lo que no sabíamos era lo de Red y Akiro – dijo Montgomery- Ryan me lo pudo decir antes de perder el conociento.
-En Los Hamptons, tienen una sede de venta, usan los barcos para hacer las transacciones. El responsable de allí, es el encargado de los amarres Tom Foster – Gates comenzaba a realizar las llamadas oportunas para la detención del hombre y la decomisación de las drogas.
-Contra Alex Vause ¿no has logrado encontrar nada aun? – Kate negó- ¿El nombre del jefe? – volvió a negar.
Tras aquello salió de la habitación, debía regresar a casa y ponerse a estudiar nuevamente los expedientes.
Alex se sentaba en el sofá de la detective con varias fotos entre sus manos.
